<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-13259948</id><updated>2011-09-28T08:08:48.940-07:00</updated><category term='envidia'/><category term='cadáveres exquisitos'/><category term='posteridad'/><category term='muertos famosos'/><category term='michael jackson'/><category term='gardel'/><category term='estrellas'/><category term='relaciones interpersonales'/><category term='fama'/><category term='ambiente laboral'/><category term='farándula'/><category term='teoría de la conspiración'/><category term='mezquindad'/><category term='psicología laboral'/><category term='elvis'/><category term='espectáculo'/><category term='m{usica'/><title type='text'>emiliorestrepo</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>emiliorestrepo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16285846316916773625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_wYrtjByAp1g/Skj41zcLjzI/AAAAAAAAAAM/bXpiAoyDSCI/S220/SS854876.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>35</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13259948.post-6832980453594431782</id><published>2009-08-20T09:15:00.000-07:00</published><updated>2009-08-20T09:17:44.259-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='michael jackson'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='teoría de la conspiración'/><title type='text'>CIAO, MICHAEL (Historia con Banda Sonora)</title><content type='html'>&lt;strong&gt;CIAO, MICHAEL (Historia con Banda Sonora)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emilio Alberto Restrepo                                                                                                                                                   &lt;br /&gt;&lt;em&gt;a Beatriz&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo creo que ya es hora de ir hablando del asunto, total, han pasado casi diez años. El tiempo se ha encargado de hacer espesos los recuerdos, siempre pasa igual, el paso de los meses va diluyendo la historia, la memoria se va reblandeciendo y uno va diseñando el pasado como quiere conservarlo, como más le conviene. Nada menos riguroso que la nostalgia, va modelando a su antojo las imágenes para darle cuerpo a la forma idealizada como uno prefiere recordar los sucesos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y vaya si es cierto que no hay muerto malo ni niño feo. Resulta que luego de morirse el Michael, todo eran halagos, perfiles en los que faltaba poco para endiosarlo, repeticiones sin descanso, una tras otra, en los que mostraban los momentos memorables de una carrera artística que fue, por decirlo de una alguna manera que no suene a cliché, sublime, apoteósica, brillante hasta la incandescencia. Y créanme que yo sé  lo que digo porque  estuve allí en el momento que era, lo viví en primera fila y como pocos tengo la autoridad para contarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me llamo Jonas T. y desde que Michael comenzó su carrera como solista, yo hice parte del equipo que lo acompañaba las veinticuatro horas de todos los días del año en su carrera delirante hacia el éxito; estaba a su lado viviendo una estampida de vértigo hacia el delirio  total de una gloria rotunda que nunca supo de reposos ni claudicaciones hasta  la escalada definitiva. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y si bien es cierto que a partir de un momento que nunca esperamos que fuera posible vivir, las relaciones con los listados de números uno se enfriaron y nunca más repetimos encabezamiento en el ranking, para nosotros el ritmo nunca bajó; el acoso de la gente, de los fanáticos, de los periodistas y de los paparazzi, cada vez se hizo más inmanejable. Cambiamos las canciones de éxito por los escándalos, los aplausos por los hostigamientos, los reflectores y las coreografías por los titulares que no daban tregua en su obsesión por arrancarle al Michael el pellejo a pedacitos, por cierto, bien delicada que tenía la piel. &lt;br /&gt;A lo último, más importantes y publicitados que los videos magníficos que cambiaron la historia de la  música hecha imagen en una interrelación de un nivel por nadie igualado, se convirtieron las transmisiones de los juicios, de los resbalones, de las debilidades, del deterioro. Porque no me es fácil reconocerlo, pero es cierto que nos fue ganando la decadencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí no me tocó trabajar con él en la época en la que Michael era el niño prodigio que cantaba con sus hermanos y encantaba al mundo entero con su voz, con su carisma, con ese talento que se le resbalaba en cada gota de sudor. Eran una máquina de swing, el ritmo frenético era natural en ellos, era tan fluido como respirar. Barrieron con la competencia; los hermanos Osmond  eran acaso un simplón remedo de caras pálidas y muelamentas con forzadas sonrisas de postín que no lograban recuperar la dignidad de la supremacía blanca que se cacareaba en aquellos años. Y yo no lo digo por ser afroamericano, sino por sentido común, por justicia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Michael se robaba todas las miradas. Casi ni sabía ir solo al baño y ya era un cantante y bailarín de primera categoría. Era un niño encantador admirado en forma unánime. Era una celebridad y el mundo lo amaba. Nadie podía saber por aquel entonces que detrás se agazapaba una disciplina para perros ejercida por Joseph, su padre, quien en su fundamentalismo religioso, en su cuadriculada concepción de la norma y la disciplina, no admitía desviaciones ni digresión. Ni siquiera las propias de la infancia, y no ahorraba violencia en ello. Nada de escuelas, se contrataba un profesor privado. Nada de juegos callejeros ni amigos de barrio, meses enteros en giras que apenas permitían reposo para descansar y arrancar con una nueva sesión de ensayos y grabaciones en los estudios. Todo por el éxito, todo en nombre del estrellato. Él y sus hermanos eran los únicos niños del entorno. El resto, adultos del mundo de la música, empresarios ambiciosos, capitalistas ávidos, camarillas de artistas y los pajarracos que suelen merodearles. Sin darse cuenta, le habían robado la infancia y hasta la afrenta de ver salir una espinilla en un día de show televisivo programado, le hacía merecer una buena zurra de su padre. Michael nunca entendió muy bien este mundo y estos comportamientos, pero sabía que era distinto, que era lo que le había correspondido en suerte y que no tenía derecho a revirar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde siempre se vio y se sintió como una súper estrella, siempre fue el centro de atracción, siempre alguien obedecía sus órdenes, cumplía sus deseos, le hacía los deberes que al resto de los humanos nos toca asumir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta aquí todo lo que he relatado lo supe por referencias, nada oculto, es lo que siempre se ha sabido de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y pese a lo que él quería que ocurriera, creció, se hizo adolescente, luego adulto y a partir de eso, las cosas se precipitaron y ya nunca más volvieron a tener freno ni sosiego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue por estos tiempos que ingresé a la nómina para estar a su servicio. Yo hacía parte del Magic Team, un grupo de más de cien personas trabajando en todos los frentes para que todo resultara perfecto, para fabricar una vida ideal, para estar al tanto de todos los detalles en lo técnico, en lo empresarial, en lo humano, en lo cotidiano, en lo personal. La idea era que no se presentaran errores. Nada se dejaba al azar, todo era planificado. Hice mil oficios, desde lo más discreto y alejado, hasta ser escolta personal de sus hijos. Fui jardinero, catador de alimentos, esterilizador de sus sábanas. Trabajé en el monitoreo de cámaras de su rancho, conduje su carrito de golf, fui extra en varios videos donde había muchedumbres. Un tiempo trabajé en la casa de huéspedes, conocí todo tipo de estrellas, vigentes y en decadencia y mi cuaderno de registro de autógrafos de celebridades fue la envidia durante mucho tiempo. Estuve en las oficinas de marketing en las que se comercializaban miles de objetos con la imagen de Michael. Al obtener mi diplomado fui asistente de los contables, en fin, siempre estuve adentro del corazón del emporio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque Michael era toda una empresa, una fábrica de dinero, una multinacional del espectáculo que movía billones y entretenía a millones. Para entonces era imparable, un éxito tras de otro, cada canción mejor que la anterior, todo el año en gira por todo el mundo. Era el rey absoluto y nadie cuestionaba esta distinción. La gente se engolosinaba con su talento, ya no era tan importante que cantara bien, sino que registrara perfecto; por entonces se le reconocía que sus coreografías eran obras maestras, que sus videoclips se superaran uno tras otro. Nadie bailaba como él. Nadie tan querido, tan aceptado, tan carismático. Este camino duró quince años. En lo público se ascendía al paraíso. En lo privado, en lo personal, casi nadie sabía que el camino conducía inexorablemente a lo más profundo de los infiernos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero tratándose de Michael, la procesión iba por dentro. Mientras estuvo embriagado del éxtasis de la gloria, apenas se daba tiempo para pensar. Prefería refugiarse en el trabajo frenético que implicaban las giras, los ensayos, las grabaciones, las conferencias con  la prensa. Miles de entrevistas, cada día un hotel distinto, multitudes enardecidas de admiración sin freno. Cero privacidad, cero concurrencia a lugares públicos, era literalmente imposible. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y era un hombre muy difícil de definir. De movimientos suaves y refinados, era muy distinto a como lo proyectaban sus videos, en los que era dinámico, agresivo y desafiante. En persona era frágil e inseguro. Su vocecilla era delgada, sus ademanes eran una combinación oscilante entre lo masculino y lo femenino, estaba lleno de miedos, odiaba estar solo en un sitio, pero casi no permitía el contacto físico con nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad parecía un niño, aunque todos sabíamos que era el patrón, el dueño de una fortuna incalculable. Estaba lleno de dudas acerca de todo, sobre todo sobre sí mismo. Tiraba el dinero de una forma extravagante, no le importaba llenarse de todo tipo de antojos al precio que fuera, aunque nunca más volviera a mirarlos, quedándose empacados inclusive como llegaban. Cientos de amigos y familiares le pedían plata prestada, nunca la escatimaba ni se las negaba, se olvidaba de inmediato de la deuda y casi ninguno le pagaba. Invitaba cientos de conocidos a su finca, todos de su cuenta con familiares y pegajosos incluidos. Odiaba los microbios, los contagios, el cáncer y las infecciones, por lo tanto esterilizaba todo, no tocaba nada, era enfermizo por el aseo, el agua, los desinfectantes. Era cierto que dormía en una cámara de oxigeno hiperbárica porque estaba convencido que regeneraba los tejidos y prevenía el envejecimiento. Odiaba la vejez y la feúra y se hizo más de cincuenta procedimientos estéticos que cuando estaba más viejo lo volvieron más feo y eso lo hizo más inseguro, cayendo en el que fue su eterno círculo vicioso. Con la disculpa del vitíligo que amenazaba con volverlo caratejo, aprovechó para blanquearse la piel y cumplir su viejo anhelo de ser blanco, pues odiaba ser negro; la gran mayoría de sus íntimos era blanca, renegaba en voz baja del color, de la cultura, de la brusquedad y de los modos de ser de los de su raza. Se alisó el cabello, pues quería borrar todo vestigio del afro que lo obligaron a llevar en sus primeros años. A punta de despreciar su nariz chata de negro, y de tanto tratar de respingársela en múltiples cirugías, dañó el cartílago y le tuvieron que aplicar una prótesis que a cada rato le fallaba, para imitar un apéndice que lo hiciera ver un poco menos desfigurado. A lo último, sabiendo quien era, era difícil precisar si era hombre o mujer, blanco o negro, joven o viejo. Y gastó su liquidez económica en el intento. Al final, dueño de múltiples activos valiosísimos de los que no se quería desprender, los administradores no tenían efectivo para pagar la nómina y cumplir las obligaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y conociéndolo de cerca, aunque no puedo decir que intimé con él, la cosa era más compleja. Tenía un acercamiento con venerables matronas que adoraba como Diana Ross y Elizabeth Taylor, en cuyos regazos se dormía mientras le acariciaban el pelo, al parecer sin intimación de ningún tipo sexual, más bien en una especie de afecto edípico.&lt;br /&gt;Y cuando se sabía el rey de la música de los setentas, los ochentas y parte de los noventas, entonces quiso poseer el legado de los sesentas, y compró por una astronómica suma los derechos de las canciones de los dueños rotundos de la época, The Beatles, y se quiso apropiar de su espíritu. Y no contento con ello fue a los cincuentas -en los que nació la música pop de la cual era ya el líder vigente absoluto- pero como el prototipo ya había muerto, entonces fue por lo que mas se aproximaba, la hija del rey Elvis, Lisa Marie. Se casó con ella, trató de fusionar sus reinos, Neverland con Graceland, y nosotros los veíamos aburrirse de lo lindo semanas enteras apenas sin hablar, sin nada en común, durmiendo separados, sin ningún contacto, hasta llegar al necesario y natural divorcio dos años después. Y  cuando le dio por comprar el cadáver del hombre elefante como uno más de sus delirios, para desespero de los contables. Y su no bien recibida y menos aclamada manía de rodearse de muchachitos, gastarse los días enteros con ellos jugando como el niño que nunca dejó de ser, durmiendo con ellos. No puedo asegurar que abusara o no de ellos, lo cierto es que era una manía irrefrenable, muchos de nosotros nunca la pudimos entender ni aceptar  ni estar de acuerdo con muchas cosas que veíamos o intuíamos, lo cierto fue que nos tocó callar del todo, ver poco y saber menos y a él le costó el prestigio, millones de dólares, juicios completamente desgastantes a partir de los cuales nunca volvió a ser el mismo, quedando con el prestigio completamente mancillado. Ya era el rey, pero  de burlas y nadie daba un peso por su honorabilidad y su orientación sexual. Y ni sus esposas eran sus esposas ni sus hijos eran sus hijos. Vientres en alquiler, inseminaciones artificiales de su médico más admirado -blanco, por supuesto- matrimonios de conveniencia, nuevos escándalos, caída en el más absoluto patetismo, descrédito total, situación económica que amenazaba ruina. En fin, la debacle, y todo tendía a empeorar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y pensar que llegué a llorar viendo algunos de los momentos apoteósicos de la era dorada de Michael. Se me destemplaban los dientes y se me ponía la carne de gallina –aún me sucede al evocarlo- cuando el mundo entero se rendía a sus pies en presentaciones brillantes como de de MTV de 1995 o la del Superbowl. Era el monarca absoluto. Al recibir los Grammys o al ser declarado el mayor vendedor de discos de la historia, nos henchíamos de orgullo por ser nuestro gran ídolo americano, y de nuestra generación, y de nuestra raza aunque quisiera ser blanco, y ser mi patrón aunque creo que nunca se aprendió mi nombre. Una vez que se dirigió a mí, me dijo James.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Basado en su prestigio, en la apuesta de su capacidad para vender discos y DVDs como nadie más y llenar el aforo completo de los estadios en los que se presentaba, además presionado por la iliquidez irreversible de su imperio que amenazaba ruina, fue que tomó la decisión de regresar a los escenarios y hacer una gira inglesa de más de cincuenta conciertos. La locura. Desde adentro, todos nos mirábamos con desconfianza pero nadie decía nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las dudas parecían disiparse cuando en la preventa de los boletos, a las pocas horas, ya estaban agotados y los revendedores multiplicando por diez el valor de la oferta. La cosa era en serio. No había marcha atrás. Sería un regreso digno de él, que llevaba casi diez años en el ostracismo musical, que no mediático, con tanto escándalo y tanto que había dado de que hablar, con justicia o sin ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Michael decía que sí a todo, pero parecía en otro mundo, desconcentrado y débil. Honestamente, varios de nosotros, conociéndolo como lo conocíamos y venerándolo de la forma en que siempre lo hicimos, no estábamos convencidos de que el hombrecito fuera a responder como se esperaba de él. Y es que eran cincuenta conciertos de más de dos horas cada uno, una canción empatada de la otra, banda a todo timbal, coreografías y bailarines como en los mejores tiempos. Y nosotros que lo veíamos hacer el paso del “Moonwalk” con dificultad y ya casi sin gracia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Michael parecía como aletargado y no parecía darse cuenta de lo que estaba ocurriendo a su alrededor y lo que amenazaba venírsele encima. Pero nosotros sí. Y la verdad, estábamos bastante preocupados. Y no parecíamos ser los únicos, eso es lo delicado, y es lo que he tratado de contarles desde el principio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cincuenta años cumplidos, cincuenta kilos de peso, pastillas para dormir, pastillas para no dormir, pepas para soportar los entrenamientos de su entrenador personal, pastas para los dolores óseos y musculares y de cabeza y hasta del alma, droga para el estrés, medicamentos para la fatiga crónica y para la depresión y para eliminar y para dar del cuerpo. Y bebidas energizantes y cero calorías, qué tal, cero harinas cero grasas, para eso están las píldoras de vitaminas y los suplementos reconstituyentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la gira encima. En poco menos de un mes todo estaría en marcha: las tribunas a reventar, el voltaje de luces, la descarga de decibeles para recibir al rey en su firme propósito de reinventarse. Y él no estaba muy seguro, pero no parecía ni darse cuenta o no le importaba. Sólo le preocupaba no agarrar un resfriado, no aguantar sol, no exponerse a los microbios y tratar de disimular que estaba casi calvo y que su voz no era la misma de antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces pasó lo que tenía que pasar. Un buen día Michael apareció muerto. Estaba taqueado de morfina y cualquier cantidad de drogas de control y de prescripción médica obligada. A partir de su fallecimiento se convirtió en uno más de los cadáveres exquisitos que en el mundo han sido, más venerado y adorado muerto que vivo. Quizás, uno de los más poderosos, a la altura de Presley, de Marilyn o de Lennon. Como se esperaba que ocurriera, vendió casi tantas copias de sus discos y películas  como cuando estaba vivo, los fans se peleaban por adquirir uno cualquiera de los millones de suvenires que ni cuando estaba activo se vendían en esa proporción. En el punto en que estaba, era claro que era más rentable muerto que vivo. Mientras respirara, era más un estorbo, un incómodo mueble que no se acomodaba en ningún sitio. Y creo que alguien –o el mismo, cómo saberlo- así lo entendió y supo lo que tenía que hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Por plata, no hubo problema. La gira tenía seguros multimillonarios, dejaría ganancias de todas maneras, ya sin ningún tipo de riesgo; el mismo Michael tenía seguro de vida de ocho ceros, en estos asuntos los empresarios no dejan nada al azar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con Michael a buena cuenta de la parca, no había peligros de ningún tipo. Ya estaba preservado de la decadencia, del deterioro, de la debilidad, del cansancio, del fracaso. Así no se expondría a  riesgos de abucheos, de enfermedad, de cancelación, de traspiés, de notas salidas de tono, de exigencias extravagantes de megaestrella. Ya no cometería más errores, todos sus pecados estarían automáticamente perdonados, sus faltas redimidas. A partir de eso, el cielo estaba garantizado, lo mismo que su merecido lugar en la historia, dejando una profunda huella en la memoria colectiva. Estoy casi seguro que mientras la fanaticada lo lloraba, en alguna cancha de golf de un club privado, unos empresarios barrigones  fumaban tabaco mientras brindaban por su buena vida a partir de su buena muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo ya estoy viejo, cansado y jubilado. Me siento muy solo y aún sigo siendo negro. Toda mi vida giró y sigue gravitando en torno a Michael, lo que hizo, lo que dejó de hacer. Conocí mucho de su vida pública y privada. Escribí un libro con las memorias de mis años en Neverland, vendí una gran cantidad de ejemplares, salí en los programas de Oprah, de  Larry King y otros tantos y me gané una buena cantidad de pavos que me permitieron retirarme y vivir una jubilación con gran comodidad, como no me la imaginé ni en mis más locos sueños. Todavía escucho con nostalgia la música de Michael. Pensé que ya era justo contar una parte de la historia, porque ya han pasado diez años. Y era hora de ir hablando del asunto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13259948-6832980453594431782?l=emiliorestrepo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/feeds/6832980453594431782/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13259948&amp;postID=6832980453594431782' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/6832980453594431782'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/6832980453594431782'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/2009/08/ciao-michael-historia-con-banda-sonora.html' title='CIAO, MICHAEL (Historia con Banda Sonora)'/><author><name>emiliorestrepo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16285846316916773625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_wYrtjByAp1g/Skj41zcLjzI/AAAAAAAAAAM/bXpiAoyDSCI/S220/SS854876.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13259948.post-4082537486310995394</id><published>2009-08-20T09:13:00.000-07:00</published><updated>2009-08-20T09:14:53.100-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ambiente laboral'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mezquindad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='envidia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relaciones interpersonales'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='psicología laboral'/><title type='text'>UNOS APUNTES SOBRE LA ENVIDIA, ESA PESTE QUE NOS RONDA</title><content type='html'>UNOS APUNTES SOBRE LA ENVIDIA, ESA PESTE QUE NOS RONDA&lt;br /&gt;“Duele decirlo, pero no hay forma de ocultarlo. Estamos acorralados por la envidia, acosados por la mezquindad, retorcidos por el resentimiento, doblegados ante la pequeñez. &lt;br /&gt;Y se supone que somos formadores académicos –y en valores- de los futuros profesionales del país en uno de los claustros más respetados por su historia y tradición. Y se supone que como Magíster, P.h.D y doctores que somos, todos súper especializados,  hacemos parte de una élite intelectual privilegiada que constituye menos del 0.1% de la población. Y no somos muy distintos a personas de bajos estratos y mínimas oportunidades que se agarran a los gritos e insultos de la más baja estofa, mientras se mechonean y se agreden físicamente. Pero a diferencia de ellos y para empeorar el asunto,  usamos las más sucias  armas, la hipocresía, el comentario rastrero, la intriga a nivel del decano o del senador, la puñalada sobaquera. Con el agravante de que tenemos la obligación de dar ejemplo, de ser un modelo y un referente para las generaciones que estamos educando, para los cuales somos un paradigma. &lt;br /&gt;Pero bajo la superficie ornada de títulos y diplomas, no hay nada. O sí lo hay, una cochambre corrupta y perversa que refleja  lo peor de la condición humana. No toleramos que el colega brille, que el amigo triunfe, que el alumno se destaque. Todo lo que no pase por nuestro meridiano no es digno de ser avalado, es merecedor de la desconfianza y el resquemor, de mancharlo con el velo de la duda que daña y pone en tela de juicio su verdadero valor.&lt;br /&gt;Hay que ponerle la zancadilla al otro. Hay que estigmatizarlo con el rumor, hay que degradarlo con la conseja, hay que desvalorizarlo con el chisme.&lt;br /&gt;Si solicita un sabático, hay que ponerle talanqueras. Si presenta un proyecto de investigación, hay que hacer circular el fantasma de la corrupción. Si propone una publicación, hay que ponerla a patinar en el pantano del supuesto plagio. Si el colega sale a intercambios al exterior, es un parásito oportunista; si sale a dar declaraciones en los medios, es un vulgar pantallero; si es consultado como experto para emitir un concepto técnico, es que tiene muy buenos padrinos y es puro bla-bla-blá. Nunca estamos contentos, nunca nos alegramos por el compañero de oficina, nos duelen sus triunfos, su ascenso es una estocada a nuestro corazón corroído por la envidia.&lt;br /&gt;En ocasiones duele saberse parte de la pandilla. Saber que muchos de los trabajos presentados a las revistas son robos a la investigación de los estudiantes, que muchas de las publicaciones son malas traducciones o reversiones de otras precedentes, que las hacemos sólo por ganar puntos y méritos y engrosar la hoja de vida para mejorar el sueldo y el cheque de pensión. Saber que el compañero de la oficina de el lado fue el que inició el proceso disciplinario con un comentario anónimo, o el que empantanó la comisión de estudios en el exterior por un voto negativo sin ningún motivo válido, o el que vetó la publicación del artículo negado a cualquier corrección, o el que calificó negativa la tesis de grado destacada pues ponía en peligro su tradición de experticia en el tema tratado.&lt;br /&gt;Pero no podemos engañarnos a nosotros mismos. Nuestras noches pobladas de insomnios nos pasarán la cuenta. Algún día y de alguna forma, tendremos que rendir cuentas por ser malos compañeros, por ser carroñeros del otro, por regocijarnos de sus desdichas y muchas veces ser provocadores de ellas. Tanta iniquidad no dura mucho tiempo, no hay espíritu que la resista y tarde o temprano los malos olores delatan el cadáver en descomposición. Y entonces la verdad sale a flote y se puede recuperar la esperanza y volver a comenzar de nuevo.”&lt;br /&gt;Tomado del “MANUAL DE DEMOLICION” de Emilio Alberto Restrepo&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13259948-4082537486310995394?l=emiliorestrepo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/feeds/4082537486310995394/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13259948&amp;postID=4082537486310995394' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/4082537486310995394'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/4082537486310995394'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/2009/08/unos-apuntes-sobre-la-envidia-esa-peste.html' title='UNOS APUNTES SOBRE LA ENVIDIA, ESA PESTE QUE NOS RONDA'/><author><name>emiliorestrepo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16285846316916773625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_wYrtjByAp1g/Skj41zcLjzI/AAAAAAAAAAM/bXpiAoyDSCI/S220/SS854876.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13259948.post-3520475182659716249</id><published>2009-06-29T10:13:00.000-07:00</published><updated>2009-06-29T10:15:12.571-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='espectáculo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='posteridad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='m{usica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cadáveres exquisitos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='estrellas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='michael jackson'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='farándula'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='muertos famosos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gardel'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fama'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='elvis'/><title type='text'>DE CADAVERES EXQUISITOS Y OTROS FIAMBRES.</title><content type='html'>&lt;strong&gt;DE CADAVERES EXQUISITOS Y OTROS FIAMBRES&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Emilio Alberto Restrepo Baena&lt;br /&gt;Acaba de morir el  indefinible Michael Jackson y hoy estamos atiborrados, literalmente acribillados de noticias, recuerdos, especiales y añoranzas que tratan de reivindicar la enorme pérdida que ha representado para la humanidad su partida. Al parecer, quedará difícil continuar la marcha por el mundo sin su presencia, sin su aporte. Ya lo decían los abuelos: “No hay muerto malo ni niño feo”. Parece que el féretro tiene la enorme virtud de diluir los recuerdos, de suavizar la memoria, de pasteurizar la imagen. A partir del colapso todo es ideal, todo es perfecto, todo es inmaculado. Nada de ensuciar la historia con pecados, con debilidades, con aberraciones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que hay que entender que Jackson es uno más de los cadáveres exquisitos con que cada cinco o diez años el imaginario colectivo se vuelca a la idealización, al reforzamiento masivo de la necesidad perentoria de ídolos, aunque sea con pies de barro. La sociedad necesita íconos. Si no los tiene, los crea. Si tienen talento, los potencia. Si tienen defectos execrables, los matiza. Si caen en la perdición, la perspectiva del tiempo, sobretodo si es más allá de la muerte, los despercude, los llena de brillo, limpia de la superficie de su imagen todo el estiércol, toda la podredumbre, todo lo que se acerque a reconvertirlos en humanos con altas y bajas, con caídas y resbalones, con debilidades y contradicciones. Son demasiado grandes para ser como nosotros. Los necesitamos perfectos para que se diferencien de nosotros, tienen que ser como los ángeles para poder mirarlos en el pedestal de nuestros sueños, ansiedades y frustraciones, porque, qué gracia tiene endiosar a alguien como nosotros, que suda, siente miedo, va al baño, hiede de mediocridad y de inseguridad y patina en el pantano de una vida cotidiana que sabe cruel, difícil y sin ninguna expectativa para afianzar lo que alguna vez moldeamos en nuestros delirios de ciudadanos del montón con ego de superestrellas incomprendidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;“Vive rápido, muere joven y deja un bello cadáver”, &lt;/strong&gt;dijo unos de  los más representativos entre los cadáveres exquisitos que en el Olimpo son, James Dean. Entendía que sin una carrera de vértigo apenas tan corta para no cometer errores que los hicieran aparentes y los pusieran en evidencia, con una muerte inesperada que truncara una trayectoria en ascenso, se creaba una expectativa sobre lo que pudo ser y no fue, sobre la grandeza que se desperdició por culpa del destino, sobre toda la obra que pudo haber sido y no fue.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía los fanáticos se conduelen de lo que pudo haber hecho Nino Bravo si no se hubiera desportillado contra otro auto a los 27 años en pleno furor de su carrera. No se les ocurre pensar que hubiera podido caer en la decadencia y en el olvido en vida –de lo cual están preservados nuestros cadáveres exquisitos, acaso la más dolorosa de las indiferencias y el peor de los castigos para un artista- y que hoy probablemente andaría viejo y gordo por los pueblos, vendiendo su espectáculo de nostalgia a cambio de centavos como tantos otros dinosaurios de su generación, hoy refugiados en el alcoholismo, en el alzheimer, en la frustración, mientras viven del recuerdo cochambroso de sus prediluvianos días de gloria, olvidados por todos, por no haber cometido la impertinencia de morirse antes de tiempo, en el cenit de su producción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no es sino ver las cifras de ventas póstumas de los discos y películas del gran Elvis Presley, las peregrinaciones a Graceland para entender algo del fenómeno. Ya no es la mole de 150 kilos y multiadicto que se empacaba 100 pastillas diarias, hacía pactos non-santos con la CIA, disparaba a los televisores cuando no le gustaba algún programa y golpeaba a las mujeres –mayores y regordetas que le recordaban a su madre- cuando no lograba consumar el sexo que tan generosamente aún le prodigaban, sino que ya se convirtió en un dios en su propio reino, un arcángel de música celestial, un profeta que hasta secta religiosa tiene, sostenida por admiradores que se niegan a olvidarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo mismo con Jackson, ya nadie habla de su apetencia desaforada por los niños, acusado incluso de violación y administración de drogas prohibidas para lograr sus abyectos deseos, ni su odio por las mujeres, ni su asco por el contacto con las personas y sus microbios, ni su negación de su identidad de raza y género, ni su paranoia, ni su dismorfofobia que le obligó a hacerse más de 50 intervenciones en su cuerpo. Hoy sólo hay espacio para la consagración, para el perdón de los pecados, para el despercudido de su aura. Para eso es un cadáver exquisito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso el gran Cortazar (¿Acaso también él un cadáver exquisito?) fabuló en ese cuento maravilloso “Queremos tanto a Glenda”, que lo mejor que podían hacer un grupo de fanáticos cuando la gran actriz Glenda Garson anunció su regreso a los estudios, luego de que ellos habían limpiado todos los errores, cortado todos los detalles que mancillaran su imagen, luego de que la habían llevado casi al límite de lo perfecto mediante el encubrimiento y eliminación de los errores en las películas. Al regresar a la actuación, más vieja, con necesidad de éxito y reconocimiento, es probable que se desdibujara, que se equivocara y ensuciara lo que ya con un enorme esfuerzo se había conseguido encumbrar a un nivel irrepetible. Entonces tomaron la única decisión, lógica, válida, sensata: la asesinaron. Al convertirla en un cadáver exquisito, la preservaban de todo error y se preservaban ellos mismos de un atentado a su memoria, a su idolatría, a lo que más idealizaban de ella. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ello mismo tanta veneración por Carlos Gardel y Javier Solís, después de tantos años de muertos. Su virtud fue que fallecieron relativamente jóvenes, activos, en pleno éxito. No falta el que asegure que todavía están vivos, que en tal y cual parte los vieron con la identidad cambiada. Y siguen saliendo discos y su prestigio con los años es cada vez más grande, más alimentado por los buenos deseos y el gran afecto de sus admiradores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa es la ventaja de morir joven: no hay tiempo de cometer muchos errores, de grabar malas canciones o películas perversas o libros peores. Siempre quedará la especulación de sus fanáticos -siempre benigna y a su favor- para imaginar que la obra iba a ser cada vez más brillante, porque así lo quieren creer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y eso lo hemos sentido con las Jotas fatales del rock( Janis Joplin, Jimmi Hendrix, John Lennon, John Boham, Brian Jones, Jim Morrison, Jeff Buckley), con Kurt Cobain, con Michael Hutchence con Sid Vicious y con las súper estrellas que han terminado muertas en forma accidental o trágica como Heath Ledger, Natalie Word, Kalet Morales, Bruce Lee y su hijo Brandon, como River Phoenix. Siempre queda la duda de si hubieran seguido siendo grandes y talentosos. En todo caso, queremos pensar que sí. Y como masa, como fanáticos, como consumidores, como compradores de sus productos, como rebaño necesitado de ídolos y figuras de adoración en las cuales creer y becerros de oro a los cuales adorar, preferimos decir que sí y erigirles un pedestal.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13259948-3520475182659716249?l=emiliorestrepo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/feeds/3520475182659716249/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13259948&amp;postID=3520475182659716249' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/3520475182659716249'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/3520475182659716249'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/2009/06/de-cadaveres-exquisitos-y-otros.html' title='DE CADAVERES EXQUISITOS Y OTROS FIAMBRES.'/><author><name>emiliorestrepo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16285846316916773625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_wYrtjByAp1g/Skj41zcLjzI/AAAAAAAAAAM/bXpiAoyDSCI/S220/SS854876.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13259948.post-3103547236627514485</id><published>2009-05-11T06:17:00.000-07:00</published><updated>2009-05-11T06:38:46.307-07:00</updated><title type='text'>TEXTOS PARA PERVERTIR A LA JUVENTUD</title><content type='html'>&lt;strong&gt;TEXTOS PARA PERVERTIR A LA JUVENTUD&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Emilio Alberto Restrepo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Libro ganador del Premio 120 años Facultad de Medicina UdeA 1991.&lt;br /&gt;Tuvo 2 ediciones (A solicitud de varios lectores, publico el texto completo del libro, actualmente agotado. Los 2 últimos, POEMA DE AMOR EN EL METRO y EPITAFIO, fueron publicados en el periódico MOMENTO MEDICO y en las memorias de Premios de Poesía Ciudad de Itaguí 2006&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                                DEDICATORIA&lt;br /&gt;                                                                                    ( De un libro imaginario )&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                 A Marina O en el exilio de mi corazón&lt;br /&gt;                                                        A mitad de camino entre la duda y el olvido&lt;br /&gt;                                    A ella que está pagando el abandono por culpas ajenas&lt;br /&gt;                                                            Que está hirviendo en su propia soledad&lt;br /&gt;                                                               por las debilidades de los de su sangre&lt;br /&gt;                                                 A Marina O  quien desde el fondo de su silencio&lt;br /&gt;                                                                                      Espera que todo termine&lt;br /&gt;-                                                                      -como tantos otros para quienes todo&lt;br /&gt;                                                                                                 apenas comienza-&lt;br /&gt;                                                       A ella quien desde la oscuridad de su cuarto&lt;br /&gt;                                                   Sólo desea que todo estalle de una maldita vez&lt;br /&gt;                                                                               Para empezar una nueva vida&lt;br /&gt;                                                                                   O quizás una nueva muerte&lt;br /&gt;-                                                                                -porque ya todo es indiferente–&lt;br /&gt;                                                                   Porque ya no soporta un minuto más&lt;br /&gt;                                                       ser presa del temor, el recelo y la compasión&lt;br /&gt;                                                            Porque está harta de recuerdos y de dolor&lt;br /&gt;                                                de ese halo de sospecha que le desgarra el alma&lt;br /&gt;                                        en cada comentario hiriente, en cada mirada suspicaz&lt;br /&gt;                                        A Marina O a quien deseamos tener de nuevo en casa&lt;br /&gt;                                                                                Para ella un abrazo solidario&lt;br /&gt;                                                                                               Un verso combativo&lt;br /&gt;                                                      Un grito cada vez más cerca de la conciencia&lt;br /&gt;                                             Un guiño del espíritu cada vez más lejos del horror&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    &lt;strong&gt;SONRISA&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Cuando veo tus preciosos dientes&lt;br /&gt;        entre esos labios carnosos y sensuales &lt;br /&gt;Y tu lengua se proyecta majestuosa&lt;br /&gt;        como vigía – Ama y señora -  de tu&lt;br /&gt;        carcajada sonora&lt;br /&gt;Y tus ojos se encharcan&lt;br /&gt;        previendo la tormenta de emoción&lt;br /&gt;Y tu respiración entrecortada&lt;br /&gt;Y tu jadeo incontrolable&lt;br /&gt;       configuran un cuadro muy parecido&lt;br /&gt;       a la felicidad&lt;br /&gt;Me pregunto&lt;br /&gt;Por qué no guardarás para ti&lt;br /&gt;Esa estúpida sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;POR QUE EN OCASIONES&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por qué en ocasiones&lt;br /&gt;      Ese irredimible deseo&lt;br /&gt;             de apretarte el pescuezo&lt;br /&gt;Y esa ansiedad&lt;br /&gt;Y esa rabia&lt;br /&gt;En medio de éste qué sé&lt;br /&gt;     es un fuerte-desesperado-amor&lt;br /&gt;Y por qué a veces&lt;br /&gt;     tan odiosamente encantadora&lt;br /&gt;           tan ruinmente angelical&lt;br /&gt;mientras corretea&lt;br /&gt;de un lado para otro&lt;br /&gt;el diablillo travieso de la pasión&lt;br /&gt;     arrastrándonos a su juego&lt;br /&gt;     poniéndonos a su merced&lt;br /&gt;  y nosotros&lt;br /&gt;como locos y abnegados súbditos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué hacer con esos sentimientos equívocos&lt;br /&gt;Qué hacer, cómo odiarte&lt;br /&gt;    cuando te siento mi cómplice&lt;br /&gt;    mi compañera&lt;br /&gt;    mi delirio&lt;br /&gt;Acaso mi deliciosa equivocación&lt;br /&gt;      mi conciencia-peligroso Superyo-&lt;br /&gt;      mi gran contradictora&lt;br /&gt;      germen de mis más terribles enojos&lt;br /&gt;      moza, musa, hermosa , primorosa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué hacer para soportarte&lt;br /&gt;Qué hacer para no matarte&lt;br /&gt;      Mientras me recuerdo&lt;br /&gt;           que te amo&lt;br /&gt;Cómo te quito de en medio&lt;br /&gt;      si por ti respiro&lt;br /&gt;      si eres parte de mi todo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además&lt;br /&gt;   el negro no ha sido nunca mi color favorito&lt;br /&gt;   y aún no tengo el aire grave de la viudez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cómo olvidar nuestros sueños&lt;br /&gt;       Nuestro calor, olor, sudor, amor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cómo imaginar más noches sin ti&lt;br /&gt;más vida aparte de ti&lt;br /&gt;           más energía que no gire en torno tuyo&lt;br /&gt;               buena, creadora&lt;br /&gt;               mala, creadora&lt;br /&gt;        Como cuando me dan deseos irredimibles&lt;br /&gt;         De apretarte el pescuezo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     &lt;strong&gt;POETICA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supe de un poeta al que lo mató la diarrea&lt;br /&gt;      luego de componer aquella que fuera&lt;br /&gt;      su máxima creación&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y supe de otro&lt;br /&gt;      a quien se le partió el corazón en una noche&lt;br /&gt;      de éxtasis romántico – literario&lt;br /&gt;      y hoy anda desesperado&lt;br /&gt;      por el vaivén  inverosímil&lt;br /&gt;      del tic – tac de su corazón disidente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y supe de otro&lt;br /&gt;      que de tanto mirar la luna&lt;br /&gt;       pretendiendo embeberse&lt;br /&gt;       de la esquiva inspiración&lt;br /&gt;       se le paralizó el cuello y hoy sus admiradores&lt;br /&gt;       en honor de él y de su tortícolis&lt;br /&gt;        - reveladora y premonitoria según ellos –&lt;br /&gt;       han fundado una revista&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y supe de otro&lt;br /&gt;      a quien la inspiración le cayó de golpe&lt;br /&gt;      de tal forma y con tanta fuerza&lt;br /&gt;      que en su casa – por vergüenza –&lt;br /&gt;      lo tienen escondido en el último cuarto&lt;br /&gt;      donde en un rincón oscuro babea versos&lt;br /&gt;      y orina rimas &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y supe de otro&lt;br /&gt;      a quien la impresión de un poema sublime&lt;br /&gt;      lo elevó a tres metros del suelo&lt;br /&gt;      - un acto levitatorio de antología -&lt;br /&gt;      hasta que los bomberos acudieron&lt;br /&gt;      y con una poco metafórica escalera&lt;br /&gt;      lo bajaron de la nube e impidieron&lt;br /&gt;      que se quebrara la crisma y el carisma&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y  supe de otro&lt;br /&gt;       que enamorado salió al campo&lt;br /&gt;        a deleitarse con el dulce olor de las flores&lt;br /&gt;        y no solo fue picado por una avispa&lt;br /&gt;        que no entendió su amor&lt;br /&gt;        sino que pasó estornudando un mes&lt;br /&gt;        pues olvidó que era alérgico al polen&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y  supe de otro&lt;br /&gt;        que incomprendido en su joven&lt;br /&gt;         furor de poeta&lt;br /&gt;         fue aleccionado por su padre&lt;br /&gt;         y reprendido por sus maestros&lt;br /&gt;         humillado crió traumas&lt;br /&gt;         taras y frustraciones&lt;br /&gt;         y hoy es un brillante político&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y supe de otro&lt;br /&gt;     que acosado por la necesidad del vil metal&lt;br /&gt;     no tuvo más remedio que volverse serio&lt;br /&gt;     y escribir temas serios para gente seria&lt;br /&gt;     de la seria ciudad&lt;br /&gt;     y lo único que se ganó&lt;br /&gt;     fue un balazo en la cabeza...&lt;br /&gt;     los galenos dicen que el pronóstico es serio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;GAJES DEL OFICIO&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Al rajá Natan Albur le dio por practicar el vudú y&lt;br /&gt;Como lo hizo con tanto éxito, rápidamente tuvo una&lt;br /&gt;gran clientela que lo contrataba para hacer&lt;br /&gt;maleficios a sus malquerientes , a los que representaba&lt;br /&gt;en una figura de cera atravesada con un&lt;br /&gt;alfiler . En su ascenso a la gloria quedaron rezagados&lt;br /&gt;varios de sus amigos y algunas esposas entre&lt;br /&gt;ellas Sharitza, mujer callada y de certera intuición,&lt;br /&gt;la cual tuvo a mal contarle un sueño suyo en que lo&lt;br /&gt;veía empalizado en el desierto, indefenso, rodeado&lt;br /&gt;de risas llenas de provocación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron los años y un día una importante dama y su&lt;br /&gt;cohorte de jinetes de rostro cubierto le encargaron&lt;br /&gt;una estatuilla  que condensara el mal , el mejor&lt;br /&gt;hechizo de su carrera. Tentado por el reto, el rajá se&lt;br /&gt;preparó a conciencia y el trabajo quedó perfecto.&lt;br /&gt;Con la primera estocada  Natan Albur cayó y no se&lt;br /&gt;pudo mover más . A los cinco días murió de sed,&lt;br /&gt;acallados sus gritos por la música y ensordecidos&lt;br /&gt;sus oídos por las carcajadas de Sharitza y sus&lt;br /&gt;amigos . En sus últimas luces Natan Albur creyó&lt;br /&gt;reconocer aquellos rostros que se volvían polvo y&lt;br /&gt;que el viento arrastraba ahora más allá de la&lt;br /&gt;memoria...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      &lt;strong&gt;BUSQUEDA&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la búsqueda del poema absoluto&lt;br /&gt;Se sacrifican la piel&lt;br /&gt;         el ego           la paciencia&lt;br /&gt;Se profanan sagrados templos&lt;br /&gt;Se violan íntimas posesiones&lt;br /&gt;Se conoce el desamor&lt;br /&gt;         el desespero        la desazón&lt;br /&gt;El  poema hace el quite&lt;br /&gt;Se escabulle en sí mismo&lt;br /&gt;Nadie escapa a la humillación&lt;br /&gt;        de su risa sarcástica&lt;br /&gt;Y con los residuos de la producción industrial&lt;br /&gt;Se engrosa la bibliografía de los críticos&lt;br /&gt;                                          que buscan&lt;br /&gt; la Reseña Perfecta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;MNEMOTECNIA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella tarde con sabor a lluvia&lt;br /&gt;Y su olor a tierra mojada&lt;br /&gt;Esa niña de jóvenes arrugas&lt;br /&gt;Ese anciano agobiado por sus augurios de muerte&lt;br /&gt;Y su tristeza con cara de perro viejo&lt;br /&gt;El orinal del bar que apesta&lt;br /&gt;Las horas de pesadumbre que golpean&lt;br /&gt;A mi puerta&lt;br /&gt;Aquellos amores que maté a puñaladas&lt;br /&gt;De desprecio&lt;br /&gt;Y su sangre tibia que ahoga mis fríos&lt;br /&gt;Recuerdos&lt;br /&gt;Teresa y su hálito de alma herida&lt;br /&gt;Y en putrefacción&lt;br /&gt;Mis vicios &lt;br /&gt;Mis insomnios&lt;br /&gt;Mis desprecios&lt;br /&gt;El rencor desesperado que hace cuerpo&lt;br /&gt;En mis nostalgias&lt;br /&gt;Las cenizas de mis años gastados&lt;br /&gt;Y todos mis demás monstruos interiores&lt;br /&gt;Están ahí&lt;br /&gt;¡ Al acecho ¡&lt;br /&gt;para recordarme&lt;br /&gt;que la memoria de tu memoria&lt;br /&gt;tu cuerpo  tus olores  tus sueños&lt;br /&gt;tu vida junto a mí&lt;br /&gt;¡ todo ¡&lt;br /&gt;lo debo echar cuanto antes&lt;br /&gt;al cubo de la basura&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    &lt;strong&gt;SOLICITUD&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;¡ Oh Marines ¡&lt;br /&gt;para cuando desembarquéis&lt;br /&gt;en nuestras costas&lt;br /&gt;      - por obra y gracia&lt;br /&gt;        de los contratos firmados en el olimpo&lt;br /&gt;        para saldar  antiguas e impagables deudas-&lt;br /&gt;os digo&lt;br /&gt;Golpeadnos si quereís&lt;br /&gt;con vuestros fusiles impelidos&lt;br /&gt;de una no muy clara libertad&lt;br /&gt;Democratizad nuestras tercas&lt;br /&gt;y largas cabelleras&lt;br /&gt;con las puntas de acero de&lt;br /&gt;vuestras botas militares&lt;br /&gt;Pacificadnos a los golpes&lt;br /&gt;de vuestras cadenas legendarias&lt;br /&gt;Cercadnos&lt;br /&gt;        Heridnos&lt;br /&gt;               Torturadnos&lt;br /&gt;pués para ello habeís sido hábilmente&lt;br /&gt;entrenados&lt;br /&gt;y es vuestro oficio &lt;br /&gt;Pero por favor&lt;br /&gt;tened cuidado de no pisar las flores&lt;br /&gt;sembradas por nuestras madres&lt;br /&gt;y que adornarán nuestras tumbas&lt;br /&gt;ya que son el último vínculo y testimonio&lt;br /&gt;que tendremos en la eternidad&lt;br /&gt;de aquello que vosotros jamás podreís robarnos&lt;br /&gt;ni reclamar su rescate en dólares :&lt;br /&gt;el amor a esa esencia entrañablemente nuestra&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;strong&gt;URABA GRAFFITI 88&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Urabá me dejó un color tostado en la piel&lt;br /&gt;                                    Y unas manchitas&lt;br /&gt;Una conciencia cansada&lt;br /&gt;Un horario de sueño perdido&lt;br /&gt;Un olor de un cuerpo en la memoria&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Urabá me dejó el recuerdo de una mujer&lt;br /&gt;                                 Y el olvido de muchas otras&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se robó mis miedos&lt;br /&gt;          maduró mis esperanzas&lt;br /&gt;          me regaló varias sonrisas eternas&lt;br /&gt;          un cassete de Leo Marini&lt;br /&gt;          y ni una sola lágrima de las malas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Urabá me entregó una mirada de ratica&lt;br /&gt;         desde el rincón de una pasión extraña&lt;br /&gt;    varios rasguños en la espalda&lt;br /&gt;    algunos kilos&lt;br /&gt;    una que otra disputa&lt;br /&gt;    las mejores amistades de mi vida&lt;br /&gt;     -o las más intensas –&lt;br /&gt;   la fama de charro&lt;br /&gt;   el terror a las mentiras&lt;br /&gt;   y la evidencia de la muerte&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Urabá  me enseñó a conocer&lt;br /&gt;        la gratitud del pueblo    &lt;br /&gt;        la ponderación de algunos miserables&lt;br /&gt;        la mirada cómplice de ciertos arrastrados&lt;br /&gt;        el sabor del carambolo, el borojó,&lt;br /&gt;        el chontaduro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Urabá conocí la boleja&lt;br /&gt;        por tradición oral aprendí a&lt;br /&gt;       despreciar a los chilapos&lt;br /&gt;       y el cargamento de mierda de su propia vida&lt;br /&gt;       ví los piojos, los manetos, los pitos&lt;br /&gt;       nadé en mi sudor y mi desespero&lt;br /&gt;       y me ahogué en los diluvios de lluvia tibia&lt;br /&gt;       y pegajosa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Urabá no me dio plata&lt;br /&gt;      me dio mucho tema de conversación&lt;br /&gt;      no me dio capital, me hizo menos patán&lt;br /&gt;Cuando volvía a casa me veían&lt;br /&gt;     como héroe de Vietnam&lt;br /&gt;     y yo me dejaba hacer...&lt;br /&gt;     y hablaba de mis hazañas&lt;br /&gt;     de las batallas libradas contra&lt;br /&gt;     la tensión, el olvido&lt;br /&gt;     el palidismo, la amargura y la soledad&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero mentiras que la rumba, el trabajo&lt;br /&gt;     los paseos y la ebriedad de cuerpo y alma&lt;br /&gt;     no daban tregua ni tiempo libre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Urabá conocí la miseria&lt;br /&gt;            más de espíritu que de cuerpo&lt;br /&gt;            ví la basura salir por muchas bocas&lt;br /&gt;            pude fastidiarme con los sofismas&lt;br /&gt;            Y la retórica de los farsantes de ambos&lt;br /&gt;            Bandos&lt;br /&gt;                  me saturó&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conocí la gente más humana y el&lt;br /&gt;lumpen más despreciable&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Urabá no permite puntos medios&lt;br /&gt;         todo toma partido,&lt;br /&gt;         todo se va a los extremos&lt;br /&gt;         o se quiere o se odia,&lt;br /&gt;         no hay espacio para la tibieza&lt;br /&gt;         o te alimenta o te consume&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Urabá me dejó un prurito en el alma&lt;br /&gt;         un sabor metálico en la nostalgia  &lt;br /&gt;         un grito reprimido&lt;br /&gt;         un amor incompleto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún vuelvo la mirada y la visión es&lt;br /&gt;  confusa y turbia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Urabá se ve como en una nube&lt;br /&gt;            el recuerdo no es en&lt;br /&gt;            tres dimensiones&lt;br /&gt;            no hay corporeidad&lt;br /&gt;    Pero con los ojos del sentimiento&lt;br /&gt;    no hay tiempo ni espacio  &lt;br /&gt;    no se fijan imágenes sólidas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Urabá lo llevo dentro de mí&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;strong&gt;EVOCANDO UN ODIO PERDIDO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si uno supiera cuántas veces&lt;br /&gt;Ha pasado por estúpido&lt;br /&gt;Por intentar robarle&lt;br /&gt;                    Un guiño a un atardecer delirante&lt;br /&gt;Y cuántas veces ha sido tildado de procaz&lt;br /&gt;Por pretender copular&lt;br /&gt;                        Con el viento que trae&lt;br /&gt;                        Lejanos recuerdos&lt;br /&gt;Si supiera cuántas veces se ha desangrado&lt;br /&gt;Por la herida&lt;br /&gt;                 De un suspiro sostenido&lt;br /&gt;                 En una nostalgia&lt;br /&gt;Y cuántas veces ha caído muerto&lt;br /&gt;Como un pájaro&lt;br /&gt;En la memoria&lt;br /&gt;                    De aquellos que se defecaron en&lt;br /&gt;                     Nuestra infancia&lt;br /&gt;Si uno supiera cuántos sueños le han robado&lt;br /&gt;En las horas&lt;br /&gt;                 En que el honor se escurría&lt;br /&gt;                  Por las ve4nas rotas&lt;br /&gt;Y cuántas veces el espíritu ha sido pisoteado&lt;br /&gt;Y escupido&lt;br /&gt;Por el desaire pretencioso&lt;br /&gt;                        Del que se jacta ajeno a la poesía&lt;br /&gt;Si supiera uno cuántos&lt;br /&gt;Seres gritan desconsolados&lt;br /&gt;En una noche eterna que les niega el derecho&lt;br /&gt;                         De un lamento en su amargura&lt;br /&gt;Y cuántas veces ha quedado impune&lt;br /&gt;El vejamen de una esencia&lt;br /&gt;                           Masacrada por el olvido&lt;br /&gt;                           Y la indiferencia&lt;br /&gt;Si uno supiera tantas cosas&lt;br /&gt;                         - si tan solo las sospechara -&lt;br /&gt;uno se armaría de valor&lt;br /&gt;   quemaría sus naves&lt;br /&gt;        invocaría a Marte, a Minerva&lt;br /&gt;           y henchido de aquella fuerza suprema&lt;br /&gt;              que sólo da la ira – o la humillación –&lt;br /&gt;                  tendría coraje para hacerles frente&lt;br /&gt;                     y desarmarlos, destruirlos, destriparlos&lt;br /&gt;                        o lo que es más terrible&lt;br /&gt;                            perdonarlos&lt;br /&gt;                                decirles que ya no nos importa&lt;br /&gt;                                    y dedicarles un poema&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;strong&gt;EVOCACIONES&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Hoy que ví un pajarito me puse nostálgico y me dio por recordar al hijo menor de Mr. Smith en un hecho que marcó nuestra infancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una tarde calurosa, estando todos los niños reunidos, aquel angelical rubiecito&lt;br /&gt;decidió que su diversión favorita sería humillarnos y para tan loable propósito nos citó en el depósito de su padre,  nos sentó alrededor suyo y con indescriptible deleite empezó a comer delante nuestro todas las frutas  que su gula y que su estomaguito le permitieran&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;nosotros lo mirábamos en una suerte de asombro mezclado con ira y envidia , hasta que su cuerpo dijo ¡ Basta ! y le vimos caer al suelo, convulsionar en su diarrea monumental y contorsionarse en su vómito magnífico y por último, como absortos en el éxtasis de un extraño rito, aplaudimos visiblemente emocionados cuando sucumbió ahogado en su propia mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   &lt;strong&gt;RINDIENDO INDAGATORIA&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay cargos en mi contra&lt;br /&gt;       Ante el tribunal de la inteligencia&lt;br /&gt;        Y el buen gusto&lt;br /&gt;De cometer en forma reiterada, alevosa&lt;br /&gt;       Y con conocimiento de causa&lt;br /&gt;        Varios poemas&lt;br /&gt;No hay atenuantes&lt;br /&gt;Nadie se quiere encargar de mi defensa&lt;br /&gt;Argumentan premeditación, ensañamiento&lt;br /&gt;        Insurrección, reincidencia&lt;br /&gt;        Falso testimonio, violación&lt;br /&gt;Hay testigos&lt;br /&gt;Las víctimas son muchas,&lt;br /&gt;Los damnificados bastantes&lt;br /&gt;Ni alegando ira e intenso dolor&lt;br /&gt;     Puedo evitar la condena  &lt;br /&gt;Ni fingiendo graves desórdenes mentales&lt;br /&gt;      - que pudieran muy bien explicar&lt;br /&gt;         mi conducta –&lt;br /&gt;          puedo escapar a tan delicadas acusaciones&lt;br /&gt;no tengo escapatoria&lt;br /&gt;ya me veo encerrado en los calabozos&lt;br /&gt;de la memoria&lt;br /&gt;         purgando la cadena perpetua del olvido&lt;br /&gt;no alegaré&lt;br /&gt;no apelaré&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejaré que el destino siga su rumbo&lt;br /&gt;Dicen que la justicia – y al parecer&lt;br /&gt;Los poemas – cojean&lt;br /&gt;No hay ortopoetista que valga&lt;br /&gt;Pero yo ya tomé partido&lt;br /&gt;Si tengo que pagar con tiras de pellejo&lt;br /&gt;Mi osadía&lt;br /&gt;Me consolaré con que mi espíritu&lt;br /&gt;        Siga vagando libremente&lt;br /&gt;Es el único que me importa y los investigadores&lt;br /&gt;        Aún no lo relacionan con este proceso&lt;br /&gt;Aún nadie lo ha acusado de complicidad&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;strong&gt;IN  MEMORIAN&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El señor García era toda una figura&lt;br /&gt;Durante un día al mes&lt;br /&gt;      Buscaba siempre la forma de refugiarse en sí mismo&lt;br /&gt;      Intentaba quitarse la corbata del espíritu&lt;br /&gt;      Las normas de la memoria&lt;br /&gt;      El traje de la corrección&lt;br /&gt;      Y mirarse desnudo en toda su dimensión&lt;br /&gt;Hacía lo posible por retozar con sus instintos&lt;br /&gt;       Acariciarlos      revitalizarlos&lt;br /&gt;        Y recordarse que además de existir vivía&lt;br /&gt;Buscaba estar consigo mismo y quererse&lt;br /&gt;Se quedaba hasta tarde en la cama&lt;br /&gt;Se entregaba a placeres antiguos y ocultos&lt;br /&gt;      Se metía los dedos en la nariz y  hacía figuritas&lt;br /&gt;      Escupía en el suelo&lt;br /&gt;      Estremecía la casa&lt;br /&gt;      Con sus huracanes interiores&lt;br /&gt;      -  acaso un inmerecido nombre para&lt;br /&gt;       un simple eructo –&lt;br /&gt;se zambullía en sus deseos y nadaba feliz como un niño&lt;br /&gt;       en el lago de sus nostalgias&lt;br /&gt;trotaba alrededor de su pasado&lt;br /&gt;y sudaba la hipocresía&lt;br /&gt;amaba a las mujeres&lt;br /&gt;que danzaban en sus sueños  &lt;br /&gt;mascaba los odios&lt;br /&gt;y los vomitaba sobre el recuerdo&lt;br /&gt;     de aquellos que día a día lo pisoteaban&lt;br /&gt;se reía a carcajadas&lt;br /&gt;le dedicaba una lágrima a sus muertos&lt;br /&gt;y se alegraba : por un día era feliz&lt;br /&gt;tenía esa rutina un día al mes&lt;br /&gt;     para luchar contra la rutina del mes&lt;br /&gt;por un día se enloquecía para no enloquecerse&lt;br /&gt;por un día era el más hermoso de los hombres&lt;br /&gt;     el más grande   el más puro    el único&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;al final de la jornada se acostaba  y plácidamente dormía&lt;br /&gt;al amanecer regresaban las pesadillas&lt;br /&gt;volvía a ser el mismo&lt;br /&gt;pequeño    mediocre    común&lt;br /&gt;a trabajar      a humillarse    a sufrir&lt;br /&gt;a comportarse&lt;br /&gt;en fin&lt;br /&gt;a volver a vivir normalmente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;strong&gt;DRAMATURGIA&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Claro que uno se la pasa bien&lt;br /&gt;Entre los requiebros&lt;br /&gt;         Y de a poco se va inventando&lt;br /&gt;          La forma de salir del paso&lt;br /&gt;Que a veces – demasiadas –&lt;br /&gt;Uno se hace el loco&lt;br /&gt;O silva mirando hacia adentro&lt;br /&gt;          O mete la cabeza en un hueco&lt;br /&gt;           O la esconde bajo el plumaje&lt;br /&gt;Y entre estertores el alma sigue tranquila&lt;br /&gt;           Sin tiempo para culpas&lt;br /&gt;            Ni cara para vergüenzas&lt;br /&gt;Y lo hacemos tan bien&lt;br /&gt;Que no se siente desprecio&lt;br /&gt;            Por uno mismo&lt;br /&gt;Y cada vez somos mejores actores&lt;br /&gt;            De la farsa en un solo acto&lt;br /&gt;            De nuestra vida&lt;br /&gt;Y llegamos a creernos a nosotros&lt;br /&gt;Mismos sin ruborizarnos&lt;br /&gt;Pero de pronto uno se va cansando&lt;br /&gt;De pronto el maquillaje no es suficiente&lt;br /&gt;            Para cubrir tanta arruga&lt;br /&gt;El monólogo se hace largo, lento y fastidioso&lt;br /&gt;El apuntador se queda dormido en su concha&lt;br /&gt;De pronto el público que bajo contrato&lt;br /&gt;Nos aplaudía&lt;br /&gt;      Hoy tuvo una mejor oferta y  nos quedamos solos&lt;br /&gt;El protagonista está neurótico y afónico&lt;br /&gt;La diva huyó con el maquillador&lt;br /&gt;Y el director está ebrio&lt;br /&gt;Y ante el espejo tratamos de reparar el mal&lt;br /&gt;      Pero uno ya no está para esas cosas&lt;br /&gt;Ya no hay motivación ni credibilidad&lt;br /&gt;Ya no hay espacio para la sonrisa&lt;br /&gt;       Y el recurso de la lástima se agotó&lt;br /&gt;No queda más remedio que retirarnos&lt;br /&gt;      A vivir de viejas memorias&lt;br /&gt;      Y recuerdos forzados de los Tiempos de Gloria&lt;br /&gt;Para intentar cubrir de rosas&lt;br /&gt;       El lecho de nuestra miseria&lt;br /&gt;¡ pero nos chuzamos con las espinas !