Monday, June 29, 2009

DE CADAVERES EXQUISITOS Y OTROS FIAMBRES.

DE CADAVERES EXQUISITOS Y OTROS FIAMBRES.
Emilio Alberto Restrepo Baena
Acaba de morir el indefinible Michael Jackson y hoy estamos atiborrados, literalmente acribillados de noticias, recuerdos, especiales y añoranzas que tratan de reivindicar la enorme pérdida que ha representado para la humanidad su partida. Al parecer, quedará difícil continuar la marcha por el mundo sin su presencia, sin su aporte. Ya lo decían los abuelos: “No hay muerto malo ni niño feo”. Parece que el féretro tiene la enorme virtud de diluir los recuerdos, de suavizar la memoria, de pasteurizar la imagen. A partir del colapso todo es ideal, todo es perfecto, todo es inmaculado. Nada de ensuciar la historia con pecados, con debilidades, con aberraciones.

Y es que hay que entender que Jackson es uno más de los cadáveres exquisitos con que cada cinco o diez años el imaginario colectivo se vuelca a la idealización, al reforzamiento masivo de la necesidad perentoria de ídolos, aunque sea con pies de barro. La sociedad necesita íconos. Si no los tiene, los crea. Si tienen talento, los potencia. Si tienen defectos execrables, los matiza. Si caen en la perdición, la perspectiva del tiempo, sobretodo si es más allá de la muerte, los despercude, los llena de brillo, limpia de la superficie de su imagen todo el estiércol, toda la podredumbre, todo lo que se acerque a reconvertirlos en humanos con altas y bajas, con caídas y resbalones, con debilidades y contradicciones. Son demasiado grandes para ser como nosotros. Los necesitamos perfectos para que se diferencien de nosotros, tienen que ser como los ángeles para poder mirarlos en el pedestal de nuestros sueños, ansiedades y frustraciones, porque, qué gracia tiene endiosar a alguien como nosotros, que suda, siente miedo, va al baño, hiede de mediocridad y de inseguridad y patina en el pantano de una vida cotidiana que sabe cruel, difícil y sin ninguna expectativa para afianzar lo que alguna vez moldeamos en nuestros delirios de ciudadanos del montón con ego de superestrellas incomprendidas.

“Vive rápido, muere joven y deja un bello cadáver”, dijo unos de los más representativos entre los cadáveres exquisitos que en el Olimpo son, James Dean. Entendía que sin una carrera de vértigo apenas tan corta para no cometer errores que los hicieran aparentes y los pusieran en evidencia, con una muerte inesperada que truncara una trayectoria en ascenso, se creaba una expectativa sobre lo que pudo ser y no fue, sobre la grandeza que se desperdició por culpa del destino, sobre toda la obra que pudo haber sido y no fue.

Todavía los fanáticos se conduelen de lo que pudo haber hecho Nino Bravo si no se hubiera desportillado contra otro auto a los 27 años en pleno furor de su carrera. No se les ocurre pensar que hubiera podido caer en la decadencia y en el olvido en vida –de lo cual están preservados nuestros cadáveres exquisitos, acaso la más dolorosa de las indiferencias y el peor de los castigos para un artista- y que hoy probablemente andaría viejo y gordo por los pueblos, vendiendo su espectáculo de nostalgia a cambio de centavos como tantos otros dinosaurios de su generación, hoy refugiados en el alcoholismo, en el alzheimer, en la frustración, mientras viven del recuerdo cochambroso de sus prediluvianos días de gloria, olvidados por todos, por no haber cometido la impertinencia de morirse antes de tiempo, en el cenit de su producción.

Y no es sino ver las cifras de ventas póstumas de los discos y películas del gran Elvis Presley, las peregrinaciones a Graceland para entender algo del fenómeno. Ya no es la mole de 150 kilos y multiadicto que se empacaba 100 pastillas diarias, hacía pactos non-santos con la CIA, disparaba a los televisores cuando no le gustaba algún programa y golpeaba a las mujeres –mayores y regordetas que le recordaban a su madre- cuando no lograba consumar el sexo que tan generosamente aún le prodigaban, sino que ya se convirtió en un dios en su propio reino, un arcángel de música celestial, un profeta que hasta secta religiosa tiene, sostenida por admiradores que se niegan a olvidarlo.

Lo mismo con Jackson, ya nadie habla de su apetencia desaforada por los niños, acusado incluso de violación y administración de drogas prohibidas para lograr sus abyectos deseos, ni su odio por las mujeres, ni su asco por el contacto con las personas y sus microbios, ni su negación de su identidad de raza y género, ni su paranoia, ni su dismorfofobia que le obligó a hacerse más de 50 intervenciones en su cuerpo. Hoy sólo hay espacio para la consagración, para el perdón de los pecados, para el despercudido de su aura. Para eso es un cadáver exquisito.

Por eso el gran Cortazar (¿Acaso también él un cadáver exquisito?) fabuló en ese cuento maravilloso “Queremos tanto a Glenda”, que lo mejor que podían hacer un grupo de fanáticos cuando la gran actriz Glenda Garson anunció su regreso a los estudios, luego de que ellos habían limpiado todos los errores, cortado todos los detalles que mancillaran su imagen, luego de que la habían llevado casi al límite de lo perfecto mediante el encubrimiento y eliminación de los errores en las películas. Al regresar a la actuación, más vieja, con necesidad de éxito y reconocimiento, es probable que se desdibujara, que se equivocara y ensuciara lo que ya con un enorme esfuerzo se había conseguido encumbrar a un nivel irrepetible. Entonces tomaron la única decisión, lógica, válida, sensata: la asesinaron. Al convertirla en un cadáver exquisito, la preservaban de todo error y se preservaban ellos mismos de un atentado a su memoria, a su idolatría, a lo que más idealizaban de ella.

Por ello mismo tanta veneración por Carlos Gardel y Javier Solís, después de tantos años de muertos. Su virtud fue que fallecieron relativamente jóvenes, activos, en pleno éxito. No falta el que asegure que todavía están vivos, que en tal y cual parte los vieron con la identidad cambiada. Y siguen saliendo discos y su prestigio con los años es cada vez más grande, más alimentado por los buenos deseos y el gran afecto de sus admiradores.

Esa es la ventaja de morir joven: no hay tiempo de cometer muchos errores, de grabar malas canciones o películas perversas o libros peores. Siempre quedará la especulación de sus fanáticos -siempre benigna y a su favor- para imaginar que la obra iba a ser cada vez más brillante, porque así lo quieren creer.

Y eso lo hemos sentido con las Jotas fatales del rock( Janis Joplin, Jimmi Hendrix, John Lennon, John Boham, Brian Jones, Jim Morrison, Jeff Buckley), con Kurt Cobain, con Michael Hutchence con Sid Vicious y con las súper estrellas que han terminado muertas en forma accidental o trágica como Heath Ledger, Natalie Word, Kalet Morales, Bruce Lee y su hijo Brandon, como River Phoenix. Siempre queda la duda de si hubieran seguido siendo grandes y talentosos. En todo caso, queremos pensar que sí. Y como masa, como fanáticos, como consumidores, como compradores de sus productos, como rebaño necesitado de ídolos y figuras de adoración en las cuales creer y becerros de oro a los cuales adorar, preferimos decir que sí y erigirles un pedestal.

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Monday, May 11, 2009

TEXTOS PARA PERVERTIR A LA JUVENTUD

TEXTOS PARA PERVERTIR A LA JUVENTUD
Emilio Alberto Restrepo

Libro ganador del Premio 120 años Facultad de Medicina UdeA 1991.
Tuvo 2 ediciones (A solicitud de varios lectores, publico el texto completo del libro, actualmente agotado. Los 2 últimos, POEMA DE AMOR EN EL METRO y EPITAFIO, fueron publicados en el periódico MOMENTO MEDICO y en las memorias de Premios de Poesía Ciudad de Itaguí 2006








DEDICATORIA
( De un libro imaginario )


A Marina O en el exilio de mi corazón
A mitad de camino entre la duda y el olvido
A ella que está pagando el abandono por culpas ajenas
Que está hirviendo en su propia soledad
por las debilidades de los de su sangre
A Marina O quien desde el fondo de su silencio
Espera que todo termine
- -como tantos otros para quienes todo
apenas comienza-
A ella quien desde la oscuridad de su cuarto
Sólo desea que todo estalle de una maldita vez
Para empezar una nueva vida
O quizás una nueva muerte
- -porque ya todo es indiferente–
Porque ya no soporta un minuto más
ser presa del temor, el recelo y la compasión
Porque está harta de recuerdos y de dolor
de ese halo de sospecha que le desgarra el alma
en cada comentario hiriente, en cada mirada suspicaz
A Marina O a quien deseamos tener de nuevo en casa
Para ella un abrazo solidario
Un verso combativo
Un grito cada vez más cerca de la conciencia
Un guiño del espíritu cada vez más lejos del horror





SONRISA

Cuando veo tus preciosos dientes
entre esos labios carnosos y sensuales
Y tu lengua se proyecta majestuosa
como vigía – Ama y señora - de tu
carcajada sonora
Y tus ojos se encharcan
previendo la tormenta de emoción
Y tu respiración entrecortada
Y tu jadeo incontrolable
configuran un cuadro muy parecido
a la felicidad
Me pregunto
Por qué no guardarás para ti
Esa estúpida sonrisa.




POR QUE EN OCASIONES

Por qué en ocasiones
Ese irredimible deseo
de apretarte el pescuezo
Y esa ansiedad
Y esa rabia
En medio de éste qué sé
es un fuerte-desesperado-amor
Y por qué a veces
tan odiosamente encantadora
tan ruinmente angelical
mientras corretea
de un lado para otro
el diablillo travieso de la pasión
arrastrándonos a su juego
poniéndonos a su merced
y nosotros
como locos y abnegados súbditos

Qué hacer con esos sentimientos equívocos
Qué hacer, cómo odiarte
cuando te siento mi cómplice
mi compañera
mi delirio
Acaso mi deliciosa equivocación
mi conciencia-peligroso Superyo-
mi gran contradictora
germen de mis más terribles enojos
moza, musa, hermosa , primorosa


Qué hacer para soportarte
Qué hacer para no matarte
Mientras me recuerdo
que te amo
Cómo te quito de en medio
si por ti respiro
si eres parte de mi todo

Además
el negro no ha sido nunca mi color favorito
y aún no tengo el aire grave de la viudez

Cómo olvidar nuestros sueños
Nuestro calor, olor, sudor, amor

Cómo imaginar más noches sin ti
más vida aparte de ti
más energía que no gire en torno tuyo
buena, creadora
mala, creadora
Como cuando me dan deseos irredimibles
De apretarte el pescuezo.