&lt;br /&gt;y entonces toca empezar de nuevo&lt;br /&gt;       o cambiar de oficio&lt;br /&gt;o sentarnos a morir un poco cada vez&lt;br /&gt;       mientras la vida sigue en su bullicio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;DE ENTRE LOS MUERTOS&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cae la noche     sube la bruma&lt;br /&gt;Y en el sendero que conduce a la vereda&lt;br /&gt;Se ve salir como todas las noches&lt;br /&gt;Al espanto&lt;br /&gt;Lleva a cuestas su tedio milenario&lt;br /&gt;Las cadenas coloniales alrededor del cuello&lt;br /&gt;         -por qué será que todos los fantasmas arrastran cadenas.&lt;br /&gt;          Son su estigma. Son el marcador que sella su clase. –&lt;br /&gt;Vaga incansablemente por su ruta&lt;br /&gt;Recrea recuerdos para distraerse&lt;br /&gt;Campea sobre sus dominios&lt;br /&gt;Cada cierto tiempo se reporta  &lt;br /&gt;           Mascullando un aullido&lt;br /&gt;    Emitiendo luces como una vulgar luciérnaga&lt;br /&gt;    Escupiendo sobre el entierro&lt;br /&gt;           Que le negó el derecho al descanso eterno&lt;br /&gt;    Pisoteando la avaricia que sin atenuantes&lt;br /&gt;            Lo condenó a ser un eterno noctámbulo&lt;br /&gt;Durante siglos se ha pellizcado&lt;br /&gt;Para saber si sueña&lt;br /&gt;O para saber si su deambular&lt;br /&gt;Es solo producto&lt;br /&gt;                 De una broma de mal gusto&lt;br /&gt;¡ Pero no !&lt;br /&gt;está mortalmente despierto&lt;br /&gt;las misas y las oraciones no fueron suficientes&lt;br /&gt;no ha tenido quién intrigue por él en el purgatorio&lt;br /&gt;todos le han olvidado&lt;br /&gt;sólo caballos y perros lo determinan&lt;br /&gt;sólo ellos se inquietan ante su etérea presencia&lt;br /&gt;se le niega el elemental derecho&lt;br /&gt;                       a ser reconocido&lt;br /&gt;está tan lejos de todo que ya no aspira&lt;br /&gt;                       a que su guaca sea descubierta&lt;br /&gt;sufre ante la evidencia de ser mediocre&lt;br /&gt;                       aún después de muerto&lt;br /&gt;no se siente ni siquiera un buen fantasma&lt;br /&gt;no ha logrado dar un buen susto a nadie&lt;br /&gt;nadie le ha fabricado una leyenda&lt;br /&gt;sobre él no se ha escrito ninguna crónica&lt;br /&gt;sólo un intento de poema trata de reivindicar&lt;br /&gt;                        a un espectro proletario&lt;br /&gt;condenado irremediablemente e intemporalmente&lt;br /&gt;a los terribles flagelos&lt;br /&gt;de la soledad y el aburrimiento&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;strong&gt;EPITAFIO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de tantas injurias a la vida&lt;br /&gt;De tanto robarle al sueño&lt;br /&gt;     Su parsimonia de oquedad silente&lt;br /&gt;De tanto gastar la risa&lt;br /&gt;     En burlarnos de nuestras propias taras&lt;br /&gt;De tantos equívocos disimulos&lt;br /&gt;     A nuestra no reconocida mediocridad&lt;br /&gt;De tanto herir la aurora&lt;br /&gt;     Con nuestra presencia de ebrios       &lt;br /&gt;     Vergonzantes&lt;br /&gt;De tanto insultar la noche&lt;br /&gt;     Con nuestras orgías de antecedentes&lt;br /&gt;     Innombrables&lt;br /&gt;De tanto matar el tiempo&lt;br /&gt;     Con el descaro de nuestro ocio infatigable&lt;br /&gt;De tantos poemas en el aire&lt;br /&gt;De tantos amores en el sótano&lt;br /&gt;      De nuestra memoria teñida de desengaño&lt;br /&gt;Después de tanto humo y tanto ruido&lt;br /&gt;      ¡ He vuelto a la tierra !&lt;br /&gt;para ver personalmente cómo los gusanos&lt;br /&gt; destrozan la evidencia de una vida&lt;br /&gt;        que en vida&lt;br /&gt;se dedicó al cultivo de su moral intachable&lt;br /&gt;        y sus ejemplares virtudes&lt;br /&gt;como lo han reseñado oportunamente los diarios&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;     MORIR DE AMOR&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Al contrario de lo que pudiera pensarse luego de un simple y superficial análisis, ese terrible dolor que él sintió en su pecho cuando ella decidió marcharse de su lado era algo más que una simple desazón propia de los poemas cursis y las novelas rosa : los médicos confirmaron el infarto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;ASOMBRO&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Caminando por el campo vi una hormiga&lt;br /&gt;Que con fuerza hercúlea levantaba&lt;br /&gt;Un trozo de azúcar que llevaba&lt;br /&gt;Presurosa y diligente a su guarida&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asombrado sin igual por su odisea&lt;br /&gt;Comenté sin ocultar mi admiración :&lt;br /&gt;“ que grandeza infinita alberga la pigmea&lt;br /&gt;¡ Comerse todo eso y soportar la indigestión ! ”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   &lt;strong&gt;SALMO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despertad , los sumidos en el letargo.&lt;br /&gt;Asumid, los estancados en la desidia.&lt;br /&gt;Protestad, los golpeados por la injusticia.&lt;br /&gt;Proseguid, ya sabéis que el camino es largo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Insistid, los castigados por la inopia.&lt;br /&gt;Batallad, los oprimidos por el vejamen.&lt;br /&gt;Exigid, los estafados en el examen.&lt;br /&gt;Intentad, que podéis brillar con luz propia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y recordad mortales que en el recorrer&lt;br /&gt;Os acongojarán mil vicisitudes&lt;br /&gt;Que requerirán de prontas solicitudes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sucumbáis ante los abusos del poder,&lt;br /&gt;Sobrepone a tus defectos tus virtudes,&lt;br /&gt;Sigue en pie tu lucha, ¡ Aún puedes tu vencer !&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   &lt;strong&gt;PROYECTO DE POEMA&lt;br /&gt;          EROTICO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No contengas tu jadeo salvaje&lt;br /&gt;Hembra de mis mil y una pradera desnudas&lt;br /&gt;Grita, aturde, desparrama sobre mí ese&lt;br /&gt;Alarido infernal&lt;br /&gt;Atenaza y exprime mi impulso vital en tu trampa&lt;br /&gt;Viva&lt;br /&gt;Deja que mi esencia en tu jardín&lt;br /&gt;Alimente tu manantial&lt;br /&gt;      Esparza agua de emoción sobre tus flores&lt;br /&gt;           Proyecte vida a tus gorriones&lt;br /&gt;                 Con la fuerza incontenible de mi pasión&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;AL TIEMPO PERDIDO&lt;br /&gt;           ( Des – evocaciones en el otoño )&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;Cuantas horas gastadas             archivadas en los&lt;br /&gt;Cuarteles&lt;br /&gt;De un pasado sin distancia             ni tiempo&lt;br /&gt;Y que sólo sirvieron&lt;br /&gt;Para hacernos sentir cansados&lt;br /&gt;Decrépitos                 desgastados&lt;br /&gt;Y para condecorarnos              con la gloriosa&lt;br /&gt;Inmundicia&lt;br /&gt;De la sabia experiencia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;Hoy que te veo en el espejo&lt;br /&gt;-         reflejo inverso de mi imagen&lt;br /&gt;          la verdadera  la despreciable –&lt;br /&gt;te pregunto&lt;br /&gt;¿ de qué sirvió tu lucha ?&lt;br /&gt;¿ Qué fue de todo lo que erigiste&lt;br /&gt;     sobre la base de tus utopías ?&lt;br /&gt;¿ Que desprecio le pones&lt;br /&gt;        a las arrugas que hoy surcan tu frente&lt;br /&gt;        y pueblan despiadadamente tu rostro&lt;br /&gt;        y que fueron el justo reconocimiento&lt;br /&gt;        a tus desvelos de miseria ?&lt;br /&gt; ¿ Valió la pena todo eso ?&lt;br /&gt;Hey , y tu , ¿ de qué te ríes ?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿ Sirvió de algo el saberme otrora grande&lt;br /&gt;si hoy&lt;br /&gt;no puedo con el peso de mi propia conciencia&lt;br /&gt;si me asfixio&lt;br /&gt;con el hollín de mis recuerdos&lt;br /&gt;si me estremezco&lt;br /&gt;ante la magnitud de mis enormes&lt;br /&gt;remordimientos ?&lt;br /&gt;ya ni fuerzas tengo&lt;br /&gt;para levantar la pala con que he de echarle&lt;br /&gt;tierra a mi pasado&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;strong&gt;PERSPECTIVAS&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Observo que se me van acabando&lt;br /&gt;Las tristezas&lt;br /&gt;Que enorme sensación de vacío&lt;br /&gt;Que silencio&lt;br /&gt;Esta tranquilidad me asusta&lt;br /&gt;                                   Esta paz me abruma&lt;br /&gt;Hasta la noche se la están robando&lt;br /&gt;No queda nada, sólo el mañana&lt;br /&gt;El terrible mañana&lt;br /&gt;Que asquerosa perspectiva&lt;br /&gt;Veo las aves que desde ya&lt;br /&gt;                                      Disputan mi cadáver&lt;br /&gt;...el olor es insoportable&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;      DE LAS CRONICAS&lt;br /&gt;             OFICIALES&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Con su enorme panza al sol, plácido, tranquilo, sin remordimiento ni culpas, reposaba en su piscina nuestra excelencia, el general Demócrito Lanzas, leyendo el proscrito libro  “ Dichos y sabiduría popular ” cuando encontró un refrán que rezaba : “ Escupid para arriba y os caerá en la cara ”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tentado por el desafío orientó su artillería bucal a las alturas y luego de dos atronadores estertores preparó el esputo que de proyectil le serviría . . . llenó de aire sus pulmones e hizo fuego.  Elevose el innombrable material en perfecta línea que ascendía, llegó a su punto de máximo impulso e inerte se doblegó a las fuerzas gravitacionales, empezando su descenso.  Pero sucedió que una inoportuna ventisca, acaso incitada por la subversión, movilizó de su  objetivo la improvisada y lábil munición y fue a dar sobre la tersa cutis de la primera dama que yacía aledaña a nuestra gracia . Este , dando muestras de una imperial ira, exclamó :  - Que sabiduría popular ni que vainas ; estos negros no sirven para nada . Lugarteniente,  ¡ Fusile otros quince !&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      &lt;br /&gt;           &lt;strong&gt;ANACRONISMOS&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La penúltima vez que recuerdo haber sido feliz&lt;br /&gt;     Bebía la leche que a manantiales&lt;br /&gt;     Brotaba del seno generoso de mi madre ;&lt;br /&gt;Luego ella me sacaba los gases&lt;br /&gt;Y yo me volcaba en la fuerza&lt;br /&gt;De ese eructo magnífico y exento de procacidad&lt;br /&gt;Entonces&lt;br /&gt;         Ella creía enloquecer cuando&lt;br /&gt;         De mi boca salía&lt;br /&gt;         Una mueca amorfa&lt;br /&gt;         Que solo una mujer enamorada&lt;br /&gt;         De su pequeño esperpento&lt;br /&gt;         Puede interpretar como una sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en pago a su incondicional entrega&lt;br /&gt;        Yo manchaba su piel, su amor&lt;br /&gt;Y su recién instalada y aún equívoca vocación&lt;br /&gt;Con todo tipo de porquerías que ratificaban&lt;br /&gt;En ella&lt;br /&gt;Su condición de esclava irredimible&lt;br /&gt;        Del precoz y despiadado tiranuelo.&lt;br /&gt;Y dichoso galopando&lt;br /&gt;        En la pradera enorme de mi reino secreto&lt;br /&gt;        El cordón umbilical de nuestro afecto&lt;br /&gt;        Justificaba y encubría esa&lt;br /&gt;        Condición de parásito&lt;br /&gt;                 En su pedestal indestronable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ella era feliz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es tal vez la única forma liberadora de esclavitud&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conservo la imagen&lt;br /&gt;        De su espíritu girando en torno al cuarto&lt;br /&gt;        Besando los recuerdos de su mirada futura&lt;br /&gt;        Cubriendo de caricias sus ilusiones&lt;br /&gt;        Permitiendo que su idealismo se transmitiera&lt;br /&gt;              Al calor de su cuerpo&lt;br /&gt;          Antes – sin prever – que se destrozara&lt;br /&gt;             Al caer pesadamente en tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que lo analicé con todo el potencial&lt;br /&gt;         Que mis dos meses y catorce&lt;br /&gt;          Días lo permitían&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y reconozco&lt;br /&gt;        Que me emocioné profundamente&lt;br /&gt;         Al rememorar el plácido nicho de su vientre&lt;br /&gt;        El asincrónico pero sincopado palpitar&lt;br /&gt;                          De nuestros corazones&lt;br /&gt;        El delicioso fluir de anticuerpos y esperanzas&lt;br /&gt;        La malicia con que yo pateaba su endometrio&lt;br /&gt;              Para recordarle que ese día aún&lt;br /&gt;              No me había dedicado un pensamiento&lt;br /&gt;              Y al mismo tiempo aplicar un poco&lt;br /&gt;                      De demagogia feto-fraternal&lt;br /&gt;                                Que tanto efecto-afecto surtía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡ Cuánto sentimiento en ese entonces !&lt;br /&gt;¡ Qué  buen amor&lt;br /&gt;       Qué exquisito calor     &lt;br /&gt;            Que luminosa oscuridad !&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca como entonces&lt;br /&gt;         He disfrutado tan gratamente&lt;br /&gt;         Del ocio y del parasitismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde esa época todo ha sido un poco más duro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡ toca esperar una nueva reencarnación !&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;POEMAS   DE DESAMOR&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Constantemente me reprochas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Mi falta de afecto&lt;br /&gt;                    Y mi desdén&lt;br /&gt;           Mi desapego&lt;br /&gt;           Mi desinterés&lt;br /&gt;           La barrera que interpongo entre los dos&lt;br /&gt;           La frialdad de mis besos&lt;br /&gt;                 Y lo distante que soy&lt;br /&gt;                 Cuando hacemos el amor&lt;br /&gt;Me acusas&lt;br /&gt;      De no entender tu entrega&lt;br /&gt;      De ignorarte&lt;br /&gt;      De ser  poco serio&lt;br /&gt;      De no tener sentimiento&lt;br /&gt;Pero yo si los tengo&lt;br /&gt;        Y muy claros :&lt;br /&gt;                    Te detesto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera acaso comprender&lt;br /&gt;Que desde que no estás aquí&lt;br /&gt;Todo se siente&lt;br /&gt;         Tan irremediablemente vacío&lt;br /&gt;         Tan amplio&lt;br /&gt;         Tan silencioso&lt;br /&gt;Todas las cosas tienen un sentido tan distinto&lt;br /&gt;         Una dirección tan contraria&lt;br /&gt;Que por primera vez en mucho tiempo&lt;br /&gt;         Siento&lt;br /&gt;         Que puedo ser feliz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una luz tenue que domina la atmósfera&lt;br /&gt;Al fondo... la ciudad&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;10 p.m.&lt;br /&gt;hay un grato calor&lt;br /&gt;una ebriedad tranquila&lt;br /&gt;B. B. King  más desgarrador que nunca&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta pequeña figura&lt;br /&gt;       Que me atosiga&lt;br /&gt;       Con sus preguntas&lt;br /&gt;       Con su entrega&lt;br /&gt;       Con su amor&lt;br /&gt;Y yo aquí pensando&lt;br /&gt;Que es una buena noche&lt;br /&gt;Para seguir olvidándote.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; DE CIERTAS OBSESIONES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la última vez que te ví lucías hermosa&lt;br /&gt;tenías un sobrio aire de dignidad&lt;br /&gt;un abrigo distinto&lt;br /&gt;los zapatos de siempre&lt;br /&gt;y una forma de caminar en la cual reconozco&lt;br /&gt;un pasado agitado, tal vez arrebatado&lt;br /&gt;parecías cansada y triste&lt;br /&gt;acaso distante&lt;br /&gt;pero te veías conforme&lt;br /&gt;no había nada en ti que delatara infelicidad&lt;br /&gt;eso me recordó cuántas veces&lt;br /&gt;intenté hablarte y confiarte&lt;br /&gt;uno o dos secretos&lt;br /&gt;subvertir el estado de cosas&lt;br /&gt;romper el esquema que me sumía&lt;br /&gt;en un doloroso anonimato ante ti&lt;br /&gt;sobreponerme a la tara castrante&lt;br /&gt;de mi silencio...&lt;br /&gt;pero como siempre eso no fue posible&lt;br /&gt;nunca pude hablarte&lt;br /&gt;nunca nadie nos presentó&lt;br /&gt;no tuve el valor de acercarme&lt;br /&gt;no supiste – no podías saberlo – que existía&lt;br /&gt;que vivía y moría por ti&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y mientras hacemos cola en el cine&lt;br /&gt;y hago parecer accidental&lt;br /&gt;que nuestras miradas se cruzan&lt;br /&gt;observo que coges presurosa su mano&lt;br /&gt;como si un presentimiento fatal&lt;br /&gt;te acometiera&lt;br /&gt;yo hago cara de circunstancias&lt;br /&gt;sigo en la fila, avanzo – retrocedo en mí –&lt;br /&gt;y pienso&lt;br /&gt;mañana será otro día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cómo te evoco en el extravío&lt;br /&gt;       De mis noches eternas&lt;br /&gt;            Cargadas de soledad&lt;br /&gt;                                      Y vacío !&lt;br /&gt;Cuánto he gastado mis sueños&lt;br /&gt;       En absurdos fantasmas&lt;br /&gt;            Que te presienten&lt;br /&gt;                                      Y me rondan !&lt;br /&gt;Hay algo más que pueda hacer ?&lt;br /&gt;Hay algún conjuro que me falte ?&lt;br /&gt;Hay alguna manera de desterrar&lt;br /&gt;            Ese vértigo de mis sentidos ?&lt;br /&gt;Hay quizás alguna forma de eliminar&lt;br /&gt;            Este rencor&lt;br /&gt;                    Este cansancio&lt;br /&gt;                            Esta angustia&lt;br /&gt;         Que me consumen&lt;br /&gt;         Instante tras instante&lt;br /&gt;         Las últimas energías que vengo dedicando&lt;br /&gt;         A tu recuerdo ?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al calor de unas copas&lt;br /&gt;Y unos cuantos afectos&lt;br /&gt;Veo cómo&lt;br /&gt;Lentamente&lt;br /&gt;Penetro en tu olvido&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el sopor extraño de descubrir&lt;br /&gt;         Que se derrumban mis miedos&lt;br /&gt;          Y mi soledad&lt;br /&gt;Y el terrible temor de pretender ser algo sin ti&lt;br /&gt;Se desvanece&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el ocaso de un día difícil&lt;br /&gt;Un recuerdo&lt;br /&gt;Una maldición&lt;br /&gt;Un pequeño desliz de la nostalgia ya cansada&lt;br /&gt;Y en el fondo de mí&lt;br /&gt;                            Tus ojos&lt;br /&gt;En mi pecho tu corazón&lt;br /&gt;En tus manos mis sueños&lt;br /&gt;En tu regazo reposa&lt;br /&gt;              Ese ser infinitamente pequeño&lt;br /&gt;              A quien desde el rincón de tus silencios&lt;br /&gt;                       Miras y compadeces&lt;br /&gt;              A quien desde el extremo de tu paciencia&lt;br /&gt;                                                       Olvidas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VIII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por si acaso quisieras volver&lt;br /&gt;En un acoso de nostalgia&lt;br /&gt;                     Tan propio de ti&lt;br /&gt;Y te acometiera&lt;br /&gt;El deseo irresistible de verme&lt;br /&gt;               De nuevo a tus pies&lt;br /&gt;En ese derroche insufrible de amor&lt;br /&gt;               Con que gasté mis mejores años&lt;br /&gt;Y en el frío de la noche&lt;br /&gt;Tu cuerpo me busca&lt;br /&gt;               Y no me encuentra&lt;br /&gt;Recuerda&lt;br /&gt;Las puertas están abiertas&lt;br /&gt;Las llaves en el sitio de siempre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cosas están en su punto&lt;br /&gt;El viento entra siempre por las mismas ventanas&lt;br /&gt;Pero yo&lt;br /&gt;Me mudé de casa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IX&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo&lt;br /&gt;         Siembra inquietudes&lt;br /&gt;         Desgaja recuerdos&lt;br /&gt;         Destaja ilusiones y viejos sueños&lt;br /&gt;Y la tan ansiada calma&lt;br /&gt;         Y la sabiduría que le atribuyen&lt;br /&gt;          No llegan&lt;br /&gt;La paz continúa esquiva&lt;br /&gt;Lejana la armonía&lt;br /&gt;Cansada la esperanza&lt;br /&gt;Pero al cabo de muchas horas&lt;br /&gt;          Y muchas cosas&lt;br /&gt;Sigo torpemente convencido&lt;br /&gt;De que aquella segunda oportunidad&lt;br /&gt;          Habrá de llegar algún día&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;X&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de los años&lt;br /&gt;Cada vez más pequeño&lt;br /&gt;Un sueño olvidado&lt;br /&gt;                               Flota&lt;br /&gt;Al cabo de los sueños&lt;br /&gt;Cada vez más flotantes&lt;br /&gt;Los años olvidados&lt;br /&gt;                               Me empequeñecen&lt;br /&gt;Giras en torno a todo&lt;br /&gt;Pedazo de nada que me rondas&lt;br /&gt;¿ Qué o quién eres ?&lt;br /&gt;¿ Por  qué no te retiras a tus aposentos&lt;br /&gt;en el pozo más profundo de mi desmemoria&lt;br /&gt;                             y me permites&lt;br /&gt;sobrevivir en paz ?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si para hoy como entonces&lt;br /&gt;          Estuvieras aquí&lt;br /&gt;Tu voz llenaría mis espacios&lt;br /&gt;Tu aroma besaría mi piel&lt;br /&gt;         Mi ansiedad        mi desvelo&lt;br /&gt;Y en mis noches – nuestras noches –&lt;br /&gt;Una extraña calma nos arrullaría&lt;br /&gt;         En un abrazo lento y dulce&lt;br /&gt;Si para hoy como entonces&lt;br /&gt;         Estuvieras aquí&lt;br /&gt;Habría tanta paz – tan poca amargura –&lt;br /&gt;Que el canto de las sirenas&lt;br /&gt;Que invocan quedamente mi muerte&lt;br /&gt;Tendría otra cadencia&lt;br /&gt;              Un aire distinto&lt;br /&gt;      Acaso un ritmo menos grave&lt;br /&gt;Si para hoy como entonces&lt;br /&gt;      Estuvieras aquí&lt;br /&gt;Ese dolor miserable que desgarra&lt;br /&gt;Mis entrañas&lt;br /&gt;Sería de ebriedad    &lt;br /&gt;En un desborde brindado a tu salud&lt;br /&gt;Y no&lt;br /&gt;Este demonio que me roba&lt;br /&gt;         Segundo a segundo&lt;br /&gt;         La vida&lt;br /&gt;         Ya turbios los sentidos&lt;br /&gt;         Ya el corazón negándose&lt;br /&gt;         A su próximo latido&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;RECAPITULACION&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la última nostalgia que me desprendí de los&lt;br /&gt;Hombros&lt;br /&gt;                                   Cuando me dijiste adiós&lt;br /&gt;Se quedaron perdidos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Tantos recuerdos absurdos&lt;br /&gt;         Tantos poemas truncos&lt;br /&gt;         Tantos intentos fallidos&lt;br /&gt;                 Por llevar una existencia apacible&lt;br /&gt;Se olvidaron&lt;br /&gt;        Tus libros sobre la figura perfecta&lt;br /&gt;        Las instrucciones para hacer el amor&lt;br /&gt;               De la colección  “ Hágalo Ud. mismo ” &lt;br /&gt;        La formalidad           las normas&lt;br /&gt;        La prudencia&lt;br /&gt;Se desperdigaron a través del olvido&lt;br /&gt;        Mi última oportunidad de ser un&lt;br /&gt;        Un hombre de bien&lt;br /&gt;        El sentido práctico              el orden&lt;br /&gt;        La decencia&lt;br /&gt;Sí&lt;br /&gt;En esa última sacudida&lt;br /&gt;             Pude librarme del lastre&lt;br /&gt;         De muchas pesadas cargas&lt;br /&gt;De ciertas forzosas obligaciones&lt;br /&gt;         De una seria responsabilidad histórica&lt;br /&gt;Hoy ando por ahí&lt;br /&gt;Duermo cómodo en cualquier lado&lt;br /&gt;Respiro un aire tranquilo&lt;br /&gt;Con sorpresa veo que puedo tener ideas&lt;br /&gt;Y trato de vivir&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡ Solo Dios sabe de lo que me he librado !   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   &lt;strong&gt;POEMA DE AMOR EN EL METRO&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de que tu partida hiciera explosión en mi corazón&lt;br /&gt;    y mi espíritu quedara fragmentado en mil pedazos&lt;br /&gt;Yo amaba nuestros lugares y me alimentaba de ellos&lt;br /&gt;      Amaba la cafetería, amaba la taberna&lt;br /&gt;      Amaba la estación, amaba el metro&lt;br /&gt;Eran los espejos donde reflejaba lo mejor de mí&lt;br /&gt;Eran los espacios vitales&lt;br /&gt;       donde el día a día compartía la grandeza de nuestras ilusiones&lt;br /&gt;Eran el carrusel donde girábamos en torno&lt;br /&gt;       a nuestros sueños más absurdos&lt;br /&gt;       y a nuestros proyectos más delirantes&lt;br /&gt;Y estaba completamente loco por tí&lt;br /&gt;Vivía y moría por tí, eras el pilar de mi existencia&lt;br /&gt;Al principio del día y al final de la tarde&lt;br /&gt;        Luego de nuestra rutina cadenciosa y rígida&lt;br /&gt;Siempre estábamos allí, juntos&lt;br /&gt;        En un renacer de alegría sin nombre&lt;br /&gt;Pero ya no estas&lt;br /&gt;Ya no hay cafetería ni taberna&lt;br /&gt;Sólo las obligatorias estaciones y el necesario metro&lt;br /&gt;Y a éste lo miro a lo largo de mi angustia&lt;br /&gt;Y sólo es&lt;br /&gt;Cómo una serpiente de diez kilómetros de nostalgia&lt;br /&gt;Cómo quince estaciones de melancolía que me parten el alma&lt;br /&gt;Cómo un esqueleto de pescado que me atosiga de  soledad&lt;br /&gt;Cómo diez mil techos de recuerdos&lt;br /&gt;Porque estoy sólo y no te tengo&lt;br /&gt;Porque sigo loco por ti&lt;br /&gt;Porque ya no vivo&lt;br /&gt;Y me estoy muriendo por ti&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;EPITAFIO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De niño siempre quise ser&lt;br /&gt;El más rápido, el más ágil&lt;br /&gt;El más alegre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De adolescente quise ser&lt;br /&gt;El más bonito, el más atractivo&lt;br /&gt;El más cotizador&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De universitario quise ser&lt;br /&gt;El más inteligente, el más interesante&lt;br /&gt;El más agudo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De adulto quise ser&lt;br /&gt;El más próspero, el más  exitoso&lt;br /&gt;El más rico&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De maduro quise ser&lt;br /&gt;El más bueno, el más noble&lt;br /&gt;El más justo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De viejo  quise ser&lt;br /&gt;El más sabio, el más generoso&lt;br /&gt;La última palabra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora desde mi orilla&lt;br /&gt;Contemplo que los gusanos piensan&lt;br /&gt;Que no soy&lt;br /&gt;Ni más sabroso, ni más especial&lt;br /&gt;Ni más apetitoso&lt;br /&gt;Que otro cualquiera&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y con el último resto&lt;br /&gt;De cerebro y corazón&lt;br /&gt;Que aún los bichos carroñeros no devoran&lt;br /&gt;Me pregunto&lt;br /&gt;Si todo ello bien valió la pena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13259948-3103547236627514485?l=emiliorestrepo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/feeds/3103547236627514485/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13259948&amp;postID=3103547236627514485' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/3103547236627514485'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/3103547236627514485'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/2009/05/textos-para-pervertir-la-juventud.html' title='TEXTOS PARA PERVERTIR A LA JUVENTUD'/><author><name>emiliorestrepo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16285846316916773625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_wYrtjByAp1g/Skj41zcLjzI/AAAAAAAAAAM/bXpiAoyDSCI/S220/SS854876.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13259948.post-7727716554521384706</id><published>2008-08-22T06:44:00.000-07:00</published><updated>2008-08-22T06:46:44.218-07:00</updated><title type='text'>¿QUÉ TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR? ¡MAMOLA!</title><content type='html'>&lt;strong&gt;¿QUÉ TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR? ¡MAMOLA!&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Emilio Alberto Restrepo Baena&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras más viejo estoy, menos estoy de acuerdo con el manido adagio que dice que todo tiempo pasado fue mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cierto que los tiempos modernos han sacrificado ciertos valores, que lo urgente no deja tiempo para lo importante, que la carrera loca, que el estrés, que la comida chatarra y mil etcéteras más. Pero violencia, corrupción, maldad, políticos aprovechados, curas abusivos, tiranos déspotas han existido desde siempre y se repetirán una y otra vez. Es la historia natural de la humanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero estoy impresionado con las mil y una posibilidades que nos brinda la era moderna. No salgo de un asombro para caer en otro más impactante. Hagamos un pequeño recorderis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando estaba estudiando y haciendo los posgrados, la búsqueda de bibliografía era un verdadero martirio. Había que inscribirse, pagar una búsqueda, esperar varios días para obtener copia -en ocasiones tan sólo resúmenes- del artículo que necesitábamos. A veces en idiomas que no éramos capaces de traducir. Hoy, con un click, tenemos en segundos el tema que necesitamos, de números de revistas que aún no han visto la luz. Si no tengo la clave parra acceder a un texto completo, cualquier estudiante me la consigue. El traductor automático me lo facilita en mi idioma. Gratis, inmediato, actualizado. Las revistas científicas en papel son parte del pasado. Y lo mismo para leer periódicos o revistas de actualidad, la que se me ocurra , de cualquier parte del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las películas que me soñé, las que añoraba por mis lecturas o por referencias de terceros y que nunca pude ver dada las dificultades de distribución en mi país, hoy las tengo al alcance de mi mano con sólo desearlas. Ya la colección completa de Dimensión desconocida, de Chaplin, de Buster Keaton, de Kurosawa, de Stanley Kubrick o de Hitchock se consigue gratis en las páginas de Internet dispuestas para tal efecto. Nada es misterioso, nada es oculto, todo está en alguna parte, si uno no sabe, un amigo le ayuda y podemos hacer la cinemateca de nuestros anhelos sin que ningún expertico criollo se haga el preciso o se crea poseedor de la verdad revelada. Le estoy dando un banquete a mi espíritu. Y en los buscadores investigo sobre el autor, su vida y su obra y la información es ilimitada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en música ni se diga. Todo se consigue. La canción o el intérprete que yo deseo volver a escuchar, está en algún sitio de la red. Estoy gozándome canciones que no escuchaba desde niño, tengo ya las colecciones completas de artistas que antes me estaban negados por egoísmos, escasez o comercialización. ¿Cuando había pensado tener la colección completa de Bob Dylan, de David Bowie, de Camilo Sesto o de Serrat sin depender de nadie? Estoy dándome gusto en forma con todos los temas y géneros que siempre quise tener y por uno u otro motivo no lograba conseguir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y qué les parece la locura del youtube.com?. Artistas que toda la vida deseé ver cantando para mí, hoy los tengo para mi disfrute. Cosas que ni sabía que existían, en videos de la época, se consiguen en segundos. Hacía tiempos no me emocionaba tanto redescubriendo temas que tenía en mi memoria desde la infancia, los grandes baladistas, los héroes del rock en sus versiones originales, en un primitivismo encantador. Los chismes, las entrevistas, los grandes hitos históricos filmados están allí, sin límite, al momento que se necesitan. Ya no paga ni comprar colecciones de música en DVD. Youtube hizo de eso un gasto innecesario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y las colecciones de libros. El que quiera, el que no se consigue en librerías, ya está en alguna de las páginas especializadas. Ingrese al Aleph.com o a cualquiera de los muchos que hay y pregunte por lo que no vea. La colección completa de Borges, de Cortazar, de Agatha Cristie, de Sherlock Holmes, cosas que no se consiguen en el mercado, se bajan en minutos. Lo mismo los libros técnicos y especializados. ¿Qué muy cansador leer en el computador? Muy sencillo, se imprimen por un ínfimo costo en otro invento maravilloso de la época, la fotocopiadora, y se empasta por un valor mínimo. Arme la biblioteca que quiera. Cuando me piden libros prestados, yo mismo se lo regalo al amigo grabado en esa creación fantástica que son los discos compactos grabables y así no pierdo ni el libro ni el amigo y todos quedamos felices. Lo mismo cuando me piden prestado un CD de un artista favorito o hasta una película. Tenemos ya redes de intercambio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando tengo que preparar una clase o una conferencia y estoy sobre el tiempo, simplemente ingreso a Google.com , anoto el tema y la sigla pps. Y me aparecen cientos de recursos gráficos organizados y listos para el uso inmediato. Antes me demoraba más de ocho días preparando mis ayudas audiovisuales y ahora lo hago en poco menos de una o dos horas. Adiós a los proyectores de diapositivas, a los papelógrafos a los marcadores, a las carteleras, a los acetatos, al retroproyector. ¡Viva el portátil, el videobeam , el señalizador de láser, el Power point!. Y no tengo que cargar un mamotreto con mi material. Lo almaceno en un aparatito de pocos gramos, más pequeño que un encendedor, lo conecto al computador del sitio a donde voy y ahí están todos mis archivos, mis conferencias, mis escritos, fotos, chistes, todo lo que yo quiera llevar. ¡Definitivamente la memoria USB si es una verdadera redención, se demoraron mucho en inventarla.!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ni que decir del computador y su procesador de textos; borra, corrige, guarda, intercambia párrafos, corrige ortografía. No entiende uno cómo hacían los escritores de hace veinte años para atrás,  para escribir sus grandes obras a punta de papel, pluma, lapicero, tachones y pesadas máquinas de escribir. Eran unos portentos, pero hoy es todo mucho más amigable y eficaz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y que opinan de esa joya del I Pod y su capacidad de almacenar música y llevarla a todas partes en el bolsillo, instalarla en unos amplificadores del tamaño de una cajetilla de cigarrillos para que suene perfectamente nítida al volumen que uno desee en el sitio que sea. Y pida lo que quiera, pues uno de 160 gb guarda hasta 40.000 canciones, o videos, o películas, o audiolibros para uno escuchar mientras conduce o mientras hace ejercicio o mientras espera algún trámite o va en el metro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y las cámaras digitales y sus miles de fotos para uno gastar sin medirse y después escoger e imprimir las que le provoque, sin botar material, ni gastar rollo, sin que se velen o se deterioren y poder mandárselas al que uno quiera en cualquier parte del mundo, sin costo, por ese portento que es el correo electrónico. Qué pesar de las cartas y el correo convencional, pero el e mail ha revivido el gusto por la correspondencia, las distancias se acortaron, la eficacia se aumentó. Se puede hasta conversar a larga distancia por este medio, gratis, en tiempo real, sin límite. Uno se sienta con un escritor o un investigador de otro país y arma una conferencia para resolver un problema, ultimar unos detalles de una publicación o simplemente para intercambiar impresiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el teléfono celular y las cámaras del computador y la tarjeta de crédito y los domicilios de lo que uno quiera y las compras por Internet en cualquier sitio del mundo y los viajes interoceánicos a precios módicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo ello era impensable en nuestra infancia, a nuestros padres nunca les tocó. Es claro que se presentan problemas, efectos secundarios, abusos, pero no todo puede ser perfecto. Es más lo bueno que lo malo, es un privilegio tener la oportunidad de vivir y disfrutar de las cosas del presente. Va más allá del esnobismo, es disfrute, es calidad de vida, es aprovechamiento del tiempo, de las cosas buenas de la vida y alimentadoras del espíritu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias Dios mío por permitirme vivir y disfrutar de la modernidad y sus avances maravillosos. Dadme por favor salud y vida para disfrutarlo con mi familia y mis amigos. Gracias por el placer, gracias por los sentidos, preservadnos de los abusos y la maldad que se pueda generar del progreso. Dadme buen criterio y sensatez para sacarles todo el jugo posible.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13259948-7727716554521384706?l=emiliorestrepo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/feeds/7727716554521384706/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13259948&amp;postID=7727716554521384706' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/7727716554521384706'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/7727716554521384706'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/2008/08/qu-todo-tiempo-pasado-fue-mejor-mamola.html' title='¿QUÉ TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR? ¡MAMOLA!'/><author><name>emiliorestrepo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16285846316916773625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_wYrtjByAp1g/Skj41zcLjzI/AAAAAAAAAAM/bXpiAoyDSCI/S220/SS854876.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13259948.post-870061988254599444</id><published>2008-07-30T07:37:00.001-07:00</published><updated>2008-07-30T07:37:58.763-07:00</updated><title type='text'>COLEGA, NO LE SIRVA DE FIADOR A NADIE</title><content type='html'>COLEGA, NO LE SIRVA DE FIADOR A NADIE&lt;br /&gt;Emilio Alberto Restrepo Baena&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En tertulia con unos colegas, llegamos a la conclusión  que con el paso del tiempo se pierden muchas de las amistades que se venían alimentando a través de los años. ¿Las causas? Tratamos de dilucidar varias: Siendo desleal, traidor, conchudo, chismoso u  oportunista; o siendo francote y haciendo uso de una sinceridad poco políticamente correcta, decir cosas desabrochadas que siendo ciertas, tocan los egos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O sin hacer nada, no ser de los afectos de la mujer del amigo (Por ejemplo cuando se le mete en la cabezota que uno le acolita un romance, o que se volvió borracho o rumbero por mala influencia de uno. O porque no gusta de la esposa de uno por cualquier razón válida o no, vaya usted a tratar de entender a las mujeres, sus competencias, su lógica)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O habiendo partido de un origen común, tener más éxito, dinero, fama o reconocimiento que el compañero y descubrir que no es capaz de alegrarse por uno y contener la envidia, madre de muchas rupturas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O simple cambio de intereses comunes (Por ejemplo clases de equitación los fines de semana en Oriente, compra de un terreno y su respectivo mantenimiento), aficiones distintas, cambio de barrio o ciudad, exceso de trabajo, algún postgrado, fatiga crónica, enfermedades propias o de familiares, y muchas otras causas más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero hubo una en la cual hubo consenso, por lo recurrente y por lo injusta: Cuando de buena voluntad y siendo solidario, uno le sirve de fiador a un amigo y éste no paga, la deuda recae sobre uno. Se daña la amistad y se pierde el dinero. Y siempre el malo de la película termina siendo uno: el mal amigo, el inconsecuente, el avaro, el poco solidario, el H.P.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anteriormente, la palabra valía y los compromisos pactados se respetaban hasta las últimas consecuencias. Servirle de fiador a un amigo en problemas, era un honor que honraba la amistad, sellaba un pacto cómplice que creaba vínculos indisolubles, hermanaba por su alto contenido simbólico y práctico. Si había dificultades, en un diálogo sincero, sin pretensión de ocultar oscuros intereses, la gente daba la cara, explicaba el origen de sus atrasos y de alguna manera las cosas se solucionaban. De cualquier forma el compromiso se cumplía, renunciando incluso a bienes apreciados dentro de la familia. Pero quedarle mal a un amigo, nunca, era impensable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cosas han cambiado. En el afán consumista y ostentatorio, la gente se embarca en créditos que no puede asumir, que sabe o intuye que a la larga no va a poder cubrir. Y a sabiendas de eso, engrampa al  amigo en un proyecto que sabe que tiene alto riesgo de  terminar en fracaso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar al momento de la mora, ni forma de pensar en devolver el auto último modelo o el equipote  de sonido supermoderno o el apartamento dos estratos por encima de las posibilidades: llamen al codeudor, para qué da papaya, a mí me enseñaron que a  papaya servida, papaya comida, ese tipo  tiene mucha plata. Y vaya  usted que le pase al teléfono, que de la cara, que se comprometa a un plan de pagos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y lo más triste, que  despotrique de uno con los amigos, que mostró el cobre, que se le vio la miseria por encima, que no estuvo a la altura de las circunstancias, que no supo ser solidario con un amigo caído en desgracia. Y el extremo: Póngala como quiera, arreglemos como sea, por las buenas o por las malas, pero no me vuelva a llamar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queda uno por el suelo, todos lo miran con aire de reproche, con la fama y sin el género, sin el amigo y le toca asumir la deuda. Cuando no reportado a las centrales de crédito o en problemas legales con embargos incluidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ese es el mensaje que se le da a los hijos: Lo importante es el consumo, las marcas, acumular cosas, que se vea el progreso. No importa que un amigo quede tirado en el camino, que la camaradería sea de años, que los hijos ya no puedan jugar o pasear o reunirse porque la mezquindad de sus padres haya dado al traste con conceptos que hoy no parecen tener valor como la amistad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es repetitivo. Se da con mucha frecuencia. No importa el estrato. No hay experiencia que valga. Nadie experimenta por cabeza ajena. No importa las advertencias que desde pequeño le inculquen, en algún momento le toca el turno a uno. Las tiendas de barrio eran muy sabias en esto: “Hoy no fío, mañana sí” “El que fía no está hoy, salió a cobrar desde ayer, venga mañana”, decían los letreros para advertir que sólo vendían de contado, que la gente es mala paga, que para pedir crédito son unos corderitos, pero para pagar son unas fieras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sabiendo todo eso, le pasa varias veces lo mismo, con personas libres de toda sospecha, de una solvencia personal y moral aparentemente intachable. Pero cuando se presenta el conflicto, la cosa revienta por el lado más débil: el pelotudo siempre es uno, pague sin discutir, cuando firmó como fiador (Hoy la palabra técnica es codeudor, mucho más explicita y comprometedora, lo pone a uno de igual a igual con el dueño de la obligación) usted sabía que potencialmente tendría que responder. Y así es, pague por pendejo, no me ponga esos ojitos de ternero huérfano y degollado, usted tiene mucha plata, cual amistad ni que cuentos, bisnes ar bisnes, pague de una vez y no se queje tanto y ruéguele a mi Dios que algún día usted no esté en la perdedora, maldito muerto de hambre, calambre, agonía, cagalástimas, malamigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la vida sigue. El ritmo de vértigo es imparable. Personas vienen y se van. Tallones en el espíritu, recuerdos, nostalgias, inocencia perdida, confianza duramente golpeada. Y en los otros, la conciencia imperturbable, el sueño plácido, cero reproches, en el mundo estamos. Y cada mes ir a conciliar con los abogados de la entidad financiera, pagos de platas que uno no se gastó. O sí, se la gastó en amistad, en confianza, en consideración y aprecio. Lo que pasa es que el costo es alto. Cero y van cuatro. Tranquilo que no es la última vez, no digas que no te lo dije, para la güevonada no han inventado nada, todavía te falta mucho por aprender, muchas piedras en las cuales tropezar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces toca resignarse, recordar que la decencia no la venden en los supermercados, que la honorabilidad se tiene o no se tiene y que a veces una supuesta amistad tiene un alto precio. Y hay que pagar por ello con billete y con tiritas de corazón.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13259948-870061988254599444?l=emiliorestrepo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/feeds/870061988254599444/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13259948&amp;postID=870061988254599444' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/870061988254599444'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/870061988254599444'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/2008/07/colega-no-le-sirva-de-fiador-nadie.html' title='COLEGA, NO LE SIRVA DE FIADOR A NADIE'/><author><name>emiliorestrepo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16285846316916773625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_wYrtjByAp1g/Skj41zcLjzI/AAAAAAAAAAM/bXpiAoyDSCI/S220/SS854876.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13259948.post-1573838202999267065</id><published>2008-02-27T07:38:00.000-08:00</published><updated>2008-02-27T07:39:01.779-08:00</updated><title type='text'>ESCAPEROS EN EL HIPERMERCADO</title><content type='html'>&lt;strong&gt;ESCAPEROS EN EL HIPERMERCADO&lt;/strong&gt;      Emilio Alberto Restrepo Baena&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro que si lo vemos con los ojos del siglo XXI, nos puede parecer fantasía o simplemente anecdótico, cuando no inverosímil. Los robos en los supermercados son el pan nuestro de cada día, explican un porcentaje muy alto de las pérdidas del negocio, mantienen toda una red de bandas conocidos como “Escaperos”, que se dedican a este oficio para luego revender en las tiendas de barrio y es la principal causa de amenazas y muerte para los empleados que a diario se enfrentan a combos supremamente hábiles y entrenados, con sangre fría y sin escrúpulos, con conexiones en la policía y con abogados que los defienden para salir de inmediato incluso cuando son cogidos en el acto, a seguir nuevamente delinquiendo en otro sitio, pues la rotación es la clave para desconcertar y pasar más desapercibidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y este capítulo incluye también desde el tranquilo señor que consume un yogurt o una cerveza mientras hace sus compras, como el que lee una revista y recorta una página para guardar un dato, hasta el niño que destapa un paquete de golosinas o el que saca un disco compacto para ensayarlo en su reproductor portátil y no lo devuelve al salir; todo lo anterior sin pagar, por supuesto. Caso aparte es el de los cleptómanos por compulsión enfermiza, no con motivación delincuencial, pues usualmente son personas prestantes de estrato social superior, profesionales de altos ingresos que no pueden reprimir el vértigo de robar a sabiendas de ser vigilados, ya que necesitan el baño de adrenalina para vivir y llamar de alguna manera la atención. Esto se considera un trastorno de tipo siquiátrico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los almacenes se han inventado todo tipo de estrategias. Vigilancia abierta o encubierta. Personas que fingen cuidar el parqueadero, o estar mercando o ser mendigos. Cámaras de circuito cerrado de todo tipo, filmaciones, grupos que actúan de incógnito como autodefensa, abogados que acusan, estoperoles de seguridad pegados a los productos, alarmas y detectores a la salida, marca de las facturas. Pero hecha la ley, hecha la trampa y los rufianes se inventan una estrategia que supere el escollo y siguen coronando y surtiendo a sus reducidores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y los vigilantes tienen que sortear a esta peste. Los tienen referenciados en fotos, galerías enteras de toda ralea de alimañas, hombres mujeres, jóvenes y viejos, de todo tipo y condición. Y no se pueden equivocar. Si a un capturado no le encuentran mercancía en su cuerpo, le cuesta al empleado equivocado la expulsión  del trabajo y se puede ganar una demanda y todo tipo de amenazas. Y si lo encuentran cargado, hasta peor, pues el pillo nunca está solo, lo intimida y hay muchos casos de homicidio por retaliaciones de este tipo, ya que el implicado a las pocas horas está nuevamente en las calles, a pesar de ser muchas veces reincidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señoras que llegan con pantalón forrado estilo “chicle” y camiseta ancha hasta la mitad del muslo, inmediatamente son seguidas por los vigilantes encubiertos.  Lo mismo las señoras embarazadas. Son los principales sospechosos. El modus operandi es sencillo y basado en la velocidad de sus dedos, en lo pequeño y costoso de los artículos seleccionados y en las advertencias de sus cómplices que fingiendo comprar, les hacen cortina y les sirven de “campaneros”, para avisar oportunamente cuando  se presenta algún riesgo de ser sorprendidos. En fracción de segundos esconden por debajo de sus camisetas o bajo las faldas anchas, productos como tintas de computador, cuchillas de afeitar, desodorantes finos, licores importados, que usualmente son pequeños, compactos y costosos. Ceñido a sus cuerpos, llevan una especie de faja en la que esconden lo hurtado, sin hacer bultos que los delaten y sin que se les caiga. Luego salen tranquilamente como si nada. Con la aparición de las puntillas de seguridad que tienen muchos de estos productos y que hacen un ruido escandaloso al cruzar las puertas del almacén, ya los pillos se han inventado otra modalidad: tienen el aparato que supuestamente es de uso exclusivo del almacén con el que quitan los pines. ¿Cómo lo consiguieron?, no se sabe. Acaso fue que el fabricante rompió el pacto de confidencialidad y realizó varios de más para venderlo a las bandas, o un empleado infiltrado sustrajo alguno del stock de la compañía o algún genio criollo diseñó un aparato “hechizo” que imita a la perfección al original y cumple todas sus funciones. Lo cierto es que le quitan el sonido delator y el rufián se embolsilla o se encaleta en su cuerpo los productos apetecidos como en los viejos tiempos. Es tan epidémica la situación, que han tenido que implantar una cámara permanente para monitorizar estas secciones. Si hay faltantes en los inventarios, se les cobra a los encargados de la seguridad del turno en el que ocurrió el desfalco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando logran conseguirse un tiquete de la factura de pago de máquina registradora que no haya sido señalado con marcador para indicar que ya fue sacada la mercancía del almacén, se anotan otro tanto a su favor: Empiezan a llenar los carritos con exactamente los mismos productos que vienen referenciados en la tirilla, disimulan con un niño muy pequeño dentro del carrito y el cómplice, generalmente una anciana o una embarazada va metiendo con toda la cautela y sin ninguna prisa los productos dentro de la bolsa del supermercado. Al finalizar la jornada, tienen varias bolsas en el carrito, dan vueltas cerca de una caja en la que han comprado cualquier chuchería de poco valor, salen por la puerta principal y ahí sí les chequean con marcador el recibo. Si de pronto el portero es cómplice, no pone ninguna marca y la factura queda lista para ser nuevamente utilizada. Para no despertar sospechas, muchas veces se las venden a otras bandas por un precio del 10 % del valor de la compra y un nuevo grupo de payasos vuelve a  mercar una o todas las veces que fuera posible, de acuerdo al compinche de la  vigilancia en la portería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra modalidad es la de ingresar con bolsas de marca del almacén llenas de papel o trapos o basura; al entrar el vigilante, sobornado o no, les pone el tiquete distintivo de mercancía traída de afuera, un integrante escoge en otra bolsa la mercancía seleccionada, y en una fracción de segundo cogen el tiquete con que lo sellaron a la entrada, se lo ponen a la bolsa con el hurto, le aplican un gancho, esperan tomando un refrigerio mientras ven si la cosa se complica o no y luego salen como si nada. Otros más osados o mejor conectados, tienen a su disposición de una vez las marcas que los porteros le ponen a las bolsas que entran de afuera, sin tener que pasar paquetes por delante de los vigías; una vez adentro, empacan y sellan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes del código de barras obligado para todos los productos, y muchas veces a pesar de él, los escaperos le cambiaban el tiquete con el precio y el código, de un producto para otro, poniéndole a un producto caro, un menor valor. Hay quien incluso tenga una grapadora especial para aplicarlos y retirarlos sin un deterioro que levante sospechas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los baños y en los probadores de ropa también se aprovecha para acomodarse cualquier tipo de prendas y no es raro que las “pájaras” se pongan hasta veinte sostenes o prendas de interior, camisillas, chaquetas, todo tipo de indumentaria. Por eso el mayor deshonor para un vigilante de área, es que en su zona aparezcan vestidos raídos o zapatos viejos que denotan que en la calle, alguien está estrenando sin pagar. Para aumentar el compromiso, la administración del local, hace pagar entre el personal que estaba de turno en la jornada del robo, el valor de lo sustraído. Hay supervisores que han comprometido a sus subordinaos a que asuman la vergüenza de ponerse la ropa en jirones y maloliente o los tenis en hilachas dejadas como ingrato recuerdo, cuando han sido víctimas de un escapero más hábil que ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En casos más rebuscados de sofisticación, se ha dado la situación de un muchacho que infiltró el sistema, copió los códigos de seguridad, clonó el formato del área de cambios y devoluciones. Se aparecía muy elegante a la sección de electrodomésticos con el tiquete de compra alterado, con el documento de cambio aparentemente en regla y salía con su televisor nuevo por la puerta principal con uno de los muchachos llevándole el equipo hasta el taxi. Cuando el asunto reventó por el lado de los inventarios, luego de rotar varios almacenes, se le hizo inteligencia y fue capturado. La sorpresa era que también venía defraudando a la empresa de servicios públicos con cuentas millonarias, y en el pasado lo habían relacionado con una banda que estafaba con tarjetas de crédito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con las tarjetas de crédito que no necesitan clave a diferencia de las de débito, también se han hecho maravillas. De acuerdo al cupo pagan todo tipo de cuentas, de servicios, de mercado, de electrodomésticos. El cajero no siempre cumple con el requisito de pedir la cédula de identidad del dueño de la tarjeta. Muchas veces cuando el malandrín consigue la tarjeta, llama a su cajero amigo infiltrado, averigua su turno y paga el producto en su caja sin ningún inconveniente. Otras veces, cuando el cupo es grande y el producto caro, justifica mandar a fabricar un documento (en la ciudad hay mucho quien lo haga), o se presenta una falsa denuncia de cédula extraviada a nombre del pobre dueño quien al mes siguiente se encontrará con la mala noticia de la cuenta a su nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para evitar registrar menos de lo realmente comprado, se les prohíbe a los cajeros que atiendan en sus turnos a sus familiares cuando están comprando, sobre todo mercado y productos comestibles abundantes que no tienen dispositivo de seguridad. Los pillos se las ingenian y en ocasiones hacen compras de incógnito fingiendo no conocerse, o dos cajeros encompinchados se cruzan los respectivos amigos o familiares y el uno le registra al del otro y viceversa. Por eso muchas veces, estos empleados son monitorizados por las cámaras en forma oculta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra modalidad es la de “tirar dedo”, que consiste en señalar a las personas que retiran dinero de las sucursales bancarias o que compran productos costosos o mercados abundantes. Al salir, son perseguidos por integrantes de las bandas conocidos como “fleteros” y atracados en el camino. Hay leyendas urbanas que describen la infiltración de los supermercados por guerrilleros para detectar potenciales víctimas de extorsión y secuestro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro ejecutivo del pillaje se ha hecho célebre por demandar a varias cadenas de hipermercados por perjurio, calumnia, daño moral y todo tipo de leguleyadas hábilmente orquestadas por abogados de dudosa ética. Va con la esposa y los hijos a comprar. Se esconde en el cuerpo productos caros, dejándose pillar a propósito de los vigilantes. En milésimas se descarga y al ser requerido por la policía a la salida del almacén, se descubre con sorpresa que no lleva nada, pese a la certeza de los testigos. En ese momento sus niñas lloran, la esposa se desmaya, la cuñada vocifera que no sabía que era un vulgar ladrón. Al instante, aparece de la nada un amigo suyo, abogado que pasaba por allí a comprar cualquier bisutería y se le pone al frente al caso. Ante la falta de pruebas y el histrionismo de la familia, amenazando un escándalo que convoca a los clientes que en ese momento rodean al pobre ciudadano víctima del abuso del gran capitalista despiadado, no queda más camino que conciliar. Incluso, han ido a juicio, cuando la suma ofrecida no es satisfactoria. Se invoca la constitución, el derecho al buen nombre, la honra mancillada, la pérdida de confianza con impacto emotivo y sexual, impacto laboral, daño sicológico, trauma de los niños y mil cosas más. Este personaje se ha hecho notorio, rota de ciudades y su foto es reconocida por los jefes de seguridad. Se convirtió en una leyenda. Se ha resbalado por escaleras dentro de los locales, ha recibido descargas eléctricas en las ferreterías, se ha cortado al roce de los estantes, ha sufrido dolores de pecho tipo infarto o convulsiones en almacenes que se sabe no tienen unidad médica como lo exige la ley. Siempre su amigote el abogado hace su aparición e invocando la ley infringida, y el derecho a indemnización por responsabilidad civil, han sacado una jugosa tajada. A pesar de ser tan conocidos, siguen propinando golpes certeros. Primero se acaba el helecho que los marrano, se ha dicho siempre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13259948-1573838202999267065?l=emiliorestrepo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/feeds/1573838202999267065/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13259948&amp;postID=1573838202999267065' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/1573838202999267065'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/1573838202999267065'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/2008/02/escaperos-en-el-hipermercado.html' title='ESCAPEROS EN EL HIPERMERCADO'/><author><name>emiliorestrepo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16285846316916773625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_wYrtjByAp1g/Skj41zcLjzI/AAAAAAAAAAM/bXpiAoyDSCI/S220/SS854876.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13259948.post-185687327210884873</id><published>2008-02-20T05:13:00.000-08:00</published><updated>2008-02-20T05:16:11.414-08:00</updated><title type='text'>UN RECIEN LLEGADO A LA CABALGATA DE LA FERIA DE LAS FLORES</title><content type='html'>&lt;strong&gt;UN RECIEN LLEGADO A LA CABALGATA DE LA FERIA DE LAS FLORES&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Emilio Alberto Restrepo Baena. &lt;a href="mailto:emiliorestrepo@gmail.com"&gt;emiliorestrepo@gmail.com&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hace alrededor de un año, un buen amigo me convenció para integrarme con él y su grupo, todos los jueves en la tarde, a la cabalgata que arrancaba de una caballeriza de Sabaneta y recorría por algunas zonas rurales de este y otros municipios del sur del Valle del Aburrá. Al principio lo hice por algo de curiosidad y esnobismo y no sin cierto temor que asiste al que ha sido urbano a ultranza y citadino desde la más tierna infancia. Se trataba de un grupo de profesionales, jubilados la mayoría, que sacaron de su rutina el espacio para estar en un grupo de hombres solos, inicialmente con la prevención de sus esposas que huelen peligrosos estrógenos circulantes en todas las actividades de sus cónyuges y luego con una amodorrada resignación de ellas, como cuando se les activa el chip del fútbol o de los negocios o de la política que casi todos los machos llevan insertados en su ADN.