POETICA

Supe de un poeta al que lo mató la diarrea
luego de componer aquella que fuera
su máxima creación

Y supe de otro
a quien se le partió el corazón en una noche
de éxtasis romántico – literario
y hoy anda desesperado
por el vaivén inverosímil
del tic – tac de su corazón disidente

Y supe de otro
que de tanto mirar la luna
pretendiendo embeberse
de la esquiva inspiración
se le paralizó el cuello y hoy sus admiradores
en honor de él y de su tortícolis
- reveladora y premonitoria según ellos –
han fundado una revista

Y supe de otro
a quien la inspiración le cayó de golpe
de tal forma y con tanta fuerza
que en su casa – por vergüenza –
lo tienen escondido en el último cuarto
donde en un rincón oscuro babea versos
y orina rimas

Y supe de otro
a quien la impresión de un poema sublime
lo elevó a tres metros del suelo
- un acto levitatorio de antología -
hasta que los bomberos acudieron
y con una poco metafórica escalera
lo bajaron de la nube e impidieron
que se quebrara la crisma y el carisma


Y supe de otro
que enamorado salió al campo
a deleitarse con el dulce olor de las flores
y no solo fue picado por una avispa
que no entendió su amor
sino que pasó estornudando un mes
pues olvidó que era alérgico al polen

Y supe de otro
que incomprendido en su joven
furor de poeta
fue aleccionado por su padre
y reprendido por sus maestros
humillado crió traumas
taras y frustraciones
y hoy es un brillante político

Y supe de otro
que acosado por la necesidad del vil metal
no tuvo más remedio que volverse serio
y escribir temas serios para gente seria
de la seria ciudad
y lo único que se ganó
fue un balazo en la cabeza...
los galenos dicen que el pronóstico es serio





GAJES DEL OFICIO

Al rajá Natan Albur le dio por practicar el vudú y
Como lo hizo con tanto éxito, rápidamente tuvo una
gran clientela que lo contrataba para hacer
maleficios a sus malquerientes , a los que representaba
en una figura de cera atravesada con un
alfiler . En su ascenso a la gloria quedaron rezagados
varios de sus amigos y algunas esposas entre
ellas Sharitza, mujer callada y de certera intuición,
la cual tuvo a mal contarle un sueño suyo en que lo
veía empalizado en el desierto, indefenso, rodeado
de risas llenas de provocación.

Pasaron los años y un día una importante dama y su
cohorte de jinetes de rostro cubierto le encargaron
una estatuilla que condensara el mal , el mejor
hechizo de su carrera. Tentado por el reto, el rajá se
preparó a conciencia y el trabajo quedó perfecto.
Con la primera estocada Natan Albur cayó y no se
pudo mover más . A los cinco días murió de sed,
acallados sus gritos por la música y ensordecidos
sus oídos por las carcajadas de Sharitza y sus
amigos . En sus últimas luces Natan Albur creyó
reconocer aquellos rostros que se volvían polvo y
que el viento arrastraba ahora más allá de la
memoria...










BUSQUEDA


En la búsqueda del poema absoluto
Se sacrifican la piel
el ego la paciencia
Se profanan sagrados templos
Se violan íntimas posesiones
Se conoce el desamor
el desespero la desazón
El poema hace el quite
Se escabulle en sí mismo
Nadie escapa a la humillación
de su risa sarcástica
Y con los residuos de la producción industrial
Se engrosa la bibliografía de los críticos
que buscan
la Reseña Perfecta.



MNEMOTECNIA

Aquella tarde con sabor a lluvia
Y su olor a tierra mojada
Esa niña de jóvenes arrugas
Ese anciano agobiado por sus augurios de muerte
Y su tristeza con cara de perro viejo
El orinal del bar que apesta
Las horas de pesadumbre que golpean
A mi puerta
Aquellos amores que maté a puñaladas
De desprecio
Y su sangre tibia que ahoga mis fríos
Recuerdos
Teresa y su hálito de alma herida
Y en putrefacción
Mis vicios
Mis insomnios
Mis desprecios
El rencor desesperado que hace cuerpo
En mis nostalgias
Las cenizas de mis años gastados
Y todos mis demás monstruos interiores
Están ahí
¡ Al acecho ¡
para recordarme
que la memoria de tu memoria
tu cuerpo tus olores tus sueños
tu vida junto a mí
¡ todo ¡
lo debo echar cuanto antes
al cubo de la basura



SOLICITUD

¡ Oh Marines ¡
para cuando desembarquéis
en nuestras costas
- por obra y gracia
de los contratos firmados en el olimpo
para saldar antiguas e impagables deudas-
os digo
Golpeadnos si quereís
con vuestros fusiles impelidos
de una no muy clara libertad
Democratizad nuestras tercas
y largas cabelleras
con las puntas de acero de
vuestras botas militares
Pacificadnos a los golpes
de vuestras cadenas legendarias
Cercadnos
Heridnos
Torturadnos
pués para ello habeís sido hábilmente
entrenados
y es vuestro oficio
Pero por favor
tened cuidado de no pisar las flores
sembradas por nuestras madres
y que adornarán nuestras tumbas
ya que son el último vínculo y testimonio
que tendremos en la eternidad
de aquello que vosotros jamás podreís robarnos
ni reclamar su rescate en dólares :
el amor a esa esencia entrañablemente nuestra



URABA GRAFFITI 88

Urabá me dejó un color tostado en la piel
Y unas manchitas
Una conciencia cansada
Un horario de sueño perdido
Un olor de un cuerpo en la memoria

Urabá me dejó el recuerdo de una mujer
Y el olvido de muchas otras

Se robó mis miedos
maduró mis esperanzas
me regaló varias sonrisas eternas
un cassete de Leo Marini
y ni una sola lágrima de las malas

Urabá me entregó una mirada de ratica
desde el rincón de una pasión extraña
varios rasguños en la espalda
algunos kilos
una que otra disputa
las mejores amistades de mi vida
-o las más intensas –
la fama de charro
el terror a las mentiras
y la evidencia de la muerte

Urabá me enseñó a conocer
la gratitud del pueblo
la ponderación de algunos miserables
la mirada cómplice de ciertos arrastrados
el sabor del carambolo, el borojó,
el chontaduro

En Urabá conocí la boleja
por tradición oral aprendí a
despreciar a los chilapos
y el cargamento de mierda de su propia vida
ví los piojos, los manetos, los pitos
nadé en mi sudor y mi desespero
y me ahogué en los diluvios de lluvia tibia
y pegajosa

Urabá no me dio plata
me dio mucho tema de conversación
no me dio capital, me hizo menos patán
Cuando volvía a casa me veían
como héroe de Vietnam
y yo me dejaba hacer...
y hablaba de mis hazañas
de las batallas libradas contra
la tensión, el olvido
el palidismo, la amargura y la soledad

Pero mentiras que la rumba, el trabajo
los paseos y la ebriedad de cuerpo y alma
no daban tregua ni tiempo libre

En Urabá conocí la miseria
más de espíritu que de cuerpo
ví la basura salir por muchas bocas
pude fastidiarme con los sofismas
Y la retórica de los farsantes de ambos
Bandos
me saturó

Conocí la gente más humana y el
lumpen más despreciable

Urabá no permite puntos medios
todo toma partido,
todo se va a los extremos
o se quiere o se odia,
no hay espacio para la tibieza
o te alimenta o te consume

Urabá me dejó un prurito en el alma
un sabor metálico en la nostalgia
un grito reprimido
un amor incompleto

Aún vuelvo la mirada y la visión es
confusa y turbia

Urabá se ve como en una nube
el recuerdo no es en
tres dimensiones
no hay corporeidad
Pero con los ojos del sentimiento
no hay tiempo ni espacio
no se fijan imágenes sólidas...

A Urabá lo llevo dentro de mí



EVOCANDO UN ODIO PERDIDO

Si uno supiera cuántas veces
Ha pasado por estúpido
Por intentar robarle
Un guiño a un atardecer delirante
Y cuántas veces ha sido tildado de procaz
Por pretender copular
Con el viento que trae
Lejanos recuerdos
Si supiera cuántas veces se ha desangrado
Por la herida
De un suspiro sostenido
En una nostalgia
Y cuántas veces ha caído muerto
Como un pájaro
En la memoria
De aquellos que se defecaron en
Nuestra infancia
Si uno supiera cuántos sueños le han robado
En las horas
En que el honor se escurría
Por las ve4nas rotas
Y cuántas veces el espíritu ha sido pisoteado
Y escupido
Por el desaire pretencioso
Del que se jacta ajeno a la poesía
Si supiera uno cuántos
Seres gritan desconsolados
En una noche eterna que les niega el derecho
De un lamento en su amargura
Y cuántas veces ha quedado impune
El vejamen de una esencia
Masacrada por el olvido
Y la indiferencia
Si uno supiera tantas cosas
- si tan solo las sospechara -
uno se armaría de valor
quemaría sus naves
invocaría a Marte, a Minerva
y henchido de aquella fuerza suprema
que sólo da la ira – o la humillación –
tendría coraje para hacerles frente
y desarmarlos, destruirlos, destriparlos
o lo que es más terrible
perdonarlos
decirles que ya no nos importa
y dedicarles un poema



EVOCACIONES
Hoy que ví un pajarito me puse nostálgico y me dio por recordar al hijo menor de Mr. Smith en un hecho que marcó nuestra infancia.

Una tarde calurosa, estando todos los niños reunidos, aquel angelical rubiecito
decidió que su diversión favorita sería humillarnos y para tan loable propósito nos citó en el depósito de su padre, nos sentó alrededor suyo y con indescriptible deleite empezó a comer delante nuestro todas las frutas que su gula y que su estomaguito le permitieran

nosotros lo mirábamos en una suerte de asombro mezclado con ira y envidia , hasta que su cuerpo dijo ¡ Basta ! y le vimos caer al suelo, convulsionar en su diarrea monumental y contorsionarse en su vómito magnífico y por último, como absortos en el éxtasis de un extraño rito, aplaudimos visiblemente emocionados cuando sucumbió ahogado en su propia mierda.




RINDIENDO INDAGATORIA


Hay cargos en mi contra
Ante el tribunal de la inteligencia
Y el buen gusto
De cometer en forma reiterada, alevosa
Y con conocimiento de causa
Varios poemas
No hay atenuantes
Nadie se quiere encargar de mi defensa
Argumentan premeditación, ensañamiento
Insurrección, reincidencia
Falso testimonio, violación
Hay testigos
Las víctimas son muchas,
Los damnificados bastantes
Ni alegando ira e intenso dolor
Puedo evitar la condena
Ni fingiendo graves desórdenes mentales
- que pudieran muy bien explicar
mi conducta –
puedo escapar a tan delicadas acusaciones
no tengo escapatoria
ya me veo encerrado en los calabozos
de la memoria
purgando la cadena perpetua del olvido
no alegaré
no apelaré



Dejaré que el destino siga su rumbo
Dicen que la justicia – y al parecer
Los poemas – cojean
No hay ortopoetista que valga
Pero yo ya tomé partido
Si tengo que pagar con tiras de pellejo
Mi osadía
Me consolaré con que mi espíritu
Siga vagando libremente
Es el único que me importa y los investigadores
Aún no lo relacionan con este proceso
Aún nadie lo ha acusado de complicidad


IN MEMORIAN

El señor García era toda una figura
Durante un día al mes
Buscaba siempre la forma de refugiarse en sí mismo
Intentaba quitarse la corbata del espíritu
Las normas de la memoria
El traje de la corrección
Y mirarse desnudo en toda su dimensión
Hacía lo posible por retozar con sus instintos
Acariciarlos revitalizarlos
Y recordarse que además de existir vivía
Buscaba estar consigo mismo y quererse
Se quedaba hasta tarde en la cama
Se entregaba a placeres antiguos y ocultos
Se metía los dedos en la nariz y hacía figuritas
Escupía en el suelo
Estremecía la casa
Con sus huracanes interiores
- acaso un inmerecido nombre para
un simple eructo –
se zambullía en sus deseos y nadaba feliz como un niño
en el lago de sus nostalgias
trotaba alrededor de su pasado
y sudaba la hipocresía
amaba a las mujeres
que danzaban en sus sueños
mascaba los odios
y los vomitaba sobre el recuerdo
de aquellos que día a día lo pisoteaban
se reía a carcajadas
le dedicaba una lágrima a sus muertos
y se alegraba : por un día era feliz
tenía esa rutina un día al mes
para luchar contra la rutina del mes
por un día se enloquecía para no enloquecerse
por un día era el más hermoso de los hombres
el más grande el más puro el único

al final de la jornada se acostaba y plácidamente dormía
al amanecer regresaban las pesadillas
volvía a ser el mismo
pequeño mediocre común
a trabajar a humillarse a sufrir
a comportarse
en fin
a volver a vivir normalmente


DRAMATURGIA

Claro que uno se la pasa bien
Entre los requiebros
Y de a poco se va inventando
La forma de salir del paso
Que a veces – demasiadas –
Uno se hace el loco
O silva mirando hacia adentro
O mete la cabeza en un hueco
O la esconde bajo el plumaje
Y entre estertores el alma sigue tranquila
Sin tiempo para culpas
Ni cara para vergüenzas
Y lo hacemos tan bien
Que no se siente desprecio
Por uno mismo
Y cada vez somos mejores actores
De la farsa en un solo acto
De nuestra vida
Y llegamos a creernos a nosotros
Mismos sin ruborizarnos
Pero de pronto uno se va cansando
De pronto el maquillaje no es suficiente
Para cubrir tanta arruga
El monólogo se hace largo, lento y fastidioso
El apuntador se queda dormido en su concha
De pronto el público que bajo contrato
Nos aplaudía
Hoy tuvo una mejor oferta y nos quedamos solos
El protagonista está neurótico y afónico
La diva huyó con el maquillador
Y el director está ebrio
Y ante el espejo tratamos de reparar el mal
Pero uno ya no está para esas cosas
Ya no hay motivación ni credibilidad
Ya no hay espacio para la sonrisa
Y el recurso de la lástima se agotó
No queda más remedio que retirarnos
A vivir de viejas memorias
Y recuerdos forzados de los Tiempos de Gloria
Para intentar cubrir de rosas
El lecho de nuestra miseria
¡ pero nos chuzamos con las espinas !
y entonces toca empezar de nuevo
o cambiar de oficio
o sentarnos a morir un poco cada vez
mientras la vida sigue en su bullicio

DE ENTRE LOS MUERTOS

Cae la noche sube la bruma
Y en el sendero que conduce a la vereda
Se ve salir como todas las noches
Al espanto
Lleva a cuestas su tedio milenario
Las cadenas coloniales alrededor del cuello
-por qué será que todos los fantasmas arrastran cadenas.
Son su estigma. Son el marcador que sella su clase. –
Vaga incansablemente por su ruta
Recrea recuerdos para distraerse
Campea sobre sus dominios
Cada cierto tiempo se reporta
Mascullando un aullido
Emitiendo luces como una vulgar luciérnaga
Escupiendo sobre el entierro
Que le negó el derecho al descanso eterno
Pisoteando la avaricia que sin atenuantes
Lo condenó a ser un eterno noctámbulo
Durante siglos se ha pellizcado
Para saber si sueña
O para saber si su deambular
Es solo producto
De una broma de mal gusto
¡ Pero no !
está mortalmente despierto
las misas y las oraciones no fueron suficientes
no ha tenido quién intrigue por él en el purgatorio
todos le han olvidado
sólo caballos y perros lo determinan
sólo ellos se inquietan ante su etérea presencia
se le niega el elemental derecho
a ser reconocido
está tan lejos de todo que ya no aspira
a que su guaca sea descubierta
sufre ante la evidencia de ser mediocre
aún después de muerto
no se siente ni siquiera un buen fantasma
no ha logrado dar un buen susto a nadie
nadie le ha fabricado una leyenda
sobre él no se ha escrito ninguna crónica
sólo un intento de poema trata de reivindicar
a un espectro proletario
condenado irremediablemente e intemporalmente
a los terribles flagelos
de la soledad y el aburrimiento






EPITAFIO


Después de tantas injurias a la vida
De tanto robarle al sueño
Su parsimonia de oquedad silente
De tanto gastar la risa
En burlarnos de nuestras propias taras
De tantos equívocos disimulos
A nuestra no reconocida mediocridad
De tanto herir la aurora
Con nuestra presencia de ebrios
Vergonzantes
De tanto insultar la noche
Con nuestras orgías de antecedentes
Innombrables
De tanto matar el tiempo
Con el descaro de nuestro ocio infatigable
De tantos poemas en el aire
De tantos amores en el sótano
De nuestra memoria teñida de desengaño
Después de tanto humo y tanto ruido
¡ He vuelto a la tierra !
para ver personalmente cómo los gusanos
destrozan la evidencia de una vida
que en vida
se dedicó al cultivo de su moral intachable
y sus ejemplares virtudes
como lo han reseñado oportunamente los diarios





MORIR DE AMOR

Al contrario de lo que pudiera pensarse luego de un simple y superficial análisis, ese terrible dolor que él sintió en su pecho cuando ella decidió marcharse de su lado era algo más que una simple desazón propia de los poemas cursis y las novelas rosa : los médicos confirmaron el infarto.


ASOMBRO

Caminando por el campo vi una hormiga
Que con fuerza hercúlea levantaba
Un trozo de azúcar que llevaba
Presurosa y diligente a su guarida

Asombrado sin igual por su odisea
Comenté sin ocultar mi admiración :
“ que grandeza infinita alberga la pigmea
¡ Comerse todo eso y soportar la indigestión ! ”





SALMO


Despertad , los sumidos en el letargo.
Asumid, los estancados en la desidia.
Protestad, los golpeados por la injusticia.
Proseguid, ya sabéis que el camino es largo.

Insistid, los castigados por la inopia.
Batallad, los oprimidos por el vejamen.
Exigid, los estafados en el examen.
Intentad, que podéis brillar con luz propia.

Y recordad mortales que en el recorrer
Os acongojarán mil vicisitudes
Que requerirán de prontas solicitudes.

No sucumbáis ante los abusos del poder,
Sobrepone a tus defectos tus virtudes,
Sigue en pie tu lucha, ¡ Aún puedes tu vencer !




PROYECTO DE POEMA
EROTICO



No contengas tu jadeo salvaje
Hembra de mis mil y una pradera desnudas
Grita, aturde, desparrama sobre mí ese
Alarido infernal
Atenaza y exprime mi impulso vital en tu trampa
Viva
Deja que mi esencia en tu jardín
Alimente tu manantial
Esparza agua de emoción sobre tus flores
Proyecte vida a tus gorriones
Con la fuerza incontenible de mi pasión



AL TIEMPO PERDIDO
( Des – evocaciones en el otoño )


I
Cuantas horas gastadas archivadas en los
Cuarteles
De un pasado sin distancia ni tiempo
Y que sólo sirvieron
Para hacernos sentir cansados
Decrépitos desgastados
Y para condecorarnos con la gloriosa
Inmundicia
De la sabia experiencia


II
Hoy que te veo en el espejo
- reflejo inverso de mi imagen
la verdadera la despreciable –
te pregunto
¿ de qué sirvió tu lucha ?
¿ Qué fue de todo lo que erigiste
sobre la base de tus utopías ?
¿ Que desprecio le pones
a las arrugas que hoy surcan tu frente
y pueblan despiadadamente tu rostro
y que fueron el justo reconocimiento
a tus desvelos de miseria ?
¿ Valió la pena todo eso ?
Hey , y tu , ¿ de qué te ríes ?




III

¿ Sirvió de algo el saberme otrora grande
si hoy
no puedo con el peso de mi propia conciencia
si me asfixio
con el hollín de mis recuerdos
si me estremezco
ante la magnitud de mis enormes
remordimientos ?
ya ni fuerzas tengo
para levantar la pala con que he de echarle
tierra a mi pasado



PERSPECTIVAS

Observo que se me van acabando
Las tristezas
Que enorme sensación de vacío
Que silencio
Esta tranquilidad me asusta
Esta paz me abruma
Hasta la noche se la están robando
No queda nada, sólo el mañana
El terrible mañana
Que asquerosa perspectiva
Veo las aves que desde ya
Disputan mi cadáver
...el olor es insoportable




DE LAS CRONICAS
OFICIALES

Con su enorme panza al sol, plácido, tranquilo, sin remordimiento ni culpas, reposaba en su piscina nuestra excelencia, el general Demócrito Lanzas, leyendo el proscrito libro “ Dichos y sabiduría popular ” cuando encontró un refrán que rezaba : “ Escupid para arriba y os caerá en la cara ”.

Tentado por el desafío orientó su artillería bucal a las alturas y luego de dos atronadores estertores preparó el esputo que de proyectil le serviría . . . llenó de aire sus pulmones e hizo fuego. Elevose el innombrable material en perfecta línea que ascendía, llegó a su punto de máximo impulso e inerte se doblegó a las fuerzas gravitacionales, empezando su descenso. Pero sucedió que una inoportuna ventisca, acaso incitada por la subversión, movilizó de su objetivo la improvisada y lábil munición y fue a dar sobre la tersa cutis de la primera dama que yacía aledaña a nuestra gracia . Este , dando muestras de una imperial ira, exclamó : - Que sabiduría popular ni que vainas ; estos negros no sirven para nada . Lugarteniente, ¡ Fusile otros quince !