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las primeras jornadas fueron sorprendentes. Conversación amena, apuntes divertidísimos, música al gusto y por tandas, sin estridencias, licor en la dosis justa, viandas exquisitas, ambiente, color de naturaleza, senderos ecológicos, cero ostentación, reivindicación de la palabra y del disfrute de las cosas simples de la vida. Estuve muy animado por un tiempo y no veía la hora de que llegara el jueves para departir con mis amigotes, relajarme y olvidarme de tanta obligación y tanto estrés de la vida diaria. Que gente tan agradable, se veía lo honesto, lo decente, lo dignos y educados que eran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por asuntos profesionales me ausenté unas semanas de la ciudad y al volver me enteré de que en el fin de semana siguiente sería la famosa cabalgata de la Feria de las Flores. Sin pensarlo mucho, acepté la invitación de unos compañeros del trabajo, distintos al grupo de los jueves, nos entusiasmamos, nos inscribimos, alquilamos los caballos y nos preparamos para lo que sería una velada inolvidable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese sábado fue uno de los peores de mi vida. Durante varias horas traté de avistar a mis colegas de travesía y no me pude encontrar a ninguno. Los celulares tenían las líneas saturadas y no había conexión y cuando esta se lograba, oír era imposible, pues el barullo era insoportable, la estridencia era ensordecedora, todo el mundo estaba a los gritos. El calor del medio día nos golpeaba inmisericorde los hombros y nuestras duras testas parecían a punto de reventar. Había miles, léase bien, miles de caballos con sus respectivos jinetes, todos apeñuscados, en un hacinamiento que no permitía una marcha fluida, cemento y edificios por todos los lados, nada de aire puro ni verde alrededor, caballos resoplando, sudando a cántaros y echando babaza por la boca. Pero lo que más me llamó la atención era los personajes que estaban a mi alrededor. Todos uniformados con sombrero, poncho, lentes oscuros, camisa de cuadros y manga larga y blue jeans. Cadenas y relojes de marca en notoria ostentación. Bebeta compulsiva de licor en todas sus presentaciones y combinaciones, un lenguaje vulgar y ordinario, en berridos ininteligibles y carcajadas sin razón aparente, insultos cuando se presentaban fricciones entre los binomios bestia-bestia, que era cada dos pasos. A su alrededor, la concentración más alta del mundo de mujeres bonitas, pero todas iguales: pelo largo, rubio a la fuerza de las tinturas y recién cepillado, sombrero vaquero puesto por primera vez, tetas descomunales a punto de reventarse muy seguramente de origen siliconudo, pantalón apretado, bota tejana comprada la víspera, lentes negros de marca, casi siempre sobre el sombrero, no en los ojos como uno espera. Casi todas igual de chillonas y ebrias, igual de fanfarronas, igual de mostronas, era casi evidente que la mayoría era la primera vez que montaban. Me llamó poderosamente la atención la ausencia de esposas, que a esa hora deberían de estar viendo el desfile por televisión. Después un amigo me sacó de la ignorancia y me dijo que esos maniquíes reciben el remoquete de “grillas” y suelen acompañar en eventos públicos a los señorones que tanto me asombraron. No lo sabía, pero al verlos juntos me asombré de su volumen, de su cantidad, pero después me hicieron caer en cuenta que a Medellín le dicen “Lobolandia” y que aquí se cuentan por millares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En todo caso mi faena se tornó en pesadilla. Una vez metido en el torrente de bestias y caballos, era imposible salirme. Me mencionaron mil veces la madre, me ensuciaron de babas, sudor y boñiga de caballo, vómito de borracha; me insolé y todavía me duelen los muslos y la cintura de hacer fuerza. Los hongos que me quedaron en la ingle de tanto sudar parecían champiñones y por poco quedé despellejado. Si me hubieran visto la parte posterior y baja donde termina la espalda, hubieran pensado que estuve en un crucero con un grupo de marineros escandinavos y que se había acabado el lubricante. Hubo amenazas, miradas fieras, alegría por decreto, alboroto artificial, euforia postiza y una de las veladas más desgastantes que me ha tocado vivir, por no decir que decadente y aburridora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supe que en otros años se presentaron peleas de borrachos, caballos muertos, desmayos, equinos subidos al metro, grescas, basura por todos los lados, caos vial, atropellados, pero nunca lo había vivido tan de cerca. En el remate de la dichosa cabalgata, se presentó una riña al parecer de carácter pasional-etílica en la plaza mayorista que terminó con varios asesinatos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pude por ningún lugar recuperar lo lúdico, lo grato de la naturaleza, la fluidez de una jornada espontánea contemplando paisajes y deleitándome de una buena conversación al calor de unos buenos tragos y una comida agradable. Encontré solo apariencias y vulgaridad, mezquindad y agresión, ebriedad de la mala, vanidad de la fea, poses y artificios, superficialidad y belleza de postín. Creo que dentro de mí, tengo suficientes razones para nunca más volver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando le pregunté a los del grupo de los jueves que porqué no habían ido, sorprendidos de mí, me contestaron que por todo eso mismo, que los caballistas puros, de años de experiencia, de formación ecuestre por ancestro, abolengo, gusto y convicción, nunca se prestaban para tal desmadre; que eso violaba todas las normas del respeto por los animales y por el prójimo y que el cemento desvirtuaba el sentido real de una cabalgata ecológica en su más pura concepción estética y filosófica. Con indignación me ripostaron que cómo se me ocurría siquiera pensar que ellos iban a ir a semejante adefesio que prostituye el sentido puro y conceptual de la cabalgata como tal, que no contara con ellos para prestarse a semejante aparato de ostentación, arribismo y superficialidad. Que a los jinetes de verdad, a los que amaban el arte ecuestre, jamás los verían en semejante esperpento mediático.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la vergüenza de un recién llegado que comete una torpeza por desconocimiento, entendí que me merecía lo que me pasó por embelequero y filipichín y preferí cambiar de tema.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13259948-185687327210884873?l=emiliorestrepo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/feeds/185687327210884873/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13259948&amp;postID=185687327210884873' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/185687327210884873'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/185687327210884873'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/2008/02/un-recien-llegado-la-cabalgata-de-la.html' title='UN RECIEN LLEGADO A LA CABALGATA DE LA FERIA DE LAS FLORES'/><author><name>emiliorestrepo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16285846316916773625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_wYrtjByAp1g/Skj41zcLjzI/AAAAAAAAAAM/bXpiAoyDSCI/S220/SS854876.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13259948.post-5364250780158371884</id><published>2008-02-03T15:40:00.000-08:00</published><updated>2008-02-03T15:43:18.405-08:00</updated><title type='text'>COLEGA, NO COMPRE FINCA DE RECREO</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;COLEGA, NO COMPRE FINCA DE RECREO&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Emilio Alberto Restrepo Baena&lt;br /&gt;“El cariño verdadero, ni se compra ni se vende…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No vaya a creer que es charlando. Como en la vieja canción, las fincas de recreo son como el cariño verdadero: ni se compra ni se vende, y entre comprarla y venderla, hay desespero, hastío, úlceras, canas, rabietas, amistades rotas y un severo deterioro del patrimonio. Y como dice el dicho popular, hay sólo dos momentos de felicidad en lo que tiene que ver con tener finca de recreo: El momento de comprarla, en el que uno tiene la ilusión de haber obtenido por fin el terruñito de felicidad para realizar todos los sueños que ha idealizado durante los años en que se ha reventado el lomo trabajando como un buey y el momento de venderla, al borde del desespero, siempre por un valor inferior al inicial a un ingenuo al que no le cierra la boca porque cree que por fin está cumpliendo el sueño de toda su vida. Y así el círculo se repite una y otra y otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque comprar una parcela es dotar a los amigos y a los familiares y a los conocidos de éstos de un lugar bueno, bonito y barato para pasear sin tener que gastar; los fines de semana llegan por docenas sin avisar, a horas del almuerzo o en mitad de la tertulia al calor de unos traguitos o del asado, siempre con la premisa de que “ya que pasaba por aquí cerquita, aproveché para darte un saludito” dice el repentino comensal en un tono empalagosamente simpático mientras baja la comitiva del carro, ya con el vestido de baño puesto y los morrales a punto de reventar la cajuela, no propiamente cargados con mercado, viandas, gaseosas o licor. Luego transcurren tres días&lt;br /&gt;en los que hay que ir varias veces al pueblo para ajustar los víveres, siempre en el carro de uno y con la plata de uno, contando con que la abnegada esposa, sin quererlo ni elegirlo, tuvo que madrugar diario a preparar el desayuno para todos mientras se desarrugaban en las camas, luego de trasnochar bailando y cantando, presa de una resaca feroz. Pasa todo el día en la cocina mantequeando y limpiando, tratando de ser atenta y cortés para no figurar como mala anfitriona, mientras lo fulmina a uno con la mirada y le jura que esta vez si será la última, para recomenzar con la rutina en el fin de semana siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día de la partida, los invitados como por arte de magia se esfuman inmediatamente después del almuerzo; nadie pregunta si hay cuota que poner, si hay que asear la casa o el jacuzzi, si hay que cargar las bolsas de basura para el acopio, si hay que limpiar baños. Misteriosamente se desaparecen las pocas cervezas y gaseosas de la nevera, “por si nos da sed en el camino”; la garrafa de aguardiente comprada por el dueño, todavía llena hasta la mitad, termina en el carro del primo hermano de la mujer del mocho invitado por un cuñado que en semana ni nos saluda, “para tomarnos el arranque en la carretera”. Los paquetes sobrantes de pasabocas y mecato que trajimos en nuestro propio mercado, terminan en el carro de la esposa del primo, “por si a la niña de da fatiga en el estómago durante el viaje”. Y no mire el inventario de los discos compactos para que no le de más amargura. Y “préstame una chaqueta para mi novia que está resfriada”, la misma que no volvió a ver jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es muy claro que nadie queda completamente contento. Que muy desabridos los fríjoles, que muy pequeña la piscina, que muy estrechos los baños, que le falta pintura al frente de la casa, que muy descuidado el jardín, que se acabó muy pronto el ron, que por tacaños no ponen televisión por cable en todos los cuartos, que si te diste cuenta de que ni siquiera tenían antisolar en el baño para las visitas, que la pobre dueña nunca ha tenido buen gusto para los cuadros que pone en la pared. Y mientras tanto uno es el que tiene que pagar el sueldo y parafiscales del mayordomo, cuentas de servicios públicos, administración, impuestos, lucro cesante del valor de la propiedad, mantenimiento de la piscina. Nadie se solidariza con uno. Nadie le ofrece cuota para ayudarle en estos costos fijos ni cuando piden prestada la finca hasta por quince días. Y si a alguien se le ocurre pedir cuota para pagar entre todos, al dueño lo incluyen como un igual, sin que los gastos anteriormente relatados mitiguen la erogación y le tengan un poco de consideración en vista de lo que tiene que asumir sin ayuda de nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y vaya y cometa el atrevimiento de no prestársela al compañero de oficina o al sobrino de la esposa con sus amigos del barrio o de universidad. “Usted es un mezquino, un egoísta arribista y trepador que ya no se digna compartir los bienes con los que tienen menos oportunidades, que ya no voltea a mirar a los que crecieron con usted”. Casi que le retiran el saludo y le escupen ironías y sátiras cada que se da la oportunidad. Y si la presta es peor: baños taquiados con papel y toallas higiénicas, pese al aviso en el que se ruega que los echen a la papelera. Comida vieja y mohosa en la cocina. Nevera mala o televisor quemado. Preservativos sucios o papeles de sospechosa viscosidad escondidos en los colchones o bajo las camas. Focos prendidos día y noche hasta que uno regresa para apagarlos si no están fundidos; cuentas de teléfono por llamadas de horas de duración o a larga distancia o a líneas calientes o esotéricas. Bolsas de basura olvidadas o escarbadas por los perros, materas quebradas con las flores y la tierra en el suelo, el paño del billar roto o manchado de huevo y leche por sentar niños a comer en él. Y todo sin la posibilidad de hacer ningún reclamo, pues al hacerlo, únicamente se encuentran negativas, resentimientos, rabias y nada se soluciona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si uno humildemente pide que le devuelvan la finca con dos días de adelanto, luego de prestársela gratis por dos semanas, la esposa del amigo de toda la vida decide que no soporta tal humillación y corta de tajo una amistad de veinte años. Si uno considera que en defensa de su intimidad no le parece cómodo prestar el cuarto privado del matrimonio, el amigo de la infancia que la había pedido para ir sólo con la familia y se aparece con veinte amigos, se retuerce de la indignación, poseído de la rabia la abandona en mitad de la noche y acaba con la amistad, olvidando que el dueño siempre lo había invitado gratis considerando su precaria condición económica. Malo porque sí y malo porque no. Se pierde siempre, con cara o con sello. Siempre uno es el villano, el H.P., el maldito rico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la joya de la corona es el mayordomo. Esa sí es una raza aparte. Porque para ventajosos y marrulleros, los campesinos nuestros. A toda hora tramando, tratando de sacar ventaja, creyendo que lo natural es que los pobres traten de sacarle provecho a cualquier precio al que ellos consideran que es rico. Alquilan y prestan sin permiso la finca o la piscina cuando tienen la certeza de que el dueño no va a ir y no rinden cuentas. Hacen llamadas larguísimas por el teléfono y al hacerles el reclamo se enojan, le dicen muerto de hambre a uno y amenazan con irse de inmediato de la finca y dejarla abandonada para no aguantar más humillaciones. Les hacen trabajos a otros vecinos en el horario normal. Si no los están vigilando y marcando a presión, es difícil que cumplan a cabalidad las tareas asignadas. Cuando se aburren o tienen otras ofertas, no tienen escrúpulo en irse sin más, casi sin avisar. Cuando son deshonestos, ocurren robos rarísimos de electrodomésticos, de herramientas, de productos, de animales, de huevos y leche; en casos más delicados, amenazas, extorsiones y secuestros. Casi ninguno es discreto, por el contrario, hablan sin contención hasta por los codos, opinan de todo, saben de todo, se entrometen en todas las conversaciones. Y al finalizar la relación laboral, cuente con la demanda garantizada, siempre con el aval de la oficina del trabajo. Saben más de derecho laboral que los abogados y la ley siempre los protege sin ningún tipo de consideración por el patrón, que siempre es la reencarnación del demonio, no importando lo justo o noble o solidario que haya sido con él y su familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y cuando usted logra sacarle alguna producción a la tierrita, al hacer cuentas descubre que son los huevos, las frutas o la cosecha más cara del mundo, que por el valor de la gallina que logró criar, se hubiera dado un banquete de faisán, que la vaca que se enferma siempre es la de uno, que los peces sembrados en compañía que se mueren son los de uno, no los del mayordomo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo mejor es coger ese capital y en lugar de enterrarlo en una finca que es un embeleco costoso que no genera sino gastos, invertirlo, y con lo producido, puede uno hacer el paseo que quiera, alquilar la finca de otro pobre que ya mordió el anzuelo, ir a hosterías, ir a pueblos, ir a la costa o hasta el extranjero, con los solos intereses, sin las úlceras, las rabias, los amigos explotadores y conchudos, los mayordomos aprovechados y abusivos&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13259948-5364250780158371884?l=emiliorestrepo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/feeds/5364250780158371884/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13259948&amp;postID=5364250780158371884' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/5364250780158371884'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/5364250780158371884'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/2008/02/colega-no-compre-finca-de-recreo.html' title='COLEGA, NO COMPRE FINCA DE RECREO'/><author><name>emiliorestrepo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16285846316916773625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_wYrtjByAp1g/Skj41zcLjzI/AAAAAAAAAAM/bXpiAoyDSCI/S220/SS854876.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13259948.post-6022270869579721004</id><published>2007-12-05T06:35:00.000-08:00</published><updated>2007-12-05T06:38:45.559-08:00</updated><title type='text'>UN ASUNTO  SORPRENDENTE (Cuento)</title><content type='html'>&lt;strong&gt;UN ASUNTO SORPRENDENTE&lt;/strong&gt; (Cuento)&lt;br /&gt;Emilio Alberto Restrepo Baena&lt;br /&gt;Publicado en "ANTOLOGIA COMENTADA DEL CUENTO ANTIOQUEÑO VOL II" recopilado por Mario Escobar Velásquez y publicado por la Universidad de Antioquia, 2007&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Necesito que me hagas un favor muy grande. No vayas a negarte. Eres el único que me puede solucionar este problema-La voz de la médica mostraba gran perturbación. Su tono, a mitad de camino, entre autoritario, demandante y ansioso no daba elección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muy intrigado, al otro lado del auricular, atiné a preguntarle. -¿ Cuál es la situación? ¿En qué consiste tu problema? - Enseñado como estaba a sortear toda clase de angustias típicamente femeninas en mi calidad de ginecólogo, sabía que no podía dejar manipularme por su expectación. Las mujeres hacen de cualquier llovizna una verdadera tempestad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No puedo decírtelo por teléfono. La situación es demasiado delicada. Ya ni duermo y no puedes dejarme sola en esto. – Contestó ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No me vengas a decir que después de la vejez quedaste en embarazo – respondí tratando torpemente de ser gracioso. Me arrepentí de inmediato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Por favor, esto es serio. ¿A qué hora me puedes atender en tu consultorio? – más que una pregunta era una orden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A las diez de la mañana en el hospital, -respondí avergonzado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Allí estaré;- escupió sin cortesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No supe qué pensar; preferí seguir leyendo una revista de frivolidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las 9:45 de la mañana estaba puntualmente la médica en la sala de espera del hospital. No quiso permanecer sentada, deambuló varias veces por el pasillo. Me asomé por la ventana del recibo y pude ver que su rostro estaba marcado por dos líneas cruzadas por una vena feroz en su frente. Conociéndola como la conocía, entendí que algo la estaba descomponiendo. Sentí que ella tenía ganas de llorar, o de gritar y decidí que pasara pronto al consultorio. Cuando me vio, me hizo sentir que descansaba, que le quitaba un peso de encima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo cambió en esa fascies marcada por el peso de una extraña fuerza que después pude entender. Entró sin apenas saludar, como queriendo escabullirse de la muchedumbre de tres pacientes que indiferentes leían revistas viejas en la sala. Me pareció que sentía como si mil dedos la señalaran, como si mil ojos la espiaran, como si mil bocas la vituperaran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad nadie la reparó, cada cual siguió enquistado en su propia coraza. Antes de cerrar la puerta, le hizo una señal a otra persona que estaba en una silla junto a la ventana. Era una religiosa gorda y fea, entrada en años, que al recibir la orden ingresó al consultorio también sin saludar y mirando siempre hacia el suelo. Sin entender nada, las invité a sentarse. La médica aceptó, la monja permaneció de pies. Yo tampoco tenía palabras, era todo oídos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y bien, mis estimadas amigas ¿ A qué tengo el honor de tan amable visita? - No pude reprimir el impulso de ser fastidioso para que supieran que era yo y no ellas quién tenía el control. Esbocé una mueca apenas parecida a una sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Muéstrele hermana -ordenó la médica sin asumir protocolos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La religiosa obedeció. Parada como estaba se desabotonó un abrigo grueso que le cubría los hábitos y procedió a levantarse la falda del traje talar. Me llamaron la atención esas piernas violáceas e hinchadas que me hicieron pensar en contra de mi querer en un hipopótamo, esa ropa interior despulida por el uso y pasada de moda en forma de unos calzones que le llegaban hasta el tercio superior del muslo, que en mis tiempos llamábamos “ mata-pasiones” o “ bordo de olla” y que eran solo el grotesco preámbulo a una enorme panza que denotaba al menos nueve meses de embarazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Casi no me repongo a esa imagen tan atosigante, tan impresionante, tan llena de contradicciones, de ver a esa enorme mole de mujer religiosa en gravidez! ¡Una monja preñada!. De súbito se me antojaba repugnante, confuso, antiestético, antiético.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y esto qué es? -Pregunté tratando de mantener la calma. -¿Me quieres explicar qué está pasando aquí?. - Me senté y les hice saber que no movería un solo dedo hasta escuchar todo el relato. La monja nunca habló. La médica lo resumió todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia fue como sigue: Al parecer la monja en compañía de otra de su comunidad, estaba haciendo un trabajo pastoral en una vereda del Oriente, zona de conflicto armado, dominado por un frente guerrillero. Una noche cualquiera, unos subversivos que pasaron por la escuela rural en donde se alojaban las religiosas, se tomaron por la fuerza el recinto, tumbaron la puerta y blandiendo el fusil las amenazaron. Estaban bastante ebrios y su actitud era fiestera sin dejar de ser violenta. Con el cuento de “querer probar un virgo, o querer romper un duro”, procedieron a violarla en una y otra vez, a la fuerza, haciendo ningún caso a sus súplicas, abusando de su indefensión. A la compañera no la violaron porque tenía la menstruación y era coja por un defecto de la cadera pero en cambio la golpearon hasta que perdió el conocimiento, dejándole como consecuencia un hematoma y una amnesia permanente. La tuvieron que pensionar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al otro día, cuando el comandante del frente se enteró, montó en cólera y ordenó una fuerte retaliación contra la cuadrilla, se cree que con ajusticiamiento de varios de los implicados. Además, dejó a las monjas bajo el cuidado de los moradores de la vereda, hasta que se recuperaran, eso sí, bajo la advertencia de que si decían una sola palabra de lo ocurrido lo lamentarían. Al reestablecerse, la hermana pidió traslado y fue a parar a otro pueblo. Mientras tanto el infierno en su interior apenas comenzaba. Allí, en el nuevo poblado fue donde conoció a la médica y la involucró en su propia tragedia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De solo pensar en esta situación, me conmoví profundamente. Cómo en sólo una maldita noche se pierden la paz de la conciencia, la estabilidad mental, la convicción religiosa, el don más preciado para ella que era su virginidad y empieza a carcomerle su mundo interior ese parásito que nunca deseó, que nunca añoró, producto del acto brutal sin amor de diez bocas pestilentes de alcohol, de diez cuerpos sudorosos de machos de monte, de diez o más penetraciones de miembros viriles que como barras de acero al rojo vivo le destrozaban una y otra vez su caverna más oculta, su pedestal más venerado, su secreto más cuidado, su último recinto más celosamente preservado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me imaginé esas doscientas y punta de noches de insomnio, de desvelo, de amargas dudas, de profundas contradicciones que la ponían entre la espada y la pared de la repugnancia, de la duda, del temor, del pulso del ser que añoraba la vida que se gestaba y el no-ser que la repelía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me imaginé las fajas que tallaban su estómago para encubrir lo cada vez más evidente, la náusea constante que le negaba hasta el derecho a alimentarse, la tensión que generaban los cambios impostergables de su cuerpo. Pensaba en la aberración de no saber quién era el padre, de no ubicar una cara ni un semblante que lo identificaran para tratar de darle una vinculación amorosa a ese cangrejo maldito que le atenazó la entraña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me llegué a imaginar también que todo era un montaje, al pensar que solo me necesitaban a mí como idiota útil para resolver un problema que no era mío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi cabeza se hizo un ovillo y yo también tuve asco, ansiedad, angustia. Me maldije por dejarme permear por una situación que sin yo propiciar ya me involucraba y se me pegaba a la piel y al espíritu como una babosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya lo puedes ver, no es una simple histeria – Dijo la médica. - Te pido el favor de que me ayudes a manejar el problema con la hermana Marina. Su caso es desesperado. En la comunidad no pueden saber nada, sabes que no lo entenderían, ni lo aprobarían nunca. Ella no tiene dinero pues depende completamente de sus superioras. No es capaz de criar al niño, incluso no quiere saber nada de él, dice que no tiene fuerzas ni de mirarlo. y tiene muy claro que no puede renunciar a sus vínculos religiosos; su vocación y su fe son lo único que tiene -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El discurso y los argumentos eran contundentes; la voz de la médica era fría y metálica pero certera. Admiré su carácter y su dialéctica como ya en otras veces lo había hecho; la sentí, sabia y ponderada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema cayó directamente sobre mis hombros. Se convirtió, sin yo pedirlo ni quererlo, en mi responsabilidad. Supe y entendí de inmediato que no tenía otra opción. Entre otras cosas no veía clara la solución. Múltiples interrogantes me atormentaban. ¿Cómo manejar el asunto en una clínica particular con mil testigos, con cientos de protocolos y trámites, sin dinero, sin privacidad? ¿Cómo acudir a una clínica clandestina, sin recursos, sin las mínimas garantías para su salud y con la repugnancia que me generaban por su carácter subrepticio e ilegal? ¿Cómo hacerlo todo con discreción sin bordear peligrosamente los límites de lo legal? ¿Cómo no exponerme al escarnio público y a la maledicencia de las personas que fueran testigos de ocasión? Estaba poniendo en peligro mi prestigio y mi reputación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cavilando furiosamente, mi cerebro me palpitaba con un gota a gota de obsesión que me abrasaba las sienes. Les dije que en ese momento no tenía las cosas claras, que al otro día las llamaría, que alguna cosa haríamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos despedimos. En esa misma noche, con el reloj marcando las once, la médica me llamó a la casa a recordarme el compromiso. Su voz sonaba aguardientosa y se intuía que había estado llorando. Por supuesto no pude volver a conciliar el sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche fue aterradora, por lo lenta y reiterativa. El insomnio es atroz y en ese desvelo estaba más posesionado que nunca. La cabeza me daba vueltas y vueltas en torno a nada, con un sudor pegajoso corriéndome por la nuca, con entresueños que me sumían en pensamientos fantasmagóricos que quise interpretar como pesadillas para convencerme que no estaba bordeando los brumosos senderos de la locura, en esa levedad de pasmo, en esa sinrazón de ideas sin cause.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, aliviado, organicé un plan. Me acordé de una clínica pequeña dedicada a la cirugía plástica, privada, discreta, con elementos que permitían trabajar con la mínima seguridad y en condiciones dignas. Al amanecer contacté al dueño que oficiaba allí como anestesiólogo y le conté toda la historia. Le pedí que me permitiera operarla en su quirófano, que la íbamos a ingresar como si tuviera un tumor de ovario; diríamos que éste se había torcido y que los dolores eran tan terribles y el riesgo de complicación era tan grande, que tuvo que ser intervenida como una emergencia quirúrgica. Lo tranquilicé por el dinero, pues la comunidad pagaría sus honorarios y los costos totales de la cirugía (ya que estarían convencidos que era por un tumor y no una cesárea, cosa que jamás aceptarían); la médica se encargaría de recibir al niño; el procedimiento se realizaría un domingo para que nadie notara nada, ya que en ese día no se realizaban procedimientos electivos y la clínica permanecía cerrada. Tendría que involucrar a la enfermera jefe y a la auxiliar de más confianza, para que se garantizara la discreción necesaria. El colega aceptó colaborar, no preguntó más y todo se planeó para el fin de semana siguiente, que en forma casual incluía un lunes festivo, lo cual nos daba más margen de maniobra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema del recién nacido también estaba resuelto. La hermana de la médica se encargaría de sacarlo rápidamente del quirófano para evitar el contacto con la monja; se lo llevaría para su casa, lo cuidaría por cerca de dos o tres semanas y luego se lo entregaría a un funcionario de Bienestar Familiar quien tramitaría las gestiones para ser dado en adopción a una pareja de europeos que tenía interés por el niño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VIII.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al otro día cité a las atribuladas féminas al consultorio, les expliqué el plan; les dije que yo organizaría lo logístico y que realizaría la cesárea, pero que negaría de entrada y a quién fuera mi participación en el acto; que era la médica quien velaría por el cuidado post -quirúrgico de la grávida madona, que ella se encargaría de la salud del niño, de darle la cara a la madre superiora para explicarle lo del tumor, lo de la urgencia y lo de la cuenta. Ella no reviró, lo aceptó todo, no podía hacer otra cosa. Sólo me pidió el favor de que consiguiera un certificado de nacimiento sin llenar y un informe falso de patología para simular el resultado del estudio del tumor. Sintiéndome el más vil de los rufianes, cometí ambas fechorías: con una habilidad que desconocía en mí, engañé a la jefe de maternidad de mi hospital y le robé un certificado. Por supuesto, estaba numerado y tuvo la pobre ingenua que poner el denuncio y asumir la responsabilidad por la pérdida. La constancia del patólogo, con firma falsa y todo, la conseguí recurriendo a mi más patética caracterización de galán de pacotilla con la secretaria más bigotuda, narizona y contrahecha que hubiera en hospital alguno; todavía me saluda de beso, el cual ella pretende que sea en la boca. Aún me sigo odiando, pero supuse, me explicaba, que era por una buena causa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IX.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día de la cirugía todo sucedió como se había previsto. El plan no era malo, no daba espacios para los errores o la improvisación y todo salió a pedir de boca. Yo me escabullí rápidamente, nadie me hizo preguntas, la médica manejó todo lo que seguía según su compromiso. Yo me sentí liberado de un peso enorme, fui a misa luego de varios años de ausencia, invocando en el creador piedad y comprensión por lo que yo reiteraba era una buena labor por una de sus siervas amadas y me desentendí del problema. Todo salió a pedir de boca. Casi no me libro de eso que en el argot de los médicos y de los inspectores de policía se conoce como un verdadero “ chicharrón” .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;X .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasó el tiempo y algún día tuve curiosidad de saber en qué paró toda la historia de la atribulada monja. Todo funcionó según lo estipulado: el niño fue registrado a nombre de la hermana de la médica; la madre superiora en medio de la desconfianza connatural a las de su especie y a la avaricia ya legendaria entre sus congéneres, pagó cumplida la cuenta cuando se tragó entero el embuste al leer el reporte de patología que confirmaba el tumor y al ver que costó menos de lo presupuestado pues el ginecólogo y el ayudante nunca cobraron honorarios, lo que le restaba un monto considerable a la factura. ¡Almas pías y generosas!, debió pensar la reverenda mientras nos incluía en sus plegarias místicas .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La monja nunca se enfrentó a su engendro, nunca lo vio ni sintió su llanto, esa fue siempre su voluntad. Asumo que elaboró el duelo y se sintió descansada y tranquila en la recuperación de su cirugía y en la liberación del lastre que literalmente la consumía en cuerpo y alma. Fácilmente se reintegró a sus labores pese a ese borbotón de leche que brotaba de sus inmaculados pechos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La situación se complicó un poco cuando Sonialuz , la hermana de la médica, elaboró un desconocido pero irrefrenable amor maternal que la aferró grandemente al niño. Le parecía imposible desprenderse de él, dejarlo en manos desconocidas después de todo lo que habían pasado juntos, que alguien ajeno pudiera quererlo y cuidarlo como ella lo hacía. Esta actitud alcanzó a tornarse muy conflictiva y traumática pues no era lo que habían diseñado y la médica tenía unos escrúpulos enormes por el niño, por su origen, por esa explosión energética de la que era producto, por tanto sufrimiento y violencia que lo rodeaba y lo estigmatizaba. Sabía que no era culpable, pero era incapaz de quererlo. Sabía que lo había salvado, pero no se sentía capaz de asumirlo ni como propio ni como sobrino y quería sacarlo pronto de su vida y de su casa para cerrar de una vez por todas ese capítulo. Esto generó un cisma en la familia, una dicotomía de sentimientos, decisiones y afectos que fue bastante difícil de superar. Al final en medio de reproches, llantos, depresiones, reclamos y reconciliaciones, decidieron que lo correcto era seguir con el plan inicial, pero apareció otro escollo: El funcionario de Bienestar Familiar empezó a ejercer una presión económica por su silencio, a realizar un vulgar chantaje para tratar de pescar en río revuelto. Además, estaba cobrando comisión en dólares a la pareja europea para agilizar los trámites de entrega del bebé. En su desespero y conociendo la voracidad implacable de los burócratas colombianos, los esposos aceptaron darle el dinero con tal de obtener el hijo que siempre habían anhelado. Pero la médica no toleró ninguna de las dos situaciones. Armada de un carácter a toda prueba, profundamente indignada, sometida a esa presión severa que la tenía a punto de reventarle la paz y la calma por todo lo que había pasado, decidió que ocurriera lo que ocurriera, no iba a permitir semejante abuso. Hizo contactos y habló con el comandante del frente guerrillero local; le explicó todo y éste solícito y diligente, con una rápida visita y un corto cruce de palabras enderezó el entuerto. La sabandija lloró, suplicó de rodillas y se comprometió a que si lo dejaban salir del pueblo vivo, olvidaría el problema y no entorpecería más los trámites.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así lo hizo y el niño fue entregado a los suizos, quienes felices retornaron al viejo mundo con su familia ya completa. Luego de su escala en París, abordaron el Concorde, el avión más seguro del mundo. Iban pletóricos y realizados. A los pocos minutos de despegar del aeropuerto Charles De Gaulle , la nave estalló en llamas en una tragedia que sacudió al mundo en el año 2000. Aquí en Colombia, a muchos kilómetros de distancia, una monja remota y confinada en un pueblucho olvidado, sintió un corrientazo que la sacudió sin entender que ocurría, sumiéndola en una suerte de nostalgia pasajera muy parecida a la amargura y a la depresión. No comprendía qué le sucedía. Fue a rezar un poco y después de un llanto corto, rápidamente regresó a las actividades propias de su oficio.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13259948-6022270869579721004?l=emiliorestrepo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/feeds/6022270869579721004/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13259948&amp;postID=6022270869579721004' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/6022270869579721004'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/6022270869579721004'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/2007/12/un-asunto-sorprendente-cuento.html' title='UN ASUNTO  SORPRENDENTE (Cuento)'/><author><name>emiliorestrepo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16285846316916773625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_wYrtjByAp1g/Skj41zcLjzI/AAAAAAAAAAM/bXpiAoyDSCI/S220/SS854876.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13259948.post-1447779200865994023</id><published>2007-12-05T06:32:00.000-08:00</published><updated>2007-12-05T06:33:45.903-08:00</updated><title type='text'>HABLANDO A ¡CALZON QUITAO!</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HABLANDO A ¡CALZON QUITAO!&lt;br /&gt;Emilio Alberto Restrepo Baena&lt;br /&gt;                                                                                                                                                 Al líder Guti&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro de las expresiones de la sexualidad, sólo la imaginación humana pone límites a su realización, decía un viejo profesor nuestro y parece ser cierto.  Nunca terminamos de asombrarnos cuando descubrimos que alguien siempre encuentra posibilidades distintas e inverosímiles, independiente de si las aprobamos o no, de si las consideramos sanas, éticas o aberrantes.  Porque el problema no es la valoración moral que les demos.  El asunto es de asombro, de la sorpresa de enfrentarse a una situación que no habíamos concebido, acaso por limitaciones de tipo imaginativo, o por restricciones impuestas por el super yo o la norma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que en nuestro ejercicio de la medicina a diario encontramos pacientes que ilustran lo que arriba esbozamos.  En un tiempo manejando un programa de planificación familiar conocimos varios casos que no por exóticos o excéntricos dejan de ser estrictamente ciertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una señora solicitó con mucha vergüenza que le cambiaran las pastas de planificar marca Microgynon porque "son muy chiquitas y se me salen". ¡Horror! ¡Se les estaba aplicando por vía vaginal y llevaba más de un año con ellas sin quedar en embarazo!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los óvulos o tabletas espermicidas que se utilizan por vía vaginal antes de la relación también son causa de equívocos en cuanto a su ruta de administración. "Doctor, es que no puedo acostumbrarme al sabor, son muy difíciles de tragar y me dejan un espumero en la boca".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra paciente se aplicaba aspirina en la vagina antes de la relación sexual y otra se tomaba 3 mejorales con limón luego de ésta para evitar el embarazo no deseado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un caso patético fue el de una señora que sufría un serio problema cardíaco que le impedía planificar con pastillas o con dispositivo intrauterino.  Se le propuso la ligadura de trompas como el medio más adecuado, pero su esposo no la autorizó y decía que el preservativo no les gustaba. Al año en una revisión le preguntamos que cual método utilizaban y respondió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El método antinatural, doctor...-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ah, el método natural-, interpelé, creyendo que se trataba del método del rítmo o "natural"&lt;br /&gt;-No doctor, el antinatural- repitió y pasó a explicarme que se trataba de utilizar la penetración por la vía anal como método permanente de relación sexual, con el cual se sentirán seguros y al parecer satisfechos ¡No termina uno de aprender!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otros casos llamativos son la recuperación de cuerpos extraños, ¡Todo tipo de objetos!, de los genitales tanto de hombres como de mujeres, usados como parte del juego sexual o como método de autoestimulación.  Es así como vemos lápices, alambres, muñecos en los genitales y las respectivas lesiones que producen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordamos varios en especial:  una señora llegó con una botella de vino dentro de su vagina.  Parece que al utilizarla y manipularla, hizo un efecto de "vacío" que la adhirió a sus genitales, y no fue capaz de sacársela por sus propios medios.  Coincidencialmente, la marca del vino era "Cariñoso".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un joven se introdujo un tubo de luz de neon por el recto.  Pasó intacto y sin quebrarse.  Como no se lo pudo extraer, consultó al Hospital de San Vicente donde fue operado.  Una radiografía que aún se conserva en el museo de cirugía lo confirma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Apartadó un señor consideró que la mejor forma de calmar su ansiedad sexual era sentarse en un aguacate verde, inmaduro, previamente lubricado; tuvo la mala fortuna de no poder dominar la situación y el aguacate se le introdujo completamente por el recto.  Por la inflamación del esfinter, no fue capaz de sacárselo y consultó al hospital.  Inicialmente no le creían.  Cuando lo examinaron y vieron que era cierto, se intentó sacarlo directamente, pero ni con anestesia fue posible.  El paciente terminó con cirugía, se le realizó colostomía (derivación del intestino grueso a la pared abdominal) y hoy todavía, todos en Urabá recuerdan la "cesárea del aguacate".)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hablando de colostomías, una paciente que trabajaba en un bar y ejercía la prostitución, recibió una herida por bala en su abdomen por lo que fue operada.  Como el colon estaba comprometido, le fue practicada una colostomía. El programa era citarla nuevamente en 2 meses para operarla, cerrarle la colostomía e introducirle nuevamente el intestino grueso al abdomen; como a los 3 meses no aparecía, la trabajadora social del hospital la llamó para programarla y cual no sería la sorpresa cuando la paciente contestó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Doctora, yo le agradezco mucho, pero desde que tengo la colostomía, me gané un huequito más y estoy ganando el doble de plata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según supimos, muchos de sus clientes le pagaban más dinero por permitirle tener relaciones por la colostomía.  Caso similar fue el de un preso de la Cárcel de Bellavista que tenía la colostomía por la misma causa y un día resultó con una infección de la piel circundante.  Cuando se le hizo un cultivo de la pus, resultó ser un gonococo, bacteria de transmisión sexual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo soy todo un varón, doctor.  No piense nada malo de mí, pero con la colostomía gano mucho billete, imagínese, me hacen fila..-Pero a mí lo que me gustan son las hembras, si a veces me toca tocarle las pelotas a un fulano, no quiere decir nada porque yo no miro ni siento nada, por que ¡yo soy todo un varón! Y no se la dejaba cerrar.  Se ganó varias enfermedades venéreas, y el hombre tranquilo ¡como todo un varón!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra vez realizando una visita domiciliaria a unos pacientes del seguro social, nos tocó atender un joven que tenía una fractura del femur, y que mientras esperaba cirugía como tratamiento se le aplicó una tracción del muslo con un dispositivo de poleas y pesas, que lo mantenía reducido a la cama.  Cuando llegamos a su casa de Aranjuez, nos dejaron esperando en la sala casi l0 minutos, al cabo de los cuales salió del cuarto un señor todo agitado y apurado; según supimos luego, el paciente se dedicaba a la prostitución y aún en esa penosa situación de salud no dejaba de atender a su selecta clientela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro caso que viene a cuento, aunque se sale un poco del tema, es el de la paciente a quien realizamos su control de embarazo en Urabá, una indiecita  de  30 años,  que  cursaba su ¡décimocuarto! embarazo y a quien le había fracasado, primero la ligadura de trompas y luego la vasectomía a su esposo; nos pidió el favor de que le escogiéramos el nombre de su hijo.  Cuando le preguntamos por los nombres de sus anteriores hijos para tener ideas, nos hizo la lista:  -Rosa, Roberto, Rosmira, Rogelio, Roque, Rodrigo, Ronaldo, etc. como ven todos los nombres empezaban por Ro, Ro, Ro,... En ese momento yo, presa de un guayabo atroz y con el mamagallismo puntudo me dio por decirle:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo le tengo el nombre para su hijo; pongámoslo Rocanrolemilio, que es el nombre de moda en Medellín-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hágame el favor y me lo escribe, Dotor pa' que no se me olvide, que mi comadre me lo lee- me respondió mi paciente, una pobre campesina, indígena, del último rincón de Urabá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los meses supe que la señora me había creído el cañazo, que en realidad había puesto a&lt;br /&gt;la criatura el nombre (nombre?) de Rocanrolemilio.  Pobrecito, todavía me debe estar buscando; con esa chapa, si sobrevivió, debe ser epilético el condenado.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13259948-1447779200865994023?l=emiliorestrepo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/feeds/1447779200865994023/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13259948&amp;postID=1447779200865994023' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/1447779200865994023'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/1447779200865994023'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/2007/12/hablando-calzon-quitao.html' title='HABLANDO A ¡CALZON QUITAO!'/><author><name>emiliorestrepo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16285846316916773625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_wYrtjByAp1g/Skj41zcLjzI/AAAAAAAAAAM/bXpiAoyDSCI/S220/SS854876.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13259948.post-7863482724226464104</id><published>2007-12-05T06:28:00.000-08:00</published><updated>2007-12-05T06:30:56.678-08:00</updated><title type='text'>Y RESULTA QUE SE MURIÓ MARIO ESCOBAR VELÁSQUEZ</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;Y RESULTA QUE SE MURIÓ MARIO ESCOBAR VELÁSQUEZ&lt;br /&gt;Emilio Alberto Restrepo Baena&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y resulta que se murió Mario Escobar Velásquez, el profesor, el amigo, el escritor, el maestro del taller y de la vida. Y lo digo con sorpresa y con asombro, pues los que conocimos su reciedumbre y nos chocamos de frente con su carácter y su ego, llegamos a pesar en algún momento que era posible que esa enorme mole de cuerpo y de cerebro fuera  inalcanzable por la vejez, la enfermedad, el deterioro o la muerte. Incluso cinco días antes de la cirugía que tenía programada para extraerle el habitante maligno que lo venía consumiendo, ya tenía programadas las actividades con el taller literario para dentro de unas semanas, ya tenía  preparada la selección  de escritores de ASMEDAS, había entregado a la Universidad de Antioquia el texto revisado y definitivo de la ANTOLOGÍA COMENTADA DEL CUENTO ANTIOQUEÑO VOL II y hacía revisiones constantes de sus once libros inéditos para enviarlos a concursos o esperando una próxima edición de ellos que no logro obtener en vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y eso que estamos hablando de un hombre joven de 78 años de vida (Támesis, 25 de Noviembre de 1928) que odiaba la vejez y las taras y limitaciones que connaturalmente suelen  acompañarle, que nunca perdió la coquetería ni la galanura con el bello género, que cuando asumió en serio el oficio de escribir con sus demonios y compulsiones trató de no estar ocioso sin producir y se condolía cuando le abandonaban temporalmente las musas,(prueba de ello son los 20 libros publicados, con varias reediciones, en una vocación editorial tardía que arrancó cuando tenía cerca de 50 años). Pero de su sólida y formidable trayectoria como escritor ya se han hecho varias semblanzas por algunas   respetables plumas del ámbito intelectual (Juan José Hoyos, Luís Fernando Macias, Esteban Carlos Mejía, Nicolás Martínez, Juan Diego Mejía). Hoy rescataremos su otra faceta productiva en la que muchas personas sufrimos y gozamos de su directa influencia y supervisión: Director y guía de  los talleres literarios más importantes de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y llamaba la atención su talante adusto que encubría una gran sensibilidad (le vimos llorar al menos dos veces en el taller, emocionado por un texto vibrante sobre su perra Rufa y otra vez acorralado por la nostalgia incontenible de un viejo amor de juventud) y una enorme generosidad con los alumnos, cosa por lo demás exótica en muchos escritores que sucumben ante la mezquindad y la envidia; la brusquedad con que acometía sus críticas punzantes, en ocasiones interpretadas como hirientes, cuando fustigaba un texto flojo o mal tratado desde el punto de vista de la gramática o del lenguaje, casi nunca desde el estilo, aspecto que trataba siempre de respetar. Porque en este aspecto era insobornable: su obsesión era ser riguroso con la norma gramatical, con el sentido preciso de la palabra, con el uso puntual de las herramientas del lenguaje literario, pues decía que así como un artesano, un artista o un cirujano para ser buenos y competentes en el oficio deben dominar los conocimientos y los instrumentos necesarios para su quehacer cotidiano, un escritor que se precie de serlo debe ser absolutamente comprometido con su arte y debe dominar el instrumento principal: las palabras. Las debe domar y amansar, moldearlas hasta encontrarles el espacio y la forma precisa para darles su verdadero valor, buscar hasta la saciedad la perfección de las figuras que hacen la diferencia entre un texto bueno y uno malo (recuerdo verlo conmovido con una metáfora que lo atropelló: “La tristeza me hizo metástasis”),  preservar el estilo y darle una personalidad propia e identificable de autor a las obras; evitar el conformismo, el estancamiento, la pereza, la petulancia, el exhibicionismo  que son males crónicos que entorpecen el verdadero sentido del escritor: escribir, independiente de la pantalla y la figuración. ( Se burlaba de los aspirantes a  escritores a los que “un poema les alcanzaba para 87 cocteles” o de los que querían ser escritores sin escribir, sin tallarse, sin querer asumir el parto de garrapatear una página en blanco sin aceptar el reto de torcerle el pescuezo a esa fiera burlona que reta a la imaginación).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era un personaje muy especial. De una cultura general portentosa producto de los cientos de libros de todo tipo que devoró con un sentido crítico sin dar por sentadas sofismas, paradigmas y verdades de a puño que castraban la imaginación. De un rigor conceptual que en ocasiones caía en la obstinación, aunque con la nobleza suficiente para enmendar un error cuando se le demostraba. (No exento  de un orgullo burlón que esperaba una pronta revancha  con el alumno que le hacía caer en la cuenta de él). Buscador del término exacto en el contexto preciso, interpretándose en ocasiones como “rebuscado” o usuario de arcaísmos en desuso. El lo justificaba diciendo que escribía para él, para su propio deleite, que no era problema suyo si el lector era poco ilustrado o poco dado a resolver las dudas o la ignorancia desentrañando en su inseparable amigo el diccionario de la RAE, en todo esto alumno fiel de su admirado Borges. Usaba con mucha gracia y asombro de sus alumnas, las palabras soeces cuando era preciso y necesario. (Sabía que ninguna palabreja reemplazaba un buen hijueputazo oportunamente escupido.)  Odiaba a los deportistas, a los personajes de moda,  a los faranduleros en su cuarto de hora; lo desesperaban los lugares comunes,  los escritores luminarias fabricantes de bestsellers y de libros de autoayuda. También las reuniones de literatos por considerarlas “unas pasarelas de  “besaculos” y una “suciedad de mutuo elogio en las que la sonrisa prefabricada e hipócrita era sólo el preámbulo a la puñalada trapera”. Se burlaba de la fama y hacía un doloroso contraste con el olvido y la ingratitud que son más poderosos y duraderos que cualquier sentimiento de envanecimiento y de gloria que engañan con sus dulces mieles a los desesperados buscadores de reconocimiento y figuración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era  amante de la poesía amorosa, de los cuentistas clásicos, de los sonetos perfectos, de las canciones populares de factura romántica, de las mujeres bonitas, de las conversaciones inteligentes. Era abierto a los hallazgos de un alumno con un escrito ingenioso; amaba las metáforas eficientes, se derretía con una buena idea, con un tratamiento novedoso para un tema convencional. Se aburría hasta el bostezo irreverente con la falta de talento o de interés y no tenía ningún problema en ubicar con un tono pedagógico, pero que no daba opciones, a un diletante poco dotado para el oficio. Muchos se resintieron por ello con él, pero algunos le agradecieron el haber sido honesto y franco, para evitar seguir perdiendo el tiempo en algo que no era lo suyo. Por el contrario, cuando veía madera en alguien, era el principal entusiasta para apoyarlo, para llevar personalmente artículos para MOMENTO MEDICO, para LA HOJA o para la revista de la U. de A. Acompañaba y hacía personalmente el discurso principal en los lanzamientos de los libros de sus discípulos y era un eficaz multiplicador de sus logros. Y eso para un cachorro de escritor que apenas está empezando no tiene precio, se agradece de por vida y no se olvida nunca. Era uno de los más veteranos directores de talleres literarios del país y posiblemente uno de los más constantes: Cerca de 25 años perseverando en un oficio ingrato en el que empiezan 40 y terminan 5, la mayoría desencantados, en justicia, más por ellos que por él, pues Mario tenía claro que escribir no es para todo el mundo, que se necesita un talento natural que no todo mundo tiene, con un gran sentido del sacrificio y una incansable búsqueda de temas, de correcciones interminables, de trabajo sin descanso. (Retomaba el trillado adagio de “un 5% de inspiración por un 95% de transpiración) Y lo duro es que no todo el mundo lo entiende así, no es fácil aceptarlo sin dolor y por eso cierta fama de brusco, de prepotente, de preferidor, de arrogante, conceptos que en perspectiva no le hacen justicia. Simplemente sabía del arte de escribir y de enseñar a hacerlo y no era muy amigo de lo eufemismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le debemos toda la gratitud, le esculpiremos un perenne espacio en el corazón y en la mente, es mucho lo que lo vamos a extrañar. Finalmente, parafraseando su estilo cuando se refería a los cadáveres exquisitos que le tallaron los recuerdos hasta el punto que  se  hicieron merecedores de sus crónicas de antología, LOOR A SU MEMORIA, MAESTRO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D. Respetuosamente invitamos a las directivas de ASMEDAS a revivir el último proyecto de Mario, la selección de los mejores cuentos de los talleristas. En esto puso todo el aliento y el entusiasmo de sus días finales. Otra idea bien interesante es sensibilizar a las universidades que lo acogieron, EAFIT y U de A, para publicar póstumamente uno de sus libros inéditos, el de Perfiles Humanos,  el poemario o alguna de sus novelas. Ese sí seria un verdadero homenaje a una persona que entregó lo mejor de su talento a nuestra institución gremial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13259948-7863482724226464104?l=emiliorestrepo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/feeds/7863482724226464104/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13259948&amp;postID=7863482724226464104' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/7863482724226464104'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/7863482724226464104'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/2007/12/y-resulta-que-se-muri-mario-escobar.html' title='Y RESULTA QUE SE MURIÓ MARIO ESCOBAR VELÁSQUEZ'/><author><name>emiliorestrepo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16285846316916773625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_wYrtjByAp1g/Skj41zcLjzI/AAAAAAAAAAM/bXpiAoyDSCI/S220/SS854876.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13259948.post-117131684352955681</id><published>2007-02-12T13:47:00.000-08:00</published><updated>2007-02-12T13:58:40.133-08:00</updated><title type='text'>ALGO QUE DECIR SOBRE DAMAQUIEL</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;ALGO QUE DECIR SOBRE DAMAQUIEL&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emilio Alberto Restrepo Baena&lt;br /&gt;                                                                                                                             A &lt;strong&gt;Chucho Vásquez&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por alguna inexplicable razón, en una época empezamos a oír hablar muy frecuentemente de un sitio perdido en el mapa llamado Damaquiel, corregimiento ubicado en la costa de Urabá, al suroccidente de Arboletes. Es un poblado triste y feo, postrado por el calor y el olvido, pero rodeado de una extraña energía que lo hace especial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera vez que se oyó mentar fue durante la bonanza marimbera de los años setenta, pues era un sitio favorito de embarque para los envíos de marihuana de los traficantes que iniciaron el oficio. Poco a poco el negocio se puso complicado (se "calentó") y fue bloqueado por las autoridades que inicialmente se transaban pero que después desarrollaron una insaciable voracidad. Allí había y aún hay vestigios de pistas de aterrizaje demasiado evidentes para su condición de clandestinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero lo más llamativo de Damaquiel es su isla, un fenómeno impresionante de la naturaleza, pues es una isla fugaz, que aparece y desaparece por épocas, de acuerdo con los desplazamientos de las capas tectónicas y constituye un hermoso espectáculo rodeado de cierto aire mágico. Cíclicamente, 2 veces al año y por períodos de 2 o 3 meses aflora a la superficie esta mole de piedra, rica en metales, con forma de manta raya, a pocos cientos de metros de la playa. La aparición usualmente es de noche, se escuchan ruidos como truenos y en ocasiones se ha sentido algo parecido a un temblor de tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos movimientos de las capas tectónicas producen movilización de bloques de piedra y arrecife que han ocasionado accidentes a los barcos y encallamientos inesperados, lo que le confiere al lugar un aire de misterio y un prestigio nefasto entre los navegantes. Se le llegó a comparar por entusiastas narradores criollos con el triángulo de las Bermudas. Era común observar electrodomésticos hundidos y enseres flotando, transportados por embarcaciones repletas de contrabando que chocaban contra las neo-formaciones costeras. Durante el tiempo de aparición de la isla es fama que aumenta dramáticamente la pesca y literalmente hay bancos de pescado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta abundancia genera aumento en el trabajo, en los ingresos y en las celebraciones rumberas del pueblo pues la gente sale a la playa a celebrar con jolgorio el fenómeno, a beber ron en cantidades extravagantes, a bailar con alegría y a obedecer con entusiasmo el mandato bíblico de amarse y multiplicarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el punto de vista de salubridad, Damaquiel ostenta el dudoso honor de ser uno de los principales focos de tétanos de la región, dadas las precarias condiciones de higiene, servicios públicos, baja cobertura de vacunación, en fin, variables todas estigmáticas de la pobreza y del abandono. La tuberculosis es muy frecuente, lo mismo que las enfermedades crónicas producidas por hongos. La lepra también tiene allí un comportamiento epidémico. Los casos son muy abundantes y alcanzan estados dramáticamente avanzados. Recordamos el caso de una señora infectada que estando una noche dormida fue mordida en su extremidad afectada de úlcera leprosa por una voraz rata. Como las pacientes tienen los miembros anestesiados por el compromiso del nervio propio de la enfermedad, ella no sintió dolor ante el ataque del roedor y por lo tanto no reaccionó. Esto le produjo una herida de la arteria tibial que la desangró por completo. Cuando los familiares se percataron, ella yacía mortalmente pálida, exangüe en un charco de sangre, mientras varios animales se daban un banquete ¡Realmente escalofriante!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El folclor del litoral también se hace presente en el lugar. Un hecho típicamente macondiano es el de Don Mateo, un venerable patriarca con una abundante descendencia que ha logrado imponer a todos sus hijos, nietos y bisnietos nombres extraídos de uno de los pocos libros que leyó y releyó hasta que sus cansados ojos le permitieron: Las mil y una noches. Es así como entre sus casi ciento cincuenta familiares hay reyes, príncipes, magos, brujas, esclavas, genios que constituyen una alegre cohorte. Conocimos en carne y hueso a Yunán, Cheresada, Simbad, Hasan, Nuraldin, Cufa, Mojamed, Sulaiman, Jacan, Ibrajim, etc. Curiosamente un perro de la familia, un chandoso criollito y feo se llamaba Jhon Jairo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro hecho muy curioso, es la costumbre de los campesinos de vender las hijas, pues son una pesada carga y no son económicamente productivas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cómpreme la muchachita, dotor- insiste el chilapo -aproveche que está sin estrená...-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parece mentira oír esto en pleno tercer milenio, pero es culturalmente aceptado en la zona. En su óptica tan particular es un buen negocio cambiar una jovencita por un burro o una cama. Para muchas familias de la costa y de Urabá, es una forma barata de conseguir sirvientas, en la mejor tradición del feudalismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El precepto de crecer, amar y multiplicarse es cumplido fielmente y al pie de&lt;br /&gt;la letra por los lugareños en una concepción bastante primitiva de la institución&lt;br /&gt;matrimonial. En cuanto a la conformación de las familias, es típico observar que el&lt;br /&gt;hombre tenga varios hogares constituidos con sus respectivas compañeras e hijos. Una&lt;br /&gt;es la “propia”, la oficial, la permanente y las otras las llaman las “queridas” o&lt;br /&gt;“comprometidas”. Incluso conviven en vecindad, en aparentes condiciones de armonía y tolerancia formando todo un clan familiar pues es común convivir con los padres y abuelos. Lo que no se tolera es la infidelidad femenina, pues cuando se hace evidente, genera el repudio en la población y casi implica el destierro del hogar y del pueblo y abandono hasta de los propios hijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También se presentan casos de abierta convivencia incestuosa, donde una muchacha&lt;br /&gt;adolescente tiene hijos con su propio padre, con la pasiva aceptación de la madre y de los hermanos, sin que a nadie del lugar le genere asombro o conflicto existencial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El despertar sexual de los jóvenes tiene un ritual de iniciación usualmente presidido por&lt;br /&gt;los tíos o los hermanos mayores; consiste en que antes de conocer mujer, tienen&lt;br /&gt;relaciones con burras, en una fiesta donde abunda el licor ( primera borrachera oficial del iniciado), el buen humor con burlas y comentarios alegres, maliciosos y de doble&lt;br /&gt;sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez se ha ingresado al mundo de los adultos reproductores y con licencia sexual, es típico que recurra a los prostíbulos de Arboletes o Necoclí porque las muchachas jóvenes del pueblo son muy protegidas pues la madre las cela estrecha y celosamentemente, ya que el objetivo es que consigan marido fijo porque las que tienen hijos o fama de casquivanas no se consideran buen partido para comprometerse formalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre que adulto sea sorprendido teniendo relaciones con los animales es mal&lt;br /&gt;visto, lo llaman “ burrero” y es mirado como un pervertido. La homosexualidad no es&lt;br /&gt;tolerada, siendo un factor de destierro y los solterones son estigmatizados y aislados,&lt;br /&gt;usualmente relegados a un segundo plano laboral y social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Definitivamente Damaquiel es un caso especial en nuestra lógica pragmática del siglo 21. Como éste, hay decenas de poblados costeros donde la realidad se confunde&lt;br /&gt;extrañamente con nuestra forma de imaginar la fantasía y donde su cotidiana forma de&lt;br /&gt;vida riñe con nuestros más alocados sueños. Pero allí, aunque lenta, la vida sigue su&lt;br /&gt;extraño curso...