ANACRONISMOS

La penúltima vez que recuerdo haber sido feliz
Bebía la leche que a manantiales
Brotaba del seno generoso de mi madre ;
Luego ella me sacaba los gases
Y yo me volcaba en la fuerza
De ese eructo magnífico y exento de procacidad
Entonces
Ella creía enloquecer cuando
De mi boca salía
Una mueca amorfa
Que solo una mujer enamorada
De su pequeño esperpento
Puede interpretar como una sonrisa.

Y en pago a su incondicional entrega
Yo manchaba su piel, su amor
Y su recién instalada y aún equívoca vocación
Con todo tipo de porquerías que ratificaban
En ella
Su condición de esclava irredimible
Del precoz y despiadado tiranuelo.
Y dichoso galopando
En la pradera enorme de mi reino secreto
El cordón umbilical de nuestro afecto
Justificaba y encubría esa
Condición de parásito
En su pedestal indestronable.

Y ella era feliz

Es tal vez la única forma liberadora de esclavitud




Conservo la imagen
De su espíritu girando en torno al cuarto
Besando los recuerdos de su mirada futura
Cubriendo de caricias sus ilusiones
Permitiendo que su idealismo se transmitiera
Al calor de su cuerpo
Antes – sin prever – que se destrozara
Al caer pesadamente en tierra.

Recuerdo que lo analicé con todo el potencial
Que mis dos meses y catorce
Días lo permitían

Y reconozco
Que me emocioné profundamente
Al rememorar el plácido nicho de su vientre
El asincrónico pero sincopado palpitar
De nuestros corazones
El delicioso fluir de anticuerpos y esperanzas
La malicia con que yo pateaba su endometrio
Para recordarle que ese día aún
No me había dedicado un pensamiento
Y al mismo tiempo aplicar un poco
De demagogia feto-fraternal
Que tanto efecto-afecto surtía.

¡ Cuánto sentimiento en ese entonces !
¡ Qué buen amor
Qué exquisito calor
Que luminosa oscuridad !

Nunca como entonces
He disfrutado tan gratamente
Del ocio y del parasitismo.

Desde esa época todo ha sido un poco más duro.

¡ toca esperar una nueva reencarnación !



POEMAS DE DESAMOR


I

Constantemente me reprochas

Mi falta de afecto
Y mi desdén
Mi desapego
Mi desinterés
La barrera que interpongo entre los dos
La frialdad de mis besos
Y lo distante que soy
Cuando hacemos el amor
Me acusas
De no entender tu entrega
De ignorarte
De ser poco serio
De no tener sentimiento
Pero yo si los tengo
Y muy claros :
Te detesto


II

Quisiera acaso comprender
Que desde que no estás aquí
Todo se siente
Tan irremediablemente vacío
Tan amplio
Tan silencioso
Todas las cosas tienen un sentido tan distinto
Una dirección tan contraria
Que por primera vez en mucho tiempo
Siento
Que puedo ser feliz










III

Una luz tenue que domina la atmósfera
Al fondo... la ciudad

10 p.m.
hay un grato calor
una ebriedad tranquila
B. B. King más desgarrador que nunca

Esta pequeña figura
Que me atosiga
Con sus preguntas
Con su entrega
Con su amor
Y yo aquí pensando
Que es una buena noche
Para seguir olvidándote.


IV

DE CIERTAS OBSESIONES

la última vez que te ví lucías hermosa
tenías un sobrio aire de dignidad
un abrigo distinto
los zapatos de siempre
y una forma de caminar en la cual reconozco
un pasado agitado, tal vez arrebatado
parecías cansada y triste
acaso distante
pero te veías conforme
no había nada en ti que delatara infelicidad
eso me recordó cuántas veces
intenté hablarte y confiarte
uno o dos secretos
subvertir el estado de cosas
romper el esquema que me sumía
en un doloroso anonimato ante ti
sobreponerme a la tara castrante
de mi silencio...
pero como siempre eso no fue posible
nunca pude hablarte
nunca nadie nos presentó
no tuve el valor de acercarme
no supiste – no podías saberlo – que existía
que vivía y moría por ti

y mientras hacemos cola en el cine
y hago parecer accidental
que nuestras miradas se cruzan
observo que coges presurosa su mano
como si un presentimiento fatal
te acometiera
yo hago cara de circunstancias
sigo en la fila, avanzo – retrocedo en mí –
y pienso
mañana será otro día.


V

Cómo te evoco en el extravío
De mis noches eternas
Cargadas de soledad
Y vacío !
Cuánto he gastado mis sueños
En absurdos fantasmas
Que te presienten
Y me rondan !
Hay algo más que pueda hacer ?
Hay algún conjuro que me falte ?
Hay alguna manera de desterrar
Ese vértigo de mis sentidos ?
Hay quizás alguna forma de eliminar
Este rencor
Este cansancio
Esta angustia
Que me consumen
Instante tras instante
Las últimas energías que vengo dedicando
A tu recuerdo ?



VI

Al calor de unas copas
Y unos cuantos afectos
Veo cómo
Lentamente
Penetro en tu olvido

En el sopor extraño de descubrir
Que se derrumban mis miedos
Y mi soledad
Y el terrible temor de pretender ser algo sin ti
Se desvanece



VII

En el ocaso de un día difícil
Un recuerdo
Una maldición
Un pequeño desliz de la nostalgia ya cansada
Y en el fondo de mí
Tus ojos
En mi pecho tu corazón
En tus manos mis sueños
En tu regazo reposa
Ese ser infinitamente pequeño
A quien desde el rincón de tus silencios
Miras y compadeces
A quien desde el extremo de tu paciencia
Olvidas


VIII

Por si acaso quisieras volver
En un acoso de nostalgia
Tan propio de ti
Y te acometiera
El deseo irresistible de verme
De nuevo a tus pies
En ese derroche insufrible de amor
Con que gasté mis mejores años
Y en el frío de la noche
Tu cuerpo me busca
Y no me encuentra
Recuerda
Las puertas están abiertas
Las llaves en el sitio de siempre

Las cosas están en su punto
El viento entra siempre por las mismas ventanas
Pero yo
Me mudé de casa



IX

El tiempo
Siembra inquietudes
Desgaja recuerdos
Destaja ilusiones y viejos sueños
Y la tan ansiada calma
Y la sabiduría que le atribuyen
No llegan
La paz continúa esquiva
Lejana la armonía
Cansada la esperanza
Pero al cabo de muchas horas
Y muchas cosas
Sigo torpemente convencido
De que aquella segunda oportunidad
Habrá de llegar algún día



X

Al cabo de los años
Cada vez más pequeño
Un sueño olvidado
Flota
Al cabo de los sueños
Cada vez más flotantes
Los años olvidados
Me empequeñecen
Giras en torno a todo
Pedazo de nada que me rondas
¿ Qué o quién eres ?
¿ Por qué no te retiras a tus aposentos
en el pozo más profundo de mi desmemoria
y me permites
sobrevivir en paz ?





XI

Si para hoy como entonces
Estuvieras aquí
Tu voz llenaría mis espacios
Tu aroma besaría mi piel
Mi ansiedad mi desvelo
Y en mis noches – nuestras noches –
Una extraña calma nos arrullaría
En un abrazo lento y dulce
Si para hoy como entonces
Estuvieras aquí
Habría tanta paz – tan poca amargura –
Que el canto de las sirenas
Que invocan quedamente mi muerte
Tendría otra cadencia
Un aire distinto
Acaso un ritmo menos grave
Si para hoy como entonces
Estuvieras aquí
Ese dolor miserable que desgarra
Mis entrañas
Sería de ebriedad
En un desborde brindado a tu salud
Y no
Este demonio que me roba
Segundo a segundo
La vida
Ya turbios los sentidos
Ya el corazón negándose
A su próximo latido


XII


RECAPITULACION


En la última nostalgia que me desprendí de los
Hombros
Cuando me dijiste adiós
Se quedaron perdidos

Tantos recuerdos absurdos
Tantos poemas truncos
Tantos intentos fallidos
Por llevar una existencia apacible
Se olvidaron
Tus libros sobre la figura perfecta
Las instrucciones para hacer el amor
De la colección “ Hágalo Ud. mismo ”
La formalidad las normas
La prudencia
Se desperdigaron a través del olvido
Mi última oportunidad de ser un
Un hombre de bien
El sentido práctico el orden
La decencia

En esa última sacudida
Pude librarme del lastre
De muchas pesadas cargas
De ciertas forzosas obligaciones
De una seria responsabilidad histórica
Hoy ando por ahí
Duermo cómodo en cualquier lado
Respiro un aire tranquilo
Con sorpresa veo que puedo tener ideas
Y trato de vivir

¡ Solo Dios sabe de lo que me he librado !




POEMA DE AMOR EN EL METRO


Antes de que tu partida hiciera explosión en mi corazón
y mi espíritu quedara fragmentado en mil pedazos
Yo amaba nuestros lugares y me alimentaba de ellos
Amaba la cafetería, amaba la taberna
Amaba la estación, amaba el metro
Eran los espejos donde reflejaba lo mejor de mí
Eran los espacios vitales
donde el día a día compartía la grandeza de nuestras ilusiones
Eran el carrusel donde girábamos en torno
a nuestros sueños más absurdos
y a nuestros proyectos más delirantes
Y estaba completamente loco por tí
Vivía y moría por tí, eras el pilar de mi existencia
Al principio del día y al final de la tarde
Luego de nuestra rutina cadenciosa y rígida
Siempre estábamos allí, juntos
En un renacer de alegría sin nombre
Pero ya no estas
Ya no hay cafetería ni taberna
Sólo las obligatorias estaciones y el necesario metro
Y a éste lo miro a lo largo de mi angustia
Y sólo es
Cómo una serpiente de diez kilómetros de nostalgia
Cómo quince estaciones de melancolía que me parten el alma
Cómo un esqueleto de pescado que me atosiga de soledad
Cómo diez mil techos de recuerdos
Porque estoy sólo y no te tengo
Porque sigo loco por ti
Porque ya no vivo
Y me estoy muriendo por ti




EPITAFIO

De niño siempre quise ser
El más rápido, el más ágil
El más alegre

De adolescente quise ser
El más bonito, el más atractivo
El más cotizador

De universitario quise ser
El más inteligente, el más interesante
El más agudo

De adulto quise ser
El más próspero, el más exitoso
El más rico

De maduro quise ser
El más bueno, el más noble
El más justo

De viejo quise ser
El más sabio, el más generoso
La última palabra

Ahora desde mi orilla
Contemplo que los gusanos piensan
Que no soy
Ni más sabroso, ni más especial
Ni más apetitoso
Que otro cualquiera

Y con el último resto
De cerebro y corazón
Que aún los bichos carroñeros no devoran
Me pregunto
Si todo ello bien valió la pena.