&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13259948-117131684352955681?l=emiliorestrepo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/feeds/117131684352955681/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13259948&amp;postID=117131684352955681' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/117131684352955681'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/117131684352955681'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/2007/02/algo-que-decir-sobre-damaquiel.html' title='ALGO QUE DECIR SOBRE DAMAQUIEL'/><author><name>emiliorestrepo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16285846316916773625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_wYrtjByAp1g/Skj41zcLjzI/AAAAAAAAAAM/bXpiAoyDSCI/S220/SS854876.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13259948.post-116726173681467845</id><published>2006-12-27T15:19:00.000-08:00</published><updated>2006-12-27T15:22:16.903-08:00</updated><title type='text'>CRONICA DEL "MARISCAL", EL TEATRO DEL BARRIO</title><content type='html'>&lt;strong&gt;CRÓNICA DEL "MARISCAL", EL TEATRO DEL BARRIO&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Emilio Alberto restrepo Baena&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El teatro Mariscal fue toda una institución para los jóvenes de Belén de los años 60 y principios de los 70.  Ubicado en toda una esquina del parque, la enorme y antigua construcción llena de un extraño encanto nos vio varias veces por semana como bulliciosos testigos de las funciones de cine continuo que sin ningún pudor mezclaban en severos dobles al "8½" de Fellini, con joyas del western spaguety, como “El Bueno, El Malo y El Feo” o “Los cuatro del Ave María”.  Allí desfiló una interminable lista de películas de aventuras, empezando por los pistoleros como Dyango, Sabata, Sartana, Trinity, Ringo; inmortales, imbatibles, fumadores, sucios, con una mirada penetrante llena de desprecio y una barba de 8 días, de certera puntería, que cobraban recompensas, amaban con indiferencia a la reina del cabaret de turno y una madrugada partían  por la llanura hasta la película siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí vimos todas las películas de chinos, las buenas, las malas; febriles producciones llenas de puños, gritos y brincos inverosímiles, mortales golpes de héroes que derrotaban sin armas a hordas enteras de enemigos quienes en tropel rodeaban al muchacho, el cual en silencio los batía uno a uno, hasta llegar al enemigo principal, a quien invariablemente derrotaba en el sangriento combate final de la película.  Era interesante ver como luego de la función salíamos las docenas de niños del teatro voliando pata a lo Tribilín y chillando como condenados en una extraña posesión que nos duraba varios días. Bruce Lee fue un ícono de nuestra generación y sus afiches empapelaban nuestros cuartos mucho antes de que las imágenes de modelos y actrices en cueros o las grandes estrellas del rock lo destronaran de su pedestal&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca pudimos olvidar las películas de cantantes.  Era emocionante vivir las simplezas de Rocío Durcal, Marisol, Joselito, Angélica María; la superación de Enrique Guzmán que siempre era el muchacho pobre que con sacrificio enfrentaba al destino, los suplicios de Palito Ortega a quien lleno de ritmo y románticas canciones en todas las películas se le moría la mamá, que casi siempre era Libertad Lamarque.  ¡Eran una nota! Sabú, Sandro, Leonardo Fabio, Raphael y hasta Julio Iglesias crearon la ilusión de un mundo lleno de canciones y emociones donde el bueno siempre triunfaba y donde todos los problemas se resolvían con música. También pasaban a  los mejicanos cantando sus rancheras a grito herido en unos bodrios insufribles y pésimamente dramatizados, pero pegando con mucha fuerza en el gusto popular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humor era vital.  Por allí desfilaron Viruta, Capulina, Cantinflas, Borolas, Tin Tan, Abott y Costello, Buster Keaton, Chaplin, Los 3 Chiflados y todos los que con gracia nos arrancaban carcajadas.  Mirando hacia atrás, hay muchos que hoy no nos provocarían ni una mueca parecida a una sonrisa, pero que en su momento fueron muy graciosos. En especial, hubo varios que nunca volvimos a oír mencionar, como Pili y Mili, Los 3 Supermen, Los Loquitos, Lando Buzanca, Mauricio Garcés.  A estas películas íbamos en gallada, y luego nos sentábamos en la esquina a contarnos una y otra vez los tiros, a imitarlos, a sacarles jugo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro estilo que con el tiempo entró en desuso y cayó en un triste olvido, fue el género de los luchadores.   Cuántas horas gastamos haciendo fuerza con las aventuras de Santo "El Enmascarado de Plata", Blue Demon, Milmáscaras y varios macancanes mexicanos que se metían en las historias de acción más endiabladas, en unos cuentos todos retorcidos y peor actuados.  Crearon una verdadera devoción entre nosotros, teníamos sus afiches, copiábamos el diseño de sus máscaras, coleccionábamos los álbumes de figuritas.  El paso del tiempo acabó con ellos.  Hoy sólo son un grato recuerdo. Es mejor tenerlas en la memoria, pues es claro que hoy en día no vale la pena ni siquiera intentar verlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era un teatro sano.  Rara vez presentaban películas de pornografía.  Recuerdo especialmente una, "Las Masajistas", la primera que vi en la vida, a los 8 años, la cual me proporcionó un complejo de culpa que me costó confesión y amenazas de infierno eterno cuando le conté al ingratamente recordado Padre Villegas de la Parroquia. (En una época en que todavía no se desnudaban los vicios de pedofilia y abuso de los prelados de la santa madre iglesia y hablar mal de los curas era un pecado que condenaba irremediablemente al fuego eterno. Satán lo tenga en sus aposentos)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando crecimos, el vacío de cine rojo lo llenó el teatro el Dorado de Envigado, en donde nos dejaban entrar sin pedirnos documentos y donde desfilaron desnudas todas las actrices y los sueños de entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el Mariscal o "Metropulgas" de nuestros afectos nunca existió la censura; no había ningún criterio de selección de las películas.  Invariablemente en el público predominaban los pelados en manadas.  Eran ensordecedores los chillidos y silbidos cuando la película se demoraba para empezar, cuando empezaba, cuando se reventaba el rollo, cuando mochaban una escena, cuando el galán besaba a la muchacha o cuando mostraban senos.  Era casi un himno cuando en un coro unánime todos gritábamos "-¡Soltá al pelao!"- cuando por alguna falla técnica se interrumpía la película y el pobre proyeccionista pagaba los platos rotos con insultos que infamaban invariablemente a su madre y cuestionaban su hombría. ( A propósito, nunca he terminado de entender por que todos los encargados de las proyecciones en los teatros de barrio, así como los sacristanes de iglesia tienen irredimiblemente fama de homosexuales vergonzantes y muchacheros, y es en todos los barrios).  Cuando la luz se apagaba, nos sofocaba el humo que se levantaba en el "gallinero" o parte baja del teatro, más barata y de más mala fama,  pues los gañanes prendían los puchos de marihuana y empezaban a tirar objetos, comida, chitos, pedazos de salchichón etc.  Las familias o las parejas de novios, o los pelaos sanos, siempre se sentaban en "Platea" en la parte más alta, o en “Balcón”, donde estaban un poco protegidos de los desmanes de atarvanería de los camajanes del gallinero. Era infaltable e irrepetiblemente gracioso cuando en medio del silencio solemne de un duelo de pistoleros, o de un apasionado beso de la pareja de celuloide, un eructo bárbaro, contundente, atronador, rompía la paz, desencadenaba la carcajada histérica del respetable y el consecuente e imparable desorden. Lo mismo cuando el gracioso de turno tiraba una papeleta explosiva en medio de una escena de suspenso que nos crispaba la tensión y los nervios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de que lo tumbaran para construir un edificio donde ahora figura una entidad bancaria,  vimos por última vez "El Mártir del Calvario" con Enrique Rambal, una lacrimosa versión de la Pasión de Cristo.  Recuerdo que era en función continua, la daban una y otra vez.  Mientras desocupaban el teatro, nos escondíamos en los baños para volverla a ver, para hacerle nuevamente fuerza a Jesús, conservando la esperanza de que en la siguiente versión prevaleciera el bien sobre el mal, pero no, siempre lo crucificaban.  Después de 4 o 5 funciones, llegábamos por la noche a la casa, con los ojos hinchados, no sé si de llorar o de ver tanto cine.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el Mariscal era fácil colarse, pues tenía un vestíbulo muy amplio, en donde era posible turnarse con los amigos para engañar a los porteros.  Era muy barata la entrada, casi a la mitad que en los teatros de La América o del Centro.  Casi nunca el teatro estaba vacío; por lo que recuerdo, siempre había filas y se veía lleno de gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al Mariscal lo mató el tiempo.  Se lo llevó el progreso pues planeación necesitaba el terreno para un ensanche de la calle.  Lo mataron los intereses del gran capital.  Todos aún lo extrañamos, como en su momento lo lloramos; cuando empezaron a derrumbarlo nos parecía imposible que nuestra fábrica de sueños fuera demolida.  Sentíamos que íbamos a quedar vacíos, impotentes ante la desocupación, el tedio y la falta de oficio.  El tiempo ha pasado.  Cuando lo perdimos valoramos en su real dimensión la importancia de un teatro de barrio.  Aún hablamos de él y lo añoramos con nostalgia y gratitud.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13259948-116726173681467845?l=emiliorestrepo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/feeds/116726173681467845/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13259948&amp;postID=116726173681467845' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/116726173681467845'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/116726173681467845'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/2006/12/cronica-del-mariscal-el-teatro-del.html' title='CRONICA DEL &quot;MARISCAL&quot;, EL TEATRO DEL BARRIO'/><author><name>emiliorestrepo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16285846316916773625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_wYrtjByAp1g/Skj41zcLjzI/AAAAAAAAAAM/bXpiAoyDSCI/S220/SS854876.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13259948.post-116726116641860889</id><published>2006-12-27T15:10:00.000-08:00</published><updated>2006-12-27T15:12:46.480-08:00</updated><title type='text'>LA EFERVESCENCIA DE LOS AÑOS PUNTUDOS (En poder de los Arrechocitos)</title><content type='html'>&lt;strong&gt;LA EFERVESCENCIA DE LOS AÑOS PUNTUDOS&lt;br /&gt;(EN PODER DE LOS ARRECHOCITOS)                                                      a Migüín&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emilio Alberto Restrepo Baena&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esas épocas de juventud vivíamos un despertar sexual bastante interesante, agitado por una información exhaustiva y muy poco decantada, estimulado por las fantasías y alardes de los amigos mayores, exacerbada por las revistas y películas que circulaban de mano en mano.  Esa revolución hormonal fue muy templada en todo el sentido de la palabra.  Durante cierto tiempo todos los pensamientos, todas las conversaciones, todos los planes giraban en torno a nuestra naciente sexualidad.  Recuerdo que Chumbimbo se aplicaba una pócima que combinaba raspadura de casco de burro con extracto de cuerno de rinoceronte y  enjundia de gallo viejo en una mezcla de  vaselina en su miembro para aumentar el tamaño de éste y emular al de aquel; ignoro los resultados.  Las técnicas de los más avezados nos enseñaban que el secreto infalible para que una mujer cayera en los brazos de uno, era acariciarle el seno izquierdo, (si lo permitía, bien; si no, hacerlo con disimulo) ruta inmediata hacia la entrega total;  otra forma era acariciarle el cuello, cerca a la oreja izquierda.  Los resultados nunca fueron muy halagadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la revista Pimienta aprendimos sobre las lociones y perfumes afrodisíacos que enviaban por correo y que nunca funcionaban.  Entre nosotros circulaba el mentol chino, para prolongarse notablemente en los artes amatorios y luchar contra esa tara de los años mozos: la eyaculación precoz.  Esta siguió señoreando por encima de nuestro orgullo y fuera de irritación y rasquiña, nada se prolongó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un gran descubrimiento fue el Atinka.  Todos los mayores hablaban maravillas de él.  Se trataba de un polvo blanco de uso veterinario que se le administraba a las vacas para que entraran en celo y se dejaran montar del toro.  Al cabo de los años cuando estába estudiando medicina, aprendimos en el libro de medicina forense del Dr. César Giraldo que producía una dilatación de los vasos sanguíneos, un escozor en los genitales con congestión y deseos de rascarse, que de modo indirecto provocaba excitación femenina.  Pues bien, fueron cantidades industriales de Atinka las que repartimos entre nuestras amigas y no recuerdo una sola aventura atribuible al famoso invento.  La clave era aplicarle en la gaseosa la punta de la navaja del polvillo cuando la pelada se descuidara, para después echarle el ídem, pero nunca funcionó.  Una vez se lo aplicamos a Mariatrapos, una sardinita lo más querida, pero cual no sería nuestro achante cuando la Coca Cola empezó a echar espuma, tuvimos que derramarla para disimular.  Como pensamos que la cantidad era muy poca, a Claudia Patricia le duplicamos la dosis; pasó tres días con diarrea y nada de demostraciones de desafore pasional como la que nos cañaban los amigos.  Estos contaban incluso anécdotas que se hicieron famosas:  que una vez un man le dio la dosis a una muchacha y que mientras el fue a saludar unos amigos y ella lo esperaba en el carro, la encontró sentada en la palanca de cambios presa de una desaforada excitación.  Como anécdota no estaba mala, pero en la práctica nunca vimos su resultado.  Con más pena que gloria, fue la fama de otro producto para idénticos fines, el bórax, que tampoco nos surtió efecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esa época no manteníamos mucho dinero en los bolsillos; casi no había moteles en Medellín; (Solo recuerdo dos, Candó en Girardota y Amaraje en Robledo) No teníamos carro, sólo cuando lográbamos escaparnos sin permiso, lo que era muy raro o cuando luego de mucho rogar nos lo prestaban para hacer alguna vuelta de la familia.  Por todo eso, era difícil tener escapaditas amorosas como lo ordena la santa madre iglesia.  Estas eran apresuradas, improvisadas, siempre a escondidas y de afán. Siempre con el objetivo de dar rienda suelta a ese desborde de ardor sexual (conocido como arrechera); se insistía mucho en que había que darle alguna salida a esta congestión hormonal interna porque de lo contrario, si ese furor se le subía a uno a la cabeza, en cualquier momento uno se podía enloquecer o le podía dar una meningitis pues las células concentradas (conocidas como arrechocitos), acumuladas por millones se le iban a uno para el cerebro y le impedían  concentrarse, pensar, cumplir los deberes etc. Esto siempre me ha intrigado y estoy en mora de consultarlo con algún neurólogo amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que los padres se fueron para la finca o a pasear, que organizamos un bailecito a media luz, que todos están dormidos en el segundo piso y uno mirando por el reflejo de la pecera que no lo fueran a pillar, etc.  Una opción era irnos en gallada para las mangas de la Nubia, cuando aún no había urbanizaciones, pero, o a las peladas no las dejaban salir de noche, o nos daba miedo por lo peligroso del sitio. Allí jugábamos “chucha americana”, “cinco minutos en el cielo”, a las escondidas por parejas, botellita, que sólo eran disculpas para tener contactos cercanos y mal disimulados con el sexo opuesto. Lo común era encomendarnos al santo patrón del juego amoroso conocido como “encarrete” llamado “San Luis Vergón”, para con suerte terminar emparejados y en el mejor de los casos “rastrojiando” en una manga. Cuando alguna amiguita se excedía en licor, corría el riesgo de terminar como víctima de un “carga-montón” o “vaca-muerta”, con todos los aprendices de galanes encima despresándole la anatomía. Cuando algún "quiebre" lograba cuajar, una opción era irse para las residencias del Centro, pero ¡qué problema para entrar!  Que la pena, que nos van a descubrir, que nos van a delatar (sapiar o aventar).  La más concurrida era Manhattan, que quedaba en la avenida de Greiff, abajo de las Empresas Públicas.  Era el sitio preferido de los estudiantes, por barato y por central; claro que amiga que entraba allí una vez, no lo hacía dos veces.  Nosotros le decíamos "urgencias" y durante la época de estudiantes fue realmente útil y sirvió para muchas "desvaradas".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas veces antes del programa, uno se iba para los bailaderos del centro para no ponernos en evidencia (o “banderianos”),  pues los de Belén no eran lo suficientemente reservados o discretos.  Uno de los favoritos era "Rincón 70", enseguida del teatro Sinfonía, otro de los lugares preferidos por los pelaos de esa época.  El sitio se conocía como un “cambiadero de aceite” o “el palacio del dedo” por una de esas analogías prosaicas tan comunes de nuestro lenguaje, y se podía aprovechar para pasar gratos momentos de música, trago y sexo a mediacaña.  Luego se volvió muy peligroso y cuando crecimos, casi ninguno de nosotros regresó. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El parque de Belén los sábados y domingos por la noche era un hervidero de muchachas del servicio doméstico que salían a tomar trago y hacer levantes.  Todos los pelaos salíamos a dar un vueltón y de paso ver que pescábamos, porque eso sí, para "mantequeros", los muchachos de aquellos años.  Como dice un amigo, el que niega la grasa, niega la madre, como se empeñan en hacerlo hoy prestigiosos profesionales que en esa época eran voraces sirvienteros.  A la heladería La Soraya, le decíamos el Palacio del Colesterol, pues allí se encontraba la mayor concentración de sirvientas por metro cuadrado del mundo.  De sólo entrar allí a uno se le subía la mostaza y los triglicéridos.  ¡Había que entrar con una docena de limones, para cortar el grasero!.  Eso fue mucho bailar, dar bomba y echar carreta.  La mayoría eran coquetonas y generosas; nosotros las conocíamos como "grasas", "coimas", "fámulas", "melegas".  Había amigos que tenían directorios enteros llenos de nombres y teléfonos.  Por supuesto ahora lo niegan, pero en esa época era una de las mejores formas de matar el tiempo y dar rienda suelta a las volcánicas pasiones que nos atormentaron durante la adolescencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro aspecto muy común de la época era esquivar el acoso de viejos degenerados o cacorrones, conocidos como caquirris, que siendo muy amables, atentos y generosos, pretendían arrastrar a los muchachos a prácticas homosexuales bajo artimañas casi ingenuas, con trucos muy trillados y repetidos. Casi siempre fundaban un equipo de fútbol o eran líderes activos de un grupo juvenil o era el infaltable sacristán de la parroquia, o atendían en la tienda del barrio. Casi nunca eran agresivos y era muy llamativa la forma como se dejaban explotar de los pelados, quienes de frente y burlándose de ellos, les  sacaban plata, bebían gratis a su costa, se iban en grandes grupos para paseos de cuenta del pobre viejo maricón; lograban su cometido con jóvenes que sin ser declarados homosexuales, con novia incluso, los escurrían a cambio de dinero o ropa o electrodomésticos; también caían las loquitas o florecitas, pelados que desde chiquitos ya mostraban su inclinación, aunque lucharan contra ella; cuando estaban eufóricos o tomando licor se hacían evidentes y “botaban la pluma”. A manera de chiste se decía de ellos, “Ese desde chiquito es dañado por el chiquito; hay una foto de los tres meses de vida que lo muestra sentado en el chupo del biberón”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo pone todo en su sitio. Con el paso de los años casi todos nuestros contemporáneos (ya muy cincuentones) han superado ese desespero de furor genital, y por el contrario hoy la preocupación es en el otro sentido, cuando el Viagra se convirtió en un aliado incondicional.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13259948-116726116641860889?l=emiliorestrepo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/feeds/116726116641860889/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13259948&amp;postID=116726116641860889' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/116726116641860889'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/116726116641860889'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/2006/12/la-efervescencia-de-los-aos-puntudos.html' title='LA EFERVESCENCIA DE LOS AÑOS PUNTUDOS (En poder de los Arrechocitos)'/><author><name>emiliorestrepo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16285846316916773625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_wYrtjByAp1g/Skj41zcLjzI/AAAAAAAAAAM/bXpiAoyDSCI/S220/SS854876.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13259948.post-116726093705425966</id><published>2006-12-27T15:07:00.000-08:00</published><updated>2006-12-27T15:08:57.130-08:00</updated><title type='text'>ACERCA DE LA CONVERSACION</title><content type='html'>&lt;strong&gt;ACERCA DE LA CONVERSACION&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es deprimente comprobar cómo el pragmatismo pisotea despiadadamente los últimos vestigios del antiquísimo y sutil arte de la buena conversación. Da grima confrontar esa cruel realidad que evidencia que aquellos seres privilegiados que hacían de su parla un brillante y delicioso oficio existencial, sean hoy poco menos que seres en extinción presa de los obtusos dardos del modernismo. Y, ¿qué es lo que ocurre?. Simplemente que las personas en su afán obsesivo de producir, con ese desmesurado sentido práctico que sólo persigue los fines útiles de las cosas, han desplazado al cuarto de San Alejo de sus preferencias ese ritual que antes enriquecía los espíritus y fortalecía los brazos de la relación social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Varios factores explican dicho estado de cosas.&lt;br /&gt;En primer término, es un problema de disponibilidad de tiempo, dadas las actuales condiciones de jornadas laborales, horas extras, tiempo que se gasta en transporte, multiplicidad de oficios, estudios simultáneos, etc.; todos sabemos que sostener un "nivel socialmente aceptable" de vida requiere un esfuerzo magno que acapara la mayor parte de las horas, consume las energías y disminuye la vocación y la voluntad para cualquier tipo de producción intelectual, emocional, artística o afectiva. Paralelo a lo anterior, pero no necesariamente al margen de él, está esa tensión permanente, ese estrés cotidiano que hace que nuestro equilibrio esté en un permanente devaneo, lo que atenta contra cualquier pretensión de estabilidad interna. ¡Y a quien se le ocurre pensar que en tal estado de caos mental se puede intentar ser cultor del arte de conversar desprevenida y animadamente! Además, somos permanentes depositarios de angustia no canalizada ya que, aunque no lo reconozcamos, la maratón económico-social en que nos debatimos nos convierte lenta e inexorablemente en retenedores de fatiga, impiedad y resentimiento. Cualquier posibilidad de afabilidad y espontaneidad está, por lo tanto, viciada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, la desmotivación que genera el calificar ese ocio constructivo y exultante, de pérdida de tiempo, de gasto inoficioso o de juego fútil e insustancial, hace que no se le preste la debida y necesaria atención, y que no se invierta en su causa la más mínima porción del tiempo cotidiano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordemos simultáneamente, ciertos estereotipos que crea la sociedad de consumo y que obligan a gastar el tiempo libre en otras actividades menos enriquecedoras del espíritu (si se me permite el término) y no por ello menos respetables, aunque no se comparta la esencia y la forma de algunas de ellas. Ejemplo que ilustra este tópico es el manejo de la televisión como medio de comunicación (léase información, esparcimiento dirigido, alienación, etc.), la introducción masiva de los juegos de video, la informática, los grandes y prefabricados espectáculos deportivos, el cine como vía de evasión (desprendido de su faceta de creador de tesis, aspecto éste que no llega a la gran masa), el consumo etílico desaforado, la drogadicción, etc.&lt;br /&gt;Es de destacar que en varias de dichas actividades el hombre es sólo un ser pasivo en su relación con el medio. No se le impone ningún aporte creativo por parte suya. En otros, la conversación es apenas un vehículo, que no un fin, por lo demás técnico, impuesto o superficial, nunca entendido en su cabal dimensión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La aversión por la cultura y el conocimiento (no propiamente a ellos, sino al esfuerzo que impone el tratar de embeberse en ellas), la pereza mental, el desdén social, lo estrecho de las mentalidades tecnócratas, la tendencia a lo individual, la hipocresía citadina son, entre otros, algunos de los factores que contribuyen a la pérdida de la afición por la conversación en el hombre del mundo moderno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ha perdido el gusto de la conversación por ella misma. Sólo se usa como pretexto para otros fines diferentes, previamente determinados y de antemano establecidos. Insistimos, nunca como fin. Hoy casi que se limita a personas económicamente no productivas o solventes, o independientes en su relación con el proceso de creación de riqueza, como jubilados, bohemios, intelectuales, presos, ancianos y otros que, a despecho de su condición social, económica, política, cultural o intelectual, la rescatan en toda su magnitud y la valoran en su intrínseca naturaleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La conversación (no el lenguaje verbal) no debería ser patrimonio exclusivo de un sector específico de la población. No presupone requisitos intelectuales, menos aún culturales. Una mente no cultivada académicamente puede tener una rica capacidad de anécdota que explote temas vivenciales propios o ajenos en una forma llena de matices agradables y enriquecedores, y, por qué no, reflexivos y autocríticos. Un tema de condición simple puede ser remozado por un parlanchín carismático que complemente con su simpatía y su gracia lo que le falta en profundidad. Un avezado contertulio puede hacer de ciertos detalles cotidianos de su existencia (romances, viajes, deportes, cultura, ciencia, chistes, hechos grotescos, quehacer diario, política, etc.), todo un acontecer de la expresión oral con solo ponerle un poco de espíritu a su retahíla. Evidentemente, un aporte cultural bien entendido refuerza notablemente el arte de conversar. (Señalamos aquí la existencia de aquellos especímenes seudo-culturizados, oscuros artífices del engaño y la banalidad, que pretendiendo ostentar públicamente el estigma de la trascendentalidad, no pasan de ser lo que un filósofo popular calificó de "eruditos de titulares, pontífices del snob y el descreste") No implica lo anterior que sea inherente al culto o al sabio el poder cautivar con la labia. ¿ Cuántos hay que pese a su bagaje se hacen insoportables por su naturaleza tendenciosa, prepotente, inconexa, incoherente o profundamente técnica?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no es únicamente buen conversador aquel que domina a sus interlocutores con la magia de su prosa fácil, fluida, dócil, enigmática o picaresca; no únicamente aquel que obliga a que le escuchemos absorbidos por su gracia o la forma brillante como trata el tema. Lo es también aquel parco individuo que respetando la secuencia y el esquema de su compañero de charla le lanza la pregunta inteligente y precisa en el momento adecuado, lo cual redunda en una renovación de bríos y motivación por parte de aquél y en una confirmación de su interés por parte de éste. Es, como se intuye, un magnífico escucha, lo que nos permite aproximarnos a otra de las características del buen conversador: su capacidad de escuchar, atender y respetar el discurso ajeno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Precisión, malicia, convicción, sabor, humor, picaresca, emotividad, intriga, actualidad, sarcasmo fino, interés técnico o político son, en conjunto o por separado, algunas de las cartas de la buena conversación, que domina y moldea a su acomodo el que incurre acertadamente en ella. En un nivel similar de importancia a lo atrás esbozado, es también valioso cierta integridad anatómico-fisiológica y presencial por parte del expositor; ya sabemos lo que inoportunan ciertos defectos del aparato fonador o ciertos timbres equívocos de la voz o algunos olores impenitentes e incluso algunos tics desesperantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El buen conversador es coherente. Puede ser buen mentiroso, incluso ser buen imitador. Maneja bien la ironía y conoce o descubre los puntos que motivan al compañero y los explota. Utiliza bien los silencios y las pausas para renovarse o dar un viraje a su temática. Usa el chiste rápido y adecuado como recurso práctico de escape ante ciertas situaciones difíciles o comprometedoras. No necesariamente es parlanchín o bufón, suele respetar susceptibilidades y no acostumbra suscitar actitudes de conflicto entre su grupo. En síntesis, reivindica el don de la conversación como algo inmanente a la especie humana y exclusivo (???) de ella. Restablece su utilidad en el campo de la comunicación; revitaliza y devuelve la fe en las relaciones sociales; promueve el entendimiento mutuo, lima asperezas, estimula la curiosidad, fomenta el conocimiento y replantea los lazos de unión entre los hombres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que ver lo que es sentarse a plantear un mundo de naderías, sin ningún tipo de pretensión definible, al calor de unos afectos tapizados de palabras vigorosas y sentidas. Definitivamente hay que recuperar para el hombre el sublime placer de la buena conversación. Así ganaremos más y mejores conversadores y en consecuencia necesitaremos, (lo siento por ellos), menos psicoanalistas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13259948-116726093705425966?l=emiliorestrepo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/feeds/116726093705425966/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13259948&amp;postID=116726093705425966' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/116726093705425966'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/116726093705425966'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/2006/12/acerca-de-la-conversacion.html' title='ACERCA DE LA CONVERSACION'/><author><name>emiliorestrepo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16285846316916773625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_wYrtjByAp1g/Skj41zcLjzI/AAAAAAAAAAM/bXpiAoyDSCI/S220/SS854876.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13259948.post-116726066589249160</id><published>2006-12-27T15:02:00.000-08:00</published><updated>2006-12-27T15:04:25.970-08:00</updated><title type='text'>ACERCA DEL HUMOR</title><content type='html'>&lt;strong&gt;ACERCA DEL HUMOR&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt; Emilio Albaerto Restrepo Baena&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humor es cosa seria.  Es hora de reivindicar su caráter sublimante del espíritu, germen caótico por esencia y por esencia paradójica, pilar del equilibrio, ser amotinador de las conciencias, resquebrajador de las etiquetas, insurrector del orden.  Hay que devolverle su majestad.  Hay que estimular su naturaleza fundamentalmente subversiva, que parte del revolucionario principio de desbaratar las estructuras aparentes para recrear un nuevo orden interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque el humor intenta replantear un nuevo mundo, una novedosa forma de asumir las cosas.  Se invoca lo ridículo para ver que lo cotidiano es en sí mismo ridículo y ridículos somos en nuestra aparatosa y forzada tendencia de hacer de lo elemental algo trascendental, de envolver con la coraza inflexible de la seriedad el transcurrir de todas las pequeñeces que constituyen nuestra forma diaria de proceder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el humor se merece, se asume, se incorpora a la naturaleza de aquel y sólo de aquel, que está inconforme consigo mismo.  No genera humor aquel desgraciado que acepta la norma como principio absoluto e indisoluble de comportamiento.  Obliga a tomar partido. Arrastra en su grandeza.  A su paso no hay carácter que no se doblegue ni fuerza que no ofrezca tregua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humor replantea la naturaleza de las relaciones del hombre consigo mismo y con el mundo.  Es el termómetro de sus afectos, el catalizador de sus tensiones.  Le imprime un ritmo diferente al hastío.  Desenmascara el conformismo como engendro cómplice de la alienación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y para los que imponen la necesidad de trascender como contra-argumento a lo que consideran un escape superficial de tontos e inmaduros, el humor se defiende solo en su trascendencia.  Porque el humor es trascendente.  Trasciende porque le da un viraje distinto a la existencia, libera de tensiones y cargas inútiles a la inteligencia. Trasciende porque estimula en el hombre la necesidad de autocuestionarse en la medida en que se burla de sí mismo y de su entorno. Trasciende cuando socaba las estructuras débiles por su capacidad de horadar las bases endebles de lo aparente.  Trasciende porque desenmascara la hipocresía y descorre el velo de la mentira.  Trasciende porque por su peso específico es una formidable estrategia de penetración intelectual, un excelente vehículo de ideas y de conceptos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humor es un arma política eficaz. No hay contendor que no se doblegue ante su elocuencia arrolladora. La historia ha demostrado que puede más una carcajada masiva y burlesca que el más almidonado de los discursos, cuando se trata de imponer argumentos y crear impacto para llamar a terceros a una línea determinada de pensamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humor es un elemento tenaz para transmitir afecto, para establecer vínculos inmediatos y sostenidos.  Se constituye en un recurso agradable y eficiente para captar y compartir simpatías personales y sociales.  El humor se vislumbra como una tercera opción, más vivaz y carismática, cuando nos vemos acosados por la solemnidad y el conformismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la politiquería amenaza con acabar lo poco de dignidad que perdura en un pueblo y cuando la retórica intenta disfrazar vanamente la traición, la deshonestidad y la falacia, el humor se impone como una tabla de salvación para no sucumbir ante fuerzas de tan macabro talante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humor es enemigo del rostro adusto y del ceño fruncido.  No acepta etiquetas ni formalismos; no comparte encasillamientos, ni acolita continuismos.  Está en franca discordancia con la mediocridad, no acepta los dogmas, ni comadrea con el engaño, pasea de la mano con la inteligencia, la risa es su carta de presentación, la paz interior es su aspiración, el equilibrio es su filosofía, el hombre su razón de ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cierto que el humor se repite, pero es cierto que la vida en sí misma se repite, el oxígeno también se repite, el cielo y el mar son siempre iguales.  Generalmente sus temas son las mismos, pero en la vida los temas son los mismos.  La política es su adversaria favorita ( ¿es ésto una coincidencia?  ¿será también ella una adversaria de la vida?); pero es que si no fuera por la coraza de seriedad que gustan vestir y por los aires que forzozamente asumen, los políticos serían los mejores humoristas aunque no falta quien esté convencido de esa afirmación.  El sexo también se repite como tema vital del humor, pero el hombre siempre ha tendido a burlarse de lo que no conoce, de lo que no entiende o de lo que se siente incapaz.  En ello mismo, la boca y el cerebro compensan agradablemente lo que otros órganos no alcanzan a culminar en forma satisfactoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La caricatura humana y la ridiculización de los caracteres también se acostumbraban.  La burla y la exageración de los rasgos físicos y emocionales le permiten al hombre burlarse de sus congéneres y de sí mismo.  Es una forma sutil de expresar rebeldía e insatisfacción por la gran imperfección humana, a la vez que propende superarse con sus propios medios a sí mismo y alcanzar niveles óptimos de realización, al mismo tiempo que se pasa un rato agradable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En todo caso el humor llegó para quedarse.  Es el último vestigio del pequeño-hombre-verdaderamente-humano que hay dentro de cada uno de nosotros (Bueno, de la mayoría).  Es la última razón para regocijarse con la inteligencia, para tener esperanza, para justificar la tolerancia.  Por él aspiramos a vivir en un mundo que nos respete y nos trate seriamente.  El es el pasaporte a la verdadera trascendencia del espíritu, al ir más allá de las razones, al estar más acá de la felicidad. La carcajada justifica el humor, la vida lo reclama.  No nos resignamos a estar sin él. Exigimos la ironía precisa, el sarcasmo perfecto y oportuno.  Extrañamos el comentario fino ante el impertinente de turno, la salida inteligente ante el tirano que trata de asfixiarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Preferimos la risa a la úlcera, el aplauso a las cadenas, el regocijo del espíritu a las imposiciones de los necios, la sal de la vida al almidón del alma.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13259948-116726066589249160?l=emiliorestrepo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/feeds/116726066589249160/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13259948&amp;postID=116726066589249160' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/116726066589249160'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/116726066589249160'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/2006/12/acerca-del-humor.html' title='ACERCA DEL HUMOR'/><author><name>emiliorestrepo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16285846316916773625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_wYrtjByAp1g/Skj41zcLjzI/AAAAAAAAAAM/bXpiAoyDSCI/S220/SS854876.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13259948.post-116709002691064479</id><published>2006-12-25T15:40:00.000-08:00</published><updated>2006-12-26T14:11:46.826-08:00</updated><title type='text'>LA NOVELA BREVE: UNA APROXIMACION AL VERTIGO</title><content type='html'>LA NOVELA BREVE: UNA APROXIMACIÓN AL VÉRTIGO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por Emilio Alberto Restre B.&lt;br /&gt;(Intervención en el coloquio sobre Novela Breve, convocado por Sic Editores, en Mayo 1 de 2004, Feria del libro de Bogotá)&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;I. Una aproximación a la estructura.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;De&lt;/strong&gt; entrada, partimos del hecho de que no tenemos una definición incontrovertible de Novela Breve, o Corta, o Nouvelle en cuanto a la extensión pues, indiferentemente, la limitan a 80, 100, 120 o incluso 150 páginas, sin precisar el tamaño de la letra y los espacios entre líneas. Nadie ha dictado cátedra ni ha sentado las bases unánimes e indiscutibles con respecto a su extensión, lo cual en sí mismo es un problema teórico a la hora de las definiciones académicas y al momento de diseñar sus límites y establecer sus diferencias con la novela tradicional.Creemos que la diferencia con el cuento largo está claramente definida, por lo que consideramos un tanto estéril el eterno lugar común del ejemplo pedagógico que se invoca ante obras como “El viejo y el mar”, “El coronel no tiene quien le escriba” o “El perseguidor”, que cumplen con todos los preceptos de cuento, al tener sólo uno de cada de los siguientes elementos que configuran la estructura teórica del cuento como género:&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Entorno&lt;/strong&gt;: Es único, claramente definido y limitado, con ambientes unitarios que no interactúan con otros, estrechos y de poca fuerza, que ceden a la acción, a los personajes o a la filosofía. En la Novela, Breve o Tradicional, el entorno casi siempre es variopinto, múltiple, salpicado de encuadres diferentes e interrelacionados, creados para darle fuerza a las otras variables. Los personajes entran y salen en distintos medios, con atmósferas cambiantes y diferentes.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Personajes&lt;/strong&gt;: En el cuento hay un personaje principal único, fuerte y muy claramente identificable. Si existen personajes secundarios, son alternativos, un tanto comodines de éste, puestos allí para su servicio, para darle fuerza a la historia o relevancia a la filosofía. El cuento, por definición, no admite múltiples personajes. En la Novela hay personajes principales y secundarios que se entrecruzan al vaivén de la historia.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Historia&lt;/strong&gt;: La historia en el cuento es generalmente un argumento único, sin entremezclas, sin esguinces, con una direccionalidad muy definida, aunque el estilo sea lineal o circular, consecutivo o a intervalos. El cuento convencional no admite la conjunción de varias historias y no hay interrelación entre ellas (casos excepcionales de cuento experimental en Cortazar o en Benedetti, no siempre con mucha fortuna, pueden enriquecer la discusión). En la Novela, aunque hay una tendencia argumental predominante que jalona los elementos adyacentes que la alimentan, usualmente hay varias historias colaterales, paralelas o alternativas que se encargan de reforzarla.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Filosofía&lt;/strong&gt;: En el cuento la intención es única, definida, contundente, incontaminada. La dirección filosófica debe estar muy bien definida con un componente unitario y totalizante, so pena de sufrir distractores que ponen en grave peligro la unidad conceptual de su estructura. La novela se da el lujo de ser ecléctica, de alimentarse de variables múltiples, incluso dispersas, que giran un poco volátiles alrededor de la definición filosófica central; incluso, personajes antagónicos o contradictorios pueden ser voceros de conceptualizaciones absolutamente discordantes sin perder la dirección del vector matriz.En cuestiones de estilo, el cuento es mucho más limitado que la novela, sea breve o tradicional. Está condicionado por la fuerza de la historia o del personaje, no hay lugar a especulaciones, no puede faltar ni sobrar ningún elemento; cada metáfora, cada adjetivo, cada acción y cada definición deben obedecer a una intención precisa, que encaje perfectamente con el elemento que la precede y que la sucede. Si no se cumplen esas premisas, la estructura falla, la intención fracasa, se hace fácilmente cojo y carente, o recargado y redundante. La novela es mucho más amplia y receptiva; admite conjunción de estilos, desborde de posibilidades, combinación de recursos. El autor y el lector tienen mucha más libertad, más juego, menos límites. El error por exceso, desde que no sea garrafal y no atente contra los preceptos mínimamente razonables, se puede obviar o diluir en la vastedad, y el que es por defecto se puede compensar con la fuerza de un argumento, de una historia, de una frase, de un hallazgo. Del equilibrio de estos dos últimos conceptos, depende obviamente la calidad de la obra, pues no se puede abusar de ninguno de los dos extremos. En ese sentido, la novela es un poco más laxa y el cuento inflexible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;II. Vértigo como opción y motivación.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En&lt;/strong&gt; los preámbulos de este encuentro académico sobre la Novela Breve, que nos congrega en el lanzamiento de los finalistas del Concurso Álvaro Cepeda Samudio, convocado por Sic Editorial, conversábamos con otros escritores aquí reunidos sobre el auge que está tomando la narrativa en los jóvenes escritores colombianos y, particularmente, en nuestra región antioqueña, en donde es prácticamente un fenómeno masivo; de hecho, tiene que llamar la atención que de diez finalistas de todo el país, tres son de Medellín, que además en una convocatoria reciente de cuento antioqueño realizada por la Gobernación, se presentaron más de ochocientos cuentos en poco más de un mes.Lo que pasa es que venimos de una ciudad marcada por el ritmo frenético que impone la violencia, que nos cambió el talante para siempre y nos talló el espíritu cambiándonos la forma de ver la vida. Acaso, también, robándonos un poco la inocencia, pero sometiéndonos al vaivén sin freno del día a día. Y no trato de revindicar el lugar común del tan carareado “empuje paisa”, que puede o no tener algo que ver con ello, sino con toda una generación que creció paralela al narcotráfico, a la delincuencia, al convivir diariamente con la muerte y la violencia, en un entorno que, con justicia, ya se conoce como “La ciudad de la Furia”.Una ciudad profundamente marcada por la crónica, por la tradición oral fuertemente reforzada desde la familia, con una necesidad de contar historias en todos los ámbitos de la cotidianidad, bien sea para hacer negocios, para ejercer la política, para matar el tiempo, para fanfarronear, para vender, para hacer reír o para enamorar. Además, el ritmo loco de nuestra ciudad nos llena de relatos que nos abruman a diario y que a los de otras ciudades los asombran por lo increíbles o, aún, por lo francamente inverosímiles para ellos, por no estar enseñados a vivirlas.Porque somos la sumatoria de mil anécdotas diarias, recurrentes y contradictorias, de vidas truncadas muchas veces sin justificación o sin razón aparente, sumidas en hechos de violencia extrema, de ingeniosas modalidades delictivas, de los pillos más malos y las almas más generosas, de los pobres más vergonzantes e indigentes y de las fortunas más estrafalarias, de la ciudad con mayor número de muertes violentas en el mundo, de los hospitales con más casos de heridos y accidentados que hace que vengan practicantes de medicina de todo el mundo a rotar por aquí, de las modelos más lindas y exitosas y los barrios más marginales y pauperizados. Así como hay cientos de sicarios, hay cientos de seminaristas y miles de damas voluntarias. Somos una ciudad de extremos; no hay puntos medios y eso se nota en las voces, en los cuentos, en las historias, en ese ritmo loco para inventar leyendas urbanas, para poner a rodar un chisme, para ensalzar a un político o para acabar con una honra. Y la gente trabaja y se la rebusca y se ríe de sí misma, y conversa y escribe. Aquí todo da tema. Distamos mucho de ser una ciudad intermedia tranquila y reposada en donde todos se mueren de viejos y no hay espacios para las sacudidas o para los movimientos bruscos de la rutina.Y eso se nota en el movimiento cultural, en los grupos de teatro, en la cantidad de agrupaciones musicales aficionadas, en el festival de poesía pluricultural y masivo, en las salas de cine a reventar, en las revistas literarias, en los talleres de creación, en los tertuliaderos, en los conversatorios. Y la gente está escribiendo, está creando, se está defendiendo un poco de la malevolencia reivindicando el espíritu, documentando la memoria urbana, dejando constancia de la lucha por la supervivencia en la recuperación escrita de la evidencia de la época en que nos tocó vivir. Y, ante lo contundente del ritmo urbano y lo vertiginoso del quehacer en el arte de conversar la vida y sobrellevar la existencia, se imponen como armas el humor la narración corta, entretenida y eficaz, el picante, la caricaturización del hecho cotidiano.Por eso hoy, al presentar mi novela breve “LOS CIRCULOS PERPETUOS”, trato de ser un poco el reflejo de todo lo que anteriormente expuse ante la paciencia y generosidad de ustedes. Hechos dolorosos y contundentes, en una ciudad que sobrevive a un ritmo sin pausa, con personajes contradictorios y conflictivos que se rozan una y otra vez, a veces sin conocerse, pero interactuando en la dinámica de una urbe que no se detiene nunca, protegidos de su propia desventura con el humor, con las obsesiones, con el odio, con el amor, con las pasiones, con el deseo de venganza, etc.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13259948-116709002691064479?l=emiliorestrepo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/feeds/116709002691064479/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13259948&amp;postID=116709002691064479' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/116709002691064479'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/116709002691064479'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/2006/12/la-novela-breve-una-aproximacion-al.html' title='LA NOVELA BREVE: UNA APROXIMACION AL VERTIGO'/><author><name>emiliorestrepo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16285846316916773625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_wYrtjByAp1g/Skj41zcLjzI/AAAAAAAAAAM/bXpiAoyDSCI/S220/SS854876.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13259948.post-116708941740317906</id><published>2006-12-25T15:30:00.000-08:00</published><updated>2006-12-27T14:49:09.376-08:00</updated><title type='text'>CRONICAS SOBRE RUEDAS</title><content type='html'>CRONICAS SOBRE RUEDAS&lt;br /&gt;Emilio Alberto Restrepo Baena&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;PICAROS SOBRE RUEDAS&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hemos comentado en otras oportunidades la forma tan variada como se puede hacer uso del automóvil, adecuándolo a cualquier actividad humana, independiente de la intención que la motive. Los aspectos socialmente útiles de los transportes los conocemos de sobra. Hemos discutido también la utilización anómala e ilegal que de los vehículos se hace; hoy hablaremos de aquellos que utilizan los automotores para una suerte de hechos que son de difícil clasificación jurídica, ya que se debaten peligrosamente entre la legalidad y la marginalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En nuestro medio son muy comunes los avivatos, aquellos seres privilegiados por la inteligencia, azuzados por la necesidad, estimulados por la estupidez ajena y bañados en el tibio manantial de la falta de escrúpulos. Es legendaria la astucia y la suspicacia de aquel especimen humano marcado por el sino del nomadismo, de la inmediatez, del hedonismo; sus armas son su mirada penetrante, su verbo poderoso, su intrepidez a toda prueba, sus rápidos reflejos, su sentido de la oportunidad.&lt;br /&gt;Son aves de rápido vuelo y no escatiman cualquier ocasión para desplumar a los incautos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno muy típico es aquel predicador religioso que se dice investido de un soplo divino, que se proclama por encima del bien y del mal y que pregona por todas partes el carácter espiritual de su prédica. Usualmente devuelve con una sola oración la voz a mudos que a duras penas contienen la carcajada; la fuerza en las piernas a paralíticos imposibles, fuertes como bultiadores; exorciza epilépticos, extrae demonios, saca sapos del cerebro y culebras de los hígados; canaliza en forma demasiado sagaz para la imagen que publicita la estupidez y el fanatismo de sus congéneres; luego reparte con sus socios las pingües ganancias y repite la actuación en otro pueblo, mientras las pobres beatas quedan convencidas de haber visto al enviado del señor, el alma pura de los comulgadores se fortifica para seguir luego injuriando a Dios y pisoteando al prójimo y las viejitas miran con pasión las estampitas y recordatorios del santo de marras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro bellaco muy famoso era un enano que transportaba en un camión a tres prostitutas añosas, feas y varicosas pero de mucha chispa. Viajaron por muchos pueblos de Antioquia y de la Costa ofreciendo los servicios en el propio carro, que aunque destartalado, estaba acondicionado. Mucha gente aún los recuerda desde la época del oro, pues además del aspecto tan particular que representaba la caravana, eran ansiosamente esperados por los clientes y por los médicos, pues no fueron pocas las venéreas que diseminaron. Las viejas eran honradas y parranderas y el enano avaro y pendenciero. Todo terminó cuando un cliente, urgido y desplatado quiso disfrutar sin pagar. Aún debe estar el pigmeo pagando cárcel por las 20 puñaladas que le propinó. Después de eso, el negocio nunca prosperó; supe de una de ellas que terminó vendiendo tamales, gorda y desdentada a la salida del estadio de Medellín. El cadáver de otra fue a dar a una facultad de medicina donde fue reconocida por un médico que hizo el año rural en uno de los pueblos del recorrido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los vendedores ambulantes de rifas de autos lujosos, apartamentos en la costa y otras fantasías, son otros que se han hecho ricos vendiendo fantasías de pueblo en pueblo. Aún estamos buscando al primer ganador de un premio de esos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno muy común es el cambalachero que carga con su almacén de baratijas a cuestas y que se desengüesa en todas las plazas públicas, de todo cuanto cacharro inútil puede imaginarse uno; le da gusto al campesino: "con tal de que sea barato, no importa que no sea bueno". Armado de parlante, riega en el suelo su mostrario y su parla hace el resto; hemos visto cómo vende brasieres usados, dos botas izquierdas, pantaloncillos de terlete en tierra caliente, almanaques viejos, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los vendedores de felicidad son también bastante conocidos: venden pócimas para al amor, amuletos y talismanes, echan mal de ojo, leen las manos, la ceniza, el periódico, adivinan la suerte, promocionan un mentol para aumentar la potencia sexual y el tamaño del miembro viril, tienen unos polvillos que administrados a las féminas de nuestra apetencia las excita y nos permite echarles los idem; en todas las poblaciones que visitan tienen público y por lo tanto éxito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para no extender más un tema tan conocido por todos, baste recordar que mientras exista gente que compre, habrá quien venda. Siempre habrá quien llene las expectativas que crea la ignorancia, la pobreza y la falta de imaginación. Y eso que hoy no hablamos de los políticos. Suspendemos aquí pues tenemos que salir de correría por varios pueblos.&lt;br /&gt;..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;ROMEOS AL VOLANTE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante siglos los poetas y juglares inspiraron los versos que componían a sus amadas en situaciones y cosas, palpables o nó, pero de indiscutible tradición romántica: La luna, el arroyo, el atardecer, el canto de un pájaro, e incluso presas anatómicas como el pelo, los ojos, las manos o la piel, pero siempre conservando muy juiciosamente los límites entre lo lírico y lo mundano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encontramos hoy una derivación de la poesía moderna que parece haber recibido su formación en las oficinas del INTRA, pues un aspecto de aparición constante en sus sentidos cantos es la presencia de un vehículo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos modernos Romeos motorizados, a quienes uno no sabe ya si pedirles la partitura o la licencia de conducir, gozan de la aceptación popular y sus canciones son bastante conocidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez la primera canción que conocemos que ronda el tema, aunque en una versión bastante arcaica, es aquella del maestro Atahualpa Yupanqui que denota su preocupación nula por la lubricación y que hoy le acarrearía una multa por contribuír al ruido de la ciudad:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;..."Por que no engraso los ejes,&lt;br /&gt;me llaman abandonao,&lt;br /&gt;si a mí me gusta que suenen,&lt;br /&gt;pa' que los quiero engrasaos"...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el extremo opuesto, Roberto Carlos, mientras hace severas advertencias a la amada que lo ignora, hace pública su protesta por lo que considera polución ambiental por estridencia:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;..."El ruido enloquecedor de su auto,&lt;br /&gt;será la causa obligada o algo así"...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero a Roberto no siempre le ha ido mal con las mujeres y los carros. Al comienzo de su carrera se montaba en los segundos para poder hacer lo mismo con las primeras. Recuerden "Mi cacharrito...".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;..."Ustedes me perdonan&lt;br /&gt;pero ahora yo me voy.&lt;br /&gt;Existen mil muchachas&lt;br /&gt;que quieren salir conmigo.&lt;br /&gt;Y todo es por causa&lt;br /&gt;de mi cacharro"...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otras no han tenido la misma fortuna y sus vehículos han tenido serios desperfectos. Las canciones han plasmado su grito lastimero:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;..."Yo le daba manivela...y nada,&lt;br /&gt;le cambiaba batería...y nada"...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O más de malas Lizandro Meza que después de hacer una exhaustiva revisión de su carro, se encuentra conque:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;..."Pipiripí, pipiripí,&lt;br /&gt;es el ruido de mi carrito&lt;br /&gt;que suena así"...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vemos también como se han enriquecido las listas necrológicas de los cementerios, las acciones de las funerarias, los propietarios de los talleres de reparación y los que más han sufrido, además de los cantantes, son los novios, las madres y las compañías de seguros. Esto lo han narrado algunos artistas con la maestría apenas esperada de la crónica roja de un periódico sensacionalista bogotano. Recordemos a Alci Acosta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;..."Yo iba manejando,&lt;br /&gt;iba a más de l00.&lt;br /&gt;Era ya de noche&lt;br /&gt;y no podía ver...&lt;br /&gt;...Había un letrero de desviación,&lt;br /&gt;el cual cruzamos sin precaución"...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, todo termina como suponemos, ella en el cielo con alas y tocando arpa y él presa de remordimiento y del desespero por ciego, bruto, correlón e irresponsable. Y eso que no se le ha hecho la prueba de la bomba para conocer el estado de embriaguez. Creemos que no lo confesó todo. Hablando del pobre Alci, es conocido como el "asesino del piano"... En cada canción mueren trágicamente dos o tres personajes. No nos referimos por supuesto a su forma de tocar aquel instrumento, como podrían pensar algunos malintencionados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Caballero Gaucho nos cuenta la historia de un pobre diablo que mientras corre a recoger un juguete que un rico tira de un balcón, perece a manos (a llantas) de un auto fantasma. No se hasta donde, pero me parece ver un cierto aire de lucha de clases. Hasta comunista que será el tal Gaucho. También el maestro Alejo Durán se deja sentir con un canto que no sabemos interpretar, o bien, como la queja por un amor perdido, o como la denuncia de un secuestro:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;..."Ay es que me duele,&lt;br /&gt;es que me duele,&lt;br /&gt;válgame Dios.&lt;br /&gt;039, 039, 039&lt;br /&gt;se la llevó"...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así mismo, Piero utiliza el pretexto de un auto para hacer pública su crítica social y su envidia sexual:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... "Pasa un Mercedes con chapa extranjera, llevando la amante de un tipo cualquiera...&lt;br /&gt;Pasa un Mercedes con chapa oficial,&lt;br /&gt;llevando la amante de un general"...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, está el aspecto contrario. La voz de un frustrado Pablo Abraira que respirando por la herida de proletario, grita a cuatro vientos su pobreza, cuando lo que necesita urgentemente es una cuenta de ahorros en el Banco de Colombia:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... "Yo no tengo carro,&lt;br /&gt;yo no tengo casa,&lt;br /&gt;yo no tengo nada,&lt;br /&gt;pero estoy TRANQUILO"...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejemos la cosa aquí. Hay muchas más canciones de románticos motorizados. Para otra ocasión les prometo la letra completa de "Candonga de los Colectiveros", de Les Luthiers, "Bus Urbano", de los Amerindios y el "Blues del Autobús". Se que las disfrutarán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A PROPOSITO DE LO NACIONAL&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si observamos con detalle algunas características de nuestro particular sistema de transporte, podemos concluír que no tiene nada que envidiarle a los tan promocionados y sofisticados adelantos técnicos que han hecho furor en Europa y USA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para demostrar lo anterior, veremos que no es necesario hacer ese derroche económico y tecnológico que hacen las potencias; basta una buena dosis de imaginación y malicia indígena para alcanzar el nivel de perfección del que ellos hacen gala. Incluso podemos afirmar que muchos de los descubrimientos que se ponen al servicio del gremio transportador ya tenían en nuestro medio su versión más precaria y no por ello menos eficiente. Incluso podemos jactarnos de ser precursores y descubridores de artefactos que ellos perfeccionaron y publicitaron. Todo ésto con el fin de demostrarle a los malos patriotas, que se ensañan contra lo nuestro y se dedican a despotricar de lo propio y a ensalzar lo extranjero, que aquí también se avanza en forma paralela a los países que van a la vanguardia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Recuerda Usted amable lector, aquellos buses usados por el sistema Nazi para eliminar judíos? Nosotros tampoco. Pero investigando supimos que las víctimas eran encerradas en los vehículos, se les llevaba a un lugar desolado y allí, luego de cerrar herméticamente las ventanas, eran sometidos a los efectos de unos gases venenosos. Para la pesada broma usaban cianuro y otras dulzuras. Francamente, es propio de un macabro sentido del humor y de pésimo gusto hacer de los buses una cámara de gas ambulante. Pues bien, aquí no nos quedamos atrás. Incluso estando las ventanas abiertas, muchos de nuestros buses podrían competir por el premio "El Rey del Cachupe", en cuanto a la proliferación de pestilencias y hedores se refiere. Si Usted es valiente, arriésguese a montarse sin máscara de oxígeno en un bus urbano a las l2 del día; huele a campamento de gorilas, a carcajada de león, a vueltacanela de cura, a sobaco de cotero. Ni los de Buenos Aires escapan a tal situación. A ello contribuyen además los que encienden muy tranquilos un tabaco en un bus atiborrado de sudorosos pasajeros. O el niño que no controla su esfínter ante la amenaza de una diarrea inminente. O el borracho que vomita sin consideración de nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También se jactan en las películas, de los vehículos que tienen T.V. o pantalla de cine para brindar espectáculo a los usuarios y hacer un viaje menos monótono. Aquí el espectáculo es real, en vivo y en directo, dejando por el suelo a los pretenciosos gringos; diariamente se ven a través de las ventanillas atracos, robos, disparos, puñaladas, a la altura de cualquier programa infantil norteamericano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No faltan los mendigos con sus inverosímiles historias o con sus enfermedades desgarradoras e impresionantes que reemplazan con creces las telenovelas venezolanas o los programas médicos. Las escenas eróticas también se observan con cierta frecuencia y no son raros los musicales a cargo del talento nacional que diariamente destroza tímpanos en los buses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre nos han hablado de los casacarros, apartamentos rodantes aptos para el sueño, el descanso, el amor y todos los ingredientes de la vida diaria. Pues aquí también los hay. Recordamos a un paisa que consiguió plata siendo celador de un guardadero de buses, los cuales alquilaba por horas a las prostitutas que conseguían clientes y a las parejas de novios o de homosexuales. Era tan conchudo que les alquilaba incluso el colchón y les vendía trago y gaseosas. Además cobraba por dejar consumir vicio dentro de los buses, por guardar corotos de vendedores ambulantes en ellos, por esconder malandrines y por dejar dormir borrachos. Su buena estrella se extinguió el día que dejó que un tipo metiera unas cajas que contenían 80 gallinas: El plumero, la rila y el olor hicieron el resto y el negocio se derrumbó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son comunes en el extranjero las competencias de vehículos pesados. Aquí diariamente y en forma espontánea se organizan carreras de buses o camiones en las calles de la ciudad, con metas volantes en los chequeaderos y con bonificación al que más cristianos mate y más carros destroce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se habla mucho de los carros con chofer automático, que funcionan por medio de un mecanismo electrónico y de radar. Aquí los carros de los borrachitos saben el camino de regreso a casa; los de las señoras llegan sanos y salvos a los costureros mientras ellas se cuentan a gritos, de un carro a otro, la última chiva o el capítulo de la novela de la noche anterior; los de los amantes llegan indemnes a su destino mientras ellos cumplen al pie de la letra el precepto bíblico de amarse y multiplicarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los buses de dos pisos, tan típicos de la vieja Inglaterra, tienen aquí su antecesor en el bus de escalera, que monta hasta 300 campesinos y 80 bultos en el capacete. Eso sin contar las "chivas" tan comunes en las costas que hacen proezas no menos impactantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a lujo no hay por qué sentirnos apocados. Cada bus y cada taxi llevan cerca de 40 kilos de adornos y confituras haciendo de ellos cacharrerías y misceláneas ambulantes en el sentido más lobo del término. Hubo un Pisco que a su camión le adaptó sauna, piscina, gimnasio, pista equina, caballerizas, dormitorios, sala y estadero. El único problema fue que quebró porque no le quedaba espacio donde llevar la mercancía que le encargaban y porque le quedó un poco difícil ponerle ruedas a la finca donde montó el entable. Hoy está en el hospital mental convencido de que es un medicamento para el estreñimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como vemos, no tenemos por qué sentirnos menos que los demás. Tenemos que ser más conscientes de lo nuestro, apoyarlo, rechazar la penetración tecnológica y cultural del imperialismo extranjero. O.K.? ¡Thank you!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;UN LUCRATIVO NEGOCIO&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La mendicidad ha sido a través de la historia de la humanidad un lucrativo negocio. Hay escritos griegos y romanos de siglos antes de Cristo que ya hablan de su existencia; incluso la biblia nos da testimonio de ello. Pero hay una sutil diferencia entre los mendigos de hoy y sus milenarios antecesores. Estos incurrían en el oficio como consecuencia de una clara e invalidante incapacidad física o una miseria libre de toda sospecha. Aquellos hacen parte de un gremio claramente definido al cual lo único que le falta para ser legalmente aceptado es personería jurídica, estatutos y sindicato y cuyos miembros, con honrosas excepciones, no son limitados, sino seres socialmente desadaptados con una irredimible e indomable vocación para la pereza y la improductividad y que han hecho del vicio de pedir, un oficio altamente remunerado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no es que bajo una óptica fachista y carente de sensibilidad pretendamos desconocer lo crítico de la situación económica que actualmente afrontamos. No faltaba más. Sólo censuramos el papel de parásitos sociales que asumen algunas personas, quienes con un poco más de sentido común, espíritu y buena voluntad serían productivas. Pero es que estamos regidos por la ley del menor esfuerzo y nuestras decisiones están determinadas muchas veces, más por la sensiblería que por la razón. Y esto lo saben los profesionales del sablazo y lo aprovechan muy bien. Y cuantas veces sucumbimos ante el chantaje emocional que tan magistralmente nos aplican o ante el melodrama de una situación que sabemos irreal pero que no deja de conmovernos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y llega a tal grado su sofisticación que ya existen especializaciones; una de ellas es la de los motorizados. Son aquellos que mediante súplicas, o en un acuerdo con el conductor, o incluso "coliados", abordan a los pasajeros con la más variada gama de argumentos, que fluctúan desde los prolíficos, cuya camada nunca baja de los l5 hijos o hermanitos, según sea el caso, hasta los trágicos, condimentados con el asesinato de 2 o 3 personas allegadas y la infaltable presencia de un familiar en el hospital o en la cárcel en los casos más dramáticos y cuando ya vamos por los 40 gramos de lágrimas y mocos, rematan de tal forma el culebrón de historia con l0 días de hambre obligada y un punzante dolor en el alma tal que don Félix B. Caignet, el famoso autor de novelones, se escondería avergonzado por la sensación de incompetencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son también ampliamente conocidos los cantores, aquellos aprendices de ruiseñores que aprovechando la especial circunstancia de montarse sólo en buses atiborrados y a las l2 del día, golpean inmisericordemente los tímpanos de los indefensos pasajeros que lo único que desean es llegar rápido y en paz a su casa y no escuchar esa algarabía de texto incomprensible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un espécimen muy clásico es aquel que parece extraído de un libro de dermatología, que al mismo tiempo que pone una cara de tristeza infinita, muestra con un deleite morboso y con riqueza de detalles hasta el último rincón de su llaga purulenta o de su costra adornada con las más variadas especies de gusanos e insectos, o la cicatriz de una puñalada de hace 40 años o el ojo de vidrio que según él, lo somete a torturantes dolores, al mismo tiempo que muestra una averiada fórmula médica con fecha de hace l0 años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro muy común es el místico camandulero que reparte estampas de santos desconocidos o escapularios a cambio de un voluntario aporte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comúnmente se aprecian los que en nombre de ciertas entidades invocan la solidaridad y piden colaboración económica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, vemos cómo de tantas formas es explotada nuestra alcahuetería y la permisividad de un sistema que deja florecer este tipo de lacras sociales, sin facilitar ninguna solución de orden práctico que les brinde posibilidades, los reubique laboralmente o les dé oportunidad de reestructurar su vida, cosa que estamos seguros, muchos no aceptarían pues implicaría renunciar a su cómoda forma de ganarse el pan de cada día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;ESPANTOS SOBRE RUEDAS&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es bien sabido que algunas ánimas en pena son sometidas a un fatigoso e interminable peregrinar, en forma material o inmaterial, por los senderos de lo humano y lo divino hasta que sus faltas sean purgadas con suficiencia. Claro que no todas las almas de pecadores son sometidas a dicho castigo, pero hoy nos interesa hablar de las andariegas, las errabundas, aquellas que tienen que desandar los desolados y polvorientos caminos de la tierra hasta cuando sus fechorías sean amnistiadas y la paz retorne a su atribulado espíritu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y más específicamente nos referiremos a aquellos que han sucumbido ante el embrujo de lo técnico y para sus travesuras metafísicas utilizan el automóvil, demostrando así que las antiguas cadenas, los aullidos, los parajes solitarios y los vetustos caserones sólo hacen parte del pasado y que la tendencia que ahora impera en el más allá es la modernización, que avanza conforme a la civilización terrenal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que además la polvorienta sábana de antaño es sólo un elemento caduco que ya no les sirve para vestirse sino para desvestirse y acostarse sobre ella. O si no, que lo diga aquella hermosa mujer que suele aparecerse a las l2:00 p.m. en la avenida que pasa por el cementerio Campos de Paz y que deslumbra a los trasnochados conductores a quienes pide un aventón, los enamora con su belleza, les conversa y pasa con ellos una noche inolvidable; luego les pide que la dejen en una dirección determinada pero antes pide prestada la chaqueta al cándido tenorio. Al otro día, éste va a su casa y la madre de ella con extrañeza, enfado y lágrimas le dice que su fugaz dulcinea pereció hace dos años, que está enterrada en Campos de paz y que su vida no fue propiamente un dechado de virtudes (al parecer su muerte tampoco). El pisco se extraña e incrédulo va a la tumba y preciso: allí encuentra la chaqueta. Por lo menos si la castidad no es su fuerte, aún conserva su honradez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O el del tipo que todas las noches ofrecía una bonita suma de dinero a los taxistas para que lo subieran a la loma de Pajarito a los ll:00 p.m. Muchos se negaban en vista de lo peligroso del lugar, pero otros aceptaban. En plena loma el carro se detenía inexplicablemente, el chofer lo creía averiado, nuestro espanto le decía que tenía deseos de orinar y se perdía por la manga, obviamente sin pagar la tarifa. El chofer, luego de mentarle mil madres y presa del pánico por lo tenebroso del sitio, lograba prender el carro y huir de allí para seguir trabajando... Así lo hizo varias veces hasta que un chofer que conocía la historia recogió al espíritu mión y mala paga, le dió juego, decidió seguir su rastro en la oscuridad hasta que descubrió una luz que después, y para resumir el cuento pues aún tiene mas detalles, resultó un cuantioso entierro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También están las fondas camineras que deslumbran por su alegría al camionero novato, el cual hace allí un alto y disfruta de una juerga inolvidable. Al despertar, presa de un guayabo atroz, se descubre tirado en una manga con el camión y todas las pertenencias al lado, pero el bailadero escenario de la rumba no se observa por ninguna parte. Lo más extraño es que pierde una semana, es decir, despierta ocho días después del baile todo asustado y confuso, y sin poder explicarle a nadie el por qué de su desaparición. Lo más probable es que haya sido víctima de los llamados espíritus burlones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace algún tiempo hubo un carro último modelo que pasaba pitando y con mucho escándalo a las l2:00 p.m. por Buenos Aires con rumbo hacia Santa Elena. La policía lo seguía y nunca le daba alcance. Sus ocupantes subían muchachas que al otro día despertaban en plena carretera sin saber como habían llegado allí, pero sin ningún signo de abuso físico o atropello sexual que delatara a un malandrín de procedencia terrestre. Alguien dice que es el auto de unos venezolanos que violaron a una joven y que borrachos se mataron en ese paraje, mucha gente cree haberlos visto u oído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se comenta de otros espíritus que desvían de su ruta a los camioneros, los guían por caminos desconocidos e interminables y les cambian el rumbo; así, por ejemplo, quien iba originalmente para Cali, termina en los Llanos o en la Guajira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos camioneros han aparecido muertos en un camión a orilla del camino sin señales de violencia, desnudos, sin evidencia de robo o intoxicación. Se cree que son víctimas de fantasmas que en forma de mujer les piden que las lleve, los seducen y cuando el conductor piensa haber alcanzado la dicha gracias a sus encantos varoniles, la espectral vampiresa se transforma en una horrible bestia, profiriendo blasfemias y alaridos hasta que aquel cae fulminado por el terror. (No sólo en vida dan guerra. Ahora parece que ni después de muertas dejan de producir desasosiego en el hombre).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D. En Medellín están floreciendo bandas de "espantos" que hacen que los autos desaparezcan como por arte de magia. Claro que sus métodos son más contundentes, actúan a plena luz del día y al igual que sus colegas del más allá, son un verdadero germen de desconcierto para los choferes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;DEFENSA MINIMA DEL CONDUCTOR&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Ser conductor en una ciudad moderna es poco menos que una hazaña. Ciertamente tiene ribetes de odisea sortear con éxito los mil obstáculos que a diario interpone la selva de concreto a los profesionales del volante. Claro que para nosotros, los que estamos al margen de tan ingrata actividad, es muy fácil emprenderla contra ellos haciendo gala de aquella crítica mordaz y destructiva tan característica de nuestro pueblo. Es más sencillo apabullar con un comentario gratuito que entrar a cuestionar el verdadero motivo que determina tal o cual actitud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y si muchas veces los choferes han sido víctimas de nuestros improperios, justo es que reconozcamos hoy que en virtud a las vicisitudes propias de su oficio, el comportamiento de muchos ha sido provocado por mil y una causas que atentan permanentemente contra su estabilidad psíquica y emocional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordemos primero la estructura de su trabajo. Parten de su casa muy temprano en la mañana cuando la gran mayoría de sus semejantes duerme plácidamente en la comodidad de sus hogares. Empiezan a recoger unos pasajeros, muy escasos por cierto, que con rostros huraños y gestos hostiles se preparan a cumplir sus obligaciones. Las posibilidades de diálogo son escasas. Las voces de gratitud, una rareza. Y desde este momento empiezan las presiones, los requerimientos sin cortesía, las palabrotas. El vehículo comienza a llenarse y la ruta a cubrirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y éste es otro aspecto. Diariamente hay que hacer un monótomo, repetitivo y rutinario recorrido con una demarcación que no permite variantes ni posibilidades de creación, en carrera permanente contra el reloj y contra la voracidad de los compañeros desleales, en lucha constante contra ese monstruo del tráfico urbano, contra las variaciones climáticas, contra el mal humor de los ciudadanos (que al parecer es ya un mal crónico e incurable).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay posibilidades de progreso jerárquico. No hay una factibilidad de ascensos que motiven y fomenten el autoestímulo y el afán de superación. El único aliciente es económico y en escasas ocasiones, vocación de servicio al público.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en pleno cumplimiento del deber vienen los agentes de tránsito, muy queridos y responsables unos, ambiciosos, groseros y abusivos otros. En ocasiones entorpecen la labor de un conductor que lo que más desea es prestar un servicio eficiente. En otras circunstancias, aunque la sanción es justa, no deja de ser un factor de indisposición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También asechan los cacos, aquellos infaltables individuos que quieren vivir a costa del sudor del prójimo y que en todo momento están pendientes para aprovechar el menor descuido y hacer de las suyas con los bienes ajenos. Aquí encasillamos a los "coliados", los cuales no tienen dentro de sus costumbres pagar pasaje ni pedir permiso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No faltan los dementes que ya son vitales en el paisaje cotidiano de nuestras ciudades y que en medio de una euforia incomprensible y utilizando un lenguaje indescifrable, dan rienda suelta a su pasatiempo favorito: el tiro al blanco contra el parabrisas con los más diversos objetos, desde las piedras hasta los adobes, pasando por las varillas de acero e incluso su dura y amotinada cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como en los tiempos antiguos, vemos hoy frecuentemente los duelos entre conductores, confrontaciones armadas de dos o más sujetos que sin padrinos ni reglas se la juegan entusiastamente a las puñaladas o a los machetazos. No importan los motivos: una mirada fea, un insulto, una atravesada en el carro, la guerra sin cuartel por acaparar un pasajero y otras pequeñeces suficientes para engrosar las listas de viudas y huérfanos, además de las de valientes idiotas, muertos en la defensa de un oscuro e incomprensible honor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son también víctimas del descaro del pasajero que paga con un billete de 2.000, de quien quiere montar un escaparate o un caballo al bus y se enoja porque se lo impiden o le cobran un recargo; del humo, de la bulla, de los mendigos, de las congestiones, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como puede desprenderse de lo anterior, es un oficio poco gratificante. No son tampoco unas peras en dulce o unos angelicales querubines. Son seres humanos que con sus defectos y virtudes piden ser comprendidos antes que vituperados, perdonados antes que ofendidos. Ya es mucha gracia mantenerse mínimamente equilibrados ante semejantes desestímulos, que en otras personas menos resistentes, sólo desencadenarían fenómenos neuróticos criminales o tendencias homicidas o suicidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;SADICOS AL VOLANTE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es innegable la utilidad del vehículo automotor en el proceso de desarrollo, socialización y expansión del progreso humano. Cuestionarlo sería estúpido además de inútil. Sin embargo, las cosas se evalúan no por su condición sino por el uso que de ellas se haga; es aquí donde irrumpe la tristemente recordada especie de los sádicos, aquellos despreciables pero pintorescos personajes que han utilizado el automóvil para satisfacer los fines más ruines y censurables que caracterizan su retorcida personalidad. Hay para todos los gustos, de todos los matices y de todas las tendencias aberrantes y criminológicas. Desde la banda de atracadores de bancos, mitificada por el cine de gansters y cuya figura más representantiva es la pareja de Bonnie y Clide que nacieron, vivieron, se desarrollaron y murieron para el crimen en un automóvil; hasta los asesinos a sueldo que hacen parte de oscuras organizaciones y que hoy ven desplazado el automóvil por otro artefacto más ágil, rápido y funcional: la moto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al margen del crimen organizado, se destaca el individuo de tendencias aberrantes que asecha a las parejas de novios en los parques públicos, los aborda y ejecuta actos de violencia sexual; o el tipo que frecuenta lugares públicos generalmente colegios, con su aspecto insospechable y manejando un auto que pasa desapercibido hasta que se descubre que nuestro hombre de la cintura para abajo está en la más absoluta almendra. Su truco consiste en llamar niños y preguntarles datos, direcciones, etc. Hubo en nuestro medio uno muy conocido en los barrios residenciales, que al parecer se mantenía acosado por el calor, a juzgar por sus escasas vestiduras y que resultó ser un conocido ejecutivo, con hijos y con un hogar aparentemente estable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otro nivel encontramos al que usa los vehículos para transportar objetos ocultos que de otra forma sería difícil movilizar, como estupefacientes, contrabando, objetos robados, personas secuestradas, e incluso, con un cierto dejo de humor macabro, cadáveres que estamos seguros se encontrarían más cómodos en un carro mortuorio y que terminan al aire libre en algún paraje desolado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En términos más apacibles y más cotidianos nos encontramos diariamente con una serie de especímenes, que siendo estrictos, merecerían el calificativo de sádicos pues disfrutan de actos que son declaramente molestos para su prójimo, los cuales ejecutan con un inocultable placer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encontramos aquí al conductor que metiendo 350 personas en un bus urbano, coloca el último éxito de salsa a l0 de volúmen, mientras se fuma un cigarrillo tras otro. Sin consideración con nadie, se pasa 3 semáforos en rojo a l20 kms por hora y haciendo gala de lo refinado de sus modales acomete a insultos a los atribulados pasajeros que osan llamarle la atención; no crea que son extraños; aquí se dan en cantidades industriales y por generación espontánea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También es común el que antes de conducir se toma el "arranque" de 18 cervezas y 25 "guaritos", o el típico hijo de papi que para descrestar a las 8 niñas y amigotes que lleva en el carro, anda a enormes velocidades, le quita el silenciador al carro y pitando le desea los buenos días a sus vecinos a las 3 de la mañana, con una eficiencia tal, que el gallo de las Acevedo se sonrojaría de vergüenza. Lejos de nosotros hacer apología a este tipo de comportamiento. Sólo queremos hacerlo reflexionar a usted amable lector y recordarle que estos indeseables tienen permanentemente a su alrededor una serie de pacientes personas que difícilmente se contienen de apretar sus manos contra su cuello y que de hacerlo, automáticamente subirían al pedestal de los héroes, reivindicadores de la dignidad humana&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;UNA PROPUESTA MUSICAL AL DIAGNOSTICO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando uno como ciudadano corriente, del común, (léase peatón, contribuyente, quejumbroso doliente de la cotidianidad) enfrenta la necesidad diaria de transportarse, está en el riesgo permanente, o de morir en el intento o de perder la paz, el equilibrio y neurotizarse. Realmente el desplazarse genera estrés por múltiples razones de todos conocidas. Cierta responsabilidad en el aporte a esa descompensación la tienen los conductores, los cuales a su vez tienen múltiples razones para ser como son. Son una raza especial, un género humano aparte, con una delineación de carácter, comportamiento y personalidad sui géneris. Mucho han analizado tratadistas citadinos, teóricos sociológicos y antropológicos sobre esta situación y sus sesudos comentarios reposan polvorientos en el anaquel de tesis de grado de las bibliotecas universitarias. Diagnósticos cerebrales se han hecho muchos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay unos filósofos argentinos, camuflados de músico-humoristas, conocidos como Les Luthiers, que han afrontado el fenómeno. Para ello compusieron un híbrido entre candombe y milonga llamado "Candonga de los colectiveros", que es como allí conocen a los conductores de colectivos y aquí se extrapola a ellos y a los choferes de taxi y de bus. Se advierte que cualquier parecido con la realidad es la pura realidad. Veamos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(CORO). Semos los colectiveros&lt;br /&gt;que cumplimos nuestro deber...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se puede, yo lo siento&lt;br /&gt;ni bajarse o subir&lt;br /&gt;con el coche en movimiento&lt;br /&gt;no me gusta transigir&lt;br /&gt;salvo cuando son ancianos&lt;br /&gt;los que quieren descender&lt;br /&gt;que se larguen, si son sanos&lt;br /&gt;no me pienso detener.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(CORO)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Plata chica no me queda&lt;br /&gt;cuando tengo que cobrar&lt;br /&gt;o me pagan con monedas&lt;br /&gt;o se bajan, ¡que embromar!&lt;br /&gt;Eso si ante la afrenta&lt;br /&gt;de pagarme con diez mil&lt;br /&gt;en monedas de cincuenta&lt;br /&gt;doy el vuelto muy gentil&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(CORO)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corro siempre, nunca aflojo&lt;br /&gt;con coraje, y con valor&lt;br /&gt;si el semáforo está en rojo&lt;br /&gt;acelero sin temor&lt;br /&gt;Pero yo he metido el freno&lt;br /&gt;yendo a gran velocidad&lt;br /&gt;con el colectivo lleno&lt;br /&gt;¡Doy porrazos de verdad!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(CORO)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llego a la vereda&lt;br /&gt;me aproximo servicial&lt;br /&gt;salpicando con la rueda&lt;br /&gt;al que espera -¡soy genial!&lt;br /&gt;si el asfalto está mojado&lt;br /&gt;a lo lejos del cordón&lt;br /&gt;nunca falta el apurado&lt;br /&gt;que se ligue el tropezón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(CORO)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como ven, ni la situación ni la idiosincrasia cambian, desde el polo sureño, hasta nuestro extremo del continente. La misma impiedad, el mismo irrespeto por el prójimo, las mismas costumbres, igual insatisfacción ciudadana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante tal estado de cosas, sólo queda anteponer el recurso del humor para defenderse de la agresión cotidiana, pues la otra opción, la violencia o el choque han mostrado históricamente resultados no muy satisfactorios; la tercera posibilidad, la concertación, la educación, el replanteamiento y la renegociación no tienen terreno abonado ante un gremio que se niega la posibilidad de la autocrítica y el cambio, en búsqueda del bienestar social.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13259948-116708941740317906?l=emiliorestrepo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/feeds/116708941740317906/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13259948&amp;postID=116708941740317906' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/116708941740317906'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/116708941740317906'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/2006/12/cronicas-sobre-ruedas.html' title='CRONICAS SOBRE RUEDAS'/><author><name>emiliorestrepo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16285846316916773625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_wYrtjByAp1g/Skj41zcLjzI/AAAAAAAAAAM/bXpiAoyDSCI/S220/SS854876.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13259948.post-111739119787993560</id><published>2005-05-29T11:26:00.000-07:00</published><updated>2005-05-29T11:26:37.880-07:00</updated><title type='text'>UNA AMARGA DESPEDIDA</title><content type='html'>UNA AMARGA DESPEDIDA&lt;br /&gt;Emilio Alberto Restrepo Baena&lt;br /&gt;Cuando Jesús Vásquez cumplió su ciclo como Médico en Urabá en junio de l986 y decidió irse para Medellín a especializarse en Cirugía General, fue objeto de varios homenajes y despedidas, pues su gestión fue bastante bien calificada y la gente alcanzó a apreciarlo mucho. Entre los agasajos que recibió, nunca podrá olvidar el que le tributaron los muchachos del grupo de la Cruz Roja del Mar en la playa de Punta de las Vacas, un viernes al caer la tarde.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grupo de la Cruz Roja del Mar estaba compuesto por 40 jóvenes estudiantes de bachillerato de Turbo y su objetivo era suplir un vacío de paramédicos en la región, formando expertos en primeros auxilios, operaciones de rescate, educación a la comunidad y lucha contra la drogadicción. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chucho, como se ha llamado siempre al médico, se integró bastante bien con todos los jóvenes del grupo y se sintió muy a gusto cuando ellos le propusieron irse para la playa a bailar, a cantar y a contar anécdotas.  Ni siquiera a tomar trago, pues era un pacto que mientras tuvieran el uniforme, nunca lo harían. Todo transcurría normal.  En medio de la tristeza por la partida del galeno, se sobreponía la alegría y bullaranga propia del litoral; los muchachos hacían dinámicas y se bañaban en una especie de piscina natural que se formó en la Punta de las Vacas, rodeada por un lado de piedras grandes y por el otro de manglar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando estaban nadando, uno de ellos, Juan de la Cruz, gritó:  ¡Hey, pilas que me ahogo! y diciendo eso, todos vieron como el joven era literalmente hundido hacia el fondo, como si hubiera sido arrastrado, sin ofrecer resistencia.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era raro lo que estaba pasando, pues Juan de la Cruz era un negro de l6 años, que sobresalía por su color, su fuerza y su tamaño, cercano a los l.90 metros.  Era un verdadero yanqui, experto nadador. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tuvo que ser un animal-, dijeron los compañeros.  Algunos se tiraron a buscarlo con careta de buceo, pero fue inútil, no se veía por ninguna parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso fue que un tiburón lo jaló pa' los cantiles- dijo otro, refiriéndose a las cuevas submarinas donde habitan meros y demás escualos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante el desconcierto y la desesperación de todos, y habiendo trascurrido más de media hora, cuando ya todos daban por segura la muerte del negrote, decidieron acudir a todo el que pudiera prestar ayuda:  vinieron buzos de Unibán, de la Defensa Civil, de la Marina; bloquearon con barcos la costa, la cercaron con casi 4 Kilómetros de chinchorros, trasmallos, redes y atarrayas.  Buscaron en todos los rincones.  Ninguno lo encontraba.  Cundía ya una angustia generalizada.  Todo Turbo se movilizó a la búsqueda o se unió a la expectativa; hubo rezos, llantos, invocaciones, todo un despliegue metafísico y teológico.  Fue en este momento cuando Chucho, líder natural del rescate y responsable del grupo, se acordó de Emeterio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emeterio era un negro bajito y sombrío, grueso y callado, de piel oscurísima, ojos brotados e inyectados de un rojo permanente, manos enormes, que ahora a sus sesenta años trabajaba como vigilante del hospital.  En su juventud, figuraba como mujeriego, rufián, pendenciero, y mal sujeto.  Luego de una enfermedad que casi lo mata, se convirtió a los Testigos de Jehová, transformando completamente su vida.  Siempre lo persiguió la fama de secretero y medio brujo y de él se decía que tenían extraños poderes; todos le reconocían sus grandes habilidades como pescador; (fue él quien pescó la ballena del Colegio San José de Medellín).  Cuando Chucho llegó a su casa, a eso de las 4 de la mañana, el negro lo miró, con sus ojillos brillantes y enrojecidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te necesito, Emeterio- dijo el médico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya lo sabía y aquí lo esperaba- contestó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Vamos!-.  El negro decidió irse en su lancha solo y Chucho lo hizo en el carro del hospital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las primeras luces del amanecer vieron a Emeterio remar lentamente en la Puntas de las Vacas.  En algún momento se paró en su bote, elevó sus brazos al cielo como quien invoca a una fuerza superior, luego con su machete cortó una vara larga y se dirigió remando hacia el manglar.  Allí, sumergió la vara y como por arte de magia, el cadáver de Juan de la Cruz flotó en el agua.  Todos miraban estupefactos, cansados y aturdidos, pero felices de recuperar el cuerpo.  Lo velaron sin amargura, con una resignada tranquilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca se supo qué mató a Juan de la Cruz.  Su cuerpo estaba intacto, sin signos de violencia.  En su corazón no había evidencia de infarto o enfermedad cardiaca.  No se precisó si hubo derrame cerebral o alguna hernia de disco en su columna vertebral.  El misterio sigue rondando. Cuando Chucho preguntó a Emeterio cómo había logrado ubicar el cuerpo, éste se encogió de hombros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No hay que tratar de entenderlo todo, médico, lo importante fue que el cuerpo apareció y ya su alma puede descansar en paz-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En silencio Chucho comprendió que no debía preguntar más.   Era una amarga despedida. Bajó la mirada y entendió que la vida debía continuar..&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13259948-111739119787993560?l=emiliorestrepo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/feeds/111739119787993560/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13259948&amp;postID=111739119787993560' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/111739119787993560'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/111739119787993560'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/2005/05/una-amarga-despedida.html' title='UNA AMARGA DESPEDIDA'/><author><name>emiliorestrepo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16285846316916773625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_wYrtjByAp1g/Skj41zcLjzI/AAAAAAAAAAM/bXpiAoyDSCI/S220/SS854876.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13259948.post-111739111382801198</id><published>2005-05-29T11:24:00.000-07:00</published><updated>2005-05-29T11:25:13.836-07:00</updated><title type='text'>LA ESQUINA, LA CUADRA</title><content type='html'>LA ESQUINA, LA CUADRA&lt;br /&gt;Emilio Alberto Restrepo Baena&lt;br /&gt;Para nuestra formación de muchachos de barrio, la esquina fue un lugar fundamental.  Era el sitio de confluencia, de encuentro, de rituales de gallada.  La esquina usualmente estaba coronada por una tienda mixta, donde nuestras madres ajustaban el mercado y los hombres menudeaban cerveza y aguardiente.  Era el sitio tácito de reunión, a la salida del colegio, luego de la comida, después de los partidos, a la hora de salida de las peladas del colegio; era el meridiano de la cuadra, otro concepto fundamental dentro de nuestra filosofía de barrio.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ella se ventilaba todo, se opinaba de todo, se pontificaba, se decidía, se absolvía, se vetaba. Era el termómetro calificador de las muchachas (peladas) que pasaban, pavorosa fuente de todo tipo de piropos.  Allí se discutía sobre la alineación de los equipos de fútbol, se descalificaban técnicos y jugadores, se recreaba la película, se mentía sobre nuestras fantasías amatorias, se organizaban acampadas, se quitaban las broncas a golpes. Era el lugar perfecto para perpetuar una de las más hermosas costumbres del barrio:  la tradición oral.  Todo giraba en torno de la palabra.  El discurso era el rey; una y otra vez se repetían las historias, cada vez con más aditamentos, con más sal y pimienta; la hipérbole era la norma.  Allí le oímos las historias a los marihuaneros del barrio; entre ellos había jerarquías, sustentadas en el grosor de las mentiras (cañas) y en sus antecedentes;  los más duros eran los "caneros", aquellos que en virtud a su oficio de rufianes habían conocido la "cárcel" (cana o guandoca), en ese entonces la Ladera y luego "La Finca" o Bellavista.  Nos hablaban del malevaje, del sufrimiento, del abuso de los jefes del patio y de los guardianes, de los sobornos, del tráfico de drogas y armas dentro del penal; nos fanfarroneaban con hipotéticas fugas y con tropeles inverosímiles, adornadas las fantasías (chepas) con una clara influencia de las peores películas.  Los que estábamos más jóvenes (sardinos) entonces, conversábamos, o mejor, oíamos boquiabiertos todos estos cuentos a escondidas de nuestros padres que por supuesto, no aprobaban nuestras compañías, pero  nunca pudieron hacer nada por impedir que realizáramos lo que nos viniera en gana.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los "Chachos" o líderes de la esquina eran: "Memo Peinilla", un pobre perdedor que había formado parte del batallón Colombia en la Guerra de Corea y al que la marihuana, el alcohol, el hambre y la frustración lo habían convertido en un costal de huesos con ojitos brillantes y lengua poderosa, todo un varón de la nostalgia, héroe de mil batallas imaginarias, conversador incansable, pedigüeño tenaz.  Al principio le oíamos los cuentos entre asombrados, admirados e incrédulos, pero después de mucho repetirlos, cada vez más distintos y adornados, nos reíamos y disfrutábamos, pero no le creíamos.  Otro clásico era "Frentepanela", otro vago (pato) divertidísimo y enjuto que decía que había formado parte del Nacional cuando se llamaba Atlético Municipal; mostraba fotos y recortes de periódicos viejos y vivía recluido en la añoranza de días gloriosos que pudieron ser y nunca fueron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A "El Gordo", "Carechimbo", "Bayo", "Fastidio", "Lunar de Puta", "Armandito", “Carecreisi” y otros pelafustanes típicos del barrio, marihuaneritos mediocres y ladronzuelos aún más malos, les oíamos cientos de historias, miles de chistes, reflexiones en reversa desde su orilla de perdedores, de marginales, de resentidos.  Se gastaban su día en la esquina, planeando un futuro lleno de plata y de mujeres, tratando de olvidar un pasado triste y un presente peor; compensaban la falta de acción con exceso de verbo, fumándose los "cachos" de yerba (marimba) con una dignidad que los hacía echar a los niños (pelaos) sanos mientras se trababan, jugando interminables partidos de fútbol  (picados o desafíos) con galladas de otras cuadras y otros barrios, de vez en cuando atracando o "colgando" borrachos y viejitas de otros lados.  Sistemáticamente caía la policía a "raquetiar" o a requisarlos; se los llevaba por indocumentados, o por tener una bolita (un "diez") de maracachafa o por jugar fútbol en la calle y quebrar vidrios con los balones.  Se perdían una semana y siempre volvían a la esquina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo una vez que el hermano de "Papilo" se trajo por charlar un caballo de las mangas de los Medina, que eran los grandes terratenientes de Belén y por hacerse el gracioso le puso un lazo en la boca a manera de freno y lo montó a pelo (sin silla ni freno).  Eso fue un espectáculo, todos los amigos le hicimos corrillo y le rogábamos que nos dejara montar.  Asustado por la romería, el caballo se desbocó y echó a correr desesperado como un poseído; en el cruce de la 72 con la 27 se le atravesó un bus de Las Playas y el impacto fue espantoso.  El caballo murió en el acto.  Al hermano de Papilo no le pasó nada, pero desde entonces lo llamamos "el llanero solitario".  Ese día se apareció la policía (Los Polochos, o los feos, como les decíamos), nos pillaron a todos aún en la esquina comentando el tropel, nos llevaron a la inspección y nos detuvieron todo el día.  En medio del susto, fueron acaso las horas más divertidas de que tengo memoria, eso fue mucho tirar risa y goce en esa encarcelada (encanada).  El hecho no pasó a mayores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La esquina era todo un derroche de melomanía.  Allí aprendimos a valorar la música como una expresión sentida y sincera de lo que el alma popular tiene que decir.  En las épocas en que no la tenía empeñada en la prendería (o "La Peña"), El "Mexicano" sacaba un enorme armatoste plateado, de 2 bafles en la que molía tango tarde y noche.  El tipo se transformaba con Julio Sossa y repetía varias veces las canciones, mientras con los ojos cerrados y la mano empuñada, imitaba los gestos del "Varón del Tango".  Una vez puso a "Cambalache" l0 veces seguidas, hasta que don Guillermo el de la tienda le quitó el alambre de extensión que le permitía conectar.  Recuerdo que un día lo vi llorar con "Rencor", nunca nos dijo por qué;  también Oscar Larroca y Hugo del Carril señoreaban a través de los parlantes; nunca puso a Gardel, pues lo consideraba un marica señoritero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por una época la salsa fue la reina; se oía a todo volumen a Richie Ray, Bobbi Cruz, la Negra Celia Cruz, Lavoe, La Fania, la Sonora y Larry Harlow, pero su dominio fue más pasajero.  No tuvo la valoración que se le daba en barrios más populares, en cambio se hizo una rápida transición al Rock.  Led Zeppelin, Black Sabbath, Sweet, Rolling Stones, fueron muy importantes para nuestro oído de rockeros.  Gracias a ellos tuvimos también varias visitas de la policía, alertada por vecinos que no soportaban la estridencia.  En esta época íbamos en tumulto a las películas de conciertos que daban en el teatro Tropicana y en el Diana, y que casi siempre terminaban en trifulca.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el tiempo, la esquina se fue muriendo.  Al principio, cuando conseguimos novias y amigas, gastábamos más tiempo con ellas que con los amigotes del barrio y luego ellas nos exigían que no nos paráramos mucho con "esa manada de vagos".  Sus presiones lograron lo que nuestros padres nunca pudieron.  Luego con ese desafore hormonal que da el ingreso a la adolescencia, preferíamos irnos para bailes o a darles besitos (piquitos) en las escalas de la casa o detrás de las puertas o nos íbamos para las mangas del barrio La Nubia (aún sin construir) a jugar "chucha americana", "cinco minutos en el cielo" o "botellón" que eran disculpas para poder deslizar nuestras inquietas manos o nos íbamos a tirar heladería en el Parque, al Portal o a Los Sauces, lugares oscurísimos, donde nos encerrábamos en los reservados (o confesionarios) donde dábamos rienda suelta a nuestro furor adolescente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos de los muchachos cambiaron de barrio.  A varios de los patos los encanaron, a otros los mataron, Pablito murió tísico en un vómito de sangre.  Varios seguimos estudiando y gastando el tiempo en otras cosas.  Algunos empezaron a trabajar.  En Belén aparecieron grandes almacenes como El Ley, Comfama, El Cafetero que mataron las tiendas de esquina.  Muchas casonas viejas fueron derrumbadas para construir edificios y unidades cerradas que desgastaron y destruyeron el concepto y el espacio de "La cuadra".  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La esquina se consumió por sustracción de materia, por inanición.  Hoy la esquina es sólo eso.  Una esquina, un cruce de 2 calles que confluyen, una arista.  Su significado sociológico y antropológico se perdió por el urbanismo, por la violencia, por la transformación de valores, etc.  Hoy los muchachos prefieren El Mall, la taberna, los centros comerciales, y eso está bien, los tiempos cambian.  Pero nuestra generación mira con nostalgia hacia atrás y evoca la calidez y hospitalidad de las que fueron nuestras esquinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuadra como aglutinador también perdió su dimensión.  Ya sólo existe como línea recta de casas o edificios ubicados uno a continuación del otro, que alberga familias diferentes y constituye manzanas de un barrio determinado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el Belén de los años sesenta y setenta manejamos el concepto de cuadra en el sentido que hoy la evocamos.  Las familias de la misma cuadra constituían casi que un clan, una cofradía estrecha y solidaria con criterios unificados de pertenencia y una relación muy fraternal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos en la cuadra nos conocíamos, todos nos ayudábamos; las madres se asistían unas a otras con sus enfermedades y las de sus hijos, se prestaban mercado y utensilios; los padres, conversaban de lo humano y lo divino, lavaban el carro juntos, tomaban cerveza y trago en comunidad, iban al estadio en grupo y los muchachos, el verdadero motor de la cuadra, éramos hermanos de padres distintos, cofrades, cómplices, verdaderos y fraternos amigos.  Al amparo de la cuadra se gestó el concepto de gallada en su hábitat natural:  la esquina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las actividades eran comunes, los colegios, casi siempre los mismos, las amigas de unos eran las de todos.  Se organizaban severos campeonatos de futbolito callejero que eran el desespero de las beatas de la cuadra, por la algarabía, la palabrería y los balonazos que generaban.  Se jugaba también Béisbol con tapas de gaseosa, golosa (o rayuela como le denominaron en otros sitios), vuelta a Colombia, también con tapas de gaseosa parafinadas o con plastilina sobre una ruta pintada con tiza en el pavimento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las modas iban y venían.  Cíclicamente nos atropellaban con costumbres que hacían furor.  Por ejemplo el uso de yoyo, hoy tan pasado de moda.  Se organizaban campeonatos en los cuales se competía con florituras y figuras, al que más enredos hiciera con él.  Una multinacional de gaseosas traía campeones mundiales que hacían un despliegue de destreza y en todos los colegios se hacían concursos internos.  También el trompo hacía su aparición por tiempos; no faltaban los expertos, incluso recuerdo el caso de un pelao de San Bernardo que jugando con una de estos aparatos (que tenía una punta metálica) se accidentó un ojo, se complicó y terminó con una prótesis de vidrio.  Otro aparato consumista para envolatar muchachos era el Hula-Hula, que consistía en un aro de tubería plástica con el que uno hacía piruetas, haciéndolo girar en el cuello, en la cintura, en las piernas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El taqui-taqui también era reencauchado por épocas; eran dos bolas unidas por una pita a un anillo.  Se hacían golpear una con la otra haciendo competencia de duración y de efectos.  Otro más clásico era el balero, conocido por nosotros también como perinola, que era una esfera de madera, con un huequito, que se introducía o "encholaba" en un palo puntudo, al cual estaba unido por una pita; venía en todos los tamaños, colores y materiales; no fueron pocos los golpes en la cabeza y en la cara por cuenta de este aparatejo.  La otra perinola, o tomatodo, era un trompito de plástico para hacer girar y jugar juegos de azar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuadra era todo un polideportivo informal, se hacían competencias de patinaje, deporte que algunos nunca pudimos aprender.  Se jugaba “chucha”, también llamada "La lleva", individual o en equipos, donde uno castigado, tenía que alcanzar a los otros y transmitirle la pena; la clave o el tiro era no dejarse alcanzar.  Jugábamos “escondidijo” o "cuclí", donde alguno con los ojos tapados contaba hasta l00 mientras el resto se escondía; luego salía a buscar y el plan era que los otros sin dejarse pillar, llegaran hasta el cielo y se liberaran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un básquetbol muy rudimentario era un juego llamado "competencia", formado por dos bandos, cada uno de los cuales debía mantener el mayor tiempo posible el balón, pero sin objetivos de puntaje como portería o canasta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se competía también con bombas de chicle que se hacían con la boca y con bombas de jabón que se hacían con popos de higuerilla; se jugaba a la 31, tratando de sostener un balón de fútbol en el aire con el muslo, el pie o la cabeza. Además de los campeonatos de eructos se usaba todo tipo de secreciones y expresiones fisiológicas para hacer concursos (léase chorros de orines y otras barbaridades que en honor al pudor y la vergüenza omito).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los viernes por la noche, en alguna casa se organizaban bailes y en diciembre  la calle se llenaba de adornos navideños y pasacalles.  En los días claves como 7 y el 8 de diciembre, la cuadra se llenaba de velitas y el 24 y el 31, la cuadra se cerraba, se impedía el acceso de carros, se mataba marrano, se quemaba pólvora y se hacía un tremendo sancocho y fritanga callejera.  Había alegría natural, sincera    camaradería y verdadera participación de todos los vecinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los domingos nos íbamos todos a un "paseo de olla y pelota de números" dentro del mismo barrio.  Teníamos los charcos del Manzanillo, en lo que hoy es Belén Rincón, ya un barrio completamente urbanizado; los bañaderos de Aguas Frías, las caminatas a Tres morros; hoy nadie habla de esos sitios como especiales para un día de campo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy domina la urbanización, la unidad cerrada, el edificio de apartamentos; hoy los vecinos son extraños, son un accidente circunstancial que nos tocó al lado y del cual ignoramos su nombre y filiación; realmente no nos conocemos; no nos queremos ni nos tenemos confianza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestros niños tienen que resignarse a crecer con pocos amigos espontáneos.  Acaso los de las guarderías o colegios.  Si quieren jugar fútbol hay que inscribirlos en una escuela o semillero, nada de partidos callejeros.  Es una generación de pronto un poco solitaria, rodeada de artificios, bombardeada por la informática, absorbida por la sociedad de consumo y los medios de comunicación y sin mucho espacio para la espontaneidad y ese aire primitivo y salvaje que nos hizo tan felices.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13259948-111739111382801198?l=emiliorestrepo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/feeds/111739111382801198/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13259948&amp;postID=111739111382801198' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/111739111382801198'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/111739111382801198'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/2005/05/la-esquina-la-cuadra.html' title='LA ESQUINA, LA CUADRA'/><author><name>emiliorestrepo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16285846316916773625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_wYrtjByAp1g/Skj41zcLjzI/AAAAAAAAAAM/bXpiAoyDSCI/S220/SS854876.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13259948.post-111739104434481857</id><published>2005-05-29T11:23:00.000-07:00</published><updated>2005-05-29T11:24:04.353-07:00</updated><title type='text'>LOS BACANES Y LA PUCHOLOGIA</title><content type='html'>LOS BACANES Y LA PUCHOLOGIA&lt;br /&gt;(Semblanza de los marihuaneros del barrio)&lt;br /&gt;Al Raúl&lt;br /&gt;Emilio Alberto Restrepo Baena&lt;br /&gt;El marihuanero era un personaje típico del barrio.  Era habitante permanente de la esquina, terror de las madres, obsesión de la policía, líder de la palabra y adalid de la tradición oral de la cuadra.  Sin proponernos hacer una apología o exaltación de ellos, debemos reconocer que su presencia era permanente en todos los acontecimientos de la cotidianidad de nuestro barrio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran los que mantenían a raya a los viciosos y ladrones de otros lugares, pues no los dejaban operar en su territorio, no atracaban ni agredían a la gente propia del barrio, montaban unos sancochos terroríficos ( Conocidos como “cochos bifásicos de gumarra y runcho con un buen cate”- entiéndase sancocho de dos carnes, gallina y cerdo con aguacate) hechos con leña en plena calle; molían música a todo volumen en una enorme grabadora callejera, jugaban partidos de fútbol interminables, contaban historias inverosímiles pero divertidísimas que los niños (o pelaos) escuchábamos extasiados.  También eran útiles, ayudaban a llevar mercados, a desvarar carros o acarrear trasteos, siempre a cambio de una propina (o la "liga", como decían).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se tomaban muy en serio su oficio de marihuaneros.  A la marihuana le tenían muchos nombres.  Le decían La Mona, La María, La Marimba, La Maracachafa, La Cebolla.  Ir a comprarla era ir a mercar o al rebusque.  Normalmente se iba  al “hueco” o al “chispero”, metederos donde con disimulo (con disipeto) hacían la transacción (o el cruce) y conseguían la mercancía (un diez, un cien, un paco, un tamal).  Los vendedores (conocidos como jíbaros), la mantenían dentro de los pantaloncillos, en las pilas del radio, o en los rincones de las ventanas.  Usualmente vendían bajo la complicidad de la policía, la cual les cobraba la protección (la vacuna).  Eran muy celosos para defender el territorio (o el parche) y no dejaban entrar competencia.  Al final sólo le proveían a viciosos  (llamados güelengues o sopletes) conocidos y de confianza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El efecto de fumarla era estar trabado, estar turro, estar colino, darse en la cabeza o en la torre o “estar sollado”; armar el cigarrillo (pucho, cacho, porro) era todo un arte.  Primero había que conseguir un papel especial, que se llamaba "cuero" y podía ser el papel que traía la cajetilla de cigarrillos Pielroja, (o Marlboro salvaje), junto al papel aluminio.  Los más criollos lo armaban con saliva (lo ligaban); los más refinados tenían una maquinita (la machín) que lo compactaba y formaba un tabaco perfecto.  Para esto se conseguían cueros americanos, que los más pudientes compraban en Sanandresito o les traían de Estados Unidos ( la USA ).  Antes, había que desmenuzar (o "rascar") la hoja pues usualmente traía muchos palitos o semillas.  Alguno de ellos, el vigía, el que servía de campanero, miraba a lado y lado pendiente de los policías (cariñosamente llamados tombos, tiras, rayas, peyes); eso se llamaba estar mosca, o estar piloso, para “no dar visaje” y no ser sorprendidos en el acto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La de mayor calidad era la punto rojo, que no tenía tanta viruta o excedentes. La más ordinaria era la “paja” o el “colchón”, que era de mala calidad y daba trabas enloquecedoras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un truco para mejorarla era fermentar la yerba con un vino ordinario llamado Gatonegro; si no lo conseguían, compraban Moscatel o “trespatadas”; la mezclaban, la dejaban remojando por medio día y luego la dejaban secando al fresco (no podía ser al sol); decían que daba una traba reposada o filosófica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando no conseguían cueros, el papel de globo también servía.  Los más varados (o embalados) arrancaban hojas de las biblias de sus casas, para escándalo materno, y con ellas armaban los baretos; decían que daban trabas místicas o viajes celestiales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Normalmente la marihuana les estimulaba los sentidos y tenían una hipercaptación de la realidad.  La música se oía en notas vibrantes, los colores eran vivos e intensos, los olores muy estimulantes.   Había tendencia a la hipérbole y a la magnificación de las sensaciones.  Los más volados, hablaban en lenguaje que pretendía ser poético o metafórico y hasta metafísico.  Decían que veían las notas musicales, mientras imitaban los movimientos de los guitarristas del rock o de los timbaleros salseros mientras sonaba la grabadora a volumen estridente.  Cuando había sobredosis, llegaban incluso a alucinar.  Rara vez había problemas o peleas (tropeles); generalmente hablaban de temas anecdóticos, bajo un marco de mucho humor, pues era característica que los cogiera un ataque incontrolable de risa conocida como "la risueña".  A veces le mezclaban licor, en baja cantidad, pues sostenían que era bueno "emborrachar una traba", pero no lo contrario pues les dada "la pálida", con mareos, malestar, vómito, cólicos.  Al final de la traba (o turra) les acometía un apetito voraz (llamado la comilona, la melona o la hambruna).  Casi siempre la acompañaban con coca-cola, pan de diez y salchichón (ó coctel “llenabobos”).  También la saliva se volvía espesa, la boca  se volvía como una polvera, se resecaba y producía una severa sed (llamada la “seca” o la “cometrapo”).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la traba estaba maluca (pasmosa, casposa), ellos la catalizaban con cigarrillo marca Lucky (o "5 letras"), el cual "se las bajaba".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los narcotraficantes (“traquetos” o mafiosos) trajeron una costumbre nociva que prostituyó, según ellos, el oficio del vicioso (lo perratió,  lo putió  o se cagó en él).  Era mezclarle coca o bazuco para hacer un "diablito", que daba unas trabas horribles, enloquecedoras, excitadas (colineras demoníacas, las llamaban).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los viciosos pobres (chichipatos) mantenían las puntas de los dedos índice y pulgar de color amarillo (conocido por los médicos de la Policlínica como el signo del boliqueso) por tratar de fumar hasta lo último lo que quedaba del bareto (la patica o la chicharra); los más curiosos, tenían una pequeña pipa donde lo ponían.  La llamaban matachicharra.  Podía ser comprada, pero la mayoría era fabricada (hechiza) por viciosos de la cárcel (o caneros, signo supremo de prestigio en el gremio). En la cabeza del aparato les tallaban imágenes de mujeres  desnudas, de caras, de demonios.  Otro truco era guardar todas las chicharras pues decían que había recogido toda la esencia, toda la miel del pucho, y los juntaban para fabricar un enorme tabaco que llamaban ambil o “hachís de pobre” y que olía a llanta quemada.  Dicen que producía unas trabas pavorosas.  Lo cogían con una horqueta, pues dejaba mal olor en los dedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También era común hacer tortas de marihuana o echarle a los sancochos. ("sancocho callejero sin canabis no es sancocho" sentenciaban).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo los efectos del consumo, su hablar era característico, arrastrado, cadencioso; eran enamorados y piroperos.  Sus ojos eran pequeños y rojos en todo momento.  Para evitar este efecto, mantenían un frasquito de un descongestionante oftálmico llamado Vicina o Luz Sul.  Era tan estigmático, que cuando la policía paraba un muchacho y le encontraban un frasquito de esta marca, lo detenían (lo “encanaban” o lo metían a la guandoca) por sospechas.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decían que la marihuana fortalecía el corazón, estimulaba la creatividad, agudizaba los sentidos y mejoraba la calidad de las relaciones sexuales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando estaban muy avanzados en el vicio (cogidos o embalados) le mezclaban pastillas al consumo, todo tipo de estimulantes.  Eran ya estados graves de adicción.  Se conocían en este momento como Pepizos o Pastizos; vimos a varios caer en la locura.  Muy pocos de los marihuaneritos clásicos del barrio usaban drogas duras como el ácido, la heroína o la morfina.  En ocasiones se extrovertían comiendo hongos "boñigueros", que revolvían con panela picada o con leche condensada, lo que les ocasionada un viaje sicodélico y delirante, una experiencia alucinante, impredecible, esquizofrénica.  Casi nunca quedaban ni con deseos ni con alientos de repetirla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, estos personajes ocuparon muchos de los espacios de nuestra infancia en los barrios de Medellín; en retrospectiva les miramos con benevolencia y afecto su imagen típica y constante en las esquinas con sus poses características y su discurso lleno de fanfarronería, imaginación y fantasía.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13259948-111739104434481857?l=emiliorestrepo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/feeds/111739104434481857/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13259948&amp;postID=111739104434481857' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/111739104434481857'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/111739104434481857'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/2005/05/los-bacanes-y-la-puchologia.html' title='LOS BACANES Y LA PUCHOLOGIA'/><author><name>emiliorestrepo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16285846316916773625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_wYrtjByAp1g/Skj41zcLjzI/AAAAAAAAAAM/bXpiAoyDSCI/S220/SS854876.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13259948.post-111739093105767150</id><published>2005-05-29T11:21:00.000-07:00</published><updated>2005-05-29T11:22:11.060-07:00</updated><title type='text'>EL SINDROME PARACHOQUES</title><content type='html'>EL SINDROME PARACHOQUES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emilio Alberto Restrepo Baena&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez llegados a la treintena, al asentamiento de la edad adulta, al "tercer piso", a la madurez de la edad media, nos ataca en todo su furor el Síndrome Parachoques.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La finalización de los estudios profesionales, la inmersión total en el proceso de producción, la constitución de la familia, la llegada de los hijos, el afán obsesivo por adquirir bienes de consumo que patenticen el éxito (Carro, casa, finca, etc.), la instalación definitiva de responsabilidades impostergables y, en resumen, la confluencia de todas esas y otras variables modifican definitivamente la naturaleza del individuo, le suprimen la espontanidad y le castran un poco la capacidad de improvisar; ya se siente coartado para asumir riesgos y no se frontan retos nuevos con entusiasmo, pues existe el permanente temor a exponerse, a sacrificar una de las mayores camisas de fuerza que caracterizan esta época: la estabilidad y el equilibrio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta edad se imponen la corbata, el cumplimiento estricto de los horarios, la dependencia de la norma, el dominio supremo de la agenda como marcador inflexible de la rutina, las cuentas por pagar a final de mes que nos recuerdan nuestra dependencia del crédito como única posibilidad de la clase media de ratificarse y afianzarse en la posesión de los estigmas consumistas, los jefes, las secretarias, las reuniones en los colegios de los niños y los múltiples cursos en que los inscribimos, los trancones del tráfico urbano, y un largo etcétera que nos reitera nuestra pertenencia a ese grueso cordón de la población en la franja media de su existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y si hace quince años nos reíamos de la vida  y de la cotidianidad de Lorenzo Parachoques, hoy necesariamente nos vemos dibujados en él y reproducimos día a día las características que lo hacen tan célebre y de tanta ascendencia en sus miles de lectores: Un trabajo reiterativo y demandante con pocos estímulos de ascenso, un jefe hosco y gruñón que entiende de una forma muy personal las leyes de la plusvalía en el capitalismo salvaje, una esposa abnegada y metódica que hace milagros con la rutina y la quincena, la estereotipada suegra, los hijos adolescentes y su carga de angustias y exigencias, los vecinos arribistas y solidarios,&lt;br /&gt;las siestas interminables, el sofá como último reducto de libertad y cómplice leal de sus necesidades de silencio, descanso y amor por sí mismo, los bestiales emparedados como escape creativo y lúdico a su ansiedad, su afición a los oficios manuales donde nada sale bien pero se mata de buena forma el tiempo, la monotonía y esa velada sospecha de estar llevando una existencia mediocre y poco ingeniosa, las cuentas de la tienda y del alquiler, el auto compartido para ahorrar dinero, la proverbial impuntualidad o mejor, las prisas y los afanes desesperantes por tratar de estar a tiempo cumpliendo con las obligaciones; en fin, un poco de todo lo que a diario somos y sentimos y que jamás en nuestros años mozos de quimeras, ideales, sueños y desenfado ni siquiera imaginamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de estos años comienzan lacras muy propias y para desgracia bastante comunes: La úlcera, el insomnio, la indigestión, los problemas cardíacos. Se disminuye la tolerancia al ejercicio( que cada vez es menos frecuente).