Friday, August 22, 2008

¿QUÉ TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR? ¡MAMOLA!

¿QUÉ TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR? ¡MAMOLA!
Emilio Alberto Restrepo Baena


Mientras más viejo estoy, menos estoy de acuerdo con el manido adagio que dice que todo tiempo pasado fue mejor.

Es cierto que los tiempos modernos han sacrificado ciertos valores, que lo urgente no deja tiempo para lo importante, que la carrera loca, que el estrés, que la comida chatarra y mil etcéteras más. Pero violencia, corrupción, maldad, políticos aprovechados, curas abusivos, tiranos déspotas han existido desde siempre y se repetirán una y otra vez. Es la historia natural de la humanidad.

Pero estoy impresionado con las mil y una posibilidades que nos brinda la era moderna. No salgo de un asombro para caer en otro más impactante. Hagamos un pequeño recorderis.

Cuando estaba estudiando y haciendo los posgrados, la búsqueda de bibliografía era un verdadero martirio. Había que inscribirse, pagar una búsqueda, esperar varios días para obtener copia -en ocasiones tan sólo resúmenes- del artículo que necesitábamos. A veces en idiomas que no éramos capaces de traducir. Hoy, con un click, tenemos en segundos el tema que necesitamos, de números de revistas que aún no han visto la luz. Si no tengo la clave parra acceder a un texto completo, cualquier estudiante me la consigue. El traductor automático me lo facilita en mi idioma. Gratis, inmediato, actualizado. Las revistas científicas en papel son parte del pasado. Y lo mismo para leer periódicos o revistas de actualidad, la que se me ocurra , de cualquier parte del mundo.

Las películas que me soñé, las que añoraba por mis lecturas o por referencias de terceros y que nunca pude ver dada las dificultades de distribución en mi país, hoy las tengo al alcance de mi mano con sólo desearlas. Ya la colección completa de Dimensión desconocida, de Chaplin, de Buster Keaton, de Kurosawa, de Stanley Kubrick o de Hitchock se consigue gratis en las páginas de Internet dispuestas para tal efecto. Nada es misterioso, nada es oculto, todo está en alguna parte, si uno no sabe, un amigo le ayuda y podemos hacer la cinemateca de nuestros anhelos sin que ningún expertico criollo se haga el preciso o se crea poseedor de la verdad revelada. Le estoy dando un banquete a mi espíritu. Y en los buscadores investigo sobre el autor, su vida y su obra y la información es ilimitada.

Y en música ni se diga. Todo se consigue. La canción o el intérprete que yo deseo volver a escuchar, está en algún sitio de la red. Estoy gozándome canciones que no escuchaba desde niño, tengo ya las colecciones completas de artistas que antes me estaban negados por egoísmos, escasez o comercialización. ¿Cuando había pensado tener la colección completa de Bob Dylan, de David Bowie, de Camilo Sesto o de Serrat sin depender de nadie? Estoy dándome gusto en forma con todos los temas y géneros que siempre quise tener y por uno u otro motivo no lograba conseguir.

¿Y qué les parece la locura del youtube.com?. Artistas que toda la vida deseé ver cantando para mí, hoy los tengo para mi disfrute. Cosas que ni sabía que existían, en videos de la época, se consiguen en segundos. Hacía tiempos no me emocionaba tanto redescubriendo temas que tenía en mi memoria desde la infancia, los grandes baladistas, los héroes del rock en sus versiones originales, en un primitivismo encantador. Los chismes, las entrevistas, los grandes hitos históricos filmados están allí, sin límite, al momento que se necesitan. Ya no paga ni comprar colecciones de música en DVD. Youtube hizo de eso un gasto innecesario.

Y las colecciones de libros. El que quiera, el que no se consigue en librerías, ya está en alguna de las páginas especializadas. Ingrese al Aleph.com o a cualquiera de los muchos que hay y pregunte por lo que no vea. La colección completa de Borges, de Cortazar, de Agatha Cristie, de Sherlock Holmes, cosas que no se consiguen en el mercado, se bajan en minutos. Lo mismo los libros técnicos y especializados. ¿Qué muy cansador leer en el computador? Muy sencillo, se imprimen por un ínfimo costo en otro invento maravilloso de la época, la fotocopiadora, y se empasta por un valor mínimo. Arme la biblioteca que quiera. Cuando me piden libros prestados, yo mismo se lo regalo al amigo grabado en esa creación fantástica que son los discos compactos grabables y así no pierdo ni el libro ni el amigo y todos quedamos felices. Lo mismo cuando me piden prestado un CD de un artista favorito o hasta una película. Tenemos ya redes de intercambio.

Cuando tengo que preparar una clase o una conferencia y estoy sobre el tiempo, simplemente ingreso a Google.com , anoto el tema y la sigla pps. Y me aparecen cientos de recursos gráficos organizados y listos para el uso inmediato. Antes me demoraba más de ocho días preparando mis ayudas audiovisuales y ahora lo hago en poco menos de una o dos horas. Adiós a los proyectores de diapositivas, a los papelógrafos a los marcadores, a las carteleras, a los acetatos, al retroproyector. ¡Viva el portátil, el videobeam , el señalizador de láser, el Power point!. Y no tengo que cargar un mamotreto con mi material. Lo almaceno en un aparatito de pocos gramos, más pequeño que un encendedor, lo conecto al computador del sitio a donde voy y ahí están todos mis archivos, mis conferencias, mis escritos, fotos, chistes, todo lo que yo quiera llevar. ¡Definitivamente la memoria USB si es una verdadera redención, se demoraron mucho en inventarla.!

Y ni que decir del computador y su procesador de textos; borra, corrige, guarda, intercambia párrafos, corrige ortografía. No entiende uno cómo hacían los escritores de hace veinte años para atrás, para escribir sus grandes obras a punta de papel, pluma, lapicero, tachones y pesadas máquinas de escribir. Eran unos portentos, pero hoy es todo mucho más amigable y eficaz.

Y que opinan de esa joya del I Pod y su capacidad de almacenar música y llevarla a todas partes en el bolsillo, instalarla en unos amplificadores del tamaño de una cajetilla de cigarrillos para que suene perfectamente nítida al volumen que uno desee en el sitio que sea. Y pida lo que quiera, pues uno de 160 gb guarda hasta 40.000 canciones, o videos, o películas, o audiolibros para uno escuchar mientras conduce o mientras hace ejercicio o mientras espera algún trámite o va en el metro.

Y las cámaras digitales y sus miles de fotos para uno gastar sin medirse y después escoger e imprimir las que le provoque, sin botar material, ni gastar rollo, sin que se velen o se deterioren y poder mandárselas al que uno quiera en cualquier parte del mundo, sin costo, por ese portento que es el correo electrónico. Qué pesar de las cartas y el correo convencional, pero el e mail ha revivido el gusto por la correspondencia, las distancias se acortaron, la eficacia se aumentó. Se puede hasta conversar a larga distancia por este medio, gratis, en tiempo real, sin límite. Uno se sienta con un escritor o un investigador de otro país y arma una conferencia para resolver un problema, ultimar unos detalles de una publicación o simplemente para intercambiar impresiones.

Y el teléfono celular y las cámaras del computador y la tarjeta de crédito y los domicilios de lo que uno quiera y las compras por Internet en cualquier sitio del mundo y los viajes interoceánicos a precios módicos.

Todo ello era impensable en nuestra infancia, a nuestros padres nunca les tocó. Es claro que se presentan problemas, efectos secundarios, abusos, pero no todo puede ser perfecto. Es más lo bueno que lo malo, es un privilegio tener la oportunidad de vivir y disfrutar de las cosas del presente. Va más allá del esnobismo, es disfrute, es calidad de vida, es aprovechamiento del tiempo, de las cosas buenas de la vida y alimentadoras del espíritu.

Gracias Dios mío por permitirme vivir y disfrutar de la modernidad y sus avances maravillosos. Dadme por favor salud y vida para disfrutarlo con mi familia y mis amigos. Gracias por el placer, gracias por los sentidos, preservadnos de los abusos y la maldad que se pueda generar del progreso. Dadme buen criterio y sensatez para sacarles todo el jugo posible.

Wednesday, July 30, 2008

COLEGA, NO LE SIRVA DE FIADOR A NADIE

COLEGA, NO LE SIRVA DE FIADOR A NADIE
Emilio Alberto Restrepo Baena

En tertulia con unos colegas, llegamos a la conclusión que con el paso del tiempo se pierden muchas de las amistades que se venían alimentando a través de los años. ¿Las causas? Tratamos de dilucidar varias: Siendo desleal, traidor, conchudo, chismoso u oportunista; o siendo francote y haciendo uso de una sinceridad poco políticamente correcta, decir cosas desabrochadas que siendo ciertas, tocan los egos.

O sin hacer nada, no ser de los afectos de la mujer del amigo (Por ejemplo cuando se le mete en la cabezota que uno le acolita un romance, o que se volvió borracho o rumbero por mala influencia de uno. O porque no gusta de la esposa de uno por cualquier razón válida o no, vaya usted a tratar de entender a las mujeres, sus competencias, su lógica)

O habiendo partido de un origen común, tener más éxito, dinero, fama o reconocimiento que el compañero y descubrir que no es capaz de alegrarse por uno y contener la envidia, madre de muchas rupturas.

O simple cambio de intereses comunes (Por ejemplo clases de equitación los fines de semana en Oriente, compra de un terreno y su respectivo mantenimiento), aficiones distintas, cambio de barrio o ciudad, exceso de trabajo, algún postgrado, fatiga crónica, enfermedades propias o de familiares, y muchas otras causas más.

Pero hubo una en la cual hubo consenso, por lo recurrente y por lo injusta: Cuando de buena voluntad y siendo solidario, uno le sirve de fiador a un amigo y éste no paga, la deuda recae sobre uno. Se daña la amistad y se pierde el dinero. Y siempre el malo de la película termina siendo uno: el mal amigo, el inconsecuente, el avaro, el poco solidario, el H.P.

Anteriormente, la palabra valía y los compromisos pactados se respetaban hasta las últimas consecuencias. Servirle de fiador a un amigo en problemas, era un honor que honraba la amistad, sellaba un pacto cómplice que creaba vínculos indisolubles, hermanaba por su alto contenido simbólico y práctico. Si había dificultades, en un diálogo sincero, sin pretensión de ocultar oscuros intereses, la gente daba la cara, explicaba el origen de sus atrasos y de alguna manera las cosas se solucionaban. De cualquier forma el compromiso se cumplía, renunciando incluso a bienes apreciados dentro de la familia. Pero quedarle mal a un amigo, nunca, era impensable.