&lt;br /&gt;Ya no se aguantan los trasnochos y los guayabos o resacas son cada vez más feroces. El pelo se cae a mechones, las encías duelen. Con cada vez mayor frecuencia se dan episodios de impotencia sexual, de inapetencia a todo nivel, de dolor de espalda. La cintura sacrifica su esbelta figura por unos antiestéticos e incontrolables depósitos de grasa conocidos como "llantas" o "bananos". Se lee menos, se goza menos, se tienen más miedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay en cada uno de nosotros un severo técnico de fútbol, un profundo analista político y un frustrado tenorio. Se empieza a hablar en un insufrible tono pontificial, muchas veces sin una sustentación válida y con argumentos muchas veces prejuiciados, subjetivos y superficiales, cuando no empalagosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada uno es un potencial asesino cuando conduce, cuando enfrenta filas, tacos y colas o cuando asume las obligatorias gestiones ante imperturbables burócratas de mentes miopes, mediocres y estrechas o ante funcionarios públicos que con su abierta indolencia le manifiestan al sufrido contribuyente todo su desprecio, mientras le recuerdan su condición de gusano miserable que tiene que rendirse ante su inoperancia y su caracter de vil tiranuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esos años treinta son duros. ( Recuerde el libro "Las crisis de la edad adulta") El libreto es estricto y las presiones, fuertes y constantes. El nivel de exigencia alto y bastante sacrificada la capacidad de apropiarse del sentido del placer. No se tiene la libertad, la creatividad y la fuerza de la adolescencia, ni tampoco la estabilidad, la tranquilidad y sosiego de una tercera edad bien administrada. Las demandas del presente en pos del mañana, sacrifican el disfrute cotidiano, la valoración del detalle, la sutileza del instante. Por eso, en un soplo imperceptible, los hijos crecen y se van, los contemporáneos mueren, la salud se deteriora y uno no alcanza a darse cuenta de cómo y cuándo ocurrió todo eso. El tiempo transcurre rápido y el cuerpo y la mente se hacen lentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es por esto que cuando se sale de las manos el manejo de una situación que requiere un equilibrio preciso, se cae en infiernos como el alcoholismo, la drogadicción (Mucho más graves  y adictivos que en otras edades), la trabajoadicción, las depresiones, la infidelidad consuetudinaria, el mal genio crónico, la intolerancia, la apatía, la anhedonia, la desmotivación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, toca asumir la treintena con todos sus achaques y arandelas. No hay forma, estando vivos y siendo ciudadanos de clase media, de hacerle el quite. Hay que aprender como Lorenzo Parachoques a rescatar la importancia del sofá, de los sánduches descomunales, del billar, de los bolos, por encima de todo lo otro que lo presiona, pero sin descuidarlo, pues hace parte de su obligación existencial. Quizás en ello radique la clave de su conservación y lozanía. Observe Usted que en los últimos treinta años no ha envejecido ni se ha ganado una sola arruga, ni una sola cana. Tampoco ha podido conseguir casa propia ni muchacha del servicio, pero no todo puede ser perfecto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13259948-111739093105767150?l=emiliorestrepo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/feeds/111739093105767150/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13259948&amp;postID=111739093105767150' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/111739093105767150'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/111739093105767150'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/2005/05/el-sindrome-parachoques.html' title='EL SINDROME PARACHOQUES'/><author><name>emiliorestrepo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16285846316916773625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_wYrtjByAp1g/Skj41zcLjzI/AAAAAAAAAAM/bXpiAoyDSCI/S220/SS854876.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13259948.post-111739072427090735</id><published>2005-05-29T11:17:00.000-07:00</published><updated>2005-05-29T11:18:44.273-07:00</updated><title type='text'>LAS CARANGAS</title><content type='html'>LAS CARANGAS&lt;br /&gt;Al Torci Martín&lt;br /&gt;Emilio Alberto Restrepo Baena&lt;br /&gt;Una de las vivencias que tuvimos los jóvenes de Belén  de la época fue la efervescencia del narcotráfico y con él, la tentación del dinero fácil y a montones.  A diferencia de otros barrios más populares, entre nosotros nunca floreció el sicario, o pistoloco, ningún amigo se dedicó al gatilleo.  Más bien, en un plan más operativo, más ejecutivo, menos violento, algunos muchachos cedieron al deslumbrante oropel del enriquecimiento rápido, estableciendo conexiones con mafiosos o “traquetos”, sirviendo de lavaperros, mandaderos, choferes, cuidafincas, cuidacaletas; unos pocos fueron “mulas” y llevaron mercancía a otros países, "cocinaron" en laboratorios o trajeron dólares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este nuevo orden económico trajo consigo la aparición de un nuevo elemento a la fauna del Barrio:  La Caranga (emergente, o ascendido). Obedecía a un estereotipo físico, psicológico y social fácilmente predecidle e identificable: se perdía un tiempo, volvía con bastantes kilos de más, el pelo largo atrás y motilado a ras por los lados, la camisa, costosa pero de dudoso gusto, por fuera y desabotonada hasta el ombligo mostrando el pecho en el cual lucía una enorme cadena de oro coronada con un Cristo al que no le faltaba la piedra preciosa. Con pantalón hasta la rodilla, nunca usaba medias; los zapatos eran mocasines o tenis de marca con bombillito fosforescente.  Salía a la calle, 2 o 3 anillos en los dedos, se montaba en el carro recién comprado, el cual invariablemente estacionaba en la esquina o en la tienda, lo dejaba con la puerta abierta y el equipo de sonido a todo volumen.  Allí se prodigaba (se “botaba”) en generosidad.  Generalmente  nos invitaba a tomar cerveza y luego aguardiente.  Empezaba a contar sus rollos (sus “videos”) y sus aventuras en una versión corregida y depurada de su principal gestión económica.  Todos lo oíamos boquiabiertos en una mezcla de admiración y envidia.  Esto generaba un círculo vicioso de sueños que estimulaban a otros pelaos a emprender iniciativas similares.  Luego, cuando ya estábamos embriagados, llamaba a varias amigas de programa y nos íbamos para la finca de reciente adquisición, suya o de su patrón, donde nos metíamos en un despelote de tragos, viejas y música.  En algunas ocasiones, si consumía vicio (güelengue o soplete), mandaba traer polvo para aspirar por la nariz, (perico), o para fumar (basuco) y poder aguantar bastante licor.  Eran rumbas muy pesadas e intensas.  Cada que el pisco volvía se repetían, pues una de las características, además de ser ostentosos, cañeros y demandantes, era la de ser muy amplios y gastones.  También eran agresivos, sulfurados, intolerantes e intocables.  No conocían ninguna norma social al conducir, eran ensordecedores con el pito y con el pasacintas, parecían y se sentían los reyes de la carretera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A varios los mataron o se murieron en accidentes, otros fueron encarcelados en la USA o en Colombia.  Uno que otro se retiró aparentemente del oficio y ahora tienen un "negocio sano".  Era muy común que compraran uno o dos taxis, o montaran una taberna, o un almacén de películas de video o un almacén de ropa.  A otros les perdimos la pista, pues cambiaron de barrio, generalmente para Simón Bolívar o el Poblado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un tiempo fue una fiebre en el barrio.  Como antídoto, muchos interpusimos la formación familiar, los principios, la decencia, el miedo, el estudio, la novia o simplemente indiferencia o desinterés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos nuevos valores influyeron notoriamente sobre la forma de ser y sobre las aspiraciones de los muchachos de aquella época, creando un nuevo orden de cosas y un sórdido y peligroso submundo lleno de tentaciones. También impactaron en forma indeleble los gustos consumistas de la sociedad; hoy como secuela de esa “cultura mafiosa”, nos quedan rezagos que han permeado incluso las aficiones y las costumbres de la llamada “gente bien”  y aún de las personas con formación profesional o con cultura. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es por eso que las serenatas con mariachis, a volumen estridente y a grito herido, con hordas de músicos borrachos y licor a raudales, sin consideración alguna por el vecindario, reemplazaron  al discreto y elegante trío que interpretaba una tanda de boleros en un meloso romanticismo. También quedó la afición por los carros aparatosos, grandes y ostentosos (conocidas como “mafionetas”, “narcoburbujas”,  o “narcoyotas”), con equipos de sonido de marca y con un volumen que en todo momento pusiera de presente el poder adquisitivo del dueño; nos quedó también el irrespeto absoluto por las normas de tránsito y la intolerancia al conducir que no tiene consideración de ningún tipo por el prójimo; es así como el dignísimo profesor de ética se convierte en un energúmeno que adelanta la fila de vehículos por la izquierda, o el gerente de clínica que acciona el pito del carro como un poseído mientras insulta a los otros conductores de una forma que haría sonrojar a un arriero. La predilección por la ropa cara, de marca, pero de discutible buen gusto o elegancia, también es una tara heredada de dichos personajes. Colores chillones, horribles y vistosas camisas hawaianas, inmundas guayaberas, botas de cuero de culebra o de caimán, carrieles y sombreros usados fuera de tono, anteojos polarizados y reflectivos usados aún en la noche o en cine,  únicamente por ostentar precio y marca (que en la conversación casual siempre salen a relucir), prostituyeron el glamour de toda una generación no mafiosa que se dejó influenciar por ellos. Y hablamos de ejecutivos honestos, de abogados e inspectores de prestigio, de médicos reconocidos. Quedó también la moda de las cabalgatas y el ritual que las acompaña en personas totalmente citadinas sin ninguna tradición ecuestre, pero siempre bajo el enfoque  de la ostentación y la rimbombancia. Como otras herencias nos dejaron el lenguaje procaz, ordinario y plebeyo que no respeta edad, jerarquía, rango ni espacio; la obsesión por las cirugías plásticas con las tetas de silicona y las muchachas esculturales, teñidas y con el ombligo al aire (las inefables grillas); la desconfianza por el otro, al que  miramos por definición como un vulgar timador en potencia, la sobrevaloración del bien raíz en ciertos barrios y zonas creando una inflación insostenible de las propiedades, la masificación del vallenato y de los narco-corridos, la lobería en la compra de adornos, artesanías y decoración de las viviendas. (Por ejemplo esos horripilantes teléfonos de sala en forma de animales como arañas, serpientes o gatos gigantescos que maullaban al sonar el timbre, esculturas que en una misma pieza combinan estilos griego con gótico y romano, jarrones descomunales llenos de plumas de supuestas aves prehistóricas en extinción, lámparas que desbordaban cascadas imposibles sobre mármoles importados y mil esperpentos más que son todo un homenaje al mal gusto.) También impusieron la perniciosa costumbre del soborno ante cualquier sanción o gestión, la consabida “mordida” o “untada” y el pago de comisiones por debajo de la mesa que tan diligentemente han aprendido nuestros insaciables políticos y funcionarios públicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de mucho tiempo, de narcoterrorismo, de guerras entre carteles, de miles de muertes y crímenes, ya los jóvenes no idealizan tanto ese falso sueño que tanto dolor generó entre los muchachos y la sociedad de los años 70s y 80s.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13259948-111739072427090735?l=emiliorestrepo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/feeds/111739072427090735/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13259948&amp;postID=111739072427090735' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/111739072427090735'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/111739072427090735'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/2005/05/las-carangas.html' title='LAS CARANGAS'/><author><name>emiliorestrepo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16285846316916773625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_wYrtjByAp1g/Skj41zcLjzI/AAAAAAAAAAM/bXpiAoyDSCI/S220/SS854876.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13259948.post-111739053890295160</id><published>2005-05-29T11:15:00.000-07:00</published><updated>2005-05-29T11:15:38.906-07:00</updated><title type='text'>EN BUSCA DEL SUPERHOMBRE</title><content type='html'>EN BUSCA DEL SUPERHOMBRE&lt;br /&gt;Emilio Alberto Restrepo Baena&lt;br /&gt; El hombre nunca se ha resignado a su condición de ser normal, sujeto pasivo a merced de las voluntades del destino.  Siempre ha tratado de manipular la suerte, la fuerza, el poder, las enfermedades, valiéndose de todos los medios a su alcance, divinos o humanos, mágicos o racionales, lícitos o ilegales que le permitan poner a su disposición las fuerzas de la naturaleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos llama la atención que en nuestra comunidad desde que tenemos conciencia, siempre alguien es poseedor de un secreto que lo hace distinto, poderoso e invulnerable. Siempre es el referente y alimenta poderosamente la tradición oral de nuestra cultura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entrando en materia, recordamos al individuo fortachón, ganador absoluto de todas las peleas, invencible en la confrontación física.  Es el poseedor de  “la piedra de Ara”, amuleto contundente que garantiza la fuerza descomunal. El afortunado se proveía de ella, robando del altar de las iglesias o de las pilas bautismales una pequeña esquirla de mármol adquirida subrepticiamente un viernes Santo o un día de Corpus Cristi. Luego se abría en la cara palmar de la muñeca de su brazo dominante una incisión en forma de cruz, sin anestesia y allí se incrustaba el pequeño objeto, suturándose él mismo con un cabello largo de mujer virgen, o de monja, o de cadáver de niño. Esto garantizaba una pegada mortal en su puño, un demoledor y contundente golpe con su brazo cual coz de bestia, feroz y destructora molicie de concreto en su extremidad. Eran individuos pendencieros que acababan con cantinas, destrozaban quijadas, ganaban siempre el mano a mano del varonil juego de pulsar con otro en una mesa. Provocaban tantas desfiguraciones y estragos que al resto de los mortales nos convencían que tenían  “la mano multada”, que la ley los tatuaba con un signo de prohibido, que no podían ni siquiera empujar a alguien so pena de ir inmediatamente a prisión.  Eran el temor, la envidia y la admiración de todos los endebles y debiluchos mortales que los mirábamos desde nuestra orilla de alfeñiques. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra estrategia para hacerse de un amuleto similar era “la piedra del gallinazo”. Consistía en, vaya a saber cómo, atrapar un gallinazo macho, amarrarlo de un árbol de guayabo o de araucaria, negarle toda comida y bebida por varios días al cabo de los cuales, el negro avechucho derrotado, indigno, doblegado, vomitaba de su estómago la codiciada piedra. Esto le confería al verdugo una potencia física similar al poseedor de  la venerada “piedra de Ara”, moderno hércules, destructor y avasallante titán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las zonas selváticas o montunas, era importante tener “la contra” para las culebras. Para proveerse de ella, era menester acechar en los bebederos, en los charcos, en las grandes piedras de la orilla de los riachuelos, para predecir la rutina de las serpientes cuando acosadas por la sed llegaban a beber a ciertas horas fijas. Antes de hacerlo, depositaban una piedrita que extraían de su entraña, y relajadas entraban al agua, en ese momento el  interesado cogía la bolita y echaba a correr contra corriente del río, para evitar ser alcanzado por la engañada rastrera, y morir en un rabioso ataque del crótalo. Si el intruso llegaba victorioso al pueblo, contaba de por vida con un eficaz antídoto contra éstos animales, los cuales, al solo olerlo, lo rehuían con temor. Si alguno se interponía, nuestro héroe solo tenía que invocar las palabras mágicas para ser respetado:  “culebra correcaminos / que no me dejas pasar / mira que tengo la contra / de la serpiente coral.”. Estos personajes, gracias a tan  preciado amuleto, eran los mejores cazadores de tigre y de danta, los más eficaces colonos, los más osados aserradores de monte, los más efectivos para la curación de mordeduras en la selva. Otra manera de conseguir el respeto de las culebras era preparar una pócima de grasa de elefante, raspadura de casco de caballo, de casco de vaca y de cachos de venado, se aplicaban en las botas del colono antes de adentrarse en la espesura y así, los reptiles repelían temerosos al caminante, por el miedo ancestral que le tenían a dichos cuadrúpedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cúlmen  del poder mágico, no solo para la fuerza física, sino para el poder económico, y político, para seducir mujeres y para dominar el arte del juego, era lograr un efectivo pacto con el demonio. La forma más expedita para conseguirlo era ir el viernes  Santo  a media noche, con un gato negro vivo, robado la víspera, a lo más oscuro y profundo del bosque más cercano. Allí desde esa tarde se tenía preparada una gran olla, mejor si era sustraída de una casa cural, un convento o una sacristía, con agua hirviendo al fuego lento de leña de avellana, o de bancas de iglesia. El gato se echaba vivo a la olla. Cuando estuviera completamente deshecho, el iniciado metía la mano con la seguridad de que no se quemaría, y empezaba a sacar hueso por hueso invocando a Satán y preguntando en voz alta si ese hueso era el indicado o no. Cuando lograba coger el que le serviría como talismán, una voz de ultratumba en medio de un fuerte olor a azufre le respondería que sí, que ese era. Empezaba una descarga eléctrica de truenos y rayos y el aspirante tenía que correr como un poseído, monte abajo, sin detenerse a pensar o a cuidarse de ramas lacerantes o abismos. Si era atrapado por la horda de demonios que lo perseguían, iba derecho al infierno en medio de terribles flagelos y profiriendo angustiantes alaridos de dolor y terror. Si lograba llegar a la meta, usualmente el cementerio a la salida del pueblo, luego de tocar una a una las tres cruces al revés que previamente el interesado había colocado, se consideraba triunfador y contaba de por vida con el poder absoluto del hueso maldito para lograr todos sus propósitos en la vida. Al morirse, iba derecho a ocupar un lugar privilegiado en el oscuro reino de Belcebú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para aumentar el tamaño del miembro masculino, se estilaba una poción que se frotaba en el apéndice viril del poco privilegiado aspirante a semental. Era la combinación de casco de burro joven, con raspadura de cuerno de rinoceronte, con criadillas de toro de casta, mezclado todo con grasa o infundia de gallo viejo. Al que no le agrandaba el tamaño, por lo menos le aumentaba la potencia o le prorrogaba la función del aguante en las artes amatorias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si alguien estaba lleno de verrugas en su cuerpo, la solución era contarlas cuidadosamente, buscar igual número de ellas en piedritas blancas de río, meterlas en una bolsita hecha con hábito de muerto o de monje y en un acto de fe tirarlas con la mano dominante por encima del hombro opuesto, sin mirar hacia atrás. Esta era la cura definitiva para tan molesto mal. El desafortunado que encontrara la bolsa por azar, de inmediato se llenaba de tan repugnante granazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los pueblos los mejores para desterrar brujas y duendes eran los que tenían el cordón de San Francisco, que era el lazo que los frailes usaban a manera de cinturón. Si alguien tenía el don, si se sabía las oraciones adecuadas y si había logrado robarle a un monje   (tamaña hazaña) dicho lazo, no había hechicero por hábil que fuera que se resistiera a su poder. Si persistía en su empeño, la peor indignidad era quedar amordazado por el  “cordón de San Francisco”, pues lo encontraban en la casa de la víctima que estaba acosando, amordazado, desnudo, tiritando de frío y de humillación, expuestas sus mañas al escarnio público. Usualmente tenían que abandonar el villorio para no volver jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para atrapar al hombre deseado, las mujeres poco agraciadas y víctimas de los desaires del indiferente tenorio, hacían la forma de aplicarle en sus comidas o bebidas toda suerte de brebajes que lo enloquecían de amor y lo rendían a sus pies. Entre, muchísimas, la más socorrida era la  “juagadura de calzones” que contenía un extracto de “agua de las tres cañadas”, infalible al momento de la conquista forzosa. Era extraído de lo que quedaba luego de lavar en agua sin jabón, la ropa interior sin quitársela durante los días de luna llena de la mujer interesada y que tuviera la menstruación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además de eso, se utilizaba todo tipo de  perfumes, rezos, pócimas, fotos iluminadas o clavadas con alfiler para doblegar la voluntad del macho esquivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En nuestros pueblos también es bastante frecuente encontrar al personaje que tiene el poder de la sanación mediante rezos, capacidad transmitida directamente por alguien que tenga el don; así mismo, hay quienes contienen hemorragias profusas con solo pasar su mano sobre la zona sangrante y esbozar en secreto una oración, o componer fracturas o esguinces de personas o animales. Por el contrario, hay gente que tiene “mirada enconosa”, que con sólo mirar una herida, la infectan; una variante de este aspecto son las personas que tienen la capacidad, adquirida en virtud a maleficios o por ser envidiosas y coléricas, de empeorar a los enfermos o enfermar a los niños sanos o a las maternas jóvenes y bien casadas. Son las que aplican el “mal de ojo”, temibles especímenes de nuestra fauna pueblerina. Hay, además, quien domina los perros rabiosos con su mirada poderosa, quien doma con facilidad los caballos briosos y quien domina hasta “embobar” a los animales que atacan con furia a los vecinos. Todas estas personas tienen estos poderes adquiridos en pactos secretos y misteriosos que les confieren la capacidad de manipular a la naturaleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No contento el ser humano con estar a merced de la suerte que la vida diaria le depare, siempre buscará la forma de apropiarse de los recursos, al costo que sea, para alterar los designios del destino.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13259948-111739053890295160?l=emiliorestrepo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/feeds/111739053890295160/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13259948&amp;postID=111739053890295160' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/111739053890295160'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/111739053890295160'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/2005/05/en-busca-del-superhombre.html' title='EN BUSCA DEL SUPERHOMBRE'/><author><name>emiliorestrepo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16285846316916773625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_wYrtjByAp1g/Skj41zcLjzI/AAAAAAAAAAM/bXpiAoyDSCI/S220/SS854876.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13259948.post-111739048821054838</id><published>2005-05-29T11:14:00.000-07:00</published><updated>2005-05-29T11:14:48.213-07:00</updated><title type='text'>DONMATÍAS EN BUSCA DEL SUEÑO AMERICANO</title><content type='html'>DONMATÍAS EN BUSCA DEL SUEÑO AMERICANO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emilio Alberto Restrepo Baena&lt;br /&gt;En busca del sueño americano, los primeros donmatieños  emigraron para Estados Unidos a principios de los años setentas. Para entonces Donmatías, un pueblo frío ubicado a  cincuenta kilómetros al norte de Medellín, basaba toda su economía en la agricultura y en la primitiva industria lechera. Solo había una fábrica de confecciones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se diluye en el olvido, pero llama la atención  que nadie recuerda como fue a parar a Boston el primer emigrante del pueblo, y precisamente allí, tan al norte, tan hermético, tan mínimamente latino, tan anglosajón, con esa supuesta coraza cultural e idiomática tan severa e infranqueable. Y para más contraste, venidos de Donmatías, el pueblo clerical de Antioquia  ( “el pueblo levítico” , como pomposamente lo reivindica la iglesia ) , uno de los más recalcitrantes conservadores , de esos de godarria fanática , culturalmente  primitivo y encerrado en sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio fue lo de siempre: oficiar de toderos, hacer los oficios más bajos y humillantes, estar allí clandestinos sin seguridad de ninguna clase, huyendo de los agentes de inmigración, presa de los explotadores y los soplones, dejando la juventud y la salud en dos y tres empleos a cambio de muchos dólares, llorando a solas el cansancio y la soledad, desfogando  la desilusión en borracheras llorosas y en sobres atiborrados de billetes y cartas llenas de mentiras e hipérboles piadosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego arrancaron los del narcotráfico. Tampoco nadie recuerda quién fue el primero, pero un día, alguien empezó a hacer los primeros “cruces”, alguien tiró a la basura los escrúpulos y los principios y rodó la tómbola. Ahí se  disparó la locura; las cantidades de dólares eran extravagantes, las fortunas rapidísimas. Recién idos, muchos traían millones en poco tiempo y empezaron a invertir. Floreció en pocos años  una desproporcionada industria de la confección con los capitales repatriados. En su máximo esplendor, existieron hasta ciento cincuenta fábricas de todos los tamaños, cinco hoteles, múltiples restaurantes, una  cooperativa riquísima modelo en Colombia y una enorme población flotante y con ella  todos los vicios de la bonanza:  los pillos, el bazuco, las putas, los ladrones, los bares. La  prensa exaltaba al municipio como el de más rápido crecimiento del país, casi el segundo después del Envigado de los años dorados de la mafia, sin desempleo, con la industria de la confección más pujante de Colombia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Boston se creó un mundo aparte. La Colonia Latina más grande de todas era la Donmatieña. Allí pululaban los recién llegados, la mitad por el hueco, exponiendo su vida y su capital en un peligroso viaje clandestino plagado de riesgos;  un cuarto con visa de turista, un cuarto con papeles falsificados ( en ese entonces era más factible ). Los  salvadoreños y árabes pensaban que Donmatías era una lejana república bananera  del trópico con dictadura y tercermundismo; ignoraban que era un pueblito frío, casi desconocido en una montaña Antioqueña, insignificante en la  economía  colombiana. Allí la mitad traquetiaba o vivía del narcotráfico con el ejercicio propio de él, como cargar, distribuir, cuidar caletas, traer o camuflar dólares, hacer cobros, etc, y la otra mitad parasitaba alrededor de esa nueva economía, haciendo los oficios domésticos, cuidando niños, llevando cuentas, en fin, sin exponerse directamente a la coca, pero haciendo el trabajo dispendioso y sucio de los que sí lo hacían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las noches todos se mezclaban. Con fervor patriótico añoraban el pueblo al son de conciertos aguardientosos de Helenita Vargas y Darío Gómez, lagrimosos,  evocando un pedazo de terruño sin oportunidades que nunca les dio nada,  del cual casi todos salieron cuando terminaron el bachillerato y no tenían en qué trabajar, hijos de familias agricultoras pobres y resignadas, modelos que ellos no querían perpetuar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La bonanza duró cerca de diez años, hasta la segunda mitad de los ochentas. Muchos fueron capturados, muchas fortunas se cayeron en el riesgo mismo del oficio, varios murieron. El reflejo se vio en el  pueblo. Las fábricas empezaron a quebrar, disminuyó la cantidad de dinero para lavar en ellas, el desempleo aumentó, el globo comenzó a desinflarse, una economía tan soplada artificialmente no toleró el rigor del tiempo y los acontecimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy el pueblo ha recuperado su talante apacible y parroquial. Hay pocas fábricas, un desempleo en porcentaje igual al del país, la cooperativa antes colosal hoy tiene un perfil más bajo, la ilusión del loco sueño americano hoy atormenta con menos pasión a los jóvenes aunque no ha desaparecido  del todo: la cárcel y el cementerio aún alcanzan a intimidar al que todavía conserva los escrúpulos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13259948-111739048821054838?l=emiliorestrepo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/feeds/111739048821054838/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13259948&amp;postID=111739048821054838' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/111739048821054838'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/111739048821054838'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/2005/05/donmatas-en-busca-del-sueo-americano.html' title='DONMATÍAS EN BUSCA DEL SUEÑO AMERICANO'/><author><name>emiliorestrepo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16285846316916773625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_wYrtjByAp1g/Skj41zcLjzI/AAAAAAAAAAM/bXpiAoyDSCI/S220/SS854876.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13259948.post-111739041703278197</id><published>2005-05-29T11:11:00.000-07:00</published><updated>2005-05-29T11:13:37.040-07:00</updated><title type='text'>CASOS Y CUENTOS DE AUXILIARES DE ENFERMERIA</title><content type='html'>CASOS Y CUENTOS DE AUXILIARES DE ENFERMERIA&lt;br /&gt;Emilio Alberto Restrepo Baena&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No podemos definitivamente vivir sin las auxiliares   de enfermería. Son un complemento necesario para nuestro ejercicio médico. Ellas nos apoyan y nos permiten realizar nuestra labor a cabalidad en clínicas y hospitales. Pero también es cierto que dan mucho tema. Hoy, sin pretender ofender a nadie, recopilamos algunos de los casos que nos han hecho reir, muy a pesar de nosotros, de tan especial gremio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recopilemos algunas frases de uso común:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    ¡Me estoy maluquiando de hambre! (Dos horas después de almorzar).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Muchachas, llegó la merienda! (Sobra decir que se detiene inmediatamente el trabajo)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Oigan, ¿Están pagando?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cuándo será que se acaba este turno? (Frase común a las 10:30 am)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Que sueño tan verriondo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cuándo será  que pagan la prima? ¡Ya la debo toda!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿De quién será ese sobraíto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Dotor, ¿Esta muestra médica para que sirve? ¿Será que me la puedo tomar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Dotor, ¿No me va a comprar la boletica para la rifa de una garrafa de aguardiente y un pollo asado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Estoy ahorrando para hacerme tumbar este colmillo que me queda y comprarme una prótesis baratica en Bello (Paraíso de los dentistas empíricos o teguas sacamuelas). Luego de eso quedaban con una sonrisa eterna, puesto que la muelamenta dificilmente las dejaba cerrar los labios y la voz les cambiaba, quedando con un fraseo siseante muy coqueto y gitanillo.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿A como prestan en esa natillera?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si pregunta por mi un señor de maletín que trabaja en el almacén  de ventas por club, ¡No me has visto!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Dotor, que tan raro que la pupila no le dilata.(Nos pareció raro, pero le estaba iluminando al paciente el ojo de vidrio)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Dotor, ¡Urgente, hay  un embarazo utópico roto!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Dotor, estuve motorizando al paciente y la suturación estaba en 90.(Queremos creer que se refería a monitorizar y a la saturación)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cuántas ampollas de Trendelenburg le pongo?(Asumimos que se trata de una respuesta cuando el cirujano pide el favor de que le pongan al paciente en posición de Trendelenburg, o sea con la cabeza más baja)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Señora , ¿Usted tiene diapositivo o planifica con óvulos de Neosampao, o con coitus interceptado? (Preguntas reales de un interrogatorio)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Dotor, en confianza, ¿Qué diferencia hay entre peroné y periné, o entre faringe y laringe?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Dotor, ¿Eso no va contra la Hípica?(¿Será acaso contra la ética?)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No mija, con ese ventilador sí le robaron la plata al hospital. Eso no enfría nada y no hace sinó pitar y sonar.(Cuando compraron un ventilador nuevo para respiración asistida en el hospital, la auxiliar auténticamente conmovida, no entendía cómo diablos nos habíamos dejado estafar)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También recordamos algunas anécdotas aisladas, absolutamente reales&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El hijo de una compañera tenía un espasmo muscular severo en la espalda. Como sabía en el servicio de cirugía que el “QUELICIN” era tan buen relajante muscular, le aplicó un centímetro, la dosis usual. El espasmo sí se le quitó, pero terminó en cuidados intensivos con una severa dificultad respiratoria.(No recordó que la droga sólo se utilizaba en quirófano para uso anestésico)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Un Ginecólogo le ordenó “DIANE”(Un anticonceptivo que sirve para el tratamiento del acné) a la hija de una auxiliar para un problema de barros y espinillas; como le dio tan buen resultado, ella no tuvo inconveniente en recetárselo a su otro hijo. Curiosamente, el acné le mejoró mucho, pero creo que tuvo que empezar a utilizar  sostenes “principiante” o “pinina”, cuando notó que sus pechos le crecían desaforadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es común encontrar en el bolso de las auxiliares todo tipo de objetos, como boletas de prendería, solicitudes de crédito, carretas de microporo, etc, pero el que no falta nunca, es la estampita de José Gregorio Hernández, del Indio Amazónico y de Regina Once. Lo mismo en el gusto musical, es estigmático escuchar en los quirófanos y con buen volumen un cassette con los éxitos de Helenita Vargas, o de Marbelle y del favorito, Darío Gómez; de este último por supuesto el tema más popular es “Nadie es eterno en el mundo”, que aún les arranca lágrimas y suspiros, sin contar con la versión que hace de “Sobreviviré”  de Gloria Gaynor, en Apache, idioma que Darío domina a la perfección. Una vez una compañera contó muy emocionada que había estado en un concierto de música clásica muy hermosa. Cuando le preguntaron, dijo que se trataba de la banda ”Marco Fidel Suárez” de Bello. Claro, como no cantaban pensó que eran dignos representantes del género musical de Mozart y Bach.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Parece que el uso de pastillas anticonceptivas machacadas y mezcladas con shampoo para aplicarse en el cabello, nació de las auxiliares. Por eso es que todas arrasan con las muestras médicas  de tales medicamentos. También es común los Domingos, cuando están en turnos corridos de doce horas, aprovechan y se aplican en el cuero cabelludo pepa de aguacate cocida y molida, tapadas con un gorro de plástico la cabeza. Dichas pócimas son muy populares en ellas y las preconizan para el cuidado de un cabello reluciente y brillante.                 &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Cuando por la pobreza de los hospitales se comenzaron a utilizar las bolsas de suero recicladas a manera de sonda vesical para recoger la orina de los pacientes operados, una novata no tuvo escrúpulo en aplicarle por vía venosa a un paciente ¡una bolsada de orines!, creyendo que era suero vitaminado (En justicia con ella, el suero”VENOVIT”, es parecido, y lo raro, el paciente no tuvo ningún problema y por el contrario, se sintió tonificado y rejuvenecido)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Cuando empezaron a llegar los video-laparoscopios a las hospitales que tenían dentro del equipo un televisor de 21 pulgadas, que problema para convencerlas que no era para ver la novela de moda en ellos y que los pacientes abaleados y heridos tenían que ser atendidos de inmediato no importa que “Café” o “La Caponera” o “Betty la Fea” estuvieran en su mejor momento.&lt;br /&gt;- En las fiestas de integración de los hospitales salían a relucir otras facetas: Severas obesidades acomodadas de milagro en pantalones “Chicle” o “Botadetubo”, camiseras ombligueras o “Strapless” que sólo Dios sabe cómo lograban entrar en esas panzas díscolas y monumentales; la consabida borrachera con vomitada en plena pista de baile luego de repetir tres veces la fila de la comida; el abrazo de rigor mientras con un tufo aguardientoso le recordaban al galeno :”Usté si es lo más sencillo que hay en cirugía, dotor, venga bailemos, yo me lo apreto,¡Tarrao!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Un cirujano plástico irreverente y tomapelo que estuvo de moda porque les hacía sin remordimientos cirugía estética barata y a plazos a las compañeras de trabajo, comentó que se estaba haciendo millonario a punta de “Neverectomías” y “Monstruoplastias”, refiriéndose al tipo de procedimientos que les practicaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Otro tema que siempre ha dado mucho que hablar es el de la afición desmedida de las auxiliares de enfermería por la comida, pues es una de sus actividades favoritas durante su turno de trabajo. Hay que haber visto una de las pantagruélicas francachelas gastronómicas para poder creerlo. Se dice que todas desayunan suave  en la casa con un tamal para no “llegar muy entamboradas al trabajo”; algunas llegan media hora antes del cambio de turno, pero no a recibir más rápido a las compañeras trasnochadas y cansadas, sinó  a ver que sobró de la merienda de la noche anterior, y dar rápida cuenta de ello. A las 7:30 am preparan un desayuno liviano con fríljoles recalentados, huevo y chicharrón pues, “Me estoy maluquiando del hambre”. A las 10 am. empieza la bacanal. Reunen las viandas de todas, hacen un convite, mandan a la persona de servicios generales al mercado a comprar morcilla, arepas, salchichón y chocolate y hacen una mescolanza feroz que llena  de olores el quirófano y la sala de recuperación de pacientes.  Se sabe de casos de pancreatitis agudas y úlceras gástricas desencadenadas por la arremetida de jugos biliares ante semejantes estímulos en pacientes  quirúrgicos. En ese momento todo está suspendido. No hay poder que se imponga para montar una cirugía de moderada urgencia; sólo reciben, y eso con desdén y de mala gana, pacientes con heridas de corazón o familiares en primer grado de consanguinidad gravemente enfermos, eso sí, previo visto bueno y autorización de la más veterana, usualmente miembro beligerante del sindicato, que es la que comanda la paila de la fritanga. Un viejo profesor de cirugía cuenta que cuando hay que operar una auxiliar por una causa urgente, de entrada hay que asumir que tienen el estómago lleno pues es imposible  pretender que tengan ayuno. Para una vez que estén en la sala de recuperación , se inventó una fórmula de N.P.T.(Nutrición parenteral total o alimentación completa por vía venosa consistente en:     &lt;br /&gt;    - 500 centímetros de A de P al 250% (Cuyo componente fundamental es   el Agua de  Panela ;con limón, eso sí para no engordarse)      &lt;br /&gt;   - 30 centímetros de C de O ( Caldo de Ojo)   &lt;br /&gt;   -3 ampollas  de muestras médicas (De lo que sea, pero gratis)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13259948-111739041703278197?l=emiliorestrepo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/feeds/111739041703278197/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13259948&amp;postID=111739041703278197' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/111739041703278197'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/111739041703278197'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/2005/05/casos-y-cuentos-de-auxiliares-de.html' title='CASOS Y CUENTOS DE AUXILIARES DE ENFERMERIA'/><author><name>emiliorestrepo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16285846316916773625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_wYrtjByAp1g/Skj41zcLjzI/AAAAAAAAAAM/bXpiAoyDSCI/S220/SS854876.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13259948.post-111738962136449884</id><published>2005-05-29T10:59:00.000-07:00</published><updated>2005-05-29T11:00:21.380-07:00</updated><title type='text'>DE PATOS Y OTROS FAUNOS( FAUNA SOCIAL)</title><content type='html'>DE PATOS Y OTROS FAUNOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Jipi, palmípedo tenebroso&lt;br /&gt;                                     A julián, plumífero feroz&lt;br /&gt;Emilio Alberto Restrepo Baena&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los Patos eran personajes muy importantes dentro de la vida del barrio.  En el libro de Antonio Montaña, "Fauna Social Colombiana" los definen como colados, seres que sin invitación se infiltraban a todos los sitios donde hubiera algo que hacer o que celebrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestros Patos, además de la anterior, tenían otras connotaciones.  Pato no solamente era el colado, también era el pegajoso, incluso el vago.  El Pato estaba en todas.  Una de las características que lo definen es el oportunismo.  Siempre aparece en el momento preciso, cuando el carro va a salir, cuando destapan la botella de aguardiente (“guaro”), cuando van a servir el sancocho o la fritanga.  Por el contrario, siempre desaparece, como por arte de magia, en el momento de recoger la cuota ("hacer vaca") o pagar la cuenta.  Él busca compensar su falta de aporte económico, tratando de aparecer servicial, incluso servil.  El Pato es muy acomedido, incluso hace labores que otros rechazan:  carga cajas, prende fogones de leña, sirve trago, hace mandados.  Otra característica del Pato es que no genera mucho rechazo.  Todos lo acolitamos, incluso fomentamos su existencia, pues generalmente es un tipo muy buena persona, chistoso, conversador agradable y buen amigo.  Sin esas características no sería Pato.  Acaso, si mucho, clasificaría para remedo de vulgar lagarto, ser mucho más repulsivo y fastidioso.  Pero no.  El pato es fundamental dentro de la fauna del barrio.  Nadie como él para el trabajo sucio en los paseos, para dar lora graciosa (hacer miserablemente el ridículo) cuando está prendido (copetón o farriado), bajo los efectos de la marihuana (trabado),  o para servir  simplemente de fiel compañía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era típico que en las acampadas al Limón, a San Carlos o a Cisneros, los Patos (Recuerdo ahora a "La Roya", a "Paja", a "Pepito") se aparecieran con una media de guaro casi vacía.  "Aquí traemos la cuota" decían soltando la carcajada y nosotros ya sabíamos que todo el paseo seguía por cuenta nuestra.  Sobra decir que les sacábamos jugo, (los "cogíamos de parche") y tirábamos risa todo el paseo de cuenta de ellos.  Hablando de "Paja", pato memorable y de excelsa categoría, fanfarroneó (también se dice cañó o chicanió) durante 2 años con que se iba para la marina, a trabajar en un crucero por el Caribe.  Luego nos dimos cuenta de que el famoso transatlántico era aquel que vino a Cartagena con un cargamento de parejas de cacorros; como chiste se decía que los más varones del barco eran Juan Gabriel y Miguel Bosé.  Hasta ahí le llegó la honra al pobre Paja.  Aún debe tener las orejas calientes de todo lo que los lenguaraces del barrio han despotricado de su fama y de su esfínter.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una variante muy especial de pato fue la que constituyó en Belén el "Loco Mejía", pues nunca se delimitaron con exactitud  sus características de pato, vago, demente y mendigo.  Marihuanero desde muy joven, hijo menor de una familia pudiente, criado y mimado por tías y hermanas, nunca sirvió para nada socialmente útil.  De buena presencia física, era bebedor, bailarín, muy conversador y parrandero.  De tanto "soplar" parece que se enloqueció (se rayó, se totió, se corrió) y le dio por vivir en una esquina del barrio Granada.  Allí cantaba, hablaba solo, peleaba contra sus alucinaciones y cuando estaba de buen genio contaba cantidad de historias, demasiado razonables y coherentes para su supuesta locura.  Hasta chistes le sacaron; Polilo (otro pato brillante) se adjudica aquel famoso chiste que luego se extrapoló a otros locos de Medellín: "Supiste -preguntaba Polilo entornando las cejas con aire de preocupación- que al "Loco Mejía" lo encontraron en una caneca? - ¿muerto!!?.  preguntábamos angustiados por el sorprendente anuncio - no, ¡cagando!! respondía, mientras se reía mostrando un mueco enorme en su dentadura.  Ese tiro hizo carrera y en todos los barrios se lo contaban a uno protagonizado por el bobo propio de cada sitio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volviendo al "Loco Mejía" se pegaba en todas las bebas de esquina, en todos los sancochos de cuadra, goteriaba en todos los bailes.  Al principio la gente lo toleraba por miedo, luego se acostumbró a él.  Un buen día, luego de morirse sus dos hermanas, como por milagro se alivió, se afeitó su barba de profeta, se bañó y se fue a vivir a su casa de la 76.  Hoy es un ciudadano "normal y sano". Ya ni pato es...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi todos los patos compartían el estigma de "gotereros"(Expertos en beber  a expensas de los demás).  ¡Hasta petróleo tomaban si creían que era trago y si era gratis!.  Recuerdo que una vez a Absalón, conocido como el Rey de los Ánades del Barrio, que olía una botella de aguardiente a l0 cuadras, le hicimos tomar un tequila asqueroso que el papá de un amigo trajo de Méjico.  Lo que no le dijimos era que habíamos sacado la mitad del contenido de la botella y en su lugar le habíamos echado "agua de mípalo al 25%" (léase orines o vulgares miaos).  Cosa curiosa, mientras nosotros nos sosteníamos el estómago presa de una risa desbordada, él estaba convencido de que nos reíamos de sus chistes.  Facilito se tomó la botella entera, se amarró una borrachera  de todos los demonios,  vomitó 3 días seguidos y a la semana volvió a preguntar si todavía teníamos de ese traguito tan bueno.  !Horror!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pelaos que permanecían todo el día en la esquina también eran denominados por las señoras como Patos.  "Ahí va Usted a gastarse la vida haciendo nada y hablando pendejadas todo el día con esos Patos", era el reclamo materno cada que uno decía que iba "pa' la oficina"(La tienda, la esquina o la cancha).  Para graduarse como Pato, en esta acepción, había que ser un vago redomado, no trabajar ni estudiar, levantarse a mediodía, vacilar sin pudor peladas del San Juan Bosco (o del colegio femenino del barrio) y para  aspirar  con  honores  al  título,  ser marihuanerito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra alternativa para optar a la denominación de pato era ser piropero y mujeriego, enamorado y dulzarrón con las mujeres, lo que en otros barrios se conocía como "perro" o "gallinazo".- "Mucho cuidado con ese sinvergüenza, mijita, que ese tipo es muy picaflor y muy pato"-, advertían las suegras cuando algún don Juan criollo le hacía la corte (o  "le echaba los perros", como decíamos) a su hija.  Esta última era la acepción menos utilizada. El sueño último de todo pato para poder realizarse como tal, era trabajar poquito o nada, si ello fuera  posible, mantener billetico en el bolsillo sin mucho sacrificio, que nunca falte el traguito, los cigarrillos y el bareto,  no perderse ningún programa, paseo, parche, convite o furrusca, pero nunca caer tan bajo de dar la cuota y hacer todos los esfuerzos para conseguirse una muchacha joven, bonita y querendona, ojalá profesional con buen sueldo, que no sea celosa ni jodona, eso si, bien responsable y trabajadora para que en cada mesada le pase el cheque y él administrarlo conforme a su sentido de las cosas. Como a veces no es fácil conseguirlo todo, el pato fácilmente se transa por una menos joven, menos bonita, casi siempre con algunas toneladas de más, pero eso sí, que tenga casa, carro y trabajo. De quererla, adularla y empalagarla se encarga él, en virtud a sus milenarias artimañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Definitivamente la cuadra y el barrio no eran lo mismo sin los patos. Eran un mal necesario, un ingrediente cotidiano imprescindible para el goce y el disfrute del día a día en las lejanas épocas en que éramos un poco más jóvenes, más gozones y más irreverentes, en fin, un poco (¡Mucho!) más felices. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CODA. (Algunos apuntes de Fauna barrial)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además de los Patos, el barrio era un hervidero de fauna de todos los pelambres, una variopinta combinación de todo tipo de bichos que pululaban y se reproducían por generación espontánea. Evidentemente no podemos pasar de largo sin mencionar al vuelo otra serie de avechuchos que desde siempre nos circundaron. Para efectos pedagógicos, empezaremos su enumeración dividiéndolos por género, empezando por supuesto por las damas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las Perras. Eran rechazadas públicamente, pero tenían gran aceptación en secreto. El sueño de todo Gallinazo o incluso de todo Pato era retozar con una Perra, y solazarse en ella de las dulces mieles del sexo frenético y sin compromisos afectivos, no necesariamente con intereses económicos, como sí ocurría con la Zorra o incluso con la Loba. (Mucho menos con la Grilla). La Perra era generosa con su cuerpo por el simple hecho de disfrutarlo, acompañada usualmente de rumba y licor. De naturaleza ardiente, se decía de ellas que si no fornicaban les daban ataques epilépticos o convulsiones. “Lo daban miando”, decían los mojigatos; o uno les decía, siéntense, y se acostaban. Eran unas vacas locas que les encantaba sentir y experimentar, cambiando de pareja sin ningún impedimento y en ocasiones ganándose repelos, reclamos o mechoneadas por su bien ganada fama de casquivanas sin límite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las Zorra. También  de carácter volantón, era menos “arrecha” que la  Perra, pero más interesada, siempre pendiente de sacar provecho o explotar al “pipiloco” de turno que caía en sus redes. Si la Perruncha buscaba hombres por placer, o por que no es capaz de contenerse,  la Zorrilla lo hace por ver que obtiene. Si hay generosidad de por medio, no tiene ningún inconveniente en repartir sus presas y atributos como lo hace la primera, pero sin la búsqueda del disfrute, o la ninfomanía de ella. Sólo le interesa su aprovechamiento y en eso es un poco Lagarta. A medida que mejora la oferta, sin ningún problema cambia de postor y se consiguen otro amante para exprimirlo. Generalmente es un hombre mayor y casado. Las señoras las conocen como las Fufurufas o las Fufas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Loba  puede ser un poco Zorra, un poco Perra, pero se caracteriza por que lo que más le interesa es andar en manadas con otras Lobas, en busca o de los placeres de la carne o de las ventajas del dinero o de los autos o todos los anteriores. Generalmente hablan a los gritos, en forma chillona, tratando de llamar la atención, a la puerta de un auto lujoso con la puerta abierta y el equipo de sonido prendido a volumen extravagante. La coquetería es su carta de presentación, aunque no estén siempre dispuestas a ceder. Era muy común encontrarlas acompañando a los Lobos, pero han sido peligrosamente desplazadas por las Grillas, que las tienen en un serio peligro de extinción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las Grillas están más vigentes que nunca, han tomado un poco de todas las características de sus predecesoras más veteranas y de pronto un poco anacrónicas para el día de hoy.  Lo más llamativo en ellas es el vestir, obsesivante ceñido a los designios de la moda imperante. Pelo cepillado a diario, teñido de rubio(con las raíces llamativamente negras), o mechones rojizos, o “rayitos” de decoloración. Tetas de una silicona siempre a punto de estallar, o por el tamaño, o por el realce a la fuerza de una talla menor en una camisetita imposible. Sostenes transparentes, ombligo al aire, pantalones descaderados, bronceado en cámara, celular de colores al cinto, no siempre activado. Pululan en manadas por la Zona Rosa de las ciudades, en las corridas de toros y son infaltables en las cabalgatas con sus amigos traquetos o emergentes. Allí no les falta el sombrero blanco. Cuando se les va la mano en licor se vuelven insoportablemente intensas, y necesitan ser el centro de atracción o sino arman el berrinche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las Gallinas generalmente son las predestinadas a ser solteronas, pero no precisamente por castas sino por feas. Llenas de barros en la cara, usualmente usan gafas por una miopía temprana, tienen tratamiento de ortodoncia para unos dientes incorregiblemente díscolos, sufren de mal aliento. A falta de llamadas de un galán en ciernes, sus teléfonos echan humo cada que entre ellas se gastan la tarde entera echando carraca  a través de las bocinas. Hacen cofradías para mantenerse juntas y hacer las tareas, ir a hacer deporte o tomar el algo mientras las Grillas están divirtiéndose con sus amigos de turno. Cuando las invitan a los bailes, calientan sofá toda la noche, o bailan entre ellas o juegan trencito donde tratan de involucrar a los que si están bailando con sus parejas. Uno las reconoce no sólo por su obviedad física, sino por el graznido que sus lenguas afiladas y poderosas generan cuando están en la mitad de los cotorreos que tanto las animan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además de las anteriores, hay otros que también sirven para definir la fauna femenina. Las Sardinas son en general las adolescentes, conocidas como pelaítas, usualmente menores de 18 años. Son el deleite de los viejos verdes y de los exhibicionistas de colegio. Cuando las logran contactar para casas de lenocinio, en uniforme colegial, son una verdadera sensación. Se conocen también como Pollas. Si son bonitas y de cuerpo armónico, se les dice Bagrecitos, así en diminutivo, mote cariñoso y admirativo; muy distinto a los Bagres o Iguanas o Cocodrilos, que son Sardinas feas que se creen bonitas, haciendo un grotesco contraste, a diferencia de las Gallinas, que llevan con verdadera dignidad y muy concientes de sus limitaciones, las cargas de su maldición estética. Cuando una muchacha es de baja posición social, o es o se viste como pobre, o tiene aspecto sirvientoide, se dice que es una Pisca, y tiene una connotación francamente peyorativa. Las Gallinas viejonas se conocen como Pajarracos o Cotorras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a los hombres, la taxonomía de barriada también los clasifica:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Lobo, expresión suprema del ascendido o emergente social gracias al narcotráfico, tiene su propio capítulo en el apartado de Las Carangas, páginas más adelante.&lt;br /&gt;El Zorro. Normalmente se denomina así al astuto para los negocios que no tiene escrúpulos ni impedimentos morales para tratar de tirar ventaja al momento de hacer algún tipo de transacción con el prójimo. Es supremamente común en nuestras calles, auspiciado por ese concepto ancestral del Paisa despierto y avispado, que no deja perder una oportunidad y que en parte explica el apogeo del narcotráfico en nuestro medio, ya que desde el hogar cuenta con la anuencia de padres y hermanos. Recordemos aquel “Si puede conseguir plata  hágalo honradamente hijo; y si no puede, consiga plata hijo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Gallinazo local es una especie de Pato, con obsesión enfermiza de conquistar mujeres, casi que coleccionar aventuras, para poder luego fanfarronear y despertar la envidia de sus contertulios, usualmente una caterva de Patos esquineros. Suele tener una libreta donde anota nombres y teléfonos de sus Pollas. Cuando es fetichista, les roba su ropa interior, como trofeo máximo ante sus amigotes. Cuando es atractivo o eficaz en su labor, alcanza la categoría de Gavilán, usualmente merodeando alrededor de las muchachas bonitas nuevas en el barrio, o de las difíciles para los Gallinazos locales,(Cuyas presas favoritas son las Perras o las muchachas del servicio, que cuando son Perrunchas les dicen Chuchas Mantequeras) como profesoras, secretarias o doctoras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los Guaches o Toches, son aquellos seres que la vida les negó cualquier asomo de clase, distinción o estilo.  Generalmente son pobres y de bajo nivel cultural, y no se esfuerzan en disimularlo. Ejercen oficios físicos y materiales, a la hora de beber o comer lo hacen hasta las últimas consecuencias, sus piropos ante una muchacha bonita o decente son temibles y pavorosos y harían sonrojar a un arriero. Cuando pelean con alguien, lo hacen en la calle y no quedan contentos sino le propinan una puñalada sobaquera a su rival, o le parten el rostro con el pico de una botella quebrada. Algunos, los de más trayectoria, sobrevivientes de varias cirugías por arma blanca y ex-convictos, cuando están enfiestados libando copiosamente, moliendo música despechada o parrandera, y cuidando un sancocho callejero de carne barata y pacotilluda, alcanzan la categoría de Macacos, que luego va avanzando a  medida que circula la fritanga y el trago hasta hacer mutación en Cerdos, actitud de respeto que implica que en los próximos minutos es mejor desocupar la cuadra para evitar una tragedia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Mula no tiene sexo específico, aunque la denominación es más común en hombres. La principal es la que transporta en su cuerpo o en el equipaje alguna cantidad de drogas para transportarlas a otros países. En el capítulo de las Carangas hacemos referencia a ellos. También cuando alguien es muy bruto, tarado, tapado y sellado por dentro, se dice que es una Mula, lo mismo cuando es muy brusco y violento para jugar fútbol o deportes de grupo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los Lagartos son aduladores y lambones profesionales, expertos en el arte de sobar saco, echar cepillo, colarse a todo tipo de eventos fingiendo ser importantes o conocidos del dueño; son especialistas en echar sable, en pedir favores a cambio de nada, en empalagar la vanidad del anfitrión para sacarle algo a cambio. Suelen rodear a los Lobos, a un lado de los Patos, pero sin tener la gracia ni la aceptación de éstos.  Son más comunes en los estratos altos y en las encumbradas esferas sociales, su hábitat es el coctel, aunque muchos de ellos suelen salir de nuestros barrios de clase media, donde hacen un curso rápido de Babosas y Sanguijuelas y comienzan a mirarnos por encima de los hombros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Sapo es imprescindible y no puede faltar en ninguna reunión humana de más de tres personas. No se aguanta las ganas , (ya que en él es una necesidad biológica) de contar, de llevar y traer, de aventar, de delatar; y no lo hace por llamar la atención, pues su estilo es rastrero, hipócrita y  servil. Se da en todos los estratos y  en todos los oficios. A veces comparte estigmas con los Lagartos, y cuando tiene algo de Lobo, puede ser temible y peligroso. Se reconoce desde pequeñín, y desde los colegios es estimulado por curas y maestros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando uno le debe plata a alguien, se dice que tiene Culebras, y son abundantísimas en los barrios. También se utiliza cuando alguien está ofendido con uno o cree que uno le hizo algo, sea cierto o nó. Los Sapos y los Lobos suelen tener muchas culebras tras de sí, y en ocasiones tienen que andar en todo momento con suero antiofídico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro personaje habitual del barrio es el Cabrón, también conocido como Cornudo; sea éste el momento para hacer claridad entre ellos y los Cachones, pues el uso y el abuso de los términos han contribuido a la confusión y al uso indistinto de los apelativos  de tales Cornúpetas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cierto que ambos son astados, que lucen sobre su frente unas prominencias que en ocasiones les impiden atravesar la puerta de su casa y que dependiendo del estado de calcificación de la víctima pueden alcanzar tamaño, forma y ramificaciones, a manera de simple venado o rimbombante alce, pero son distintos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Cornudo, tiene unas sólidas prolongaciones que provienen, más que de su voluntad, del comportamiento y generosidad de su mujer para con el prójimo.  Tiene una alta prevalencia en hombres y su denominación es casi exclusivamente masculina, aún cuando no debería serlo.  El folclore tradicional ha ideado varias fórmulas, si no para combatirlos, sí para disimularlos, como el "topizol" y la "cornitina" o el "descurnol" (este último no los tumba, pero les da un brillo!!).  Son la gran mortificación de muchos maridos justa o injustamente celosos. El Cachón por el contrario, tiene una cierta connotación más benigna, y si se quiere más aceptada por una sociedad que en ocasiones peca por alcahueta.  Este sujeto de nuestra fauna social se caracteriza porque asume con largueza los romances extramaritales y trata a toda costa, y costo, de obtener los parabienes de la cortejada con obsequios, galanterías, invitaciones, lo cual en ocasiones sacrifica la estabilidad económica del hogar. Como se infiere de lo anterior, todo acto de cachonería tiene implícito una potencial cornamenta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13259948-111738962136449884?l=emiliorestrepo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/feeds/111738962136449884/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13259948&amp;postID=111738962136449884' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/111738962136449884'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/111738962136449884'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/2005/05/de-patos-y-otros-faunos-fauna-social.html' title='DE PATOS Y OTROS FAUNOS( FAUNA SOCIAL)'/><author><name>emiliorestrepo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16285846316916773625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_wYrtjByAp1g/Skj41zcLjzI/AAAAAAAAAAM/bXpiAoyDSCI/S220/SS854876.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13259948.post-111738945969974081</id><published>2005-05-29T10:54:00.000-07:00</published><updated>2005-05-29T10:57:39.703-07:00</updated><title type='text'>Guión Cortometraje: LA  ÚLTIMA  EXPLOSION DEL CORAZON</title><content type='html'>Guión Cortometraje&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Autor:  Emilio Alberto Restrepo Baena&lt;br /&gt;GANADOR DEL CONCURSO DE GUIONES:HISTORIAS CORTAS IDEAS LARGAS U de A&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA  ÚLTIMA  EXPLOSION DEL CORAZON&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SEC 1. INT. NOCHE. SALA DE PEDRO.&lt;br /&gt;1 Pedro está sentado frente al televisor. Fuma con lentitud un cigarrillo y deposita la ceniza en un cenicero que está en una mesa de noche ubicada a su derecha. Tiene los pies montados sobre un banquito. Está en medias,sin zapatos. Tiene un vaso de licor del cual bebe  un trago corto.. Pedro mira el televisor. Hay una ventana abierta. Se oye la voz de un presentador de noticiero(Voz en off.)&lt;br /&gt;  PRESENTADOR DE NOTICIERO(VOZ EN OFF)&lt;br /&gt;“El contralor dice que esta vez sí habrá total transparencia  en la auditoria de los contratos adjudicados por la mesa directiva del senado”&lt;br /&gt;2 El televisor. Presentador de noticiero con traje formal&lt;br /&gt;   PRESENTADOR DE NOTICIERO&lt;br /&gt;“Extra Urgente. Acaba de estallar una bomba en el parque Lleras del Poblado. Los  primeros reportes hablan de varios muertos, múltiples heridos y graves daños en los locales. Les tenemos imágenes exclusivas desde el sitio del atentado.&lt;br /&gt;3  Pedro baja los pies del banquito y queda sentado. Aspira el cigarrillo. Mira fijamente el televisor. Adelanta la cabeza para ver y oír con mas cuidado.&lt;br /&gt;4 En el televisor, el video de la explosión; Gente gritando y corriendo. Se oyen sirenas. Policías y bomberos moviéndose de una lado para otro. La pareja de Camila y un hombre joven , alto y apuesto, abrazados, Ella está llorando recostada su cabeza en el hombro de él. Ella está vestida con una camiseta verde que le da realce a los senos y una minifalda que deja ver sus piernas. &lt;br /&gt;5 Pedro se pone de pies. Aspira el cigarrillo, echa una bocanada de humo.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;  PEDRO:&lt;br /&gt;  “Mierda. No puede ser”.&lt;br /&gt;6 Pedro apaga bruscamente el cigarrillo en el cenicero &lt;br /&gt;7 Cara de Pedro: Abre desmesuradamente los ojos y se lleva la mano derecha a la cabeza. Los ojos muy abiertos.&lt;br /&gt;SEC 2.SALA DE PEDRO.  NOCHE. PEDRO Y CAMILA(FLASH BACK)&lt;br /&gt;8 En la habitación Pedro y Camila. Ella sentada se maquilla. Él está de pies, tiene un vaso de licor en la mano y un cigarrillo. Ella  tiene  puestos un vestido largo y una chaqueta..&lt;br /&gt;  CAMILA&lt;br /&gt;Entonces, ¿ no me vas a acompañar a la casa de Claudia para saludarla?; mira que lleva dos años de no venir a Colombia por estar estudiando en España y me encantaría saludarla. Es mal detalle que tu no te hagas presente.&lt;br /&gt; PEDRO&lt;br /&gt;:  Ya sabes que nunca nos hemos querido mucho. No me le aguanto ese tono irónico y arrogante como me trata. Tranquila amor. Puedes ir tu sola  que yo me quedo aquí viendo televisión. Además, estoy muy cansado.&lt;br /&gt;  CAMILA&lt;br /&gt;:   Si mi amor, tienes razón. Yo voy y le llevo tus saludos.&lt;br /&gt;Ella se levanta del asiento. Ambos caminan hacia la puerta.. Se despiden con un beso y la puerta se cierra.&lt;br /&gt;9 Aquí se da paso a otra imagen borrosa que lleva a otra escena a manera de Flash –back. Ella esta entrando a la casa y él está sentado leyendo en la sala. Tienen vestidos distintos a los de la toma anterior. Ella tiene unos libros en la mano. Hay un dialogo:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;  PEDRO&lt;br /&gt; :  Hola amor. ¿Por qué estas llegando tan tarde últimamente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  CAMILA&lt;br /&gt;:Me he quedado con unos compañeros de la universidad estudiando pues tenemos una tanda de exámenes, (ella se agacha para darle un beso de saludo)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; PEDRO&lt;br /&gt;Mira que soy poco detallista. No había notado que tienes un nuevo peinado. No sabía que también estabas estrenando blusa. &lt;br /&gt; (Pedro se para del asiento y se dirige hacia ella) &lt;br /&gt; PEDRO&lt;br /&gt;Te quedan muy bien, (Pedro la aferra por la cintura para acercarla a su cuerpo)&lt;br /&gt; CAMILA&lt;br /&gt;Tu sabes amor que una no se puede descuidar. Hay que estar bonita para que me sigas queriendo.(se abrazan) &lt;br /&gt;10 Nuevamente un primer plano de la cara de Pedro que mira al infinito mientras echa una bocanada de humo. Una imagen que se diluye, un nuevo Flash –back.&lt;br /&gt;11 Pedro en el baño frente al espejo afeitándose;.se moja la cara y se seca con una toalla; Dice en voz baja ,como para sí &lt;br /&gt;  PEDRO&lt;br /&gt; “¿En donde estará la loción?” &lt;br /&gt;Al terminar de secarse la cara , abre el tocador para buscar la loción; busca, remueve y descubre una caja de pastas anticonceptivas. Las toma con la mano y las mira&lt;br /&gt;12 Un paquete de pastillas anticonceptivas en la mano de Pedro. Se nota empezado, casi a la mitad.&lt;br /&gt;13 Pedro sale del baño con las pastillas en la mano &lt;br /&gt;14 Pedro entra a la habitación. Se acerca a Camila que está maquillándose  sentada frente al espejo del tocador y le pregunta mientras levanta la mano:&lt;br /&gt;  PEDRO&lt;br /&gt;¿Y tu para que estas tomando estas pastillas de planificar si yo ya me hice la vasectomía?&lt;br /&gt; CAMILA&lt;br /&gt;Bobo, es que esa droga no sirve solo para planificar. Me las mandó el médico de la universidad para arreglarme la menstruación pues tengo el periodo muy irregular.(contesta sin mirarlo mientras se acicala en el espejo) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; PEDRO&lt;br /&gt;No, realmente no lo sabía. (se le acerca sonriente por detrás. trata de abrazarla y de acariciarle los senos pero ella se para de inmediato)&lt;br /&gt; CAMILA&lt;br /&gt;No, amor, por favor. Tengo mucho dolor de cabeza y no estoy de ánimo para esa cosas.&lt;br /&gt;  PEDRO&lt;br /&gt;“Está bien. Esta semana no podías por que tenias mucho estudio y la anterior por que tenias cólico”.&lt;br /&gt; (la cara de Pedro ya no esta sonriente)&lt;br /&gt; CAMILA&lt;br /&gt;  Por favor entiéndeme. No me pasa nada, pero hoy no estoy de humor.&lt;br /&gt;  (SUENA EL TELEFONO CON TRES TIMBRES).&lt;br /&gt;15 Pedro avanza por la habitación hacia el teléfono que está en la mesa de noche junto a la cama. Lo levanta con su mano derecha. &lt;br /&gt;  PEDRO&lt;br /&gt;Aló, Aló...!Maldición!. Siempre que yo contesto me cuelgan. No sé quien esta tan sin oficio que marca para no hablar. ¡Vaya a saber  quien es el desocupado!. (Pedro cuelga el telefono)&lt;br /&gt;  CAMILA&lt;br /&gt;  A mí también me pasa lo mismo. Tenemos mudo propio.&lt;br /&gt;Sec 3. Int. Noche. Pedro y Camila&lt;br /&gt;16 La imagen vuelve al primer plano de la cara de Pedro. &lt;br /&gt;17 Pedro de cuerpo entero sentado en la silla. &lt;br /&gt;18 Pedro se levanta de la silla y va hacia la ventana. Le da una patada a la pared. &lt;br /&gt;19 A través de la ventana. Un carro llega y se estaciona al frente de la casa. Del lado del conductor se baja Camila .Tiene puestos el vestido largo y la chaqueta. Se para frente a la puerta, la abre y entra a la casa con unas gafas oscuras. &lt;br /&gt;20 Se abre la puerta y entra Camila Deja el bolso en la mesa. Pedro está sentado en la silla. El televisor esta prendido pero no se oye sonido. &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  PEDRO&lt;br /&gt;  Hola amor. ¿Cómo te fue?&lt;br /&gt;  CAMILA&lt;br /&gt;Muy bien. Claudia llegó sin problemas. Hablamos mucho, nos reímos mucho, lloramos  juntas por el novio que dejó en Madrid, y nos tomamos varios rones.&lt;br /&gt;  PEDRO&lt;br /&gt;  ¿Y qué más?&lt;br /&gt;  CAMILA&lt;br /&gt;¡Y que más de qué!. No me empieces a preguntar cosas que solo te interesan por chisme. Tu nunca la has querido a ella. Además, no me provoca ni conversar. Estoy muy cansada y me quiero acostar.&lt;br /&gt;(ella se dirige al baño). (SE OYE EL SONIDO DE UN TELÉFONO  CELULAR).(ella lo saca del bolsillo derecho de la chaqueta y con él en la mano entra por la puerta al baño, cerrándola detrás de sí.)&lt;br /&gt;20 Pedro se para de la silla, haciendo ademán de ir para el baño&lt;br /&gt;21 Pedro queda solo en el cuarto, de frente, de cuerpo entero. &lt;br /&gt;22 Cara de Pedro quien se muerde los labios y cierra los ojos.&lt;br /&gt;23 Se abre la puerta del baño. Sale Camila mirando hacia el piso;:&lt;br /&gt;  PEDRO&lt;br /&gt;  ¿Quién te llamó a esta hora?&lt;br /&gt;  CAMILA&lt;br /&gt;  Nadie. Era una equivocación.&lt;br /&gt;24 Cara de Pedro; hace énfasis en sus ojos que parpadean en forma repetida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sec 4. Int. Pedro y Camila&lt;br /&gt;25 Pedro y Camila  en la cama, acostados, de perfil haciendo énfasis en sus rostros. La luz es moderada, pero se identifican sus facciones &lt;br /&gt;26 Primer plano del reloj  de la pared mientras el segundero avanza. Marca las doce y veinte minutos. (COMO SONIDO DE FONDO, UN TIC-TAC.)&lt;br /&gt;27 El reloj marca las tres y cuarto. (SONIDO DE FONDO EL TIC TAC MEZCLADO CON EL SONIDO DEL PALPITAR DE UN CORAZÓN).&lt;br /&gt;28 Un primer plano muestra que ambos tienen lágrimas en los ojos. Primero lo enfoca a él que está a la izquierda de la cama. Luego a ella. Hay un diálogo:&lt;br /&gt;  PEDRO&lt;br /&gt;  ¿Que te pasa?. ¿No puedes dormir?&lt;br /&gt;  CAMILA&lt;br /&gt;Estoy desvelada. Me tomé un poco más de tragos de la cuenta y tengo nauseas&lt;br /&gt;  PEDRO.&lt;br /&gt;Pues trata de descansar. Ya sabes que tenemos que madrugar mucho para ir al aeropuerto de Rionegro para recoger a mi hermano.&lt;br /&gt; CAMILA&lt;br /&gt;  Sí. Trataré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.Sec 5. Ext. Madrugada. Pedro y Camila &lt;br /&gt;29 Se abre la puerta de la casa; aún está en  penumbras; Sale primero Camila y detrás Pedro. Ambos tienen chaquetas. Pedro cierra la puerta de la casa y se dirige al auto. Abre la puerta del conductor y entra al carro. Camila abre la puerta derecha y se monta al vehículo. &lt;br /&gt;30 El carro arranca a través de una calle desierta. Aún está oscuro; Voltea por la esquina a la izquierda. La calle queda vacía&lt;br /&gt;31 Se muestra una panorámica de la ciudad aún en tinieblas, desde la carretera que conduce al alto de las Palmas. Se ven titilando las luces de Medellín&lt;br /&gt;32 Pedro maneja el carro y Camila mira distraídamente hacia al horizonte por la ventana. Pedro la mira de reojo pero ella no lo ve.&lt;br /&gt;33 Un primer plano de la cara de Pedro. Una lágrima corre por sus pómulos Se muerde el labio. (UNA MÚSICA DE PERCUSIÓN Y EL SONIDO DE UNOS LATIDOS DE CORAZÓN SUENAN EN EL FONDO DE ESTA IMAGEN. )&lt;br /&gt;34 Pedro le coge la mano izquierda de Camila con la mano derecha de él. Ella se sacude como si se hubiera asustado y lo mira a los ojos&lt;br /&gt;35 Con su mano izquierda Pedro dirige el auto hacia la orilla mientras acelera frenéticamente  hacia el abismo.&lt;br /&gt;36 (SE OYE UN SONIDO DE ACELERACIÓN DEL CARRO). El carro se dirige al margen derecho de la carretera hacia la valla de contención&lt;br /&gt;37 La cámara muestra un efecto de velocidad a través del vidrio frontal. Hay imágenes de sacudidas, de giros, de movimiento visual anárquico, casi frenético.&lt;br /&gt;38 Un carro rueda por un abismo. &lt;br /&gt;39 Aquí aparece un collage de imágenes de video que muestra una explosión, pánico colectivo, gente corriendo, la imagen de Camila y el amante en el video del noticiero, Ambos sentados tomando vino y brindando en un restaurante, una foto rápida haciendo el amor, otra foto rápida de la cara  de Pedro, Una imagen de Pedro abrazándose con Camila .&lt;br /&gt;40 Un carro rueda por un abismo&lt;br /&gt;41 Una escena final muestra la ciudad y sus luces vistas desde la carretera de las Palmas. &lt;br /&gt;42 Amanecer. Un acercamiento a un carro chocado con  los dos cuerpos sin vida adentro. &lt;br /&gt;43 Hay un primer plano de las manos de ambos entrelazadas, junto a la palanca de cambios. (SE OYE EL SONIDO DE UN TELÉFONO CELULAR TIMBRANDO). La imagen se va oscureciendo. Aparecen los créditos&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13259948-111738945969974081?l=emiliorestrepo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/feeds/111738945969974081/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13259948&amp;postID=111738945969974081' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/111738945969974081'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13259948/posts/default/111738945969974081'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emiliorestrepo.blogspot.com/2005/05/guin-cortometraje-la-ltima-explosion.html' title='Guión Cortometraje: LA  ÚLTIMA  EXPLOSION DEL CORAZON'/><author><name>emiliorestrepo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16285846316916773625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_wYrtjByAp1g/Skj41zcLjzI/AAAAAAAAAAM/bXpiAoyDSCI/S220/SS854876.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13259948.post-111738916394107614</id><published>2005-05-29T10:48:00.000-07:00</published><updated>2005-05-29T10:52:43.993-07:00</updated><title type='text'>NOVELA : "LOS CÍRCULOS PERPETUOS"</title><content type='html'>NOVELA : "LOS CÍRCULOS PERPETUOS"&lt;br /&gt;FINALISTA EN EL CONCURSO DE NOVELA BREVE "ALVARO CEPEDA SAMUDIO"&lt;br /&gt;ACTUALMENTE CIRCULA LA CUARTA EDICIÓN.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EN UNA CALLE CUALQUIERA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    ¿Sabe qué compañero? Bájese rápido del carro y no haga escándalo. Quédese quieto y entrégueme las llaves, no me obligue a matarlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tranquilo hombre, tranquilo; no me haga daño, no me vaya a disparar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombrecito entendió que no tenía opción. Nervioso, a tropezones, con una opresión en su pecho y una voz apenas más temblorosa que sus piernas, se bajó del auto; tratando de esquivar aquella mirada fiera, dueña de sí misma, contundente, entendió que ese hombre moreno, alto y frío era un experto, que estaba ante un profesional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, sin quererlo, lo miró a los ojos. Hubiera deseado con todo su corazón no haberlo reconocido, pero desde lo más primitivo de su conciencia se maldijo por haberlo hecho. Se sintió miserable cuando se oyó a sí mismo balbuceando como un imbécil aquellas palabras que torpemente brotaban de una garganta que ya le pesaba a la altura de la vejiga:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mendoza, no me reconoce, hombre. Yo soy el doctor Restrepo, el que lo operó cuando usted llegó herido al hospital de San Vicente. Recuérdeme, Mendoza; yo sé que usted es Iván Mendoza, yo lo cuidé, nos hicimos muy amigos cuando usted casi se muere la noche en que lo abalearon. Recuérdeme hombre, yo fui el cirujano que lo operó, el que lo salvó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Claro que me acuerdo de usted, médico. Yo estoy vivo gracias a usted, a su cirugía y a sus cuidados. Usted estaba trabajando e hizo muy bien su labor... Ahora yo estoy en mi trabajo y créame  que también hago muy bien mi oficio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sintió nada. Siempre creyó que los impactos de bala dolían al romper la piel y en sus últimas luces se alegró de que no fuera así. Sólo le pareció un poco duro el suelo y muy triste la forma como se diluyeron en tan pocos segundos los recuerdos, los afectos, los apegos, el orgullo, ese cuerpo que ya casi no estaba, ese líquido caliente que le humillaba la hombría, ese frío que le desgarraba el alma...&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;AGUSTÍN&lt;br /&gt;El barrio vio crecer toda una fauna de personajes que se gestaron al calor de los muros de las esquinas. Desde los infaltables patos, hasta las inefables carangas resucitadas que se dedicaron al narcotráfico o a los oficios que se derivaban de él. Desde los sopletes o viciosos esquineros hasta los seudo intelectuales o “eruditos de titulares” que posaban de elegidos a pesar de su cacúmen lleno de conocimiento inútil y falsas pretensiones. En forma paralela al crecimiento y desarrollo de una caterva de gañanes que asumía la rufianesca como forma de vida inherente al barrio, hubo otros que como Piolín, Jairo Paquete y Agustín optaron por trabajar en instituciones del estado en supuesta defensa de la ley y el orden, pero rápidamente sucumbieron a las tentaciones del dinero fácil y a las gabelas que colateralmente derivaban del ejercicio de la autoridad y del trasegar por una línea que sin mucho esfuerzo se desviaba de los conceptos éticos y morales, cuando no legales. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así por ejemplo Jairo Arbeláez, conocido como “Jairo Paquete”, el hermano de Jaime Alberto Arbeláez,”El Perro”, ejerció todos los oficios posibles del rebusque que su precaria formación académica le permitían y terminó como policía raso en los pueblos de Antioquia, recibiendo un pequeño soborno aquí, una mordida por encubrimiento allí, una comisión o una “liga” por hacer de oídos sordos en tal entuerto. Durante un tiempo protegía a los vendedores de marihuana o bazuco a los cuales les cobraba una mesada por su silencio o ayudaba a sacar de líos jurídicos menores en inspecciones a quien se lo solicitara a cambio de algún dinero. Le perdimos la pista un tiempo hasta que supimos de él por las noticias, cuando supuestamente fue muerto en una emboscada de la guerrilla en el municipio de Caicedo, lo cual resultó falso, pues se trataba de un homónimo.  Su ingreso a la institución se hizo célebre en el barrio pues cuando estaba haciendo el curso de inducción, un guasón abusando de su legendaria ignorancia le dijo que si quería sobresalir desde el principio en el mundo de los uniformados, pidiera el libro de texto guía del agente ejemplar supuestamente llamado “Manual de agresión Ciudadana, cien formas prácticas de socavar los derechos civiles”. El idiota anotó cuidadosamente el título y cuando estaban en plena conferencia con el director regional ( un típico capitoste de malas pulgas de esos que desayunan  alacranes y los pasan con vinagre, que creen ser elegidos de la Providencia y que genuinamente piensan que los civiles son poco menos que un bulto de excrementos sin cerebro y sin derechos), le lanzó el requerimiento poniendo cara de interés y perfil de intelectual, ante el asombro y la estupefacción de la plana mayor de la tombareda. ¡Fue un caos! Estuvo en interrogatorios, lo remitieron al psicólogo del batallón, lo amenazaron con torturas por ser un supuesto subversivo infiltrado. No lo expulsaron porque entendieron que estaban ante una personalidad químicamente bruta, diamantinamente ignorante, angelicalmente tarado. Después de muchas evoluciones y volteretas, fue expulsado de la Policía y terminó nuevamente en el rebusque, sin talento ni formación, viviendo la angustia de resolver de cualquier manera el día a día, en un problema elemental de supervivencia  que en el último desespero lo presionó hasta el punto de irse para Estados Unidos por la vía ilegal, lo que se conoce como “irse por el Hueco”, o sea, la frontera mexicana, con todos los riesgos y peligros que eso implica; no estoy seguro, pero las malas lenguas dicen que fue apresado y torturado, o en el peor de los casos muerto, de todas formas nunca se supo a ciencia cierta. De la que era su compañera en ese entonces, Maria Teresa, nunca volvimos a saber. Los chismosos la ubicaban en un rollo de trata de blancas en Japón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro muy típico fue Piolín,  quien al terminar el bachillerato por recomendación de un político amigo de su padre,  fue a parar a la oficina de rentas departamentales; allí recorrió todos los pueblos del departamento recibiendo sobornos, dejando pasar contrabandos, en general, “haciendo torcidos”, traficando armas y ganando ingentes cantidades de dinero el cual malgastaba a manos llenas con prostitutas de todas las calañas, fumando bazuco como un murciélago y hablando sandeces en las tiendas del barrio en las que contaba mil historias donde siempre era el héroe y pagaba las rondas de licor mientras insinuaba su arma de dotación a través de la pretina de su pantalón. Cuando vio que su puesto estaba en peligro por los rumores sobre su proclividad a la corrupción y por la decadencia de su padrino político, decidió dar el gran golpe de su vida. Se alió con un grupo de contrabandistas e invirtió todo su capital en ingresar un matute por Urabá; hubo un delator, el cargamento cayó, la plata se perdió, fue expulsado del trabajo, milagrosamente se libró de pagar prisión y tuvo que regresar al barrio con el rabo entre las piernas, sin dinero, con las secuelas en el cuerpo de más de diez años de excesos y abusos y en la mente con la nostalgia de la pérdida de su pequeño pero eficaz podercito, viviendo de las glorias pretéritas de los tiempos idos. Nunca más volvió a repuntar ni a levantar cabeza y perdió hasta la gracia de sus múltiples narraciones ya gastadas de tanto repetirlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro personaje más exitoso fue Agustín. Desde los dieciocho años trabajó en los juzgados y luego en las inspecciones. Dueño de una inteligencia vivaz, un sentido práctico a toda prueba y una astucia natural que le permitían siempre estar en el lugar preciso y a la hora indicada, logró estudiar abogacía en la jornada nocturna mientras oficiaba y aprendía los trucos del quehacer cotidiano y “cogía cancha” en todo tipo de cargos adscritos a la justicia. Fue ascendiendo en la carrera administrativa y llegó a escalar una a una todas las posiciones de la jerarquía, hasta llegar a inspector principal. Bajo de estatura, de aspecto rechoncho y sanguíneo, explosivo y primario, Agustín se volvió el terror de los pelafustanes del barrio. Inicialmente los toleraba en una anuencia indiferente en aras de la convivencia pacífica, hasta el día en que mataron a su hermano menor, un prestigioso médico,  cirujano general de la policlínica de Medellín, en un hecho ya cotidiano en la dinámica de la ciudad, por robarle el carro. Haciendo pesquisas descubrió que el asesino era Iván Mendoza, “Malbicho”,  miembro de una banda que tenía azotado el sector y que venía de Sopetrán, un pueblo del occidente antioqueño donde ya había sembrado el terror. La obsesión de la venganza se le pegó a la piel, se le enquistó entre ceja y ceja; a partir de su tragedia, su espíritu no tuvo sosiego ni conoció la paz interior. Se tornó irascible, intolerante e irritable. Fue denunciado en varias veces por violación de derechos humanos, por palizas a indigentes y hasta por formar parte de grupos de “limpieza social” o exterminación sistemática y premeditada de personas consideradas como lacras sociales, los coloquialmente llamados “desechables”. Es fama que su diversión favorita antes de acostarse era disparar desde el balcón de su casa a los viciosos que se escondían en el puente de la quebrada de la setenta y cuatro y también que con sus policías amigos se disfrazaban de inocentes transeúntes para fungir como desprevenida carnada, dar posibilidades de que los pillos de ocasión los atracaran y así tener la disculpa perfecta para meterles un balazo o propinarles una suculenta e inolvidable muenda. Eran leyenda sus castigos ejemplares en los calabozos a los detenidos que eran altaneros o que le contestaban en forma grosera o poco comedida: los encerraba en condiciones extremas de hacinamiento y de propina les encimaba a un indígena afectado fatalmente de ese olor putrefacto en los pies que se produce luego de una caminata con botas pantaneras sin utilizar ni talco ni calcetines y que se conoce con el poco garboso nombre de “pecueca trepadora” o “valeriana pútrida” y que en lugares cerrados desespera de tal manera que se pega en forma indeleble al cuerpo y a la ropa del que tiene el infortunio de tener contacto con ella y hace invocar a gritos la muerte en medio de la nausea más asquerosa; sobre todo si es de aquella que reblandece de tal forma las plantas y los talones, los pone de color blanco lamoso y se describe como que “da tajada”. No falta el que piense que la única solución es la quirúrgica y no dudan en recomendar la amputación de los miembros afectados como solución definitiva a tan poco glamoroso olor. También propiciaba nuestro amigo en los mismos calabozos batallas campales con materia fecal o con efusiones gargantiles o bronquiales conocidas médicamente como esputos, pero en la calle llamadas afectivamente “gargajos”, luego de prometerle a un indigente o desechable que lo dejaba salir rápidamente de la inspección si se prodigaba en generosidad con sus secreciones corporales y armaba el zafarrancho coprológico dentro de las cuatro paredes del recinto. Acostumbraba de igual manera los consabidos baños con orines viejos llamados “berrinche” o con agua helada en las madrugadas agitadas donde se excitaba el espíritu irreverente y procaz de los detenidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De alguna manera, Agustín era una celebridad y su talante era reconocido y temido por los malandrines  del barrio. Los niños lo admiraban y los adultos lo respetaban. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí me caía bien, pero me daba la impresión de que yo no le simpatizaba mucho. Claro que también  creo que en general no simpatizaba con nadie. Su mundo era hermético y   su círculo vital, estrecho y cerrado. Sólo pensaba en trabajar en forma frenética, en estudiar, en hacer obstinadamente su labor, en alcanzar a toda costa las compulsiones y obsesiones que desde siempre nunca le faltaron.  Incluso, a pesar de que nunca se casó, siempre le encantó mi hermanita Gladis Tatiana. Era evidente que al mirarla se desbarataba por ella y relajaba su aspecto tosco y de mal carácter. Cuando se graduó de médica, le regaló un televisor a color para que se llevara para el pueblo al momento de hacer la práctica rural. Al final ella nunca le prestó mucha atención; él era de pocas palabras, más bien huraño y ella terminó casada con el peor partido del barrio, el casposo de Jaime Alberto Arbeláez, conocido como “El Perro”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; No era muy frecuentado porque había algo de oscuro en él, algo de doble vida, de métodos discutibles, de cuestionamientos éticos o de procedimiento que intimidaban al interlocutor. De hecho, cuando nadie lo esperaba, cuando parecía tener más que nunca el control de su vida y su carrera iba en ascenso, cuando logró finiquitar el asunto de su venganza personal que ya se le había convertido en una obsesión, tomó la decisión de terminar con todo en un hecho que sacudió la ciudad y nos estremeció profundamente a los que de alguna manera tuvimos que ver con él y llegamos a apreciarlo.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;JAIME ALBERTO ARBELÁEZ&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El teatro Mariscal era toda una institución en el barrio para los jóvenes de los años 60 y  principios de los 70. Ubicado en toda una esquina del parque, la enorme y antigua construcción tenía un extraño encanto que nos convocaba varias veces por semana. Allí fuimos felices hasta que nuestra fábrica de sueños terminó demolida para construir en su lugar una entidad bancaria. Lo arrastró el tiempo, lo mató el gran capital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante todo la época en que frecuentamos el teatro Mariscal como nuestro templo de entretenimiento, trabajaba como portero Jaime Alberto Arbeláez, también conocido en sus años mozos como “El Perro”, por una historia que nunca nos quiso contar, apodo que en todo caso lo violentaba y lo sacaba de quicio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaime Alberto era un hombre de una disponibilidad especial, atento, amable, amigo entusiasta del aguardiente sobre todo si era gratis, motivo por el cual sus amigos le decían “Flaime Albertufo”, por un juego de palabras de su nombre con las siglas de la licorera local llamada FLA (Fábrica de licores de Antioquia) y por el característico olor que expelía su vaho pestífero luego de sus libaciones desbordadas. En su juventud empezó a estudiar ingeniería pero su afición por el etílico, su falta de objetivos en la vida, la sobreprotección materna, la falta de autoridad paterna y la tendencia a la juerga y a la francachela, echaron por la borda siete semestres de universidad. Sus borracheras hacían parte obligada del paisaje en las noches de farra en el barrio; luego de varios tragos dejaba salir el monstruo del delirio de grandeza que habitaba en él y pontificaba sobre lo humano y lo divino, sobre sus capacidades y condiciones, sobre sus proyectos millonarios, mientras declamaba unas muy personales versiones de poesías clásicas como “Nocturno” de Silva, “La Perrilla” de Marroquín, “El brindis del bohemio”, para terminar cantando o mejor rebuznando muy serio y a viva voz “La Marsellesa”, en una entonación que nos hacía desternillar de la risa y que ofendía a su madre por lo que consideraba era una combinación de ridículo, vergüenza ajena y burla grotesca y descarada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como decíamos, era el portero del teatro del barrio y ejercía su oficio con una liberalidad y una laxitud que hacía las delicias de los chicos de la gallada. Era especialmente deferente conmigo, pues a pesar de ser tan volantón en cuestión de faldas, estaba detrás de mi hermana Gladis Tatiana que aún estaba estudiando medicina, con la cuál finalmente se casó, en una relación que nadie entendió nunca. Trataba de comprar mi complicidad  y mi silencio con exceso de generosidad para mí y mis amigos. Nos dejaba entrar a películas  con censura, a escabrosos dobletes de pornografía, se hacía el de la vista gorda cuando nos escondíamos en el baño para repetir filmes especiales, nos permitía fumar siendo apenas menores de edad. Además, administraba con su hermano Jairo “Paquete” la tienda del vestíbulo y es fama que allí vendían (de manera camuflada, por supuesto) al lado  de las confituras tradicionales, la ración personal de marihuana y licor que nunca pueden faltar en los buenos teatros de barriada. Tenía una especial apetencia por las muchachas del servicio doméstico que acudían a las funciones. En la ya remota juventud era el mantequero más obsecuente que conocí. Por corretear tras las faldas de una sirvienta, era capaz de jurar amor eterno, de prometerse en matrimonio, de disponer hacerse cargo de los tres hijos de la  víctima de turno. Lo vimos entornar grave las cejas y leer las líneas de la mano de la asombrada fámula cual pitoniso en trance, interpretar la ceniza del tabaco con una concentración y una asertividad como si se jugara la vida en ello. Posaba también como profesor de besos de las ingenuas niñas de la cuadra, con énfasis en especialidades como   el “lambe-encías”, el “tornillo” o “tirabuzón”, el “chupa-cordales” o “limpia-amígdalas”; experto teórico-práctico según él del milenario arte del Kamasutra, con magíster en las posiciones del “vuelo de ángel”, “el pollo asado” y el “ocho verrugoso”;  sobreviviente de las más escabrosas enfermedades vergonzantes, veterano de la “cresta de gallo”, de la “gota militar” y del “chancro pasador”, diligente instructor de bailes enamoradores y “cotizones”como el “raspa hebilla”, el “rompe braguetas” o el “quiebra horquetas”, perito en bebidas espirituosas que conducían irreductiblemente al sexo desenfrenado como el “ron abrechochas”, el “guaro rompeduros”, el “coctel gineco-penetrativo”o “espermatopreñático”. De razón mantenía una agenda con los teléfonos de todas las grasientas guisanderas del barrio, con los horarios precisos que le garantizaban la ausencia de la patrona de marras. Dueña de casa que salía y Romeo en ciernes que entraba en puntillas, gato al acecho, macho irredimible presto a rendir a sus pies a la generosa galana que no dudaba en ofrendar sus redondeces y enormidades a tan dispuesto tenorio. Con su cuñado estudiante de medicina que era compañero de estudio mío y con su hermano Jairo “Paquete”, repartían a seis manos pastillas anticonceptivas, proveían de preservativos de muestra médica o con poco uso a los urgidos contertulios que los solicitaran, trataban con especial desvelo a los que resultaran “premiados” con una enfermedad venérea que exponían con orgullo y sin ninguna vergüenza como un trofeo ante los muchachos de la esquina,  que los miraban con una burla y un reproche público, pero con una envidia privada y personal que les mortificaba sus sueños poblados de poluciones  nocturnas y onanismo. En fin, era conocido como el playboy de las sirvientas, como el príncipe de las grasas, como el campeón de las guisas. Su obsesión era mantenerse en constante actividad sexual, lo que llamábamos “mantenerse enclochado”, “voliando guasamayeta”, “hundiendo la yuca”, “chuzando riñón”, “repartiendo tomín”,  “enchuflando pipisazos”, o “aplicando inyecciones de pipicilina intrapiernosa”. No sabía de respeto por edad, peso corporal, deformidades físicas, grado de acné o tamaño del bigote de las pobres mucamas. Para publicitarse, contaba que su dosis era “tres en ráfaga sin sacarlo”, que su lengua era como un “motor fuera de borda” y que al ver a una chica que le gustaba, se le ponía como un “puñal sevillano”. Como decía, “de cucaracha para arriba, todo es cacería” o “en tiempo de guerra, todo hueco es trinchera”. Cuando se le confrontaba, ripostaba que “el que niega la grasa, niega la madre” y lo veíamos muy puntual los domingos en el parque, a la salida de misa de siete, con los ojos desorbitados y  baba en boca, en pos de la resbaladiza colestérica de ocasión  que saciara su libido. No fallaba.  Se  deshacía en simpatía y deferencia cuando alguna de ellas le regalaba un guiño malicioso para entrar sin pagar a cambio de un furtivo y rápido intercambio de caricias que conocíamos como “Tuqui-tuqui-lulú”, “abejorreo” o “maniculeteteo”. Si lograba concretar con la lujuriosa de marras el programa completo, lo que seguía era que lo veíamos pasar por la esquina, con cara de  inocente (“haciéndose el loco, el guevón o el manuel”, se decía), comunicándose por  señas con la dulcineica fámula de turno y llevando bajo su brazo un grueso plástico para extender en los yerbales de la plaza de mercado y retozar a su gusto con la víctima circunstancial de sus escarceos amatorios. Durante muchos años ejerció su reinado en el portal en donde con mucha camaradería y solidaridad se granjeó la amistad y la gratitud de los muchachos de Belén. Cuando el teatro cerró sus puertas y la fábrica de fantasías se diluyó en la nostalgia de nuestros años maravillosos, no le quedó otra opción que ejercer una forma de subempleo que conocíamos como “El Rebusque”, es decir, estar atento para trabajar en lo que le tocara y se le apuntó a  todo tipo de oficios. Fue empacador de mercados en almacenes de cadena, lavó canecas en una bodega de productos químicos, hasta que logró estabilizarse manejando taxi como “Caimán nocturno”, o sea, trabajando en carro ajeno por la noche liquidando según jornada (modalidad conocida como “destajo”), lo cual copó varios años de su vida. Parece que un día tuvo un problema con unos narcotraficantes y tuvo que irse de huida para el Valle del Cauca durante varios meses. Al volver, siguió manejando vehículos de servicio público, pero ya en forma displicente y malhumorada; ya no volvió a ser el mismo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo del tiempo por influencias de un familiar suyo que tenía un cargo en la “Sociedad de Mejoras Públicas”, le consiguieron trabajo como rondero o vigilante del cementerio de San Pedro, en el barrio Lovaina de Medellín. Allí, Jaime Alberto “El Perro”,  perdió poco a poco el carácter dicharachero que siempre lo distinguió y fue asumiendo paulatinamente ese estigma grave, lúgubre y circunspecto que impregna las personalidades en virtud a la profesión que desempeñan. Su conversación adquirió un tono insufriblemente pontifical y solemne; su proverbial alegría de siempre se volvió cosa del pasado. En su roce cotidiano con la gente de clase alta que acudía a los  entierros, acentuado por el traje de riguroso color negro y estricta corbata, empezó a degenerar en una repelente arrogancia típica del arribista de clase media, contumaz y feroz especie quizás peor que el de clase baja, que sin dinero, ni cultura, ni méritos se cree y se siente de mejor familia. Ya decían los viejos que negro  con corbata, se pierde el negro y se pierde la corbata y esto se agravó cuando un periodista le hizo un reportaje para televisión en una serie sobre los oficios urbanos y es memorable para los lenguaraces del barrio que hasta su vocabulario se transfiguró dando como resultado un galimatías que haría palidecer de envidia al locuaz cómico Cantinflas. Su actitud lo hacía ver ante el mundo como el portero del chiste de argentinos que se cree dueño del edificio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lo que nunca cambió fue en su afición por las damiselas. De soltero fue un reconocido enamorador y ya casado, si bien disminuyó un poco la intensidad, persistió en sus andanzas, dañando su primer matrimonio y mortificando a su segunda esposa Gladis Tatiana, mi hermana  médica,  la cual figuraba como una santa mujer abnegada y sufrida, que en silencio soportaba sus devaneos y sus desaires. De lo buena nosotros decíamos que era “un alma tominona”. A pesar de ser graduada en medicina y de establecer un contraste tan marcado con una personalidad tan exótica y divagante como la de él, parece que el excesivo amor de ella y la sumisión absoluta y dócil que le profesaba, la hacían ciega y sorda ante sus continuos desafueros y engañifas. Lo quería demasiado y le perdonaba todo. Nadie pudo entender nunca el por qué de esa pareja tan dispareja. Ni siquiera yo como hermano mayor la pude hacer entrar en razón. Jaime Alberto vivió de flor en flor durante mucho tiempo. Su último romance lo sacudió en forma importante pues se implicó afectivamente con una muchacha más  joven que él, auxiliar de laboratorio de una importante clínica de la ciudad. Parece que estaba pensando seriamente en abandonar el hogar e irse a vivir con la recién llegada hasta que un día ella mostró su verdadera condición (o “peló el cobre”) y cuentan que armó un escándalo en plena sala de espera de su sitio de trabajo: llegó a medianoche en un estado de ebriedad extravagante, dejando abandonado el laboratorio que estaba a su cargo en ese turno y sin apenas poderse sostener en pies. Fue un duro golpe para Jaime Alberto, pero no pudo sobreponerse a esa pérdida súbita de confianza por su amante; nunca le aceptó tan bochornoso despropósito, jamás la perdonó y finalmente decidió dejarla y retornar con nuevos bríos a su hogar para tratar de recuperarlo. Gladis Tatiana estaba feliz con el regreso de “El Perro”, a pesar de que yo le daba gracias a Dios porque por fin mi hermanita se iba a librar de semejante lastre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta donde sabemos, con sus desvaríos y contradicciones, nuestro buen amigo persiste nadando en las mansas aguas de la estabilidad de su trabajo, de su hogar y de su ego de genio incomprendido venido a menos. Mi hermana le celebra todo y sigue a su lado muerta  de amor por él. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA ÚLTIMA CORRERÍA DE DARÍO MENDOZA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La  vida tiene sus cartas marcadas y es muy claro que las citas con el destino son ineludibles. Casi nada sucede por azar y cuando así parece ser, uno no alcanza a entender cómo la suerte mueve sus fichas. Este trabajo de torear malandrines y de rondar la muerte y el crimen día y noche, me convencen a cada momento más de ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso fue lo que le pasó a Don  Darío Mendoza, un venerable patriarca de Sopetrán, hombre religioso y cumplidor, bastante acucioso y responsable, padre de familia pendiente hasta el último detalle de la crianza de sus hijos, en una clara sintonía de amor y de armonía con su  esposa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía Don  Darío  un almacén de  miscelánea en el pueblo,  en donde vendía todo tipo de chécheres y cacharros surtidos. Cada mes viajaba a Medellín con el propósito de proveerse de mercancía para su almacén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un día cualquiera, en la rutina de las compras y de los pagos a los proveedores, compró el tiquete del bus en el viaje de las diez de la mañana, para disponerse a regresar al pueblo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando estaba saliendo de la bodega para aprestarse a cumplir la cita en la terminal del transporte (que en esa época llamaban flota), se encontró con un conocido quién lo invitó a un remate de aduana donde estaban vendiendo un saldo de herramientas muy barato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tentado por la oportunidad y la innata provocación que sentía y que no podía resistir  hacia los descuentos y las promociones con tal de aumentar un poco más  el margen de rentabilidad  de su  negocio,   pensó que en el tiempo que le restaba podía aprovechar una buena ganga. Miró el reloj, calculó el tiempo de gracia y se la jugó. De pronto podría hacer una buena transacción que incrementara sus réditos. Así fue. En la puja final, se apropió de un buen lote. Sus buenas relaciones, su reputación a toda prueba y su excelente nombre en el comercio, le permitieron comprar un bodegón de insumos que sabía iba a revender a muy buen precio con gran margen de ganancia. Bien valía la pena el retardo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando alcanzó a llegar al centro de acopio de los buses, era demasiado tarde. Hacía dos minutos que el vehículo había salido. Debería ir en ese momento por la glorieta de Carabineros, donde a dos cuadras estaría marcando tarjeta para pedir la planilla que exigía la oficina de tránsito departamental. Aún estaba a tiempo de alcanzarlo y como era su día de suerte, echó restos. Pensó que podía darse el lujo de pagar un taxi que lo alcanzara y no trastocar su rutina para llegar puntual al pueblo. Pero claro, así tenía que ser; casi al arrancar, el carro pinchó una llanta a la salida de Barrio Triste y no pudo lograr la meta. Con resignación Don  Darío, sin perder el entusiasmo que lo acompañaba en su día de ganador, regresó caminando a la flota. El próximo carro salía a las 12 del día; era un bus de escalera y ya estaba copado; tenía que esperar el siguiente a las 4 de la tarde. Resignado, pidió un café y compró el periódico del día. Saludó unos cuantos conocidos y compartió sin entusiasmo algunas conversaciones casuales. Sabía que no valdría de nada el amargarse, aunque cualquier cambio en su libreto cotidiano lo angustiaba. Su vida era demasiado dispuesta y predecible, su rutina estaba ya prediseñada y estable y él no luchaba contra ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las 11 y 45  de la mañana, los pasajeros se acomodaron en el exótico transporte. Todos eran campesinos y esperaban sólo que llegara el conductor para arrancar.   En eso, una señora que ocupaba una de las bancas, en un estado bastante avanzado de gestación, empezó a expresar agitación e inquietud. Sus gestos presagiaban que había comenzado dolores de parto y aunque no era tiempo cumplido, cada contracción la hacía un ovillo de sí misma. Su esposo así lo entendió y en compañía de otro pasajero la ayudaron a apearse para rápidamente tomar un taxi y llevarla a un hospital. Al cruzarse con Don  Darío, tuvo el señor la brillante idea de encomendarle a uno de sus hijos que viajaba hacia el pueblo, cediéndole a su vez el tiquete que le confería el derecho de viajar en ese horario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lléveme al muchachito compadre y aproveche el puesto que la cosa se nos complicó- le dijo. –Si me le da posada  al niño le estoy muy agradecido. Si quiere venda su pasaje que yo le regalo el mío – le reafirmó sinceramente el paisano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo parecía encajar perfectamente, incluso no perdería mucho tiempo para estar en su casa con la familia y abrir el negocio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su interior sonrió y dio gracias a la Providencia por hacerlo merecedor de tantos beneficios. Todo iba viento en popa. El viaje transcurrió sin ningún tipo de contratiempo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Normalmente en ese entonces, con la vía sin pavimentar y en ese tipo de vehículo conocido como  “Chiva”, “escalera”, “El lechero”, “La línea”, etc.,  el trayecto se recorría  en cerca de cuatro horas . Lo común era parar en un sitio conocido como “La curvita”, luego de Boquerón para almorzar, pues allí le brindaban gratis al conductor una exuberante bandeja con tal de que hiciera parada obligada en el estadero, para que los pasajeros se vieran forzados a consumir. Lo que Don  Darío Mendoza no sabía, era que el chofer en el último viaje se había molestado con el administrador del restaurante, ya que no le brindaron almuerzo a su amiguita de ocasión sin costo como él esperaba y se sintió ofendido. Luego de una agria discusión, juró que no volvería, que se llevaría a sus pasajeros a otro sitio más amable y generoso y así lo hizo. Su próxima parada sería más abajo de  “El tambito”, donde hacía mucho tiempo el propietario lo tenía tentado con comida sin costo y viandas para el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la gente en el discurrir predecible del día a día protestó, el ayudante contestó que pararían un poco más abajo, en un sitio mejor, más bien atendido y más barato. Nadie dijo nada, total, de pronto a todos  les convenía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pocos kilómetros antes de llegar, adormilado por el vaivén de un camino monótono y ondulante, un niño pequeño se mareó y amenazó con vomitar a sus compañeros de asiento. Don  Darío que  estaba en la orilla, en el primer asiento al lado de la ventana, se ofreció a cambiar de puesto con él y la  madre del verdoso querubín. De pronto se conmovió pensando en sus propios hijos y estimulado por esa benevolencia que acompañaba casi todos los actos de su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El carro siguió en su cadencia lenta y monocorde. Antes de la penúltima curva, se detuvo de súbito, brusco, en sacudidas convulsivas. Adelante, un leve derrumbe le obligó a detener la marcha. En el horizonte, se veía el último carro que logró cruzarlo, sorteando con dificultad el cascajo recién formado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento la montaña del margen derecho de la vía rugió salvaje. Una lluvia densa y contundente de piedrilla golpeó el techo. El carro se estremeció y un trueno rotundo, avasallante y certero atravesó y rompió el capacete de madera del techo del vehículo. Cuando todos voltearon a mirar, atónitos e incrédulos, vieron a Don  Darío Mendoza destrozado por un peñasco irreverente que sin respetar ninguna regla de juego le partió en mil pedazos la crisma y la ilusión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro amigo nunca se enteró. Murió como siempre quiso, en gracia de Dios, de repente, sin tan sólo darse cuenta, sin dolor, sin apenas miedo. Nunca se enteró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su familia quedó sola, triste, completamente desprotegida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su viuda nunca se repuso a lo que consideraba una desigual trampa de la existencia; descreyó de toda deidad, se abandonó a su suerte en una especie de levedad volátil que desdijo de toda obligación, que abandonó toda responsabilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El negocio se derrumbó, los hijos crecieron como mala yerba  sin entender nada del  cambio radical de su fortuna, resignados y enfrentados a su suerte, sin otros dolientes que les despejaran el camino, que aligeraran sus cargas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de ellos, Ivancito, el menor, el favorito, el consentido, de tan solo 15 meses cuando su padre murió, sin recuerdos ni apegos, sin nostalgias ni conciencia de su tragedia, con el tiempo se convirtió en  “Malbicho”, acaso el malandrín más grande que haya dado nunca el occidente antioqueño, carnicero feroz, asesino despiadado, rufián sin entrañas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé bien si con Don  Darío Mendoza vivo y al lado suyo, su hijo Iván, Ivancito, este desalmado  sin escrúpulos hubiera sido quien es hoy. No lo sé, es imposible saberlo con certeza. Creo que es  una ruin jugarreta de la suerte, que mueve sus fichas como le da la gana sin pensar en lo que arrastra a su paso. Por eso lo estoy buscando para matarlo, para cobrarle lo que me hizo, por haberme dejado sin lo que yo más amé. Juro por mi hermano, por mi madre, que algún día lo tendré a mis pies. Yo si no soy una piedra suelta en el camino y no soy producto del azar, creo que soy esa ave negra que debo cruzarme en su horizonte para cerrar de una maldita vez ese círculo sin lógica que gira y gira en torno a la nada, al absurdo, al sin sentido...&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;DE TRIPAS CORAZÓN&lt;br /&gt;  I&lt;br /&gt;Es verdad que en ocasiones me dan ganas de matarla, maldita, ¿Por qué tuvo que meterse así en mi vida? Y es que los hombres son muy estúpidos, corren detrás de cualquier falda dejándolo todo; y yo sigo aquí sola, pues Jaime Alberto se fue y nos dejó,  queriéndolo, extrañándolo pero también odiándolo, tratando de explicarle a los hijos por qué el papá ya no vive con nosotros y por qué no pasamos juntos los fines de semana y por qué él ya no nos quiere como antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No alcanzo a entender que fue lo que pasó. Esa vieja no es siquiera bonita, no tiene clase, es pobre y ordinaria y este imbécil lo dejó todo por ella; me dejó  tan olímpicamente a mí, que traté por todos los medios de hacerlo feliz y sinceramente no veo cual fue el motivo. No me llega a los talones a mí, que soy mucho más alta y hermosa que ella, que soy profesional y ella no; a mí, que soy toda una señora y ella no pasa de ser una zorra buscona y casquivana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Cómo la detesto, cómo la odio! He pensado en mil formas de matarla. He tratado de hablar con ella por las buenas, con ruegos y tratando de que entienda; con insultos, con silencios, con amenazas; y él, en lugar de apoyarme y comprender, por el contrario la apoya a ella y se enoja conmigo diciéndome celosa, grosera e inmadura; pero yo sé que algún día ella las pagará todas juntas, a una se le devuelve todo lo malo que  haga. No soy capaz de matarla, es cierto, pero he pensado en hacerle daño de mil modos, en ridiculizarla, en inventarle chismes, en mancharle la ropa, en tirarle huevos podridos al pelo o dañárselo con pegamento, en atropellarla con el carro, en hacerla aporrear o atracar, en fin, me hace sentir extraña cuando pienso en hacerle maldades, porque de verdad, yo no soy mala, creo que soy incapaz de provocarle ninguna agresión a ninguna persona y me estoy obsesionando con ella; me sé sus teléfonos, el buscapersonas, sus horarios, sus turnos de trabajo en el laboratorio de la clínica, sus rutinas, las cirugías que se ha hecho, los sitios donde pasea, la dirección de su casa, casi todos sus movimientos. Pero tengo que hacer algo porque esta infeliz me está dañando la vida, ya me quitó el marido y la estabilidad, no puedo dejar que me quite también mi paz mental y lo que me queda de felicidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; II&lt;br /&gt;- ¡Entre rápido al carro reinita, siéntese en el puesto de atrás; no vaya a gritar, no vaya a hacer ningún escándalo reinita, porque no tengo ningún problema en llenarle la barriga de plomo! - Ordenó el hombre, pistola en mano mientras se acomodaba su chaqueta y se apretaba nerviosamente una pústula  de acné de su cara grasosa y cicatrizada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué me va a hacer?, ¡Por Dios! - Preguntó la joven con voz temblorosa y ridículamente tartamuda. –No me hagan daño, no tengo dinero ni tarjetas; miren que voy para el trabajo y me vine sin joyas; sólo tengo este reloj que no vale nada -Dijo atropelladamente ella mientras mostraba la baratija en su muñeca izquierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tranquila reinita. Si se maneja bien no le vamos a hacer nada. Vamos a dar un paseito y conversamos bien sabroso. Hoy va a llegar un poco tarde al trabajo, sabe, pero le aseguro que no se arrepentirá- Dijo el barroso mientras  guardaba la pistola en la chaqueta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El carro apresuró su marcha y la noche caía ya sobre la ciudad; ella alcanzó a entender que algo extraño se estaba fraguando, que iba más allá de un simple atraco o de un secuestro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Muchachos, por favor, tengo que trabajar; tengo que estar en el laboratorio de la clínica a las siete en punto, pues hay varias cirugías pendientes y yo soy la única que respondo, pues tengo que estar al tanto de los exámenes, de los resultados, de las transfusiones sanguíneas -Estaba más tranquila; trataba por todos los medios de ser convincente. El instinto de conservación le hacía furiosos nudos que conectaban su cerebro directamente con su garganta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No gaste afán, que la noche aún es joven, mamacita- Dijo el pustuloso tratando de parecer coqueto en medio de su sonrisa sin dos dientes. -Tómese mas bien un aguardientico para que entremos en confianza; viéndolo bien no es tan fea como nos habían dicho- Dijo mientras le acercaba una botella de licor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella asustada apuró rápidamente un trago. El conductor no decía una palabra, apenas miraba por el espejo retrovisor y sonreía; una cicatriz esperpéntica le atravesaba el rostro y sin necesidad de hablar se proyectaba intimidante. Había bastantes carros en la avenida; tomaron una ruta para el oriente de la ciudad. La  urbe se diluía en penumbras infectas de ruidos, neones y humos espesos que matizaban ocremente su legendaria maldad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;No sé que le pudo haber pasado a Jaime Alberto. No sé en que fallé, ni cual sería mi error tan grave para que él me hiciera el asco en esta forma. Tantas mentiras escudadas en su trabajo, tantos desaires, tanta humillación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo sé que no soy perfecta, claro, pero ¡Cómo se va a comparar esa mal nacida conmigo! Debe ser una gata degenerada llena de experiencia  y recorrido; y lo cogió por el lado en que los hombres todos caen, lo volvió un tres y ahora lo tiene bien agarrado. O a lo mejor le hizo alguna artimaña de brujería y lo tiene bien rezado, echando babaza y manejándolo a su voluntad porque realmente no veo otro motivo. El siempre me criticaba que yo era muy dominante, egoísta, mandona y egocéntrica; me sacaba en cara que por ser yo médica y él ni siquiera profesional, se me habían subido los humos a la cabeza y que el se sentía humillado o lo que se dice “pordebajiado”; pero eso no es razón para dejar tirado un hogar como lo hizo. Si cometí errores, creo que ya los pagué con los sufrimientos que he tenido en estos años. O será que él sigue muy celoso porque ve la forma en que me miran los hombres; o pensará que soy demasiado mujer para él o más inteligente o más realizada en la vida y entonces necesita una más mediocre que se deje mandar, que le dé gusto en todos sus caprichos y que lo trate como a un príncipe. Para saber que yo me pude haber casado con el que yo quisiera, pude haber escogido entre muchos. Ahí estaba Chepe, o Agustín, siempre locos por mí. Pero no, yo lo escogí a él, lo preferí a él por encima de todos, aún en contra de mi propia familia.  Los hombres son tan incomprensibles  y como él dice que a mí no me llena nadie, que le exijo demasiado y que todo se debe hacer como yo digo que se haga; me imagino que la mosquita muerta esa no lo presiona, le dice que sí a todo mientras lo agarra por el pescuezo y lo pone de rodillas a sus pies. Pero algún día las pagará, maldita, yo sé que tendré la revancha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; IV &lt;br /&gt;- Tómese otro aguardientico, reinita, ¡Vea como salió buena  para el trago la jovencita!- Dijo divertido mostrando el hueco en sus dientes. El auto seguía caracoleando por las  lomas de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Por favor  no me hagan nada. ¡Tengo mucho miedo!- Sollozó con voz aguardientosa la muchacha. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su acompañante no contestó. Le pasó nuevamente la botella. Con un gesto le indicó que tomara otro trago. Ella no dijo nada. Era inútil. Bebió un largo sorbo. Hizo cara de asco, una mueca con hipo, un eructo involuntario que le devolvió un vaho vinagroso, mientras el mundo giraba a su alrededor con una ebriedad que la perturbaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nadie te va a hacer nada reinita- Dijo el mueco mientras le revolvía y desordenaba el cabello con una mano ruda que no sabía de caricias ni de ternuras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El conductor, siempre en silencio, prendió un cigarrillo de marihuana que aspiró complacido y con aire de satisfacción. Se lo pasó a su compañero al asiento de atrás. El humo llenó de nebulosas delirantes el reducido espacio del vehículo. Ella tuvo arcadas pero las contuvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Péguele una fumadita, reinita; verá como se le asienta la borrachera, dijo el pustulento con los ojos pequeños e inyectados. Mientras lo miraba, ella pensó en un lagarto verde y baboso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es que no lo sé aspirar, protestó ella; sin embargo, lo fumó torpemente. Una tos seca y perruna desencadenó un ataque de risa en sus dos acompañantes. El eco hienesco le aturdía los oídos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Mire como salió de sana! ¡Páselo con otro traguito! -Le alargó nuevamente la botella. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fondo las luces de la ciudad titilaban incontables cual luciérnagas mudas y cómplices. Ella sintió un severo vahído que la sumía en un sueño como ajeno, casi lejano, en otra levedad que le hacía insensible el cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Quítese los  pantaloncitos, reinita. -Ordenó el barroso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella no opuso resistencia; obedeció sin reparar la orden, se preparó para lo peor, ya no le importaba. Él los recibió, los olió deleitoso y se los guardó en el bolsillo de la chaqueta. Estaba ya entrada la noche, el rugido de la ciudad había amainado un poco. Cuando se sacudió el sopor de su cabeza, espeso y pesado como una culpa, habían llegado nuevamente a la clínica. Le ordenaron que se bajara. Los pies casi no le respondían, se acomodó como pudo la falda y con dificultad se apeó del carro. Se vio en una ciudad que desconocía, en la puerta de la clínica, donde un portero bastante extrañado la recibió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hasta luego, mamacita, mañana la llamo y de pronto la recojo- Dijo el pustuloso a través de la ventanilla, mientras le enviaba un beso en medio de su sonrisa edéntula -No me olvide reinita- El vehículo arrancó sin prisas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El portero de la clínica la miraba con sorpresa. Ella aún no salía de su estupor; no atinaba a responder, no lograba hilvanar ni las palabras, ni la historia que necesitaba contar. Todo era tan sórdido, tan brumoso. Solo reaccionó cuando su vómito incontrolable llenó el espacio de la recepción, se sorprendió en el suelo nadando en él y los gritos del vigilante entre energúmeno y sorprendido la hicieron volver a la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; V&lt;br /&gt;No sé por qué, pero la vida es como una tómbola que gira y gira, todo da vueltas, todo se sabe, todo vuelve a ser como al principio. Me parece graciosa la actitud de Jaime Alberto, todo dulzón, todo complaciente conmigo, como tratando de plantear acercamientos, después de todo lo que me hizo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es que todo lo que empieza termina y parece que la historia de esa perra tenía que terminar así, ya ve, él se tuvo que dar cuenta que la echaron del trabajo por dejar solo el laboratorio de la clínica en pleno turno y llegar a media noche toda borracha, toda despelucada y enmarihuanada, vomitando como una poseída, cayéndose al suelo y qué escándalo, ¡estaba hasta sin calzones! Parece que llegó casi inconsciente de lo farriada, hablando a los gritos, diciendo que la habían secuestrado, y quién le va a creer a una ebria en ese estado, en esa facha, sin signos de violación, sin robarle ni un peso, ni siquiera el reloj, mandándose besitos en la puerta de la clínica al despedirse de su galán, esa no se la cree nadie, ni la creyó el gerente de la clínica, ni Jaime Alberto, ni siquiera su propia madre, vieja alcahueta que le acolitó siempre todas sus pilatunas. Lo bueno de todo es que parece que al fin Jaime Alberto reaccionó y se dio cuenta de lo que se iba a perder, por que lo que soy yo, sí, lo confieso, en ocasiones me daban ganas de matar la maldita, pero de matarla si no soy capaz, es cierto. &lt;br /&gt;UNA TARDE EN EL INFIERNO DE TERESA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando volví a ver a María Teresa casi se me parte el corazón. Había sido una noviecita de juventud, nos quisimos mucho, vivimos el momento como sólo se hace antes de los veinte años; un día descubrimos que andábamos en otras cosas, que teníamos otros intereses, que ya nada nos unía. Casi pensé que la había olvidado, hasta el día en que la volví a ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La encontré demasiado vieja, demasiado triste, demasiado melancólica. Como si hubiera sufrido mucho, como si el destino se hubiera ensañado con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me trajeron deportada de los Estados Unidos porque me pillaron sin papeles e inmigración me despachó ahí mismo. Me hicieron venir con el rabo entre las piernas-  me dijo con amargura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me fui con Jairo Arbeláez por el hueco a través de la frontera - continuó- Nos gastamos los ahorros de más de cinco años de sacrificio y de trabajo como burros, malviviendo como animales en cuevas de los barrios más pobres y peligrosos de la ciudad. Cuando estábamos en la parte americana de la frontera, uno de los coyotes recibió una información por el celular, se asustó, empezó a hablar bajito con sus compinches y empezaron a disparar; ahí me mataron a Jairo y creo que  mataron algo de mí también. Se quedó tirado en un charco, pobrecito, en medio de barro y mugre. Allí se debe  estar pudriendo en muerte, pues ya bien podrida  que tenía su miserable vida. Ni siquiera tener el derecho a un entierro decente, a una misita por su alma. En eso llegó la guardia, hubo un abaleo, los coyotes huyeron, a  los que quedábamos nos apresaron, nos encerraron en jaulas. Allí estuve como cinco días, muerta de hambre, de dolor, de susto, hasta que nos bañaron con mangueras, nos pusieron ropa, nos amenazaron, nos reseñaron y nos mandaron de regreso a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Con Jairo – continuó diciéndome sin emoción, fría, con una voz monótona y mirándome a la cara sin brillo en sus ojos – hicimos juntos muchos planes. Cuando lo conocí me pareció encantador y noble, pero de malas para todo. Empezando por su apodo, imagínese, Jairo “Paquete”. Así le decían y de frente. Ya en esa época lo habían expulsado de la policía al parecer por una inquina de algún superior y por unos chismes y unos cuentos todos raros, pobrecito, él que era incapaz de matar una mosca. Luego de eso le quedó muy difícil conseguir un trabajo estable. Nada le salía, era un pobre perdedor. Pero estaba loca por él, me gustaba oírle todos sus rollos sobre sus sueños, sus esperanzas y ambiciones. Él trabajaba en ese entonces como empleado en un taller y a raticos su hermano Jaime Alberto le daba aventones para que se ganara un billetico en el taxi. Tenía vocación de peón, pues todos los negocios que montó se quebraron, pero para trabajarle a otros sí era bueno, ahí si rendía. Cuando yo me salí de la casa, empecé a trabajar en un almacén de zapatos; como no pude estudiar, me tuve que conformar con ganarme el salario mínimo. Al principio nos fuimos para un barrio popular de las comunas, pues era más barato el alquiler; pero empezaron las guerras entre las bandas, no se podía entrar o salir después de las siete de la noche, ni la policía se atrevía a entrar a esa hoya. Una noche, un grupo de milicianos  entró por la fuerza a la casa y me violaron, se robaron el televisor, la grabadora, hasta la platica que teníamos;  a Jairo le tocó ver todo. El pobre no podía con la rabia y la humillación y lo peor fue que él no era un guerrero, no había nacido para la lucha, le tocó tragarse su orgullo y condenarse en silencio con  su soberbia; entonces nos tocó irnos, pobres y derrotados a otro barrio peor. Un día, viendo que con los sueldos que ganábamos y con los gastos que teníamos no íbamos a poder ahorrar para viajar a Estados Unidos, decidió que la mejor forma era no pagar arriendo y así vivimos como gitanos en apartamentos desocupados durante casi cuatro años. El procedimiento era simple:  uno de los dos nos fijábamos en los edificios que no tuvieran portero; detectábamos cuál de los apartamentos estaba desocupado hacía mucho tiempo, por feo, por oscuro,  por helado o por caro. Nos poníamos la mejor ropita, íbamos a la oficina de arrendamientos, pedíamos la llave con la disculpa de que lo queríamos alquilar, le sacábamos la copia y por la noche, cuando nadie nos veía, nos metíamos allí con el maletincito donde teníamos las cobijas, el jabón y la ropa. Al principio nos moríamos de la risa, nos amábamos locamente con esa complicidad de dos pobres diablos, encalambrados de frío y llenos de ilusiones. Al otro día, salíamos muy de madrugada para que nadie nos fuera a descubrir; aprendimos a vivir en la oscuridad y en el silencio, a movernos como gatos con sigilo y cautela. Siempre teníamos dos o tres apartamentos en la mira por si teníamos que cambiar rápidamente de ubicación, por si alguien nos sorprendía o empezaba a sospechar. Para no gastar en alimentación mucho dinero, comíamos en el centro donde usted encuentra almuerzos y comidas completas por centavos. Y en medio de esa vida de estrecheces y limitaciones fuimos reuniendo un capitalcito para poder emigrar. A él se le ocurrió pedir la visa a lo legal, pero por supuesto se la negaron. Se gastó un poco de plata en el intento y quedó muy ofendido y resentido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Al final,  cansados de ver que estábamos en un círculo vicioso de mediocridad y pobreza,  y que ninguno de los dos teníamos  las agallas para la delincuencia, decidimos irnos como ilegales para la USA. Ya le conté el resto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me da tristeza verme vieja  y pobre, sin estudio, sin Jairo, sin saber para dónde coger. Me da rabia saber que estoy entre las que mi Dios escogió para perdedoras, para estar siempre del otro lado de la suerte, de la otra orilla de la felicidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sintiendo que ya había agotado el tema de su pequeño mundo, de su despreciable existencia, se quedó en silencio. Fumó un cigarrillo y noté que sus manos estaban precozmente viejas, ruinmente demacradas por el sufrimiento y el exceso de privaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía caminaba erguida y tenía un lindo cabello. Me pareció que aún tenía un aire de dignidad que no la dejaba caer en la indigencia o en el suicidio, más allá de la tragedia de su propia vida. Nos despedimos un poco cortantes, sin promesas, sin cortesía, sin falsas nostalgias ni antiguas alegrías.  