Las cosas han cambiado. En el afán consumista y ostentatorio, la gente se embarca en créditos que no puede asumir, que sabe o intuye que a la larga no va a poder cubrir. Y a sabiendas de eso, engrampa al amigo en un proyecto que sabe que tiene alto riesgo de terminar en fracaso.

Al llegar al momento de la mora, ni forma de pensar en devolver el auto último modelo o el equipote de sonido supermoderno o el apartamento dos estratos por encima de las posibilidades: llamen al codeudor, para qué da papaya, a mí me enseñaron que a papaya servida, papaya comida, ese tipo tiene mucha plata. Y vaya usted que le pase al teléfono, que de la cara, que se comprometa a un plan de pagos.

Y lo más triste, que despotrique de uno con los amigos, que mostró el cobre, que se le vio la miseria por encima, que no estuvo a la altura de las circunstancias, que no supo ser solidario con un amigo caído en desgracia. Y el extremo: Póngala como quiera, arreglemos como sea, por las buenas o por las malas, pero no me vuelva a llamar.

Queda uno por el suelo, todos lo miran con aire de reproche, con la fama y sin el género, sin el amigo y le toca asumir la deuda. Cuando no reportado a las centrales de crédito o en problemas legales con embargos incluidos.

Y ese es el mensaje que se le da a los hijos: Lo importante es el consumo, las marcas, acumular cosas, que se vea el progreso. No importa que un amigo quede tirado en el camino, que la camaradería sea de años, que los hijos ya no puedan jugar o pasear o reunirse porque la mezquindad de sus padres haya dado al traste con conceptos que hoy no parecen tener valor como la amistad.

Y es repetitivo. Se da con mucha frecuencia. No importa el estrato. No hay experiencia que valga. Nadie experimenta por cabeza ajena. No importa las advertencias que desde pequeño le inculquen, en algún momento le toca el turno a uno. Las tiendas de barrio eran muy sabias en esto: “Hoy no fío, mañana sí” “El que fía no está hoy, salió a cobrar desde ayer, venga mañana”, decían los letreros para advertir que sólo vendían de contado, que la gente es mala paga, que para pedir crédito son unos corderitos, pero para pagar son unas fieras.

Y sabiendo todo eso, le pasa varias veces lo mismo, con personas libres de toda sospecha, de una solvencia personal y moral aparentemente intachable. Pero cuando se presenta el conflicto, la cosa revienta por el lado más débil: el pelotudo siempre es uno, pague sin discutir, cuando firmó como fiador (Hoy la palabra técnica es codeudor, mucho más explicita y comprometedora, lo pone a uno de igual a igual con el dueño de la obligación) usted sabía que potencialmente tendría que responder. Y así es, pague por pendejo, no me ponga esos ojitos de ternero huérfano y degollado, usted tiene mucha plata, cual amistad ni que cuentos, bisnes ar bisnes, pague de una vez y no se queje tanto y ruéguele a mi Dios que algún día usted no esté en la perdedora, maldito muerto de hambre, calambre, agonía, cagalástimas, malamigo.

Y la vida sigue. El ritmo de vértigo es imparable. Personas vienen y se van. Tallones en el espíritu, recuerdos, nostalgias, inocencia perdida, confianza duramente golpeada. Y en los otros, la conciencia imperturbable, el sueño plácido, cero reproches, en el mundo estamos. Y cada mes ir a conciliar con los abogados de la entidad financiera, pagos de platas que uno no se gastó. O sí, se la gastó en amistad, en confianza, en consideración y aprecio. Lo que pasa es que el costo es alto. Cero y van cuatro. Tranquilo que no es la última vez, no digas que no te lo dije, para la güevonada no han inventado nada, todavía te falta mucho por aprender, muchas piedras en las cuales tropezar.

Y entonces toca resignarse, recordar que la decencia no la venden en los supermercados, que la honorabilidad se tiene o no se tiene y que a veces una supuesta amistad tiene un alto precio. Y hay que pagar por ello con billete y con tiritas de corazón.

Wednesday, February 27, 2008

ESCAPEROS EN EL HIPERMERCADO

ESCAPEROS EN EL HIPERMERCADO Emilio Alberto Restrepo Baena

Claro que si lo vemos con los ojos del siglo XXI, nos puede parecer fantasía o simplemente anecdótico, cuando no inverosímil. Los robos en los supermercados son el pan nuestro de cada día, explican un porcentaje muy alto de las pérdidas del negocio, mantienen toda una red de bandas conocidos como “Escaperos”, que se dedican a este oficio para luego revender en las tiendas de barrio y es la principal causa de amenazas y muerte para los empleados que a diario se enfrentan a combos supremamente hábiles y entrenados, con sangre fría y sin escrúpulos, con conexiones en la policía y con abogados que los defienden para salir de inmediato incluso cuando son cogidos en el acto, a seguir nuevamente delinquiendo en otro sitio, pues la rotación es la clave para desconcertar y pasar más desapercibidos.

Y este capítulo incluye también desde el tranquilo señor que consume un yogurt o una cerveza mientras hace sus compras, como el que lee una revista y recorta una página para guardar un dato, hasta el niño que destapa un paquete de golosinas o el que saca un disco compacto para ensayarlo en su reproductor portátil y no lo devuelve al salir; todo lo anterior sin pagar, por supuesto. Caso aparte es el de los cleptómanos por compulsión enfermiza, no con motivación delincuencial, pues usualmente son personas prestantes de estrato social superior, profesionales de altos ingresos que no pueden reprimir el vértigo de robar a sabiendas de ser vigilados, ya que necesitan el baño de adrenalina para vivir y llamar de alguna manera la atención. Esto se considera un trastorno de tipo siquiátrico.

Los almacenes se han inventado todo tipo de estrategias. Vigilancia abierta o encubierta. Personas que fingen cuidar el parqueadero, o estar mercando o ser mendigos. Cámaras de circuito cerrado de todo tipo, filmaciones, grupos que actúan de incógnito como autodefensa, abogados que acusan, estoperoles de seguridad pegados a los productos, alarmas y detectores a la salida, marca de las facturas. Pero hecha la ley, hecha la trampa y los rufianes se inventan una estrategia que supere el escollo y siguen coronando y surtiendo a sus reducidores.

Y los vigilantes tienen que sortear a esta peste. Los tienen referenciados en fotos, galerías enteras de toda ralea de alimañas, hombres mujeres, jóvenes y viejos, de todo tipo y condición. Y no se pueden equivocar. Si a un capturado no le encuentran mercancía en su cuerpo, le cuesta al empleado equivocado la expulsión del trabajo y se puede ganar una demanda y todo tipo de amenazas. Y si lo encuentran cargado, hasta peor, pues el pillo nunca está solo, lo intimida y hay muchos casos de homicidio por retaliaciones de este tipo, ya que el implicado a las pocas horas está nuevamente en las calles, a pesar de ser muchas veces reincidente.

Señoras que llegan con pantalón forrado estilo “chicle” y camiseta ancha hasta la mitad del muslo, inmediatamente son seguidas por los vigilantes encubiertos. Lo mismo las señoras embarazadas. Son los principales sospechosos. El modus operandi es sencillo y basado en la velocidad de sus dedos, en lo pequeño y costoso de los artículos seleccionados y en las advertencias de sus cómplices que fingiendo comprar, les hacen cortina y les sirven de “campaneros”, para avisar oportunamente cuando se presenta algún riesgo de ser sorprendidos. En fracción de segundos esconden por debajo de sus camisetas o bajo las faldas anchas, productos como tintas de computador, cuchillas de afeitar, desodorantes finos, licores importados, que usualmente son pequeños, compactos y costosos. Ceñido a sus cuerpos, llevan una especie de faja en la que esconden lo hurtado, sin hacer bultos que los delaten y sin que se les caiga. Luego salen tranquilamente como si nada. Con la aparición de las puntillas de seguridad que tienen muchos de estos productos y que hacen un ruido escandaloso al cruzar las puertas del almacén, ya los pillos se han inventado otra modalidad: tienen el aparato que supuestamente es de uso exclusivo del almacén con el que quitan los pines. ¿Cómo lo consiguieron?, no se sabe. Acaso fue que el fabricante rompió el pacto de confidencialidad y realizó varios de más para venderlo a las bandas, o un empleado infiltrado sustrajo alguno del stock de la compañía o algún genio criollo diseñó un aparato “hechizo” que imita a la perfección al original y cumple todas sus funciones. Lo cierto es que le quitan el sonido delator y el rufián se embolsilla o se encaleta en su cuerpo los productos apetecidos como en los viejos tiempos. Es tan epidémica la situación, que han tenido que implantar una cámara permanente para monitorizar estas secciones. Si hay faltantes en los inventarios, se les cobra a los encargados de la seguridad del turno en el que ocurrió el desfalco.

Cuando logran conseguirse un tiquete de la factura de pago de máquina registradora que no haya sido señalado con marcador para indicar que ya fue sacada la mercancía del almacén, se anotan otro tanto a su favor: Empiezan a llenar los carritos con exactamente los mismos productos que vienen referenciados en la tirilla, disimulan con un niño muy pequeño dentro del carrito y el cómplice, generalmente una anciana o una embarazada va metiendo con toda la cautela y sin ninguna prisa los productos dentro de la bolsa del supermercado. Al finalizar la jornada, tienen varias bolsas en el carrito, dan vueltas cerca de una caja en la que han comprado cualquier chuchería de poco valor, salen por la puerta principal y ahí sí les chequean con marcador el recibo. Si de pronto el portero es cómplice, no pone ninguna marca y la factura queda lista para ser nuevamente utilizada. Para no despertar sospechas, muchas veces se las venden a otras bandas por un precio del 10 % del valor de la compra y un nuevo grupo de payasos vuelve a mercar una o todas las veces que fuera posible, de acuerdo al compinche de la vigilancia en la portería.

Otra modalidad es la de ingresar con bolsas de marca del almacén llenas de papel o trapos o basura; al entrar el vigilante, sobornado o no, les pone el tiquete distintivo de mercancía traída de afuera, un integrante escoge en otra bolsa la mercancía seleccionada, y en una fracción de segundo cogen el tiquete con que lo sellaron a la entrada, se lo ponen a la bolsa con el hurto, le aplican un gancho, esperan tomando un refrigerio mientras ven si la cosa se complica o no y luego salen como si nada. Otros más osados o mejor conectados, tienen a su disposición de una vez las marcas que los porteros le ponen a las bolsas que entran de afuera, sin tener que pasar paquetes por delante de los vigías; una vez adentro, empacan y sellan.

Antes del código de barras obligado para todos los productos, y muchas veces a pesar de él, los escaperos le cambiaban el tiquete con el precio y el código, de un producto para otro, poniéndole a un producto caro, un menor valor. Hay quien incluso tenga una grapadora especial para aplicarlos y retirarlos sin un deterioro que levante sospechas.

En los baños y en los probadores de ropa también se aprovecha para acomodarse cualquier tipo de prendas y no es raro que las “pájaras” se pongan hasta veinte sostenes o prendas de interior, camisillas, chaquetas, todo tipo de indumentaria. Por eso el mayor deshonor para un vigilante de área, es que en su zona aparezcan vestidos raídos o zapatos viejos que denotan que en la calle, alguien está estrenando sin pagar. Para aumentar el compromiso, la administración del local, hace pagar entre el personal que estaba de turno en la jornada del robo, el valor de lo sustraído. Hay supervisores que han comprometido a sus subordinaos a que asuman la vergüenza de ponerse la ropa en jirones y maloliente o los tenis en hilachas dejadas como ingrato recuerdo, cuando han sido víctimas de un escapero más hábil que ellos.

En casos más rebuscados de sofisticación, se ha dado la situación de un muchacho que infiltró el sistema, copió los códigos de seguridad, clonó el formato del área de cambios y devoluciones. Se aparecía muy elegante a la sección de electrodomésticos con el tiquete de compra alterado, con el documento de cambio aparentemente en regla y salía con su televisor nuevo por la puerta principal con uno de los muchachos llevándole el equipo hasta el taxi. Cuando el asunto reventó por el lado de los inventarios, luego de rotar varios almacenes, se le hizo inteligencia y fue capturado. La sorpresa era que también venía defraudando a la empresa de servicios públicos con cuentas millonarias, y en el pasado lo habían relacionado con una banda que estafaba con tarjetas de crédito.

Con las tarjetas de crédito que no necesitan clave a diferencia de las de débito, también se han hecho maravillas. De acuerdo al cupo pagan todo tipo de cuentas, de servicios, de mercado, de electrodomésticos. El cajero no siempre cumple con el requisito de pedir la cédula de identidad del dueño de la tarjeta. Muchas veces cuando el malandrín consigue la tarjeta, llama a su cajero amigo infiltrado, averigua su turno y paga el producto en su caja sin ningún inconveniente. Otras veces, cuando el cupo es grande y el producto caro, justifica mandar a fabricar un documento (en la ciudad hay mucho quien lo haga), o se presenta una falsa denuncia de cédula extraviada a nombre del pobre dueño quien al mes siguiente se encontrará con la mala noticia de la cuenta a su nombre.

Para evitar registrar menos de lo realmente comprado, se les prohíbe a los cajeros que atiendan en sus turnos a sus familiares cuando están comprando, sobre todo mercado y productos comestibles abundantes que no tienen dispositivo de seguridad. Los pillos se las ingenian y en ocasiones hacen compras de incógnito fingiendo no conocerse, o dos cajeros encompinchados se cruzan los respectivos amigos o familiares y el uno le registra al del otro y viceversa. Por eso muchas veces, estos empleados son monitorizados por las cámaras en forma oculta.

Otra modalidad es la de “tirar dedo”, que consiste en señalar a las personas que retiran dinero de las sucursales bancarias o que compran productos costosos o mercados abundantes. Al salir, son perseguidos por integrantes de las bandas conocidos como “fleteros” y atracados en el camino. Hay leyendas urbanas que describen la infiltración de los supermercados por guerrilleros para detectar potenciales víctimas de extorsión y secuestro.

Otro ejecutivo del pillaje se ha hecho célebre por demandar a varias cadenas de hipermercados por perjurio, calumnia, daño moral y todo tipo de leguleyadas hábilmente orquestadas por abogados de dudosa ética. Va con la esposa y los hijos a comprar. Se esconde en el cuerpo productos caros, dejándose pillar a propósito de los vigilantes. En milésimas se descarga y al ser requerido por la policía a la salida del almacén, se descubre con sorpresa que no lleva nada, pese a la certeza de los testigos. En ese momento sus niñas lloran, la esposa se desmaya, la cuñada vocifera que no sabía que era un vulgar ladrón. Al instante, aparece de la nada un amigo suyo, abogado que pasaba por allí a comprar cualquier bisutería y se le pone al frente al caso. Ante la falta de pruebas y el histrionismo de la familia, amenazando un escándalo que convoca a los clientes que en ese momento rodean al pobre ciudadano víctima del abuso del gran capitalista despiadado, no queda más camino que conciliar. Incluso, han ido a juicio, cuando la suma ofrecida no es satisfactoria. Se invoca la constitución, el derecho al buen nombre, la honra mancillada, la pérdida de confianza con impacto emotivo y sexual, impacto laboral, daño sicológico, trauma de los niños y mil cosas más. Este personaje se ha hecho notorio, rota de ciudades y su foto es reconocida por los jefes de seguridad. Se convirtió en una leyenda. Se ha resbalado por escaleras dentro de los locales, ha recibido descargas eléctricas en las ferreterías, se ha cortado al roce de los estantes, ha sufrido dolores de pecho tipo infarto o convulsiones en almacenes que se sabe no tienen unidad médica como lo exige la ley. Siempre su amigote el abogado hace su aparición e invocando la ley infringida, y el derecho a indemnización por responsabilidad civil, han sacado una jugosa tajada. A pesar de ser tan conocidos, siguen propinando golpes certeros. Primero se acaba el helecho que los marrano, se ha dicho siempre.

Wednesday, February 20, 2008

UN RECIEN LLEGADO A LA CABALGATA DE LA FERIA DE LAS FLORES

UN RECIEN LLEGADO A LA CABALGATA DE LA FERIA DE LAS FLORES
Emilio Alberto Restrepo Baena. emiliorestrepo@gmail.com
Hace alrededor de un año, un buen amigo me convenció para integrarme con él y su grupo, todos los jueves en la tarde, a la cabalgata que arrancaba de una caballeriza de Sabaneta y recorría por algunas zonas rurales de este y otros municipios del sur del Valle del Aburrá. Al principio lo hice por algo de curiosidad y esnobismo y no sin cierto temor que asiste al que ha sido urbano a ultranza y citadino desde la más tierna infancia. Se trataba de un grupo de profesionales, jubilados la mayoría, que sacaron de su rutina el espacio para estar en un grupo de hombres solos, inicialmente con la prevención de sus esposas que huelen peligrosos estrógenos circulantes en todas las actividades de sus cónyuges y luego con una amodorrada resignación de ellas, como cuando se les activa el chip del fútbol o de los negocios o de la política que casi todos los machos llevan insertados en su ADN.

Las primeras jornadas fueron sorprendentes. Conversación amena, apuntes divertidísimos, música al gusto y por tandas, sin estridencias, licor en la dosis justa, viandas exquisitas, ambiente, color de naturaleza, senderos ecológicos, cero ostentación, reivindicación de la palabra y del disfrute de las cosas simples de la vida. Estuve muy animado por un tiempo y no veía la hora de que llegara el jueves para departir con mis amigotes, relajarme y olvidarme de tanta obligación y tanto estrés de la vida diaria. Que gente tan agradable, se veía lo honesto, lo decente, lo dignos y educados que eran.

Por asuntos profesionales me ausenté unas semanas de la ciudad y al volver me enteré de que en el fin de semana siguiente sería la famosa cabalgata de la Feria de las Flores. Sin pensarlo mucho, acepté la invitación de unos compañeros del trabajo, distintos al grupo de los jueves, nos entusiasmamos, nos inscribimos, alquilamos los caballos y nos preparamos para lo que sería una velada inolvidable.

Ese sábado fue uno de los peores de mi vida. Durante varias horas traté de avistar a mis colegas de travesía y no me pude encontrar a ninguno. Los celulares tenían las líneas saturadas y no había conexión y cuando esta se lograba, oír era imposible, pues el barullo era insoportable, la estridencia era ensordecedora, todo el mundo estaba a los gritos. El calor del medio día nos golpeaba inmisericorde los hombros y nuestras duras testas parecían a punto de reventar. Había miles, léase bien, miles de caballos con sus respectivos jinetes, todos apeñuscados, en un hacinamiento que no permitía una marcha fluida, cemento y edificios por todos los lados, nada de aire puro ni verde alrededor, caballos resoplando, sudando a cántaros y echando babaza por la boca. Pero lo que más me llamó la atención era los personajes que estaban a mi alrededor. Todos uniformados con sombrero, poncho, lentes oscuros, camisa de cuadros y manga larga y blue jeans. Cadenas y relojes de marca en notoria ostentación. Bebeta compulsiva de licor en todas sus presentaciones y combinaciones, un lenguaje vulgar y ordinario, en berridos ininteligibles y carcajadas sin razón aparente, insultos cuando se presentaban fricciones entre los binomios bestia-bestia, que era cada dos pasos. A su alrededor, la concentración más alta del mundo de mujeres bonitas, pero todas iguales: pelo largo, rubio a la fuerza de las tinturas y recién cepillado, sombrero vaquero puesto por primera vez, tetas descomunales a punto de reventarse muy seguramente de origen siliconudo, pantalón apretado, bota tejana comprada la víspera, lentes negros de marca, casi siempre sobre el sombrero, no en los ojos como uno espera. Casi todas igual de chillonas y ebrias, igual de fanfarronas, igual de mostronas, era casi evidente que la mayoría era la primera vez que montaban. Me llamó poderosamente la atención la ausencia de esposas, que a esa hora deberían de estar viendo el desfile por televisión. Después un amigo me sacó de la ignorancia y me dijo que esos maniquíes reciben el remoquete de “grillas” y suelen acompañar en eventos públicos a los señorones que tanto me asombraron. No lo sabía, pero al verlos juntos me asombré de su volumen, de su cantidad, pero después me hicieron caer en cuenta que a Medellín le dicen “Lobolandia” y que aquí se cuentan por millares.

En todo caso mi faena se tornó en pesadilla. Una vez metido en el torrente de bestias y caballos, era imposible salirme. Me mencionaron mil veces la madre, me ensuciaron de babas, sudor y boñiga de caballo, vómito de borracha; me insolé y todavía me duelen los muslos y la cintura de hacer fuerza. Los hongos que me quedaron en la ingle de tanto sudar parecían champiñones y por poco quedé despellejado. Si me hubieran visto la parte posterior y baja donde termina la espalda, hubieran pensado que estuve en un crucero con un grupo de marineros escandinavos y que se había acabado el lubricante. Hubo amenazas, miradas fieras, alegría por decreto, alboroto artificial, euforia postiza y una de las veladas más desgastantes que me ha tocado vivir, por no decir que decadente y aburridora.