Nunca  más volví a saber de ella.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MORDIENDO EL ASFALTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agustín nunca pensó que la muerte de su madre llegaría a ser tan dolorosa; al fin y al cabo llegó a creer que después de tan larga agonía ya había elaborado una especie de duelo preliminar que lo preservaría de alguna manera contra el impacto del fallecimiento que tarde o temprano se iba a presentar y que el dolor se podría atenuar un poco. Pero no. Fue brutal. Realmente llegó a sentir que se quedaba sin algo muy importante en su vida, en su cuerpo, en su afecto. Se sentía inmensamente triste y vacío, como nunca pensó que se podría llegar a sentir algún día. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él, enseñado como estaba a enfrentar con sangre fría y  casi sin ningún sentimiento todos los actos de su existencia. Sin embargo, cuando no había acabado aún de recuperarse de ese golpe que lo sacudió de tal manera, llegó el batacazo que nunca pensó, el que casi lo derrumbó completamente, el que talló de forma definitiva el espíritu y amenazó con dar al traste su mundo interior: su hermano menor, su alma gemela, su protegido, el espejo en el cual proyectaba lo  mejor de sus propias visiones, fue asesinado en la calle, como un perro, en un lluvioso amanecer cuando regresaba de la Policlínica municipal, luego de ejercer allí su función como cirujano general. Al parecer el motivo fue algo simple y absurdo: un atraco callejero para despojarlo de su carro y al que según las versiones,  opuso resistencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de sus dos tragedias personales, de perder a las dos personas que le justificaban la existencia y lo reivindicaban con la cara amable del mundo, todo cambió para él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al finalizar la liturgia, no quiso conversar con nadie, prefirió estar solo, caminar un poco; al fin de cuentas, qué iba a saber la gente del terrible sentimiento que lo incendiaba por dentro. Tantos recuerdos, tanta nostalgia, tantas cosas que dejó de hacer y de decir, de pronto más intolerancia de la necesaria, más arrogancia de la que realmente se hubiera querido permitir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se miró a sí mismo y se descubrió llorando nuevamente mientras recorría sin rumbo las calles de la ciudad. No se sentía bien, quería que todo terminara ya; buscó estar en paz consigo mismo y descansar de tanto sentimentalismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fondo de la calle vio la iglesia de San José y le pareció buena idea entrar a rezar, dejar reposar su angustia y controlar la confusión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al intentar pasar la calle, un hombre andrajoso y sucio vociferaba contra un perro que  le ladraba con furia; en ese instante tiró un saco con basura tratando de agredir al canino. El fardo pasó peligrosamente cerca de Agustín y por pocos centímetros no lo golpeó. Por tratar de esquivarlo, nuestro amigo perdió el equilibrio y cayó pesadamente contra el andén y luego sobre un charco del borde de la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las aguas pestilentes lo mojaron, quedó completamente empapado de un líquido putrefacto que le manchaba la ropa y el cuerpo. No lo podía creer. Después de un día como el que tuvo, ahora le pasaba esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Eso te pasa por metido y por atravesado, hijueputa – Escupió una boca sin dientes, mientras con una fiera actitud  blandía una varilla con la que amenazaba golpearlo en el suelo. El perro latía ensordecedor, los curiosos pasaban indiferentes por el lado, los gamines de la calle se reían burlones mientras empezaban a hacer corrillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Incrédulo, estupefacto, aturdido, Agustín llevó instintivamente su mano a la correa buscando su revólver. No lo encontró. Con la parafernalia de la ceremonia y del entierro, se distrajo y lo dejó en la casa. Su corazón palpitaba furiosamente. A pesar de su temperamento violento por naturaleza, entendió sin convicción pero con pragmatismo que se debía retirar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensó en su madre. Sintió húmedo todo su cuerpo, la ropa le incomodaba, el olor era insoportable, las risas y los insultos lo apabullaban, la humillación lo poseía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tomó el rumbo de la calle hacia su casa, se descubrió nuevamente llorando y con los puños cerrados por la ira. Se sintió extraño y tembloroso al descubrir que en ese momento el recuerdo de su madre y de su hermano había pasado a un segundo plano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Llevamos varios días dando vueltas por esta calle,  inspector- Dijo el chofer mientras la patrulla esperaba el cambio en el semáforo. ¿Por qué fue que le dio por cambiar de ruta, si por la Avenida Oriental llegamos más rápido? - Preguntó  masticando un palillo de dientes que mantenía en la boca. Habían estado demasiado tiempo trabando juntos en muchas misiones peligrosas para permitirse estas preguntas con su jefe sin parecer confianzudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es que tengo un negocio pendiente y quiero estar bien seguro de todos los detalles – dijo Agustín sabiendo que no sonaba convincente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus ojos vivaces miraban nerviosamente a cada uno de los lados y por el espejo retrovisor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tiene que ser un negocio muy poderoso para que usted le dé tanta importancia, jefe. Yo ya lo conozco. Si quiere me cuenta-  Dijo el conductor mientras forzaba una sonrisa que trataba de ser cómplice. Sólo que su mostacho feroz la cubría completamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Todo a su tiempo camarada, todo a su tiempo- Dijo Agustín indiferente con un tono que trataba de indicar que la conversación había terminado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de dos semanas de persistir en  la rutina de estar dando vueltas por la iglesia de San José, al fin una tarde lo pillaron. Iba arrastrando una enorme carreta de rodillos llena de basura y material para reciclaje, con dos perros criollos al lado, llenos de peladuras sus lomos, evidentes los costillares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El atuendo era el mismo,  la ropa más raída y más sucia; sobre ésta un grueso abrigo que sin duda había conocido tiempos mejores, los zapatos eran de tallas y colores diferentes. Cantaba distraído y ensimismado como lo hacen quienes no tienen preocupaciones ni cargos en su conciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El armatoste ocupaba varios metros y tras de él los carros hacían sonar sus bocinas impacientes. Con una indiferencia absoluta reflejada en su rostro, el personaje seguía marcando su paso sin ninguna prisa. Los perros lo seguían al tiempo que recogían sobras de la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando lo vio, Agustín sintió una descarga de adrenalina sobre sus sienes y un brinco alocado en su pecho. Las manos le sudaban copiosamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ahí está mi negocio pendiente – Dijo mientras señalaba al sujeto de la carreta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y cómo es la cosa jefe?- Dijo el conductor sin entender nada de lo que ocurría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vamos a seguir a este animal hasta que llegue a un sitio menos congestionado- Ordenó Agustín sin dar lugar a cuestionamientos. Tenía las orejas rojas y el sudor le hacía brillar la calva de un modo que al conductor le pareció gracioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pues usted es el que manda mi doctor, pero ya si va siendo hora de que me cuente de qué se trata todo este rollo- Inquirió el del volante, genuinamente interesado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agustín le contó toda la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando estaban amparados por la penumbra de las siete de la noche y aprovechando que en la plazuela de San Ignacio había poca gente, ya espantada por la llovizna incipiente, los pocos transeúntes vieron cómo de  una furgoneta policial descendieron varios hombres de civil, armas en la mano y a empellones hicieron subir al vehículo a un reciclador, dejando en media calle su carreta de corotos mientras los perros ladraban con algarabía. Una vez adentro, la emprendieron a golpes y patadas contra él, propinándole una soberana muenda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre gruñía e insultaba sin entender qué estaba pasando. Rogó, suplicó, gritó que no lo golpearan más, que no comprendía qué había hecho para que lo torturaran de esa forma. Al final, exhausto, perdió el conocimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué hacemos con este despojo de mierda mi doctor?-  Preguntó uno de los agentes ya sin aliento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo creo que lo mejor es despacharlo de una vez- Sentenció el chofer – luego lo botamos por el sector de Las Palmas- Enseñado a tales procedimientos, su voz sonaba natural y segura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al girar para coger la ruta hacia el sitio donde pensaban terminar su misión, vieron que había un inmenso trancón vehicular que impedía que los carros fluyeran normalmente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lluvia caía pertinaz y agravaba la situación. Por un momento, Agustín y sus hombres se sintieron nerviosos. Llevaban en la parte de atrás del carro a la víctima y el tránsito estaba detenido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Ahora, qué hacemos jefe?-  Preguntó uno de los policías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Espere yo me asomo a ver cuál es el problema-  Dijo Agustín, quién por su carácter gustaba de apersonarse de los procedimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se bajó del vehículo, abrió una sombrilla y avanzó por la fila de carros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pudo menos que alegrarse al ver que el obstáculo en la vía era propiciado por un reciclador que arrastraba una carreta enorme, la cual, al tropezar en un hueco, había volcado todos sus cachivaches a la vía pública. Alegaba furioso con dos policías y un agente de tránsito. No entendía razones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Este es el que me va a salvar-  Se dijo Agustín en voz baja mientras sonreía con satisfacción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez se identificó, propuso montar al carretillero con todos sus chécheres al camión. Los agentes, encantados, lo hicieron rápidamente; fueron ayudados por un grupo de mendigos que se acomidieron para ver qué podían robar con disimulo, mientras los de la patrulla se hacían los de la vista gorda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez adentro, el carretillero maldecía y se quejaba contra el abuso de la autoridad. Para acallarlo, con una linterna le alumbraron señalándole el cuerpo del primer hombre que yacía moribundo en el suelo, respirando con dificultad, completamente bañado en sangre, hecho todo un amasijo de huesos rotos y quejidos sordos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y eso que el trancón que hizo este miserable fue más pequeño que el tuyo-  Le dijo con malicia Agustín. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Qué me van a hacer, por favor no me peguen, no me maten, tengo familia- Chilló el vagabundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hagamos un trato- Dijo Agustín en tono conciliador.- Usted me cayó bien, se ve que es todo un hombre de negocios. – Hablaba con un tono entre irónico y paternalista- Le propongo: monte este deshechable en su carreta, déjelo bien lejos y lo dejamos ir sin problemas. Eso sí, si lo volvemos a ver, a usted o a él, le garantizo que le damos una paliza  el doble de fuerte que la que le dimos a éste. ¿Me entendió?- La entonación de la pregunta no admitía ninguna interpelación diferente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Claro mi doctorcito, por supuesto que sí mi jefecito!-Dijo el hombre mientras se arrodillaba y trataba de besarle la mano a Agustín, quién la retiró con asco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Manos a la obra, antes de que me arrepienta!-Ordenó Agustín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre todos lo ayudaron a bajar la carga del vehículo, incluyendo al aporreado.  El hombre huyó despavorido, jalando con una fuerza inusitada la pesada carga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche cayó sobre la urbe, la lluvia amainó un poco. En silencio todos volvieron a su rutina, menos los dos recicladores que nunca volvieron a mostrar sus duras cabezotas por la ciudad.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL PERRO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conocí a Jaime Alberto Arbeláez, "El Perro", en el parque de Belén la noche  en que me tocó quitárselo de encima a Horacio Zapata, el mayordomo de un amigo mío y evitar que lo destrozara a golpes en uno de los ataques de ira más auténticos y enardecidos que me ha tocado presenciar. Aunque era de toda la vida del barrio, nunca coincidimos en ningún sitio hasta esa noche. Luego supe que había trabajado de portero en el teatro Mariscal, y que al derrumbarlo, le tocó dedicarse a manejar taxi. Como yo en esa época trabajaba de día en los juzgados y estudiaba de noche para poder graduarme de abogado, nunca iba a cine, entonces no tenía por qué encontrarme con él. Años más tarde se casó con esa ricurita de Gladis Tatiana, la médica delicada  y tierna que nunca me dio entrada, hermana de ese baboso de Giovanny, pero totalmente opuesto a ella en todo sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo comenzó cuando Horacio, contento y extrovertido como siempre, bajó de la finca a mercar y aprovechó que le pagaron un dinero extra por la comisión de la venta de unas bestias, para tomarse unos tragos y divertirse con "La pecosa", una putica barata y cariñosa que siempre le demostró especial afecto.  A las l0:30 de la noche cuando salieron del bailadero, Horacio se acercó a Jaime Alberto que estaba comprando cigarrillos aún montado en el taxi de su propiedad y le dijo:&lt;br /&gt;-¡ Oye  Jaimito! ¿ Por qué no me haces el favor de llevarme a un motel de la Estrella a ver si termino bien el programa con "La Pecosa"?-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaime Alberto, que llevaba más de quince horas de trabajo continuo le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Perdóname viejo, pero estoy  muerto de cansancio. Ya voy a guardar el carro-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Anímate, Jaime, anímate! - insistió Horacio -mira que está difícil encontrar un taxi a esta hora.  Colabórame  y te doy una buena propina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ya te dije que no!- repuntó Jaime Alberto irritado.  -¡Hoy no trabajo más!.  ¿Entendiste?-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡ Que va hombre! ; este "Perro" si es un picado.  ¿Te me vas a hacer el importante?¡“Perro”  fastidioso!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Y ahí fue Troya!.&lt;br /&gt;Energúmeno, descendió Jaime Alberto del carro, rojo de ira, temblando.  Cogió a Horacio de las solapas, lo recostó contra la puerta aún abierta y la emprendió contra él a puños.  No le dio tiempo de reaccionar, fue toda una descarga de golpes.  Horacio casi sin conocimiento se desmayó; en ese momento los que estábamos allí intervenimos y con mucho trabajo logramos quitarle la víctima; Jaime Alberto respiraba con dificultad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Aprende a respetar a los varones, mal nacido!-.Masculló trémulo de furor Jaime Alberto-  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Teniendo a Horacio bajo nuestra protección, tirado en el suelo, ensangrentado, desubicado, desencajado, logramos que el furioso chofer se retirara.  Era un vendaval, una tromba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la víctima reaccionó, la Pecosa aún lloraba; lo sentamos en una silla de la parte de afuera de una heladería; respiraba con rapidez, su voz temblaba.  Pidió una cerveza. Estuvimos callados unos minutos. La radiola de la cantina molía a un volumen estruendoso canciones mejicanas que hablaban de desventuras amorosas y de hombres traicionados y ofendidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo no sabía que ese "Perro" fuera tan arrecho- dijo luego de un largo sorbo de cerveza.  -Casi me mata ese animal-.  La Pecosa y yo oíamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y por qué esa furia?  ¿Por qué le dicen "el Perro?”-, me atreví a preguntar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esa es toda una historia, hermano- Horacio lucía más tranquilo; bebió casi de golpe su cerveza; se limpió el bigote y se lamentó por el dolor de su labio superior que ya lucía hinchado.  Escupió en el suelo. Ya el corrillo de curiosos se había disipado. Todos los que quedamos estábamos a la expectativa. Pasaban los últimos taxis. Las rancheras continuaban con sus decires lastimeros.&lt;br /&gt;-Es toda una historia- Repitió. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de sorber ruidosamente un nuevo buche de la amarga bebida, tomó una bocanada de  aire e inició su relato.&lt;br /&gt;- Imagínese que hace como l0 años, cuando los primeros narcotraficantes estaban haciendo sus viajes iniciales y ya empezaban a traer billete de Estados Unidos, Jaime Alberto cogió una carrera desde el centro hasta Copacabana.  Eran dos tipos borrachos, ordinarios, ostentosos, con ropas estrafalarias, llenos de anillos y cadenas de oro; traían mucho equipaje; llevaron uno hasta Niquía, en Bello y luego siguieron hacia la casa del otro.  Cuando llegaron, el Pisco se bajó, el chofer le ayudó con el equipaje y por la oscuridad, no vio que en el piso se le quedó un pequeño maletín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Al otro día cuando se levantó a trabajar y comenzó a limpiar el carro, vio la valija.  Picado por la curiosidad lo abrió y casi se muere de infarto al descubrir que eran miles de billetes verdes.  Puros dólares, ¡un maletón lleno de dólares!  El tipo se puso nervioso, no sabía que hacer.  Pensó en escapar y perderse con la plata, pero le dio miedo, ya sabía lo que la mafia le hacía a sus enemigos, estaba lleno de dudas y de nervios.  No sabía como actuar.  Por último se decidió, fue donde Orlando Alcaraz, un viejo amigo suyo, le contó la historia y le dijo que lo acompañara a devolver la maleta.  Así evitaba que lo mataran y de pronto se ganaba su buena gratificación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Así fue.  Llegaron donde el rufián de Copacabana, luego de un saludo nervioso le  contaron la historia y le devolvieron el maletín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; -  ¿Usted sabe que había en él?- le preguntó el negro dueño del billete.  Los ojos rojos y pequeños le brillaban. Aún tenía el apestoso vaho de la resaca feroz de la noche anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pues si, no le niego que le abrí la maleta, pero  no  le  toqué  ni  un  dólar, se lo juro-, contestó Jaime Alberto bastante ansioso y turbado pero tratando de parecer sincero y honesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y pensar que yo no sabía en donde la había dejado.  Con esa borrachera y esa juma se me borró la película.  Pero sabe qué hermano, tome cien pesos, mírelos con cuidado y piérdase.  Y óigame bien, la oportunidad no se le presenta a uno sino una vez en la vida, Perro hijo de puta.  Y se me va de aquí, no se le ocurra volver pues le sobra plomo. Y piérdase de una vez  Perro hijo de puta-, insistía. –Tuvo toda la oportunidad de ser rico; en la maleta hay millones de pesos en dólares, pero usted no tiene calzones ni agallas para tener plata, Perro lambón; piérdase de una vez, Perro, chupamedias, ¡Perro!-¡Mil  veces Perro!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muertos de susto, acataron la orden y huyeron como alma que lleva el diablo. Para aliviar la ira y la soberbia se amarraron una borrachera de 3 días donde le contaron a todo el mundo la historia; eso fue mucho llorar y lamentarse.  Luego Jaime Alberto se perdió un tiempo, estuvo trabajando en el Valle del Cauca pero después volvió.  Desde entonces no se puede mencionar la palabra "Perro" delante de él.  Él sabe que todo el mundo lo llama así pero nadie le sostiene.  Como hace tanto tiempo no pasaba, no pensé que me iba a reaccionar de esa manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-  Y ya sabe, amistad- concluyó Horacio mientras se tocaba la quijada con su mano derecha. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; – Ese “Perro”  siempre ha sido y será un pobre güevón-.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;UNA MIRADA DE ADIOS &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;La vida de Jaider Sneider Tangarife no se diferenciaba en nada de la existencia de los  miles de jóvenes de su edad que crecieron en los barrios empotrados en las montañas que asientan su miseria a lado y lado del río que atraviesa la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creció con sus cuatro hermanos, todos de padres distintos, pegado a las faldas de su abuela, malviviendo una infancia llena de privaciones e indignidades que le dañaron para siempre la inocencia y le tallaron de forma definitiva el espíritu. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No conoció otro lenguaje que el de la amargura ni otra sensación distinta al resentimiento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su núcleo familiar, si se puede llamar así a esa anárquica dispersión de seres convocados únicamente por los vínculos de la sangre, lo componían además de la abuela y los hermanos, dos tíos, la madre y una prima mongólica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La abuela era conocida como “Tata”, una monumental amalgama de grasa y mugre que ejercía con feroz eficiencia su matriarcado natural en medio de insultos, gritos, palabrotas y coscorrones. Sus dos hijos, Capeto y Luis, no desentonaban en ese marco de infamia que el destino les trazó como hábitat. El primero era un célebre travesti que sin duda había conocido tiempos de celebridad en sus correrías por Aruba, Curazao y el Caribe. Hoy, abrumado por la nostalgia de los tiempos pretéritos y la evocación de una gloria perdida que le atropellaba la memoria en medio de la pobreza, la vejez, la fealdad y el Sida, gemía día y noche como una plañidera que no se resignaba a esa imagen actual con que tan cruelmente el destino lo había condenado.  El otro, Luis, era un alcohólico fracasado y solitario que no sabía ganarse la vida, que consumía los minutos rumiando frustraciones y tomando alcohol industrial mientras desplumaba de pesos a sus últimos amigos, fraguaba robos en almacenes de cadena y hurtos de poca monta y menos imaginación. Su pasatiempo favorito era abusar sexualmente de todo menor de edad que se lo permitiera, incluyendo sus sobrinos. Jaider Sneider no fue la excepción y fue víctima de los escarceos furtivos de su invertido tío, siempre protegido por amenazas físicas por si acaso el inocente llegase a contar algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La madre de Jaider Sneider  fue un fantasma que siempre lo rondó;  por tiempos desaparecía para irse a trabajar a los pueblos, detrás de un hombre o ejerciendo una  prostitución itinerante en poblaciones mineras o durante la cosecha de café,  volviendo siempre en embarazo o con un nuevo hijo que invariablemente le endosaba a la Tata, engordando cada vez más, cada vez más pobre y vieja, cada vez más  sumergida en los abismos del vicio y del alcohol, ofreciéndose por centavos al primero que se apareciera,  entregándose por la comida o por un trago o por un cigarrillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los niños nunca recibieron de ella un abrazo o una caricia. Cuando pasaba alguna temporada con ellos, nunca se veían, pues ella salía por las noches a trabajar en la calle, y cuando regresaba a media mañana, era para dormir el trasnocho y la borrachera, en medio de un aliento apestoso y un genio de mil demonios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estas circunstancias,  la niñez de Jaider transcurrió en el marco de un barrio marginal y desarraigado,  tatuado perennemente por una profunda falta de afecto y oportunidades, mamando desde temprano en su vida el lenguaje y el ambiente de la calle, la escuela sin escrúpulos de la esquina, el ejemplo directo de los muchachos que ya se movían en el malevaje, que sin moral ni norma alguna, sólo veían en el delito, en el sicariato y en el pillaje la única forma de afrontar la supervivencia en esta urbe que con razón ya se iba conociendo como la ciudad de la furia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así se inició en la delincuencia y se integró a una banda. Primero ofició como correo, es decir, haciendo mandados, llevando y trayendo razones, guardando armas, comprando estupefacientes para el consumo de los mayores; luego fue  “campanero”, o sea, el que vigilaba en una esquina o seguía víctimas o miraba cuando aparecía la policía, algún extraño o algún enemigo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su persistencia, discreción y empeño en ascender dentro del grupo, un día fue invitado a “probar finura”, que significa demostrar determinación y valentía para matar a alguien y fue allí donde empezó su rápida carrera como sicario, ladrón de autos, asaltante de bancos y hasta secuestrador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En forma vertiginosa se hizo a un gran prestigio dentro del bajo mundo. Era temido y respetado. Era buscado por los narcotraficantes para trabajos peligrosos y delicados y para “vueltas pesadas”. Le ayudaba a consolidar su imagen una enorme cicatriz de quemadura que le involucraba la frente, la oreja derecha y parte del cuero cabelludo en la cual no crecía pelo. Su ojo derecho no cerraba bien, y lagrimeaba constantemente, como consecuencia de la retracción cutánea. Por este aspecto, era conocido como “care-creisy” y se estaba convirtiendo en una verdadera leyenda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tranquilita mi amor, no se me asuste, no se me ponga nerviosa que conmigo le va bien. - Yo sé que las cosas están duras en la calle, pero si uno se mantiene atento, si se mantiene encomendado a la virgen y con las pupilas bien abiertas, no hay por qué temer. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mire que ya he progresado bastante, ya tengo mis buenos ahorritos. Unos cuantos trabajos más y me retiro para que nos vamos a vivir usted y yo solitos, bien lejos; me tiene un hijo que yo siempre he querido conocer mi pinta y yo la trato como a una reina mi amor . &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Claro que irme también tiene sus problemas, ¡cómo dejo  a la abuelita Tata solita!, de qué va a vivir, sosteniendo a ese par de maricones de los tíos míos que no hacen sino darle preocupaciones,  si no fuera porque la viejita los quiere tanto yo ya hubiera arreglado a ese par de locas, hace rato que estarían bajo tierra, pero qué se le va a hacer, uno tiene que aguantar mucha cosa en esta vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y también me da tristeza por mi vieja, ¡qué pesar! , mamá es mamá y uno la tiene que querer como sea , es que ha tenido muchas dificultades, pero deje que corone un negocio que tengo entre manos, una vuelta con un congresista, con un billete grande de por medio. Y yo sé que a mi madrecita la saco de esa mala vida que le tocó. Le organizo una casa bonita en un barrio bueno con mis hermanitos, con la loquita y con la Tata, y mando ese par de mariconas de los tíos míos para la mierda. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo le tengo mucha fe a este encargo, es un poquito riesgoso pero yo nací con buena carnadura para el peligro; el martes voy a la iglesia de Sabaneta y le mando una promesa a la Virgen,  le echo un poco de agua bendita a las balas y a la manilla para que me afine la puntería y yo sé que esa vuelta me la corono con éxito. Además usted sabe mamacita que al lado de Iván Mendoza a mí me ha ido bien. Ese “Malbicho” es un campeón, me tiene confianza y no le puedo quedar mal en esta vuelta. Yo sé que al lado de él voy para arriba, no me ataja nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Luego de eso reinita la invito para que nos vamos para la costa unos días para dejar enfriar la cosa y para descansar y nos dedicamos a querernos a ver si me queda rápido en embarazo, mamacita, pues ya me estoy desesperando por conocer la raza y usted sabe que yo la quiero mucho; pero no se me asuste,  que falta poco para que todo esto termine, yo ya quiero parar y dedicarme a usted; las cosas en la calle se están poniendo muy pesadas y no quiero terminar con la barriga llena de plomo.  ¿ Me da un besito mi amor ? .&lt;br /&gt;III.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí señor periodista. Mi nombre es Jaime Alberto Arbeláez y llevo quince años trabajando aquí en el cementerio de San Pedro como rondero.  Y no es la primera vez que me entrevistan. A cada rato vienen periodistas, sicólogos, estudiantes haciendo la tesis de grado y como Medellín se volvió la capital mundial del crimen, la ciudad donde más asesinatos ocurren, pues es natural que lo entrevisten a uno con toda esa experiencia que uno coge con la muerte. Lo más interesante es que la muerte es lo más democrático que hay, no respeta ni a ricos ni a pobres, ya a todos los niveló, a todos los trata por igual. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Imagínese que éste era antes el cementerio de los ricos. Mire los pabellones, los mausoleos, las capillas, las lápidas en puro mármol, los monumentos y vea los apellidos. Antes esto aquí era únicamente para los blancos. Ahora esto se revolvió del todo y se tornó un problema, una mezcolanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Claro que tampoco es como en el cementerio Universal o en el de San Lorenzo que son los de los pobres, a donde llevan a todos los N.N, a todos los indigentes, desplazados, guerrilleros y mendigos; ellos son una verdadera guarida de ladrones y viciosos. Hay familias enteras que viven allí desde hace varios años, entrando a dormir por la noche. No hay quien los saque. Imagínese que allá entran grupos de adoradores de Satanás para hacer unos rituales diabólicos donde toman vino, comen hongos, fuman marihuana, oyen rock pesado, bailan y terminan en unas orgías que usted no se imagina. O si usted viera a los estudiantes de medicina comprando esqueletos para hacer las prácticas de anatomía. Y gente comprando cuerpos para hacer no sé qué negocios y cobrar seguros para estafar a las aseguradoras. O mentalistas y brujos robando huesos y tierra de las tumbas para elaborar bebedizos y hacer maleficios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No hombre, eso allá si es una verdadera feria donde no respetan a los muertos. Aquí en San Pedro es un poquito distinto, hay más clase, más categoría, pero las cosas están cambiando mucho. Es que hasta a uno le da vergüenza de lo que le toca ver y ya es cosa de todos los días. Antes los entierros eran solemnes, callados, tristes y muy religiosos. Los familiares venían, lloraban a sus muertos con discreción, los enterraban y cada cierto tiempo venían a visitarlos y a traerles florecitas o a rezar. Pero esto se volvió un verdadero circo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A medida que toda esa gentuza de los barrios populares empezó a conseguir plata con la coca, con el sicariato y   con el crimen, empezaron a cambiar el ritual por un carnaval, el respeto por la algarabía. &lt;br /&gt;- Vea por ejemplo: hay una tumba  que tiene prendido un equipo de sonido que suena las veinticuatro horas del día con la música que más le gustaba al difunto, y ya lleva varios años de asesinado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Cuando el muerto ha sido aficionado a las cabalgatas, se ha presentado que sus amigotes borrachos se obstinan en entrar con los animales al cementerio, oyendo música a todo escándalo con unos parlantes pegados al caballo que se conocen como “burrotecas”. Los hemos tenido que sacar con la policía. Y aún así da lidia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hay otra tumba de un mafioso que tiene contratado un escolta día y noche para garantizar que nadie vaya a profanar su descanso eterno, para darle mantenimiento y para tener siempre flores frescas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Había otra tumba de un narcotraficante que fue liquidado por un lío de faldas, lo mandó a matar su propia esposa según dicen; y durante mucho tiempo, la viuda venía a diario, dejaba un condón con semen al pie de la cruz, en venganza por su infidelidad; como quien dice, un clavo saca otro clavo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- O como una costumbre que estaba cogiendo una banda del centro, de secuestrar mariachis cada que les mataban a uno de sus integrantes; se iban en una camioneta, obligaban a los músicos a venir al cementerio y a cantar gratis e intimidados por los revólveres, las más arrabaleras rancheras que usted se imagine. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- En ocasiones durante el entierro se han presentado enfrentamientos entre grupos  enemigos que terminan con muertos de ambos bandos dentro del propio cementerio y al otro día hay cinco o seis entierros más, con la misma francachela y el mismo desorden. Es un círculo vicioso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero vea por ejemplo el caso de hoy, que es típico. Mataron a un muchacho de la comuna, ¡más malo que Caín! Era el terror en la zona; iba a atentar contra un senador, pero los escoltas lo neutralizaron.  Y eso pasa cada que matan a un pillo importante. Primero lo transportaron de la morgue a la capilla. Parece que mientras lo velaban, aparecieron varios tipos de otra banda rival y se encendieron a bala. Hubo varios heridos. Cuando estaba en el ataúd, lo sacaron entre varios de sus amigos y en medio de  alaridos, llantos,  música a todo volumen y balazos al aire, lo llevaron a recorrer todo el barrio cargado en hombros. Se tomaban fotos con él, lo sentaban en las sillas, lo acostaban en las camas, las muchachas le besaban la cara y la boca, lo hacían tocar las motos y las pistolas con sus manos. ¡Haga de cuenta una peregrinación con un santo! Tuvo que ir la abuelita a suplicar que lo devolvieran a la caja . &lt;br /&gt;- Y el pobre muerto  ahí, quieto, sin odios, con esa suavidad y esa tranquilidad en la cara que da la muerte a pesar de una cicatriz que lo desfiguraba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- En el cementerio, aparecieron varias muchachas jovencitas, algunas embarazadas al parecer de él, a dejarle en el sarcófago fotos y cartas de amor mientras lo lloraban a los gritos. También vi que unos muchachos le dejaron en la caja media botella de aguardiente y un rollo de marihuana. Durante la ceremonia empezaron a disparar al aire y con una grabadora gigante, ponían una y otra vez una canción que ya se volvió un himno,  “Nadie es eterno en el mundo”, de un cantante popular llamado Darío Gómez, mientras vociferaban, berreaban y prometían venganza. Después, los mejores amigos, en el desespero y como para demostrar que lo querían demasiado, pretendían meterse con la caja al hueco para enterrarse con él. Los tuvieron que retirar a la fuerza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Todo esto que le he contado parece grotesco, pero es cosa de todos los días en esta ciudad de locos. Créame amigo periodista. Esto aquí era muy serio, pero ya se relajó demasiado. Se volvió un verdadero circo.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA ULTIMA MILONGA DE MENDOZA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el cáncer de la venganza carcomiéndole el espíritu, Agustín no tuvo sosiego hasta que por fin pudo saciar el hambre feroz que tenía de ver mordiendo el polvo a Iván Mendoza, “Malbicho”, para cobrarle la muerte de su hermano menor, el cirujano, acaso el único que logró despertar en él algo parecido al afecto y a la bondad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El afán de retaliación que le enconaba el alma, le llegó a cegar el cerebro, le atosigó el corazón, le llenó de hieles repelentes cada uno de sus sentidos, le hizo más impenetrable la coraza de su carnadura. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde la callada oquedad de su mutismo envenenado y tormentoso, maquinó todo tipo de estrategias para acabar con aquella peste de personaje que le robaba el sueño y le mortificaba como una rémora adherida sin atenuantes a la vida sin sentido que lo acosaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diseñó redes urbanas de inteligencia que infiltraban las bandas de maleantes, pero pagó el costo de varios agentes encubiertos que fueron asesinados al ser puestos en evidencia. Llegó a fraguar atentados contratando sicarios ajenos a su círculo pero, o desistían al saber quien era la víctima, o sucumbían al escudo de la artillería del rufián y sus compinches.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se insistía en el mundo del hampa y en el ámbito policial que Mendoza, “Malbicho”, era un pillo fuera de serie, una encarnación extrema de violencia y maldad. Se decía, y muchos lo creían, que lo del pacto con el diablo era cierto, que su quehacer como malevo trascendía las fronteras de lo normal. Él mismo se encargaba de alimentar su vanidoteca engrosando el calibre de las historias, echando a rodar cuentos que hacían crecer cada vez más su leyenda, alcanzando ribetes  casi míticos dentro del bajo mundo y en las comunas de la ciudad. Dueño de una gelidez total en su accionar, su puntería sin yerro y su sangre fría al ejecutar una misión lo hicieron rápidamente conocido y temido. Alto, de complexión delgada tirando a enjuto, de cabeza grande y desproporcionada para su cuerpo, la frente amplia y los dientes enormes, la voz grave y pausada de bajo profundo que no admitía discusiones, le daban una presencia que rápidamente intimidaba, que de súbito impactaba, que nunca pasaba desapercibida. No conocía los escrúpulos ni los límites. No paraba en mientes si le tocaba matar a un amigo, eliminar por encargo a un conocido, atracar y luego liquidar a alguien de confianza. Si le gustaba una chica la tomaba; si un muchacho le atraía, pobre del mancebo si se resistía, pero no escapaba a su insaciable rijosidad y a su sodomía irrefrenable. Fumaba marihuana a toda hora, masticaba chicle compulsivamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y decía que no le entraba la bala. En atracos bancarios, en robos a vehículos,  en atentados personales, en enfrentamientos con rivales, contaba que nunca fue herido. Incluso una enorme cicatriz que tenía en el abdomen, que en realidad era consecuencia de una cirugía de urgencia por un balazo, él se la atribuía a una supuesta peritonitis. Tenía las siete vidas del gato. Era resbaloso, escurridizo, malicioso o simplemente liso, como se dice en los barrios. Sus chaquetas, ruanas y gabardinas, daban fe de los múltiples orificios de proyectil evadidos por su cuerpo. De ahí la fama de su alianza con el maligno y con razón. Tampoco nunca pagó condenas, a pesar de haber sido capturado en varias ocasiones. Tenía la suerte de ser siempre atrapado por policías que se vendían por monedas, o los testigos nunca aparecían a declarar o extrañamente resultaban muertos o el equipo de abogados que asesoraba y protegía su banda era brillante y mucho más eficiente  y diligente que el de la justicia; no tenían ningún reparo en sobornar a un juez, en intimidar a un fiscal, en llamar a las víctimas para amenazarlas de muerte si no retiraban los cargos contra sus clientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su banda era cada vez más poderosa y temida; tenía “oficinas” en varios barrios de la ciudad y se alquilaban al mejor postor: robaban carros por encargo, asesinaban por contrato para el narcotráfico, para los paramilitares, para los políticos, para todo el que les pudiera pagar. Atracaban bancos y joyerías,  furgones que transportaban valores, camiones con mercancía importada, contenedores. Secuestraban víctimas que luego vendían por un precio a la guerrilla, recuperaban facturas incobrables, cheques chimbos, pagarés vencidos. Transportaban armas y drogas, cobraban protección a los negocios comerciales y a las empresas de buses y exterminaban en las barriadas a los que ellos consideraban indeseables. A los territorios que ellos controlaban no entraban sus enemigos, ni aún la policía. Imponían los horarios de llegada y salida, los noviazgos y hasta la forma de vestirse de las muchachas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanto poder sobredimensionó el ego de “Malbicho” y de la banda; pasado un tiempo tuvieron graves problemas por enfrentamientos con algunos capos mafiosos y con comandantes paramilitares, pues ambas contrapartes vieron violentadas sus fronteras y sus negocios; se dieron traiciones, malentendidos, ruptura de pactos, atentados que buscaban la eliminación sistemática del otro bando. Hubo masacres, secuestros masivos con desapariciones y torturas, se presentaron hechos tan osados como el atraco a un edificio entero, bombas en centros comerciales y en parques públicos atestados de gente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la tensión  se hizo insostenible, el máximo comandante paramilitar de las autodefensas propuso una tregua para delimitar territorios y llegar a un acuerdo que impidiera el exterminio, el desaforado costo económico que implicaba asumir una guerra y el acoso de las autoridades que antes los resguardaban pero ahora los perseguían ante una situación inmanejable de orden ciudadano y de presión de la sociedad y de los medios de comunicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es aquí donde Agustín comprendió que era la coyuntura perfecta para actuar, cuando por información confidencial se enteró del pacto y del plan del comandante paramilitar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por sus antiguos contactos hizo conexiones con mandos medios de la banda para tratar de convencer a “Malbicho”, hombre desconfiado y retrechero por naturaleza, de que era la mejor salida, la negociación más conveniente. Nuestro inspector entendió en este momento que lo que nunca logró con la intervención directa y con el choque frontal, lo iba a lograr con su astucia, con su capacidad de intriga, con su poder de manipulación. A través de amigos infiltrados, de policías corruptos con doble fachada, de amiguitas ocasionales tramadas para el objetivo y hasta con la intervención de unas monjitas que prestaban servicio social y pastoral en un barrio pobre, Agustín jugó un papel muy importante para socavar el muro impenetrable de la desconfianza de Mendoza y lograr que se concertara el encuentro con sus antiguos aliados y ahora enemigos irreconciliables. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fin la reunión se realizó en una hacienda sabanera de la costa atlántica y las crónicas periodísticas revelaron el resto: la encerrona de los paracos dio resultado, en la matanza murieron varios de los más importantes jefes de la banda que durante tanto tiempo azotó la ciudad, entre ellos Iván Mendoza, “Malbicho”, el inmatable, el intocable, el más volátil y despiadado de todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de esto, al fin Agustín pudo conciliar el sueño con serenidad por primera vez en muchos años. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esa madrugada, en el silencio de su habitación, de rodillas ante la foto de su hermano menor y de su madre, con un enorme cuadro de la Virgen del Carmen a sus espaldas como atalaya de su devoción, Agustín lloró como nunca, de rabia y de alegría, de dolor y de placer. Sentía que descargaba un enorme lastre de su vida, pero se sintió nuevamente confuso, extrañamente cansado y vacío, inmotivadamente triste y deprimido; no lograba  entender el por qué, al lograr lo que más anhelaba su corazón por tanto tiempo, no desbordaba en felicidad y reposo, en equilibrio y tranquilidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se secó las lágrimas, se santiguó por última vez, besó la foto de su hermano, se puso la chaqueta más elegante luego de buscar los anteojos deportivos, de marca; pensó que le convendría caminar un poco para aclarar la mente pues era verdad que se venía sintiendo cansado y confundido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Necesitaba despejarse, necesitaba reencontrarse ahora que había logrado conjurar su mayor obsesión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como siempre, enfundó su fiel revolver en el cinto, se miró al espejo antes de salir y, haciendo cara de circunstancias, casi con desgano, salió a la calle. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le llamaba la atención, pero la avenida, la esquina, la ciudad, no habían cambiado nada desde la  vez anterior, como si no supieran nada, como si nada hubiera pasado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin los afanes de diario, como si arrastrara una pesada carga, sin remordimientos y ya casi sin nostalgias, la avasallante y ruidosa rutina de la mole de cemento lo acogió entre sus brazos, con su paso lento e inmotivado, volviéndolo parte de un paisaje brumoso, contaminado y cadencioso que lo envolvía  y lo diluía tragándoselo en la entraña de su serpenteante transcurrir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FUMANDO HE ESPERADO ... DEMASIADO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las noticias lo decían claramente:  el vehículo del gerente del banco había sido robado y el pobre hombre sufrió un colapso nervioso que lo mandó al hospital con un infarto cuando vio que un solo asaltante, elegantemente vestido, de chaqueta fina y gafas de marca lo encañonó con la pistola y le dijo que no se asustara, que si no oponía resistencia todo saldría fácil y que necesitaba el carro para hacer un atentado con una bomba en un centro comercial del Poblado, que haría parecer de juguete la que pocos meses antes pusieron en el otro centro comercial de moda, la bomba del Tesoro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso ya no me impresiona en esta ciudad. Todos los días pasa algo similar y es como si fuera parte del paisaje. Pero uno tiene que seguir saliendo a la  calle. Todos tenemos nuestros propios problemas. Y con el trabajo que tengo ya nada me sobresalta, todo me parece normal y posible.  A veces el enemigo no está afuera sino adentro de uno, le taladra todo el día y toda la noche el cerebro. Y ese taco en el pecho y esa rabia que uno no  puede desahogar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora me sale el médico con el cuento de que tengo esa manchita en los pulmones, que la radiografía es dudosa, que necesito la biopsia. Como si fuera poco llevar a cuestas esta vida mediocre y miserable que me tocó. Nada me sale bien. Desde muy joven, toda mi vida no ha sido sino una lucha permanente, sin apoyo y sin amor. Cada que quiero a alguien, o me ignora, o se muere. Me enamoro de una muchachita, me vuelvo loco por ella y preciso, se casa con otro. Como mi Gladis Tatiana, que justamente escoge al más pobre y guevón de todos, imagínese, “El perro”, y para mí nada. Le cojo afecto a un policía por bueno y cumplidor y claro, a los pocos días lo desaparecen. Me les consagro a mi hermanito y a mi madre para sacarlos adelante y en veinte días los pierdo a los dos, apenas cuando podemos empezar a disfrutar luego de años de sacrificio y esfuerzos. Sólo soy bueno y útil cuando me necesitan los amigos, cuando en este servilismo torpe les puedo aportar algo y pueden lucrarse de mí. Claro que cuando yo los llamo se ofuscan, no tienen tiempo, están muy ocupados, que mucho trabajo,  que muy inoportuno, que muy retacador. Nunca me llaman a saludarme. Pero si necesitan algo y me llaman, siempre me encuentran. Como mi amiga que cuando quiere ir sola al cine me llama para que la acompañe pues teme ir  sin compañía pero no me habla y si le propongo algún tema me dice que soy muy insistente y muy cansón. O como el amigo que para celebrar mi grado de abogado me invitó a  comer a un restaurante  de lujo y yo tuve que pagar la cuenta. O como mi primo que cuando quiere pasear a mi finca, no solamente lo tengo que acompañar y comprarle los víveres y el licor para él y sus amigotes además de  transportarlo y después llega a criticarme a mis espaldas por mezquino, descuidado y mal anfitrión. O como la amiga que todos los viernes se siente muy sola pues el esposo sale con la amiguita de turno y me llama para que la acompañe a llevar su soledad y se me duerme en la mesa; la tengo que despertar para que se baje del carro y luego me dice que le encantó la compañía, que se amañó mucho, que la recoja el próximo viernes, si no tiene programa, claro, porque si la llama el cirujano fanfarrón que se cree una belleza, la boba ésta corre y vuela y me deja plantado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy un bueno para nada, pero me da ira sentir autocompasión por mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y manejar a los compañeros de trabajo. Ese miedo permanente a la puñalada por la espalda, al comentario hiriente, a la envidia destructiva. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre deseé que todo cambiara algún día. Pero estoy exhausto de esperar que algo distinto suceda. Y cuando sucede, cuando creo que por fin le di una razón válida a mi vida, es como si no hubiera pasado nada. La misma rutina, el mismo desconsuelo, la misma vida estéril y plana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy muy solo y abatido. Ya no me siento el buen conversador que antes fui, ni rastros de mi buen humor y he gastado demasiado amor en mujeres que no hicieron sino explotarme, utilizarme y burlarse de mí. Y ahora me sale el médico con el cuento ese de la  manchita en el pulmón. Ahora vendrán esos matasanos a ensañarse en la víctima,  a experimentar en mí, a picarme en pedacitos, hasta agotar mi cuerpo y mi póliza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ya estoy cansado. Creo que hay que cambiar. Esto tiene que explotar algún día, no quiero ser estorbo para nadie. Sólo espero llegar rápido al parqueadero en este carro tan aparatoso y difícil de manejar y de meterle los cambios, para sentarme tranquilo y fumarme un cigarrillo como si fuera el último. Me quito la chaqueta, me quito estas gafas de sol, me aflojo la corbata y me siento a pensar que sí, que esto tiene que cambiar, que ya es hora de cambiar…. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;CERRANDO UN CIRCULO VICIOSO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad uno es el que se busca los problemas cuando no los tiene; por ponerse a jugar con candela termina chamuscado, por ir por lana resulta uno trasquilado, quedando con el pecado y sin el género.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso fue lo que me pasó, a pesar de haber jurado mil veces que no me iba a exponer a mis años,  a sacrificar mi estabilidad, mi hogar ni mis sentimientos en una búsqueda estúpida que no necesitaba, en un juego equivocado que de antemano sabía que no me conduciría a ninguna parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que ya lo decía mi tía, que todos los hombres mueren por ese órgano, que ese apéndice colgante que nos pusieron para ir por el mundo prolongando la especie y generando conflictos, hace perder la sensatez y la cordura  cuando asume su posición erguida, obnubila la mente y los pensamientos cuando está alerta, tratando de importunar la húmeda comodidad de la gruta mágica que Dios puso en las mujeres, propias o ajenas, para la perdición de los machos sin criterio ni determinación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿ Y a qué edad es que uno madura? ¿En que momento de la vida es que uno aprende a tomar decisiones adecuadas sin jugarse el destino y la felicidad en ello?¿Dónde venden los supositorios de sensatez, las pastillas de la sabiduría?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo ya venía de regreso. Era mi segundo matrimonio luego de un fracaso, siempre por mi culpa, en un carrusel de muchos años de licor, promiscuidad, intolerancia y libertinaje. Una mujer buena y varios hijos quedaron arrastrados y vacíos por el manejo de mi mal comprendido ego de varón desaforado. En esta vez me había  prometido que todo sería distinto. Ya estaba lo suficientemente viejo para no controlar mis instintos y de alguna manera Gladis Tatiana se merecía un trato diferente, una entrega más comprometida y respetuosa. Ella era callada y digna, cariñosa y puntual. Era la reina del detalle y ejercía un control amable pero total de nuestra relación. Nunca una discusión que nos ofendiera, un contrapunteo que nos pusiera en peligro, una incomprensión que desgastara el amor. Si se han presentado disgustos, ha sido siempre por culpa mía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo dependía mucho de ella, sentía que me equilibraba y me daba paz y a pesar de la diferencia tan marcada de edades, amaba en ella el talante, la determinación y la madurez.  Yo ya había loqueado mucho toda la vida, picando aquí, picando allá, con plata y sin ella, con trabajo y en la ruina, y ella siempre me apoyó, a pesar de las críticas, a pesar de que la presionaban por ser ella una profesional y según ellos,  yo un bueno para nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en realidad no necesitaba de nadie más desde que la tenía a ella. Como un guerrero en reposo, a mis años me seguían encantando las mujeres, pero había claudicado en el furor, en la fiebre de la pasión, en la obsesión compulsiva por poseerlas. Extrañamente, su recuerdo me protegía;  siempre la tenía a mi lado en pensamiento o de presencia cuando alguna fémina volantona mariposeaba con aire de seducción. Y eso me servía y me resguardaba. El sólo pensar que podría herirla con algún devaneo me intimidaba, o que podría hacerla sufrir con algún desliz, automáticamente me inhibía en los coqueteos con la damisela de turno que me daba juego al cortejo. Ella era demasiado buena para ponerla en riesgo, absolutamente comprometida y querendona para exponerme a perderla, lo suficientemente noble, generosa y fiel para hacerla sufrir de alguna forma. Y me gustaba poder tener para ella esa deferencia, darle el tributo de mi entrega y mi lealtad. Ya había cometido los suficientes errores y a mi edad no era dable ni sensato una nueva equivocación, un nuevo divorcio, una ruptura más. Así duramos varios años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero llegó el momento de caer. La lucha interna fue tenaz, pero el viejo monstruo de la concupiscencia que siempre habitó en mí y que yacía amalgamado en mis fibras y en mi naturaleza rugió de nuevo ante Marietta, una secretaria nueva en el cementerio donde trabajo, que literalmente  me desató todas las pasiones y despertó al minotauro que de corazón yo esperaba permaneciera dormido en el laberinto de mi proclividad a la carne. Definitivamente yo estaba hecho para la lascivia y la lujuria; no podía resistirme  más ante tal desborde de libido por esa maravilla de mujer. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero si tomé la decisión de pecar de nuevo, tendría que tener el control y no dejarme pillar como un imbécil, como siempre me ocurría, cegado por la tentación de unos pechos grandes o un culote enloquecedor. Como pude le di largas al asunto, manejando un como-que-sí-como-que-no que me hacía hervir la sangre, pero no solté las riendas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa  Marietta era un churrasco, una provocación que apenas contenía, una maliciosa proporcionalidad de curvas y aromas que me traían loco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y llegó el gran día. Mi esposa Gladis Tatiana tenía en el fin de semana la reunión impostergable de cada dos meses con el grupo de compañeros del hospital donde trabajaba, acaso sus único medio-amigos pues ella era muy reservada, como yo le decía, un “cusumbosolo”; tampoco  frecuentaba a nadie, ya ni siquiera a mis hermanas, con las que en otra época eran buenas amigas. Ella apenas si sostenía llamadas de trabajo, era hermética con el mundo y me parecía muy justo que fuera a las ocasionales reuniones que convocaba su jefe. Además en esta vez yo lo necesitaba para poder llevar a cabo mi plan ya que casi siempre terminaban en  francachela desatrasándose de todos los chismes y noticias y eso me daba el margen perfecto de maniobra para realizar la felonía que tenía enquistada hasta en el último rincón de mi espíritu de macho urgente. Lo planeé todo con precisión de relojero, no quedó nada al azar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegada la hora me despedí de Gladis Tatiana con una tranquila indiferencia, como quien no quiere la cosa, deseándole una feliz velada. La idea era que como yo iba a estar tan solo y para que ella no gastara prisa en venirse del paseo, yo supuestamente me iría a reemplazar en el trabajo a un compañero que estaba incapacitado y luego arrancaría para la casa de campo de mi hermano y pasaría allí el fin de semana. Nuestro hijo se quedaría donde unos primos; además como buen adolescente, ya no le gustaba salir con nosotros. En el fondo yo estaba excitado y vibrante, pero también nervioso y culpable. Sabía lo que tenía que hacer y cómo lo debía hacer, pero un no-sé-qué me intimidaba, algo no precisado me mordía en un punto no definido entre el pecho y el abdomen donde supongo debe quedar el alma y que no aparece en los libros de anatomía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Gladis Tatiana hubo salido y era claro que ya estaba en la finca, recogí a Marietta. Estaba preciosa, radiante. Tenía una voluptuosidad que amenazaba desbordarse por su ropa, un olor que invitaba al beso, al mordisco y un brillo perverso en sus ojos que me precipitaron como una bestia desbocada a esos manantiales exquisitos que se me rindieron plenamente y me embriagaron como si hubieran sido míos de toda la vida. ¡Qué hembra, qué locura, qué delirio! Los amigos siempre me han preguntado que si por trabajar con cadáveres y ver y examinar tantos muertos e incluso cuerpos sin vida de mujeres desnudas, no corro el riesgo de perder el gusto carnal por ellas. En esa noche demostré que eso no es más que una falacia. Estuve como un toro salvaje, como una bestia rijosa e insaciable. Lo único que perdí fue la cordura y la templanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era tan profundo y entrañable el placer que me embargó, que rápidamente no tenía espacios para sensaciones de pecado o procesos culposos, como los de la mañana previa. Eso lo arreglaba más tarde,  después me encargaría de resarcirle a la pobre de Gladis Tatiana su bondad y su entrega para compensar mi pequeño resbalón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esas andábamos, fundidos nuestros cuerpos en el sueño apacible de un abrazo cansado y tierno, cuando empezó la calentura. De súbito, cogido por sorpresa, casi me da un infarto al ver que por la puerta falsa de nuestra cabaña ingresaron dos hombres, uno con pistola y el otro con una metralleta recortada. Desnudos como estábamos, asombrados y asustados, fuimos obligados a meternos a la tina del baño. Nos explicaron con voz tranquila de profesionales curtidos en el oficio, dueños de la situación y con todo el tiempo del mundo, que era un operativo  de atraco masivo en el motel. Que habían entrado a todas las habitaciones y que tenían controladas la entrada y la salida, reducido a la guardia de seguridad, sobornado a la patrulla que vigilaba el sector y que se llevarían toda la ropa, las joyas, el dinero, las tarjetas de cajero electrónico y sus respectivas claves (¡Ay del que la diera falsa!) y los documentos. El que saliera antes de dos horas podría darse por muerto. Sólo dejarían las llaves de los autos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El susto fue mayúsculo, mis piernas apenas me sostenían. Esa sensación de indefensión combinada  y agravada con la desnudez lo reducen a uno a la mínima expresión, se siente uno impotente y miserable en medio de ese miedo atroz.  Marietta lloraba inconsolable a mi lado, obstinada en abrazarme. Me incomodó su cercanía, de algún modo me