Supe que en otros años se presentaron peleas de borrachos, caballos muertos, desmayos, equinos subidos al metro, grescas, basura por todos los lados, caos vial, atropellados, pero nunca lo había vivido tan de cerca. En el remate de la dichosa cabalgata, se presentó una riña al parecer de carácter pasional-etílica en la plaza mayorista que terminó con varios asesinatos.

No pude por ningún lugar recuperar lo lúdico, lo grato de la naturaleza, la fluidez de una jornada espontánea contemplando paisajes y deleitándome de una buena conversación al calor de unos buenos tragos y una comida agradable. Encontré solo apariencias y vulgaridad, mezquindad y agresión, ebriedad de la mala, vanidad de la fea, poses y artificios, superficialidad y belleza de postín. Creo que dentro de mí, tengo suficientes razones para nunca más volver.

Cuando le pregunté a los del grupo de los jueves que porqué no habían ido, sorprendidos de mí, me contestaron que por todo eso mismo, que los caballistas puros, de años de experiencia, de formación ecuestre por ancestro, abolengo, gusto y convicción, nunca se prestaban para tal desmadre; que eso violaba todas las normas del respeto por los animales y por el prójimo y que el cemento desvirtuaba el sentido real de una cabalgata ecológica en su más pura concepción estética y filosófica. Con indignación me ripostaron que cómo se me ocurría siquiera pensar que ellos iban a ir a semejante adefesio que prostituye el sentido puro y conceptual de la cabalgata como tal, que no contara con ellos para prestarse a semejante aparato de ostentación, arribismo y superficialidad. Que a los jinetes de verdad, a los que amaban el arte ecuestre, jamás los verían en semejante esperpento mediático.

Con la vergüenza de un recién llegado que comete una torpeza por desconocimiento, entendí que me merecía lo que me pasó por embelequero y filipichín y preferí cambiar de tema.

Sunday, February 03, 2008

COLEGA, NO COMPRE FINCA DE RECREO

COLEGA, NO COMPRE FINCA DE RECREO
Emilio Alberto Restrepo Baena
“El cariño verdadero, ni se compra ni se vende…”

No vaya a creer que es charlando. Como en la vieja canción, las fincas de recreo son como el cariño verdadero: ni se compra ni se vende, y entre comprarla y venderla, hay desespero, hastío, úlceras, canas, rabietas, amistades rotas y un severo deterioro del patrimonio. Y como dice el dicho popular, hay sólo dos momentos de felicidad en lo que tiene que ver con tener finca de recreo: El momento de comprarla, en el que uno tiene la ilusión de haber obtenido por fin el terruñito de felicidad para realizar todos los sueños que ha idealizado durante los años en que se ha reventado el lomo trabajando como un buey y el momento de venderla, al borde del desespero, siempre por un valor inferior al inicial a un ingenuo al que no le cierra la boca porque cree que por fin está cumpliendo el sueño de toda su vida. Y así el círculo se repite una y otra y otra vez.

Porque comprar una parcela es dotar a los amigos y a los familiares y a los conocidos de éstos de un lugar bueno, bonito y barato para pasear sin tener que gastar; los fines de semana llegan por docenas sin avisar, a horas del almuerzo o en mitad de la tertulia al calor de unos traguitos o del asado, siempre con la premisa de que “ya que pasaba por aquí cerquita, aproveché para darte un saludito” dice el repentino comensal en un tono empalagosamente simpático mientras baja la comitiva del carro, ya con el vestido de baño puesto y los morrales a punto de reventar la cajuela, no propiamente cargados con mercado, viandas, gaseosas o licor. Luego transcurren tres días
en los que hay que ir varias veces al pueblo para ajustar los víveres, siempre en el carro de uno y con la plata de uno, contando con que la abnegada esposa, sin quererlo ni elegirlo, tuvo que madrugar diario a preparar el desayuno para todos mientras se desarrugaban en las camas, luego de trasnochar bailando y cantando, presa de una resaca feroz. Pasa todo el día en la cocina mantequeando y limpiando, tratando de ser atenta y cortés para no figurar como mala anfitriona, mientras lo fulmina a uno con la mirada y le jura que esta vez si será la última, para recomenzar con la rutina en el fin de semana siguiente.

El día de la partida, los invitados como por arte de magia se esfuman inmediatamente después del almuerzo; nadie pregunta si hay cuota que poner, si hay que asear la casa o el jacuzzi, si hay que cargar las bolsas de basura para el acopio, si hay que limpiar baños. Misteriosamente se desaparecen las pocas cervezas y gaseosas de la nevera, “por si nos da sed en el camino”; la garrafa de aguardiente comprada por el dueño, todavía llena hasta la mitad, termina en el carro del primo hermano de la mujer del mocho invitado por un cuñado que en semana ni nos saluda, “para tomarnos el arranque en la carretera”. Los paquetes sobrantes de pasabocas y mecato que trajimos en nuestro propio mercado, terminan en el carro de la esposa del primo, “por si a la niña de da fatiga en el estómago durante el viaje”. Y no mire el inventario de los discos compactos para que no le de más amargura. Y “préstame una chaqueta para mi novia que está resfriada”, la misma que no volvió a ver jamás.

Y es muy claro que nadie queda completamente contento. Que muy desabridos los fríjoles, que muy pequeña la piscina, que muy estrechos los baños, que le falta pintura al frente de la casa, que muy descuidado el jardín, que se acabó muy pronto el ron, que por tacaños no ponen televisión por cable en todos los cuartos, que si te diste cuenta de que ni siquiera tenían antisolar en el baño para las visitas, que la pobre dueña nunca ha tenido buen gusto para los cuadros que pone en la pared. Y mientras tanto uno es el que tiene que pagar el sueldo y parafiscales del mayordomo, cuentas de servicios públicos, administración, impuestos, lucro cesante del valor de la propiedad, mantenimiento de la piscina. Nadie se solidariza con uno. Nadie le ofrece cuota para ayudarle en estos costos fijos ni cuando piden prestada la finca hasta por quince días. Y si a alguien se le ocurre pedir cuota para pagar entre todos, al dueño lo incluyen como un igual, sin que los gastos anteriormente relatados mitiguen la erogación y le tengan un poco de consideración en vista de lo que tiene que asumir sin ayuda de nadie.

Y vaya y cometa el atrevimiento de no prestársela al compañero de oficina o al sobrino de la esposa con sus amigos del barrio o de universidad. “Usted es un mezquino, un egoísta arribista y trepador que ya no se digna compartir los bienes con los que tienen menos oportunidades, que ya no voltea a mirar a los que crecieron con usted”. Casi que le retiran el saludo y le escupen ironías y sátiras cada que se da la oportunidad. Y si la presta es peor: baños taquiados con papel y toallas higiénicas, pese al aviso en el que se ruega que los echen a la papelera. Comida vieja y mohosa en la cocina. Nevera mala o televisor quemado. Preservativos sucios o papeles de sospechosa viscosidad escondidos en los colchones o bajo las camas. Focos prendidos día y noche hasta que uno regresa para apagarlos si no están fundidos; cuentas de teléfono por llamadas de horas de duración o a larga distancia o a líneas calientes o esotéricas. Bolsas de basura olvidadas o escarbadas por los perros, materas quebradas con las flores y la tierra en el suelo, el paño del billar roto o manchado de huevo y leche por sentar niños a comer en él. Y todo sin la posibilidad de hacer ningún reclamo, pues al hacerlo, únicamente se encuentran negativas, resentimientos, rabias y nada se soluciona.

Si uno humildemente pide que le devuelvan la finca con dos días de adelanto, luego de prestársela gratis por dos semanas, la esposa del amigo de toda la vida decide que no soporta tal humillación y corta de tajo una amistad de veinte años. Si uno considera que en defensa de su intimidad no le parece cómodo prestar el cuarto privado del matrimonio, el amigo de la infancia que la había pedido para ir sólo con la familia y se aparece con veinte amigos, se retuerce de la indignación, poseído de la rabia la abandona en mitad de la noche y acaba con la amistad, olvidando que el dueño siempre lo había invitado gratis considerando su precaria condición económica. Malo porque sí y malo porque no. Se pierde siempre, con cara o con sello. Siempre uno es el villano, el H.P., el maldito rico.

Y la joya de la corona es el mayordomo. Esa sí es una raza aparte. Porque para ventajosos y marrulleros, los campesinos nuestros. A toda hora tramando, tratando de sacar ventaja, creyendo que lo natural es que los pobres traten de sacarle provecho a cualquier precio al que ellos consideran que es rico. Alquilan y prestan sin permiso la finca o la piscina cuando tienen la certeza de que el dueño no va a ir y no rinden cuentas. Hacen llamadas larguísimas por el teléfono y al hacerles el reclamo se enojan, le dicen muerto de hambre a uno y amenazan con irse de inmediato de la finca y dejarla abandonada para no aguantar más humillaciones. Les hacen trabajos a otros vecinos en el horario normal. Si no los están vigilando y marcando a presión, es difícil que cumplan a cabalidad las tareas asignadas. Cuando se aburren o tienen otras ofertas, no tienen escrúpulo en irse sin más, casi sin avisar. Cuando son deshonestos, ocurren robos rarísimos de electrodomésticos, de herramientas, de productos, de animales, de huevos y leche; en casos más delicados, amenazas, extorsiones y secuestros. Casi ninguno es discreto, por el contrario, hablan sin contención hasta por los codos, opinan de todo, saben de todo, se entrometen en todas las conversaciones. Y al finalizar la relación laboral, cuente con la demanda garantizada, siempre con el aval de la oficina del trabajo. Saben más de derecho laboral que los abogados y la ley siempre los protege sin ningún tipo de consideración por el patrón, que siempre es la reencarnación del demonio, no importando lo justo o noble o solidario que haya sido con él y su familia.

Y cuando usted logra sacarle alguna producción a la tierrita, al hacer cuentas descubre que son los huevos, las frutas o la cosecha más cara del mundo, que por el valor de la gallina que logró criar, se hubiera dado un banquete de faisán, que la vaca que se enferma siempre es la de uno, que los peces sembrados en compañía que se mueren son los de uno, no los del mayordomo.

Lo mejor es coger ese capital y en lugar de enterrarlo en una finca que es un embeleco costoso que no genera sino gastos, invertirlo, y con lo producido, puede uno hacer el paseo que quiera, alquilar la finca de otro pobre que ya mordió el anzuelo, ir a hosterías, ir a pueblos, ir a la costa o hasta el extranjero, con los solos intereses, sin las úlceras, las rabias, los amigos explotadores y conchudos, los mayordomos aprovechados y abusivos